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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2015

No es fraude es el camino del golpe blando

Carlos A. Larriera
Rebelin


En medio de toda la vorgine de inventos de la nada para instalar la existencia del fraude no se puede perder de vista que el verdadero eje de la situacin es un ensayo de ir instalando un golpe blando.

Hay fraude o no? No lo hay, y aunque lo hubiera ese no sera el tema.

Antes de las elecciones en Tucumn la oposicin de derecha unificada, el Acuerdo para el Bicentenario, saba que no poda ganar, que la diferencia en votos era demasiado grande. Y ya desde antes de las elecciones comenzaron a instalar la falsa conciencia de que iba a haber fraude. La quema de urnas fue otra forma de enturbiar la eleccin, indirectamente de fundamentar que hubo fraude, aunque como dijo un juez electoral quema de urnas no es fraude.

Como siempre, todo est dirigido a crear una falsa conciencia en la poblacin. No importa si lo que se dice tiene algo de verdad o es todo mentira. Lo importante es si funciona, es decir, si una buena parte de la poblacin lo cree.

La existencia de golpes blandos es un fenmeno mundial que data de unos cuantos aos. En el artculo El capital concentrado contra el proyecto de crecimiento industrial se detallan muchos aspectos de los mismos. [1] Las llamadas revoluciones democrticas que promovieron la cada de la URSS y los pases del Este de Europa, y que en realidad lo que hicieron fue facilitar la restauracin del capitalismo en esos pases, forman parte de la elaboracin de estos golpes blandos. Lo mismo las llamadas revoluciones naranja, muchas de las cuales se hicieron para lograr que muchos pases abandonaran la influencia de Rusia y pasaran a depender de EEUU. Ensayos parecidos se hicieron en lo que fue finalmente la guerra en Afganistan que desplaz a la Unin Sovitica. La guerra civil en la ex-Yugoslavia incluy muchas tcticas de estos golpes blandos, dividiendo al pas en varios estados capitalistas restaurados, cada uno bajo la influencia de algn gran pas imperialista, EEUU, Alemania. etc.

Una de las principales caractersticas de estos golpes blandos es que el capital internacional ms concentrado, tomando nota de que no en todos los pases poda derrocar regmenes o gobiernos con golpes de Estado o invasiones militares, se dedic a desarrollar tcnicas de imitacin de las revoluciones democrticas autnticas. Se estudi (y se estudia) como surgen y se desarrollan las revoluciones democrticas a travs de la historia contempornea, y se implementan mecanismos para desarrollar movimientos que aparenten ser verdaderas revoluciones democrticas. Libros, manuales, todo tipo de escritos, fundaciones, ONGs., la promocin de movimientos pseudodemocrticos en distintos pases, promovidos e infiltrados por miembros de estas organizaciones y servicios de inteligencia y apoyados desde la prensa hegemnica, propiedad del capital ms concentrado, es hoy una realidad insoslayable.

Se puede tomar como ejemplo el caso actual de Ucrania. Al disolverse la Unin Sovitica todas las repblicas que formaban parte de ella pasaron a ser formalmente independientes. Pero al principio la mayora segua bajo la influencia poltica y econmica de Rusia, algo que sta estaba interesada en mantener. La poltica de EEUU y los principales poderes de Europa era por el contrario lograr que todas esas naciones pasaran a estar bajo su influencia. Golpes de estado o invasiones militares hubieran significado un enfrentamiento con Rusia de consecuencias imprevisibles. Haba que inventar otras maneras de lograr que esos pases dejaran de estar bajo la influencia rusa.

Los gobernantes como en el caso de Ucrania, no eran precisamente democrticos, y en general tampoco populares. Coincidan muchos factores, como el hecho de que esos pueblos en gran medida idealizaban los beneficios del mercado occidental. Promover movilizaciones democrticas contra gobiernos como el de Ucrania fue la estrategia de los golpes blandos. El gobierno de Ucrania, cercano a Rusia, vio surgir crecientes manifestaciones en su contra. Pero los impulsores de estas movilizaciones eran en gran medida nazis, ligados a Occidente, y avalados directamente por funcionarios de EEUU. Las movilizaciones se mezclaban con operaciones de fuerzas de choque. Los grupos se fueron armando, todo con armas y financiacin de EEUU y finalmente se provoc una guerra civil en la cual renunci el gobierno y asumi uno nuevo de composicin netamente nazi. Rusia atin a preservar la pennsula de Crimea, en la que tena una gran base militar y naval, esencial para su geoestrategia, mediante la convocatoria a elecciones en que el pueblo, mayoritariamente ruso, decidi pertenecer a Rusia. La masacre en Ucrania de alguna manera contina an hoy en da.

Esta tctica de golpes blandos genera una enorme confusin poltica en la poblacin. Y tambin en la izquierda de todos los pases en donde se aplica. Las consignas democrticas que se utilizan cautivan a mucha gente bien intencionada. Las promesas de acceder a los mercados de consumo de occidente, hbilmente mistificados, tambin seduce a gran parte de la poblacin. La combinacin de acciones supuestamente democrticas con acciones directamente de fuerzas de choque, de caractersticas tpicamente nazis, no espanta a todos los seguidores, que no alcanzan a percibir bien qu es lo que realmente est pasando. Es caracterstico que mezclados con las movilizaciones haya grupos organizados con el expreso propsito de provocar la represin para despus acusar a los gobiernos de represores. Esto ha pasado en todos estos pases, y tambin por ejemplo, en Venezuela. Y en alguna medida en Tucumn, aunque nada de esto justifica la represin gubernamental. De hecho especulan que al ser gobiernos capitalistas, algunos progresistas como en Venezuela, y otros muy reaccionarios como el de Ucrania pro-ruso, no se necesita mucho para hacer actuar el aparato represivo del Estado capitalista.

En dnde se ubica en medio de todo esto un ciudadano comn, an con cierto grado de conocimientos polticos? En gran medida en la emigracin. Pero muchos de los que no emigran se dividen en los dos bandos, o se generan distintos movimientos en los que predomina la desorientacin.

Todo esto es parte de la poltica del capital ms concentrado internacional. Cuando triunfan estos falsos movimientos democrticos, los golpes blandos, se instauran invariablemente feroces dictaduras al servicio del saqueo ms despiadado del gran capital mundial.

En el caso de Amrica Latina no es cuestin de hacerle seguidismo a gobiernos como los de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil o Argentina, pero s es imprescindible que toda poltica revolucionaria democrtica, de defensa incondicional de los intereses del pueblo se ejerza sin hacerle el juego a estos golpes blandos. Cmo desarrollar en la prctica esta poltica es una asignatura pendiente que abarca a toda la izquierda mundial, y tambin a la de nuestro pas.

En el caso de la izquierda argentina, educada en un reformismo estructural pretendidamente disimulado con una fraseologa pseudorevolucionaria, resulta muy difcil para un militante honesto sinceramente revolucionario saber qu hacer, cmo diferenciar lo verdaderamente revolucionario democrtico de lo reaccionario disfrazado. La esencia de la poltica de los golpes blandos no es nueva en la historia, pero la dimensin que han alcanzado sus mecanismos a nivel mundial nunca se haba dado antes.

Hoy, por ejemplo, es muy frecuente que la izquierda realmente existente considere toda movilizacin popular como progresiva, a la que es necesario apoyar. Esta concepcin, que no tiene nada que ver con el socialismo cientfico, es caracterstica, por ejemplo, del morenismo, de los partidos autoreivindicados trotskistas que siguieron y siguen la orientacin de Nahuel Moreno. Pero no es exclusiva de estos sectores.

Para dar un solo ejemplo extremo que permite visualizar el error de esta concepcin movientista acrtica podemos citar al nazismo hitleriano. Nadie puede negar su gran capacidad de movilizacin ni tampoco reivindicar esas movilizaciones.

Aunque no es tarea fcil, es imprescindible saber estudiar, analizar, comprender el origen material, poltico y econmico de estas movilizaciones, cual es su eje, su finalidad, su sentido, etc.

No es tarea fcil, pero es un trabajo que en la izquierda real todos eluden. Y en la prctica con frecuencia participan de estas movilizaciones, hacindole el juego a las maniobras desestabilizadoras y los ensayos de golpes blandos. Y al mismo tiempo que colaboran con la confusin generalizada, se niegan obstinadamente a estudiar cientficamente estos movimientos y eluden todo compromiso de oponerse a los golpes blandos, generalmente con la excusa de que son enfrentamientos intercapitalistas.

El progresismo generalmente repudia y denuncia estos golpes blandos, pero a costa de caer en el seguidismo de los gobiernos populistas actuales de Amrica Latina. Y hay una parte de la poblacin, de origen progresista que cae en la trampa y se transforma en instrumento de los golpes blandos.

Teniendo en cuenta todo esto hay que analizar y tomar posicin sobre lo sucedido y que sigue sucediendo en Tucumn, alrededor de las ltimas elecciones.

Est claro que el eje central de los acontecimientos en relacin a las elecciones en Tucumn es iniciar el camino del golpe blando, con el objetivo primario de intentar impedir el triunfo del FPV en las elecciones nacionales.

Est claro que los opositores se han reunido bajo las rdenes del capital ms concentrado.

Hubo realmente fraude? Desde el punto de vista institucional, judicial, no hubo ninguna denuncia, no se aport ninguna prueba. Todo fueron denuncias mediticas y campaa antes y despus de las elecciones para influenciar en la poblacin y deslegitimar el triunfo inapelable del FPV.

Hay mucha informacin en los medios acerca de que la eleccin fue complicada por el sistema de acoples, y por otro lado que deja en evidencia que la denuncia de fraude no tena fundamento y que su intencin era invalidar una eleccin irremediablemente perdida. Se pueden mencionar algunos hechos significativos.

Parece probado que en la quema de urnas tuvieron que ver enfrentamientos entre fracciones electorales menores.

27 y 40 urnas quemadas sobre 3601 en toda la provincia evidentemente no afectan el resultado final electoral, no se puede hablar de fraude.

El objetivo de invalidar las elecciones se revela tambin en que el macrismo denunci fraude en Salta, con boleta electrnica, y en Santa Fe, con boleta nica y que no hubo ninguna queja en los distritos donde triunf la oposicin

Es cierto que la eleccin fue complicada, hubo ms de 25 mil candidatos para 345 cargos, entre gobernador y vice, 19 intendentes, 49 miembros de la Legislatura unicameral, 184 concejales y 93 comisionados rurales. Como en la provincia rige un sistema de acoples (ley de lemas) en el cuarto oscuro haba 1275 combinaciones electorales, pero todo esto no tiene que ver con que haya habido fraude.

Est admitido por ambas partes que hubo cierto grado de clientelismo, pero no se sabe a ciencia cierta que dimensin tuvo.

Pero el clientelismo y distintas maniobras non sanctas en las elecciones no es nada nuevo, es practicado en mayor o menor medida por todos los partidos burgueses, gobernantes o de la oposicin. Parece improbable que el FPV haya recurrido centralizadamente a estas metodologas, dado que no tena ninguna necesidad de hacerlo teniendo en cuenta la diferencia en votos que daban las encuestas previas. En la radio pasillo todos saban que iba a ganar el FPV. De ah la campaa de la oposicin para deslegitimar las elecciones y en una apuesta de mxima lograr una nueva convocatoria.

En cuanto a la represin, es absoluta y totalmente repudiable, pero hay que sealar que se produjo en el marco de la estrategia de los golpes blandos, grupos organizados buscando provocar la represin para despus victimizar la movilizacin del conjunto y acusar al gobierno. Los titulares de La Nacin y Clarn dejan bien en claro esta utilizacin. Un gobierno del aparato del PJ como el de Alperovich, profundamente reaccionario, no necesitaba mucho para reprimir con ferocidad.

El FPV est asociado con Alperovich. Constituye uno de las limitaciones reaccionarias de la poltica kirchnerista, someterse a los lmites del capitalismo y la democracia burguesa, en cuyo marco resultan inevitables acuerdos con sectores ms reaccionarios. Si, dentro de su poltica general, el kirchnerismo pudo haber evitado el acuerdo general con Alperovich es materia de discusin, pero sus lineamientos polticos generales incluyen la necesidad de acuerdos con sectores de la burguesa mucho ms reaccionarios que el propio kirchnerismo duro. No es una justificacin, es una descripcin de la realidad, porque tampoco sera acertado confundir al kirchnerismo poniendo un signo igual con el alperovicismo.

Desde ya, este tipo de acuerdos son inadmisibles para todo socialista, aunque no se pueda renunciar en general a los acuerdos, empezando porque para un socialista est prohibido aceptar cargos ejecutivos en un gobierno de un estado capitalista, an cuando fuera una democracia burguesa muy avanzada (en el aspecto democrtico), porque sera hacerse responsable del aparato estatal represivo del estado capitalista.

Dicho sea de paso, presentarse a puestos ejecutivos (presidente, gobernador, intendente) por parte de la izquierda es una certificacin ms de su profundo reformismo, de su abandono del socialismo cientfico, agravado por las promesas electorales de realizar profundos cambios sociales si son elegidos, como si se pudiera construir el socialismo sin revolucin social.

En cuanto a lo que constituye una verdadera revolucin democrtica y su diferencia con la ficcin democrtica de los golpes blandos hay mucho por decir. Cuando la insoportable realidad material que vive un pueblo lo lleva a rebelarse masivamente contra el principal poder responsable de esa situacin estamos ante una revolucin democrtica. No acta por manipulacin ideolgica sino por comprensin profunda de la situacin. Cuando el pueblo en general es engaado y llevado a arremeter contra chivos expiatorios, como sucedi en el caso del nazismo y los judos, estamos ante el verdadero poder manipulando a las masas. Las diferencias son profundas y radicales, pero hay que aprender a conocerlas y detectarlas.

Todos los que nos consideramos verdaderos socialistas tenemos la obligacin inexcusable de tener una posicin frente a estos desarrollos de golpes blandos, de estudiar sus caractersticas, no hacerles el juego, oponernos a su poltica, sin por eso dejar de criticar al kirchnerismo y movilizarse en todo lo que haya que hacerlo, proponer las alternativas que dentro de una estrategia de revolucin social son aplicables en la actual situacin no revolucionaria, dentro de la democracia burguesa, e impulsar en consecuencias todas las medidas y acciones que vayan en ese sentido.

Nota:

[1] El capital concentrado contra el proyecto de crecimiento industrial se puede leer en Rebelin, Kaos en la red, o en el blog wwwnudosgordianos.blogspot.com en el que estn todos los artculos del autor. En las notas al final del artculo se aportan datas sobre muchas de las personas, instituciones, fundacin, ONGs, encargadas de promover en todo el planeta estos golpes blandos.

Blog del autor: wwwnudosgordianos.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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