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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2005

En Tel Afar, los militares estadounidenses confan en los consejos de determinadas fuentes
Informantes deciden el destino de los detenidos iraques

Jonathan Finer
Washington Post Foreign Service

Traducido para Rebelin por Sinfo Fernndez


Un adolescente enmascarado vestido con uniforme del ejrcito iraqu caminaba lentamente entre un grupo de 400 detenidos capturados ese mismo da, estudiando cada rostro y dando su veredicto con un simple gesto de la mano, al igual que los emperadores romanos decidan el destino de los gladiadores.

Un pulgar sealando hacia abajo significaba que no crea que el detenido fuera combatiente de la resistencia y que los soldados estadounidenses podan liberarle. Un pulgar sealando hacia arriba y el hombre sera sacado de aquella especie de corral conformado con alambradas de espino, esposado con cinta adhesiva o ataduras de plstico y conducido en camin hasta una base militar para ser interrogado.

Aqu tenemos otro chico malo, grit un intrprete estadounidense cuando el enmascarado iraqu seal a un hombre con una dishdasha (tnica tradicional) amarilla, que sacuda la cabeza y protestaba en turco. Un detenido que haba pasado desapercibido respir aliviado y se coloc la mano sobre el corazn.

As se desarrollaba el lunes 12, dcimo da de la invasin de Tel Afar. Despus de dos das de patrullas relativamente tranquilas en la abandonada barriada de Sarai, donde los comandantes [estadounidenses] haban esperado para luchar a que los insurgentes se concentrarn, las fuerzas estadounidenses e iraques se dirigieron por la maana hacia el norte, a barriadas que ya haban sido peinadas y se encontraron con cientos de hombres en edad militar y combatientes que crean haber escapado a travs de las zonas acordonadas.

De momento, 52 hombres con las manos atadas fueron subidos a camiones que llevaban la parte de atrs al aire y enviados al Campo Sykes, a unas siete millas al sur de esta ciudad situada al noroeste. Durante el ataque contra la resistencia el mayor asalto urbano en Iraq desde el asedio a Faluya el pasado noviembre-, los nicos enfrentamientos de importancia tuvieron lugar durante los primeros das, cuando miles de tropas estadounidenses e iraques asaltaron la ciudad y los aviones estadounidenses comenzaron a bombardearla sin piedad y sin descanso.

Desde entonces, los combatientes, que haban controlado durante casi un ao gran parte de Tel Afar, escaparon o depusieron las armas para confundirse entre la poblacin civil, segn manifestaron los comandantes estadounidenses. A diferencia del asalto a Faluya, la invasin se despleg haciendo una especie de redada por toda la ciudad, planeada para impedir que los combatientes pudieran luchar al da siguiente.

Los soldados que tenan poco entrenamiento para esa misin se vieron forzados a cumplir papeles que tradicionalmente se asignan a la polica: reunir evidencias, interrogar a testigos y sospechosos, y seguir pistas. Al registrar casi todas las casas de la ciudad en las barriadas ms conflictivas, detuvieron a cientos de jvenes, a algunos porque tenan armas o literatura revolucionaria, a otros nicamente por los chivatazos de informantes locales denominados a menudo como fuentes por las tropas estadounidenses.

Muchos de los informantes son vecinos de esta ciudad de ms de 200.000 habitantes que estn sirviendo ahora en el ejrcito iraqu. Otros porque los insurgentes haban matado a algn miembro de su familia y queran ayudar para que desaparecieran de sus barrios. Los soldados estadounidenses que trabajan con ellos admiten que saben muy poco sobre los motivos que impulsan a esos jvenes a actuar as y a veces ni siquiera sus nombres- y admiten que la fiabilidad de sus informaciones puede variar mucho. Algunos de los sealados por esas fuentes dijeron a su vez que sus acusadores estaban llevando a cabo venganzas tribales o sectarias, una acusacin que tambin dirigen contra las fuerzas de seguridad iraques.

Los informantes son el primer paso importante en el proceso para eliminar a esta gente, dijo el capitn Alan Blackburn, comandante de la Tropa de Aguilas del 3er Regimiento de la Caballera Blindada, que ha dirigido la invasin de Tel Afar. Obviamente, no puedes pasar de lo que te cuentan por el hecho de que cometan muchos errores, pero ya que no conocemos estos lugares como ellos, ayuda tenerlos alrededor.

Las fuerzas estadounidenses invadieron Tel Afar hace un ao, pero se retiraron y los combatientes volvieron y reestablecieron su control sobre la ciudad. El lunes 12, Abu Musab Zarqawi, el [supuesto] dirigente de al Qaeda en Iraq nacido en Jordania que parece controlar el principal grupo de la resistencia del pas, envi una declaracin a Internet en la que manifestaba que las fuerzas estadounidenses estaban repitiendo sus movimientos contra Tel Afar despus de haber fracasado muchas veces, al haber logrado sus leones que saborearan la humillacin y la amargura de la derrota.

Al igual que en los ltimos das, los soldados iraques recurrieron a que la milicia kurda de los pesh mergas dirigiera la operacin, que siempre son alistados por los soldados estadounidenses de las Operaciones Especiales, y que son fcilmente distinguibles por su desalio y barbas de varios das.

Exactamente a las siete de la maana irrumpieron en las barriadas colindantes de Hasan Koy y Uruba, apresando a todos los hombres en edad militar, procediendo a encerrarles en una especie de corrales provisionales que las fuerzas estadounidenses haban sembrado a lo largo de la carretera principal. Los soldados haban desenrollado alambre de espino para contener a unos de 50 hombres. Pero como los detenidos llegaban a raudales desde las barriadas, los corrales se fueron ampliando con ms rollos de alambre hasta que toda la zona se convirti en un bloque compacto.

Los comandantes estadounidenses han elogiado la actuacin de las fuerzas kurdas durante la operacin, aunque en privado manifestaban preocupacin por sus tcticas salvajes. Los pesh mergas apoyan a los rebeldes kurdos que luchan contra el gobierno de la vecina Turqua, y durante muchos aos sus milicianos fueron objetivos del gobierno iraqu de Sadam Husein dominado por sunnes. La mayora de los habitantes de Tel Afar son sunnes turcomanos, parientes tnicos de los turcos.

Segn Associated Press, las tropas iraques que el 5 de septiembre asaltaron supuestos escondites de insurgentes en un barrido diferenciado mataron a 40 combatientes y arrestaron a otros 27 tras los enfrentamientos.

En una reunin informativa mantenida la noche anterior a la operacin desplegada por la maana, el teniente coronel Christopher Hickey, comandante del 2 y 3er escuadrones del Regimiento de Caballera Blindada, instruy a los soldados de Operaciones Especiales que trabajaban con los pesh mergas para que evitaran maltratar a los residentes. Perdemos a esta gente si llegamos all y arrasamos sus casas, dijo Hickey.

A las ocho de la maana, haban capturado a casi 400 personas, obligndoles a permanecer acuclillados o sentados en la tierra al lado de la carretera. Dos de los hombres tenan el rostro ensangrentado y manchas rojos empapaban sus dishdashas de color verde.

Trataron de llevarse a mi padre, y yo les dije Es un anciano, no debes llevrtelo, dijo uno de los hombres, que tena el labio superior y la oreja derecha hinchados y sangrando. Nos golpearon con los puos y con los rifles.

Gran parte de los hombres aparecan con las manos atadas tan apretadamente con tiras de plstico que la circulacin sangunea estaba cortada, y los soldados estadounidenses cortaron las ataduras y en su lugar les envolvieron las manos con gruesa cinta adhesiva verde.

Los soldados de las Operaciones Especiales, que por norma no dan sus nombres a los periodistas, dijeron que los pesh mergas haban encontrado en una casa a un antiguo coronel del ejrcito de Husein. Pero cuando los soldados estadounidenses le fueron a buscar al corral, no le vieron. Uno de los combatientes kurdos dijo que se lo haban llevado directamente a un comandante kurdo.

Ya lo estis trayendo aqu ahora mismo, dijo un soldado de las Fuerzas Especiales. Va a ser procesado aqu, por EEUU, como todos los dems.

Despus de dos horas, lleg el informante. Vesta traje de faena de camuflaje de color caqui, una chaqueta antiarea, un verdugo de ski verde y un casco verde; el informante dijo que era del barrio y que tena menos de 20 aos.

Hago esto porque no quiero ver ms violencia en Tel Afar, dijo, hablando de forma annima.

Junto a un intrprete estadounidense, examin a la multitud de hombres, detenindose menos de dos segundos en considerar el destino de cada uno. Nunca habl en voz alta, slo susurraba ocasionalmente al intrprete.

Despus de haber sacado del grupo a 52 sospechosos, pas largo tiempo enjuiciando a cada uno de ellos en profundidad y proporcionando informacin ms detallada sobre sus actividades. Identific a un hombre que tena el labio partido y llevaba una camisa morada y sucios pantalones blancos como un decapitador, diciendo que haba matado por lo menos a diez personas.

Corta cabezas, escribi en el antebrazo del hombre con un marcador azul el capitn Noah Hanners, jefe del Pelotn Azul de los guilas del 3er Regimiento de Caballera Blindada.

Vas a tener un trato especial, compaero. Felicidades, dijo Hanners.

Tras conferenciar con el informante el interprete escribi en la camiseta blanca de un hombre que no tena documentacin: Su nombre es Nafe, pero est dando otro diferente.

Otros cuatro hombres fueron identificados como dirigentes locales de clulas combatientes, conocidos como emires, y emir fue lo que escribieron en sus brazos, Varias hombres llevaban tatuajes de guilas en los brazos y el informante dijo que eso indicaba que haban sido miembros de los Fedayines de Sadam, una milicia con fama de brutales dirigida por el hijo de Husein, Uday. El informante dio un manotazo en el tatuaje del hombre y cuando ste protest, un soldado iraqu le peg un revs en plena cara.

No les pegues, advirti Hanners. No es as como hacemos esto.

Algunos de los soldados estadounidenses se mofaban de los detenidos preguntndoles, puedes pronunciar Abu Grhaib?, refirindose a la prisin situada al oeste de Bagdad en la que se obtuvieron el pasado ao las fotografas de los abusos a los presos.

No, Guantnamo, respondi un irnico prisionero, refirindose a la prisin militar estadounidense en Cuba donde se mantiene a sospechosos de terrorismo. Slo quiero que no me lleven a la polica o al ejrcito iraqu.

Tu fuente no es buena, todos estos son hombres inocentes, dijo un detenido que llevaba una dishdasha gris, quien dijo que era estudiante en la ciudad de Mosul, a unas 40 millas al este. todos somos sunnes. Por eso l nos ha sealado. El es shi, dijo, refirindose al informante. Hanners dijo que la calidad de los informantes ha variado mucho. Algunos parecen decir lo que piensan que tu quieres escuchar, dijo. Otros nos dan informacin acertada.

Otro soldado, que habl bajo anonimato para no ser castigado por sus comandantes por sus crticas, tena una visin ms negativa sobre las aportaciones de los informantes. Casi nunca conseguimos nada bueno de ellos, dijo. Pienso que slo eligen gente de otra tribu o gente que les debe dinero o alguna cosa.

Antes de subir a los camiones y volver a su base, los soldados kurdos se alinearon detrs de los detenidos y posaron para fotos digitales. Arrojaron paquetes de comida y botellas de agua a un grupo grande de nios que se haba reunido en la carretera, muchos de ellos con padres entre los detenidos.

Algunos de los nios recogieron los regalos, pero otros los lanzaron contra los vehculos que estaban arrancando. Uno de los camiones par y sali de l un soldado que apunt con su pistola hacia los nios, haciendo que se dispersaran velozmente antes de poder ahuyentarlos.

Los soldados y algunos nios de la vecindad dieron a los detenidos comida o agua mientras esperaban bajo un sol calcinante que llegaran los camiones para transportarles al Campo Sykes. Una mujer con un largo vestido morado y una paoleta blanca en la cabeza grit en turco a los soldados que an permanecan all y otras empezaron a reunirse tras ella.

En 30 minutos esta situacin se nos ha ido de las manos, dijo el sargento de primera Herbet Gadsden, que observaba la escena. Tenemos que llevarnos a esta gente antes de sus familias se vuelvan locas.

Dos camiones llegaron a medioda. Los soldados alinearon a los detenidos, los fotografiaron uno a uno con una cmara digital y los subieron a los camiones. La multitud de familiares empez a desvanecerse en el horizonte de regreso a sus hogares. Otro da haciendo amigos, dijo Hanners, meneando la cabeza.

(El corresponsal especial Bassam Sebti, en Bagdad, ha contribuido a este reportaje).

Texto original en ingls:

www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2005/09/12/AR2005091202040.html



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