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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2015

Fin del ciclo progresista o reflujo del cambio de poca en Amrica Latina? 7 tesis para el debate

Katu Arkonada
Rebelin


Hace tiempo que venimos leyendo que el ciclo progresista en Amrica Latina y el Caribe ha llegado a su fin. Aprovechando la muerte del Comandante Chvez, y un cierto reflujo en los avances logrados por los procesos de cambio en el continente, la derecha comenz a construir un discurso que intenta deslegitimar la dcada ganada para las mayoras sociales y populares.

Pero en los ltimos tiempos, tambin desde varios sectores de la izquierda se ha venido construyendo la tesis del fin del ciclo que viene a complementar el discurso de la derecha contra los gobiernos de izquierda y nacional-populares. Uno de los amanuenses de la izquierda lightberal, Pablo Stefanoni, habla de una deriva lulista1 de la izquierda latinoamericana. Una compaera de Stefanoni en el grupo de apoyo al trotskismo anti kirchnerista del FIT en la Argentina, Maristella Svampa, escribe en el diario de la oligarqua Clarn sobre una crisis del pluralismo poltico y un populismo de alta intensidad2 en Bolivia y Ecuador. Mientras tanto, por el lado de la izquierda autonomista, Ral Zibechi sostiene que estamos no solo ante el final del ciclo progresista, sino que el progresismo no ha sido un avance3.

Desde otra posicin, el paraguayo-brasileiro y militante del PT Gustavo Codas afirma4 que Venezuela, Brasil y Ecuador, cada uno con sus matices, enfrentan una serie de problemas econmicos y polticos, con una importante movilizacin de la derecha nacional (en ocasiones con apoyo del exterior). Esta coyuntura, unida a la solucin de compromiso en Argentina donde la candidatura presencial la encabeza Daniel Scioli, nos lleva a pensar en que nos encontramos inmersos en un reflujo del cambio de poca puesto en marcha en Amrica Latina en 1998.

Ese flujo que dej atrs la larga noche neoliberal tuvo su apogeo en los dos aos que transcurrieron entre finales de 2004 y finales de 2006 donde se puso en marcha el ALBA-TCP; llegaron al gobierno Evo Morales y Rafael Correa; fueron puestas en marcha herramientas fundamentales del cambio de poca como teleSUR o la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad; y en Mar del Plata el instrumento imperialista llamado ALCA fue enterrado por 3 patriotas nuestroamericanos, Chvez, Lula y Nstor Kirchner.

En cambio hoy, sin la presencia fsica del Comandante y con Fidel retirado de la conduccin poltica en Cuba; con una derecha recargada que trata de llegar al gobierno a veces por dentro de la institucionalidad y a veces por fuera; y con instrumentos de desintegracin latinoamericana como la Alianza del Pacifico, el TPP o el TISA tratando de construir un Consenso anti-posneoliberal, la guerra de posiciones en Nuestra Amrica conduce a las fuerzas de izquierda, tanto las revolucionarias como las reformistas, a posiciones de repliegue.

Este nuevo momento del cambio de poca exige un esfuerzo de honestidad intelectual para, desde la lealtad y el compromiso con los procesos de cambio, tratar de leer el momento de reflujo y generar propuestas para las izquierdas latinoamericanas y caribeas. En ese sentido proponemos 7 tesis para alimentar el debate desde la necesidad que tenemos de hacer un diagnstico del momento histrico en que nos encontramos con el fin de obtener una radiografa de la coyuntura actual.

1.- La crisis del capitalismo ha venido para quedarse

Entre 2004 y 2014 el precio medio del barril de Brent fue de 86989 dlares. 87 USD de media en 10 aos a pesar de que en 2008 y tras la quiebra de Lehman Brothers el precio del barril de Brent se desplom de los 147 USD de julio hasta los 3558 USD con los que cerraba el ao.

Actualmente el barril de Brent se mantiene entre los 45 y 50 dlares, y no se prevn subidas significativas mientras la desaceleracin china favorezca el exceso de produccin actual. Al mismo tiempo, importantes productores como Arabia Saudita o Venezuela no disminuyen la produccin para garantizar el 100% de los ingresos, lo que nos sume en un crculo vicioso en el que no hay manera de desactivar la sobreproduccin. A la reduccin de la demanda del gigante asitico y el mantenimiento de la produccin de los pases productores de la OPEP se le suma la produccin en Estados Unidos de gas de esquisto mediante fracking, mtodo de extraccin que se convierte en terrorismo ambiental solamente rentable a partir de precios entre 60 y 70 dlares. Por lo tanto, es en la franja entre los 50 dlares actuales y los 70 que permitiran a la mayor parte de los campos de extraccin ser rentables, donde se va a mover en los prximos meses la guerra energtica no declarada entre Estados Unidos y Arabia Saudita.

En cualquier caso no parece que en los prximos aos los precios del petrleo vayan a volver a acercarse a los de la ltima dcada, que permitieron a los procesos de cambio en Amrica Latina y el Caribe una redistribucin de la riqueza y reduccin de la pobreza sin precedentes. Si adems le sumamos la tendencia a la baja en el precio de los minerales adquiridos por China, que consume cerca del 40% de la produccin mundial, parece un hecho que los tiempos de vacas gordas han terminado.

Todo lo anterior apuntala la necesidad de una diversificacin productiva y un cambio en la matriz energtica. Es necesario generar una transicin desde el modelo extractivista, herencia colonial y neoliberal, a un nuevo modelo de desarrollo que incorpore el derecho al desarrollo y a sacar de la pobreza a una parte significativa de la poblacin, con los Derechos de la Madre Tierra.

2.- El mundo multipolar ya est aqu

Aunque solemos hablar de la transicin a un nuevo mundo pluripolar y multicntrico, la realidad es que ya estamos inmersos en l. El declive de la hegemona de Estados Unidos (al mismo tiempo que entra en una peligrosa fase de dominacin violenta); la emergencia de los BRICS; el rol geopoltico de Amrica Latina en las relaciones Sur-Sur; o el avance de la integracin latinoamericana con una CELAC sin EEUU ni Canad reflejo de la Patria Grande que soaron los libertadores, son claros sntomas de este nuevo escenario geopoltico.

Hay dos variables fundamentales de este escenario en Amrica Latina y el Caribe. La apertura de relaciones y embajadas entre Estados Unidos y Cuba, inicio de una nueva era y smbolo de la soberana no solo de una Cuba digna a lo largo de ms de 60 aos de agresiones ininterrumpidas, sino de toda Nuestra Amrica. El otro sntoma es la presencia cada vez mayor de China en la regin. Hoy en da, excepto el Puerto de Mariel en Cuba, todas las grandes inversiones en la regin son de capital chino, comenzando por la faranica obra para construir un canal en Nicaragua y siguiendo por las principales inversiones en recursos naturales, petrleo, gas y minera. Pero la cada vez mayor presencia china tiene grandes diferencias con la otrora hegemona estadounidense; frente al hard power de los Estados Unidos, basado en la imposicin econmica o militar, se est construyendo un soft power con caractersticas chinas que hace de la diplomacia econmica y cultural la base para las relaciones. O dicho de otra manera, China no va a construir bases militares en America Latina y el Caribe o patrocinar golpes de estado contra gobiernos legtimos.

Pero la voraz demanda china de recursos naturales ha provocado una reprimarizacin de la economa latinoamericana. Excepto en los pases donde los recursos estn en manos del Estado, que ejerce de flujo conductor haca otros sectores, en general el sector primario est ms ligado al capital financiero que a otros sectores de la economa. Amrica Latina y el Caribe se mueven ahora mismo en un tringulo incierto entre un Consenso Bolivariano, un Consenso de Beijing y un Consenso de las Commodities.

3.- Necesidad imperiosa de profundizar la integracin

En la medida en que la crisis del capitalismo se profundiza y la derecha avanza en su ofensiva, los procesos corren el riesgo de cerrarse hacia dentro y mantener una posicin defensiva. Ningn proceso va a poder profundizar y mucho menos radicalizar los cambios por s solo si no es inserto dentro de un proceso de integracin latinoamericana y caribea ms amplio.

Es necesario por tanto ampliar la integracin poltica a una integracion econmica, cientfica, tecnolgica y cultural, integracion amplia que permita, como propone Gustavo Codas, y frente al proceso de reprimarizacin continental, crear cadenas de valor regionales.

Al mismo tiempo, se hace urgente y necesaria la reactivacin del ALBA e ir dotando de una institucionalidad mayor a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC).

4.- Desactivacin de los instrumentos para la desintegracin latinoamericana

Es necesario sumar al cambio de poca los pases que siguen apostando por un modelo econmico neoliberal. Especialmente los de la Alianza del Pacifico y en particular Colombia y Mxico. Es por ello que tenemos que hacer nuestras la reivindicacin de la paz, con justicia social, en Colombia, y la apuesta por fortalecer un proyecto alternativo de izquierda en Mxico, frontera sur de los Estados Unidos. La incorporacin de estos dos pases no solo abrira un horizonte radicalmente diferente sino que profundizara la integracin nuestroamericana y ayudara a desactivar los nuevos ALCA del siglo XXI, instrumentos para la desintegracin latinoamericana como la Alianza del Pacfico, el TPP o el TISA.

5.- Enfrentar la derecha recargada

Durante buena parte del cambio de poca, la derecha qued desorientada y a la defensiva. Fueron las embajadas de Estados Unidos los que hicieron el papel de principal opositor a los gobiernos de izquierda en la regin mediante el patrocinio de golpes de Estado, duros o blandos. Los opositores locales eran simples tteres todava anclados en el discurso del Consenso de Washington y parapetados tras los viejos partidos del neoliberalismo.

Sin embargo hoy tenemos una derecha renovada, asesorada por los gurs del marketing poltico neoliberal y asumiendo un rol de paraopositores que no dudan ni un momento en camuflarse bajo una esttica y discurso ms amable tan posmoderno como pseudo posneoliberal, que no ataca directamente las conquistas logradas en la dcada ganada.

Esta derecha reciclada y transformista trata de robarse las banderas de la democracia y los derechos humanos apelando sobre todo a los nuevos actores de la poltica, la juventud y las clases medias. Y ah es donde los procesos tienen un reto en reactualizar su programa y praxis poltica para seducir a una juventud que no ha vivido el terrorismo social neoliberal y llega a una mayora de edad dando por sentada la presencia del Estado en la economa y la redistribucin de la riqueza. Lo mismo sucede con las nuevas clases medias que tienen la ilusin de continuar su ascenso social y para ello se les hace atractiva la idea de votar por un gestor, normalmente un candidato proveniente del mundo empresarial y con un discurso que apela a la ciudadana moderada por encima del clivaje izquierda-derecha.

Frente a ello, ms que perder tiempo en atacar a esta derecha que solo hace sus tareas, amparada por las elites econmicas y con el apoyo de las transnacionales comunicacionales, debemos reactualizar y hacer ms atractivo el proyecto poltico de las izquierdas, como nica manera de sostener y profundizar los procesos. Las posibles derrotas electorales por venir sern nica y exclusivamente responsabilidad nuestra.

6.- La necesidad de los liderazgos

Y para prepararnos para las prximas batallas polticas, es necesario dar un debate sobre la cuestin de los liderazgos. La muerte del Comandante Chvez nos coloca ante el espejo de unos procesos que dependen en demasa de lderes de una enorme talla poltica e intelectual. Pero adems estos liderazgos son fruto de una poca de resistencia e insurreccin al neoliberalismo que ya dejamos atrs.

Ser difcil que en Bolivia vuelva a surgir un lder como Evo Morales que lleva en su esencia el componente antiimperialista, anticolonial y anticapitalista cuando han sido expulsadas del territorio nacional la DEA, USAID y el propio embajador estadounidense; cuando los dirigentes sindicales han pasado de enfrentar un gobierno neoliberal a ocupar cargos de conduccin poltica en el Estado; o incluso cuando las relaciones internacionales del movimiento social se construyen sobre todo con otras izquierdas en el gobierno. Es por ello ms necesaria que nunca la necesidad de construir liderazgos colectivos y fortalecer el poder popular y la formacin poltica pues solo de estas semillas pueden germinar otros dirigentes preparados para liderar una nueva etapa ascendente del cambio de poca que deje atrs el reflujo coyuntural. Pero al mismo tiempo mientras lderes como Evo sigan con la capacidad de conducir los procesos, debemos habilitar los mecanismos que sean necesarias para que la legalidad no obstaculice la legitimidad.

7.- La importancia de las batallas electorales

Por paradjico que parezca, la irreversibilidad de los procesos depende en buena parte en este momento histrico de las victorias electorales que se vayan produciendo en el campo de la izquierda. Para ello a su vez es necesario no retroceder en ni una sola de las conquistas logradas hasta el momento. Tenemos claro que llegar al gobierno no supone tener el poder, y que una vez llegado hay que enfrentar una guerra de posiciones con el poder ejercido por las burguesas nacionales e internacionales desde sus atalayas econmicas o mediticas. Pero para poder llegar a ese momento de plantearse la construccin de hegemona es necesario primero la victoria electoral.

Este 2015 nos deja todava 2 importantes citas electorales, las elecciones presidenciales de Argentina en octubre y las legislativas de Venezuela en diciembre. A pesar de las contradicciones que nos pueda generar, es necesario apoyar la candidatura de Scioli-Zannini en la Argentina, bien rodeada por el ncleo duro kirchnerista; ya llegar el momento de la crtica si el prximo gobierno se desva del horizonte trazado por Nstor Kirchner y Cristina Fernandez. Y lo mismo en Venezuela, donde debemos dar todo el apoyo a los candidatos y candidatas del PSUV y del Gran Polo Patritico frente al terrorismo econmico y meditico que enfrente la Revolucin Bolivariana y Chavista. Lo mismo en el caso de dos pases como Brasil o Ecuador, donde ms all de las tensiones, debemos apoyar los legtimos gobiernos de Dilma y Correa.

Ya no es tiempo de poltica ficcin sino de definicin. Tiempo de audacia para generar pensamiento crtico siempre desde abajo y a la izquierda, manchndose con el barro de la praxis en medio de las contradicciones, y no leyendo la realidad con el lpiz rojo virtual en una mano desde el wifi de los cafs de los barrios de clase media. Recordando las palabras del Comandante Chvez: Que nadie se equivoque, que nadie se deje confundir, uno puede criticar a la revolucin pero este es el camino de la salvacin de la Patria.

Notas: 

1 La lulizacin de la izquierda latinoamericana http://www.eldiplo.org/notas-web/la-lulizacion-de-la-izquierda-latinoamericana

2 Termina la era de las promesas andinas http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Termina-promesas-andinas_0_1417058291.html

3 Hacer balance del progresismo http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/08/04/hacer-balance-del-progresismo

4 Desafos al ciclo progresista en Amrica Latina http://www.mateamargo.org.uy/2015/08/13/desafios-al-ciclo-progresista-en-america-latina



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