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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2015

El Tercer Mundo no es un mundo de tercera

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Para Aylan Kurdi y todos los nios muertos en el intento

de escapar de la barbarie y migrar a un mundo mejor.


Tercermundismo y Tercer Mundo son expresiones que se han incorporado a nuestro lenguaje con un sentido muchas veces despectivo o de denigracin. Parecen referirse a las muchas naciones probablemente la gran mayora de ellas que presentan un inferior desarrollo econmico. Ser tercermundista se juzga como sinnimo de pobreza y de subdesarrollo estructurales, incluso de incapacidad para el desarrollo mismo.

Sin embargo, el concepto, que tiene ms una connotacin poltica que un significado econmico, el presente ao ha cumplido seis dcadas de haberse incorporado al lenguaje de la poltica internacional. La expresin Tercer Mundo se debe al economista francs Alfred Sauvy, quien desde agosto de 1952 public en la revista LObservateur un artculo titulado Tres mundos, un planeta en el que ya llamaba la atencin sobre la existencia de un tercer mundo que no participaba en ninguno de los grandes bloques poltico-militares caractersticos de la Guerra Fra: el mundo capitalista desarrollado estadounidense y europeo y el mundo del llamado socialismo real encabezado por la Unin Sovitica. Eran los pases nuevos, constituidos como Estados en su mayora despus de la Segunda Guerra Mundial.

La Guerra Fra se propuso como objetivo frenar el avance del comunismo en dos regiones estratgicas para los pases imperialistas: Europa con epicentro en la dividida y reconstruida Alemania y el extremo Oriente, donde habran de desarrollarse en el periodo dos guerras caractersticas de esa lucha entre hegemonas: la de Corea y la de Vietnam. Pero en otras zonas del mundo habran de ir triunfando los procesos de descolonizacin y la conformacin de nuevos Estados surgidos de las luchas de emancipacin nacional. frica, Asia y Oceana, continentes sometidos por siglos incluso al colonialismo, al neocolonialismo, al saqueo de sus riquezas y a la explotacin inmisericorde de sus trabajadores, as como algunas naciones de Amrica, empezaron a conocer la independencia o a intensificar sus luchas por ella. El episodio ms importante fue la liberacin de la India del yugo britnico, logrado finalmente por medio de la poltica pacifista de Gandhi. El ejrcito francs fue derrotado en Vietnam en la batalla de Dien Bien Phu en 1954, y ms tarde en Argelia. El Congo (antes belga) de Lumumba se convirti en el referente de la lucha emancipadora en el corazn de frica.

Fue en ese contexto que en abril de 1955 se reuni en Bandung, Indonesia, la Conferencia de Pases de Asia y frica convocada por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, el mandatario de la India Jawaharlal Nehru y el primer presidente de la Indonesia independiente, Sukarno. De esa conferencia, en la que finalmente participaron 28 Estados, muchos de ellos nuevos, se formara ms adelante el Movimiento de Pases No alineados que rechazaba todas las formas de colonialismo y neocolonialismo, pero tambin la integracin al bloque econmico y militar encabezado por la URSS. De los heterogneos pases participantes dice el historiador britnico Eric Hobsbawm: Pese a lo absurdo de tratar a Egipto y Gabn, La India y Papa-Nueva Guinea como sociedades del mismo tipo, era relativamente plausible, en la medida en que todos ellos eran sociedades pobres en comparacin con el mundo desarrollado, todos eran dependientes, todos tenan gobiernos que queran desarrollo, y ninguno crea, despus de la Gran Depresin y la segunda guerra mundial, que el mercado mundial del capitalismo [] o la libre iniciativa de la empresa privada domstica se lo iba a proporcionar. Adems [] todos los que tenan libertad de accin quisieron evitar adherirse a cualquiera de los dos sistemas de alianzas, es decir, mantenerse al margen de la tercera guerra mundial que todos teman.

A este grupo habra de sumarse la Yugoslavia socialista de Tito, que igualmente marcaba su distancia con el bloque sovitico. Y tras el triunfo de la Revolucin Cubana en 1959, Fidel Castro incorpor a su pas al movimiento, que se transform as en Tricontinental.

A partir de Bandung comenzara a generalizarse el uso de la nocin de Tercer Mundo en las delicadas relaciones polticas internacionales, no con ningn sentido peyorativo sino en referencia a la calidad emergente de ese conjunto de naciones que buscaban diferenciarse del bloque imperialista y del pacto militar de Varsovia encabezado por la URSS, muchas veces desde posiciones fuertemente nacionalistas como las del Egipto nasseriano. La referencia al Tercer Mundo remite al Tercer Estado de la Revolucin Francesa, al que en 1788 se refera el abate Emmanuel Sieyes. ste anticip, un ao antes de la toma de la Bastilla y de la instalacin de los Estados Generales en Pars, el papel que le correspondera a la burguesa, denominada Tercer Estado, en el cuestionamiento al orden representado por la nobleza terrateniente y el alto clero.

En su ensayo Qu es el Tercer Estado?, Sieyes planteaba tres preguntas y sus respuestas: 1 Qu es el Tercer Estado? Todo. 2 Qu ha sido hasta hoy en el orden poltico? Nada. 3 Qu pide? Llegar a ser algo. Examinaba luego el abate el papel productivo de esa burguesa frente a la aristocracia y la clerigalla parasitarias, y conclua que el Tercer Estado era el todo de la nacin, pues en l se concentraban los trabajos particulares y las funciones pblicas.

El espritu revolucionario de Sieyes y del Tercer Estado francs resurgieron en Bandung hace sesenta aos y desde entonces se adopt el trmino de Tercer Mundo como sinnimo de una fuerza emergente que vena a cuestionar la bipolaridad de la Guerra Fra.

Hoy es difcil plantear el tercermundismo en los mismos trminos que hace seis dcadas. La Guerra Fra se cerr en 1991 con la cada del rgimen de la URSS y sus aliados, y la mayor parte de las naciones, incluyendo a China, se han incorporado al proceso de globalizacin capitalista gobernado por el capital financiero. Muy pocos espacios en el planeta se reivindican an populares e intentan sustraerse de la poderosa atraccin de los circuitos de dinero, mercancas y capitales. Sin embargo, la globalizacin no trajo, en el cuarto de siglo reciente, la pacificacin, el bienestar ni la justicia prometidas a los pueblos del mundo. Y si bien los riesgos de una conflagracin nuclear de dimensiones planetarias se han alejado, las guerras regionales, las masacres, los fundamentalismos polticos y religiosos de distintos signos hacen presa de pases enteros en Asia Central y el Medio Oriente.

Las desigualdades entre el Norte desarrollado y dominante y un Sur oprimido se han acrecentado, ya sin el contrapeso del bloque del Este, y el capitalismo juzga innecesaria a una gran parte de la poblacin del mundo, no as a sus territorios ni a sus recursos. El despojo y las formas de acumulacin brutal tambin se han extendido, y hoy se generalizan los conflictos entre los grandes proyectos de inversin y extraccin de recursos y las comunidades locales afectadas por el saqueo. Son la marca del siglo XXI, que apenas se inicia. No slo el hambre sino las guerras y las nuevas pestes cabalgan apocalpticamete como nunca antes sobre la superficie de la Tierra. Los refugiados de guerra y econmicos son sus primeras vctimas, que ahora alcanzan dimensiones masivas. En el capitalismo desptico global las mercancas y capitales tienen derecho de trnsito; los seres humanos no.

Los intentos de algn contrapeso a los nuevos imperialismos se cifran ahora en los pases del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica), econmicamente emergentes pero que no rompen con la lgica de la globalizacin sino disputan sus beneficios, y que han asumido una posicin ms activa en la solidaridad con los que Frantz Fanon llamara, asimismo hace varias dcadas, los condenados de la Tierra.

Pero hay lugar a la esperanza, y radica en la movilizacin de los pueblos contra sus opresores, como ha ocurrido en este tramo del siglo presente en Venezuela y Bolivia, en Ecuador, en la Primavera rabe de Tnez y Egipto en 2011, y hoy en Guatemala, Iraq, Islandia, Espaa, el Kurdistn, Lbano y otras naciones de diversos continentes. Las luchas anticoloniales iniciadas hace ms de seis dcadas se actualizan como antiglobales y adoptan muy distintas formas en la defensa sin fronteras de los territorios y recursos naturales, de las libertades democrticas y de los derechos humanos. Una nueva forma de tercermundismo est en proceso de formacin o empieza a madurar, y no desaparecer mientras se expandan por el mundo las injusticias, la explotacin y el despotismo del capital.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/editorial-12089



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