Portada :: Mundo :: Afganistn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2015

Madres y nios tras las rejas: Las mujeres en las prisiones de Afganistn

Rena Silverman
NPR.org

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Cicatriz dejada por la herida causada con cuchillo por el marido de una mujer que la acus de conversar, durante su boda, con hombres que no eran de su entorno familiar inmediato. Por este delito moral, se encuentra encarcelada en la prisin de mujeres de Herat
(Foto: Gabriela Maj/The Almond Garden)

En 2010, la fotgrafa Gabriela Maj estaba trabajando en Afganistn en un proyecto sobre un artista cuando uno de sus editores le sugiri que echara un vistazo a la situacin de las mujeres en las crceles afganas. Maj recuerda: Me dijo, hay toda una serie de historias borboteando en los medios internacionales acerca de mujeres encarceladas por algo conocido como delitos morales. Y que las meten con sus nios en la crcel.

Su editor tena razn. Cuando lleg a Badam Bagh, una prisin para mujeres en Kabul, su primer pensamiento fue: Parece ms una especie de guardera o una escuela primaria durante el recreo que las instalaciones de una crcel. Esto se debe a que muchas de las presas son madres que han dado a luz en la prisin o han trado a sus nios a vivir con ellas despus de que las encarcelaran.

Maj ha fotografiado a ms de 100 mujeres presas en ocho crceles diferentes y ahora est presentando esos retratos en el libro Almond Garden [Jardn de Almendras].

Cuando trabajaba en el proyecto, se enter de que los delitos morales incluyen relaciones sexuales premaritales (una acusacin que se aplica incluso a las vctimas de violacin) y adulterio. Las sentencias podan llegar hasta los quince aos. Segn Human Rights Watch, se ha registrado un aumento en ese tipo de encarcelamientos: La cifra de mujeres y nias encarceladas por delitos morales en Afganistn se ha incrementado en un 50% durante el perodo de octubre de 2011 a mayo de 2013. Las estadsticas del ministerio del interior afgano indican que la cifra aument de 400 presas en el otoo de 2011 a unas 600 en la primavera de 2013.

Las mujeres hicieron muchas peticiones a Maj respecto a cmo queran aparecer en el libro. Algunas de ellas queran compartir sus historias y no tenan problema en que publicara sus retratos, explicaba Maj en un correo. Otras slo queran compartir su historia, en absoluto queran que las fotografiaran, y un tercer grupo quera compartir su historia y que las retrataran pero con el rostro cubierto para preservar el anonimato.

Para proteger a todas las mujeres, decidi no utilizar sus nombres en el libro ni facilitar tampoco la ubicacin de las prisiones donde se hallaban encarceladas.

No pretenda confundir al lector [utilizando nombres reales y algunos alias] y mi prioridad era proteger las identidades de las que queran permanecer en el anonimato, seala. Pero s anhelaba compartir las historias que escuch.

Una de las mujeres con las que se entrevist haba sido violada y se haba quedado embarazada. Su comunidad organiz una yirga, o asamblea de hombres, que adopt una decisin en base a las supuestas enseanzas del Islam, sentencindola a ser lapidada hasta la muerte por el supuesto delito moral de haber tenido relaciones sexuales extramaritales.

Su padre, en una medida rara, intervino y escribi una carta a las autoridades locales pidiendo que la detuvieran en vez de lapidarla. Y as fue, la arrestaron y la enviaron a la crcel. Esa mujer le cont a Maj que su familia y la familia del presunto violador intentaron arreglar un matrimonio entre ellos para conferir legitimidad al nio. Pero su agresor no accedi a casarse con ella. Cuando me contaba esta historia, dice Maj, su beb jugaba sobre la alfombra entre nosotras.

Tambin se entrevist con mujeres acusadas de asesinato, incluida una mujer acusada de matar a 27 hombres. Al pedirle que comentara estos casos, Maj dijo que no deseaba clasificar a las mujeres como inocentes o culpables. La brutal prdida de poder de estas jvenes las pone a menudo en situaciones en las que no pudieron soportar la carga que les echaron sobre los hombros, dice. Y decid que en este proyecto y hasta cierto punto iba a dejar a un lado esas categoras de culpable o inocente.

En cambio, se dedic a defenderlas y apoyarlas. Una parte de los ingresos de su libro ir a Women for Afghan Women, una ONG que dirige varios refugios para mujeres en Afganistn.

La esperanza de Maj es que Almond Garden pueda contribuir a conseguir un cambio en la legislacin a travs del apoyo a la ratificacin de la ley para la Eliminacin de la Violencia Contra las Mujeres (EVAW, por sus siglas en ingls), una ley redactada en 2009 en Afganistn que criminaliza la violacin, el matrimonio forzado, la violencia domstica y otros aspectos. Pero el parlamento nunca lleg a ratificar esa ley.

Con el paso del tiempo, su misin ha evolucionado desde el reportaje a la campaa por los derechos humanos.

Saba que como mujer, aunque fuera extranjera, estaba en condiciones de recoger las historias de estas mujeres individuales y crear un registro de sus experiencias y de las violaciones de los derechos humanos que afectaron a sus vidas, dice. La motivacin en la continuacin de este proyecto provino de las mujeres mismas, que en la mayora de los casos estaban ansiosas por compartir sus historias y en la esperanza de que este documento actuara, en su nombre, como una instrumento de apoyo.

Fuente y fotografa: http://www.npr.org/sections/goatsandsoda/2015/09/06/437215649/mother-and-child-behind-bars-the-women-of-afghanistans-prisons



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter