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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2015

Qu hacemos con nuestros nios?

Lidia Falcn
Pblico.es


Desde la asociacin Stop Custodia Compartida Impuesta me informan que 3.000 nios han sido arrancados de su hogar habitual, de la compaa de su madre, de su barrio conocido, de los amigos que ya tenan, y hasta del colegio, para cumplir una norma que solo en el Medioevo o en el mundo islmico podra imponerse: la llamada ahora segn el eufemismo del lenguaje actual- custodia compartida.

Ya conocemos los argumentos esgrimidos por los defensores de semejante horrenda prctica, incluidos los legisladores y las legisladoras que han hecho aprobar esta medida obligatoriamente, incluso aunque los progenitores no estn de acuerdo, con gran comprensin, admiracin y conmiseracin hacia los padres que en un ataque sbito de amor parental, que nunca antes haban sentido, reclaman la convivencia con sus hijos. Desde ms o menos 2013 la custodia compartida se impone judicialmente en la mayor parte de los juzgados de Espaa.

Los casos que se suceden en Madrid son incomprensibles por lo injustos. Javier Polo fiscal provincial de Madrid culpabiliza a las madres como causantes de los males de los menores y ratifica su peticin de que se les retire la custodia a quienes han probado que el padre ha ejercido violencia contra ellas, como consta en sentencias firmes, o incluso cuando el padre ha hecho vctimas de abusos sexuales a sus propios hijos.

En la actualidad los equipos psicosociales de los Juzgados se han erigido en rbitros incontestables de la mala o buena conducta de las madres. Utilizando el recurso de asegurar que los nios padecen el SAP (Sndrome de Alienacin Parental), un invento que nada tiene de cientfico y que nunca ha estado reconocido por la Asociacin Internacional de Psiquiatra, psiclogas y trabajadoras sociales son ms crueles con otras mujeres que los jueces y fiscales de tiempos pasados.

Han aceptado, en esos equipos que deciden sobre la vida y la felicidad de las personas, a individuos e individuas ineptas, mal preparadas o que desahogan sus ansias de venganza en ese msero poder que les da un trabajo burocrtico al servicio de la justicia. Incluso permitiendo que alguna responsable del servicio no est colegiada y ni siquiera tenga el ttulo necesario, aunque sigue emitiendo y firmando informes en los que acusa a las madres de toda clase de maldades. Y de la desidia de la Administracin en la averiguacin de las titulaciones de sus servidores tenemos buen ejemplo en el de Luis Roldn.

Los casos que me relatan son patticos. La madre que tiene la custodia compartida de su hijo con su exmarido, por semanas, sin das intermedios de visita. El padre padece una enfermedad degenerativa: retinosis pigmentaria, que le ha dejado ciego en cuatro aos y al que van a declarar gran invlido. La arbitraria sentencia le obliga a disponer de una persona de apoyo cuando el nio convive con l. Incluso aunque el padre haba renunciado por mail a verle. La madre vive en Torrejon de Ardoz, el hijo pasa una semana en Madrid y la otra en Torrejn, y pregunta desesperado que es lo que l ha hecho mal para que no le dejen ver a su madre todos los das como disfrutan sus compaeros.

A otra mam le impusieron la custodia compartida cuando su bebe aun no tena un ao. Por semanas alternas y con pernocta. Tuvo que dejar de darle el pecho o drselo en condiciones lamentables. En los dos casos las madres pidieron la separacin al haber sido vctimas de violencia.

Otro nio de cinco aos en Valencia, tiene que asistir a dos colegios diferentes, una semana a cada uno. En el caso de una madre de Valladolid, en paro, el juez ha dado la custodia compartida a su exmarido norteamericano que ha decidido irse a Asturias (ella y el nio son de Valladolid) y all ha fijado el juez la residencia del nio. Ella, sin trabajo, tiene que alquilarse un piso pagado por sus padres, pensionistas, para residir la semana en la que debe ocuparse del nio en Asturias. Al pequeo lo han separado de sus tos y abuelos maternos y de su entorno (porque los paternos residen en California). La madre lleva ya dos aos en esta situacin.

La lista de casos excedera, con mucho, la extensin de este artculo. La custodia compartida impuesta por va judicial, sin acuerdo de los progenitores, ignora de forma deliberada los problemas a los que se enfrentan los menores cuando sus padres se separan de forma conflictiva.

La lnea actual de los juzgados es la de presumir un falso igualitarismo que lleva a imponer una situacin injusta para las mujeres, que parten de una situacin de desigualdad previa, manifiesta y demostrada, sin que haya habido un reparto equitativo en el cumplimiento de las obligaciones concernientes a la educacin y el cuidado de los hijos con anterioridad a la separacin.

Los hijos son obligados a dejar de ver a sus madres durante una semana o quince das (en muchos casos no hay das intermedios de visita). Se trata de menores de hasta de un ao, menores que haban convivido con su madre hasta entonces y que no son capaces de entender porque dejan de verla, creando sentimientos de abandono, tristeza, inseguridad y agresividad hacia las madres y desproteccin.

La situacin actual rompe los vnculos de apego de los pequeos, coloca a los menores en una situacin de inestabilidad y soslaya las posibilidades de un adecuado desarrollo social y de la personalidad. Se les somete a pautas educativas diferentes y muchas veces incompatibles,a veces en hogares separados kilmetros, en municipios diferentes, con sus diferentes custodios, sin poder integrarse ni en un hogar ni en otro.

Los fiscales, que tienen el mandato de proteger a los menores, no investigan si la solicitud del padre de la custodia compartida es en realidad una estrategia machista para seguir ejerciendo el control sobre su pareja.

En Espaa la falta de formacin de los equipos psicosociales y del personal del propio juzgado es abismal y crea un riesgo especialmente grave para los menores ya que ellos son los que deciden sobre su vida y su futuro. El hombre que degoll a sus dos hijas de 4 y 9 aos para vengarse de la madre un da antes de entregrselas en Moraa (Pontevedra), estaba separado de la madre y tena la custodia compartida de las pequeas.

Jos Corts que asesin a sus dos nios, Arantxa y Jos, de cinco y dos aos, tena concedida la custodia compartida. De la misma forma que los ltimos asesinos de nios de este macabro verano.

Los juzgados han adoptado la mxima de la igualdad, como si esta se hubiera impuesto a rajatabla en nuestro pas. En funcin por tanto de esa excelente situacin en que viven las mujeres espaolas, deniegan ordenes de alejamiento y proteccin, archivan denuncias y omiten pruebas que demuestran la falta de corresponsabilidad previa. Solo importa la igualdad de derechos de los progenitores desde el momento de la separacin. Menores mal atendidos, menores en manos de terceros, menores solos y en el peor de los casos menores asesinados.

Al machismo de la mayora de los funcionarios, y hasta funcionarias, de la Administracin de Justicia, hay que aadir el colapso de los juzgados, debido a la avalancha de solicitudes de modificacin de medidas que presentan continuamente padres que pueden permitirse pagar honorarios de abogados, detectives y psiclogos, mientras las madres se ven ahogadas por la falta de recursos econmicos. En consecuencia, los juicios se celebran a toda prisa, no se estudian debidamente los casos, se obvian las pruebas y las circunstancias que rodean el caso, con pruebas superficiales y realizadas por personal sin la preparacin suficiente.

Esta pertinaz persecucin de las madres est motivada por el deseo de venganza de esos padres que antes del divorcio no sentan ninguna pasin por cuidar a sus hijos o hijas, que apenas jugaban con ellos, cuando lo hacan y que no saban que hacer cuando las llevaban al parque, cuando lo hacan. Pero, afortunadamente para el mantenimiento de la especie, las madres no se resignan a abandonar al maltrato, el abandono y a la indiferencia a sus cachorros, a los que han gestado, parido, amamantado, limpiado y amado.

Mas, como deca Elie Wiesel, que sobrevivi al Holocausto: no hay mayor tortura que ver sufrir a los que ms quieres y no poder hacer nada.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2015/09/07/que-hacemos-con-nuestros-ninos/



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