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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2015

La universidad de la ignorancia en Colombia

Renn Vega Cantor
Rebelin

Texto ledo en Audiencia Pblica Educativa, jueves 10 de septiembre de 2015, en Bogot


Sea esta la oportunidad para hablar brevemente de los graves problemas que aquejan a la universidad pblica colombiana y que las polticas actuales profundizan en lugar de solucionar. As como se privatizan y mercantiliza la salud, el deporte, la cultura, lo mismo acontece con la educacin universitaria, sometida a los avatares de un proyecto neoliberal, en el que solo importa la rentabilidad econmica, la competencia y el beneficio individual. Esa concepcin deshumaniza a la universidad y la convierte en una empresa que busca afanosamente recursos para subsistir, en desmedro de su responsabilidad en la formacin integral de los seres humanos que all llegan. En esa concepcin mercantil y competitiva los estudiantes se convierten en clientes, los profesores en gestores, los rectores en gerentes, los investigadores en negociantes y los conocimientos en mercancas que se venden al mejor postor.

En la universidad se impone el lenguaje de la administracin y los negocios, tal como se demuestra con una nueva jerga, ajena por completo a la educacin y la pedagoga, que implanta como si fueran naturales trminos como competencia, eficacia, eficiencia, calidad, excelencia, evaluacin externa, acreditacin, ranquin, sociedad del conocimiento, era de la informacin As, se trata de justificar, con un pretendido barniz de cientificidad, la conversin de la universidad en un negocio.

La implementacin del proyecto neoliberal en las ltimas tres dcadas trasform a la universidad pblica y agudiz algunos de sus problemas, entre los que deben considerarse tres de tipo estructural (desfinanciacin, falta de autonoma y antidemocracia), y uno reciente, enfatizado por el neoliberalismo: la introduccin de la competitividad como rasero que determina el funcionamiento de la universidad. Examinmoslos en forma somera.

1) DESFINANCIACION: Este es el principal problema que aqueja a la universidad como resultado directo del neoliberalismo educativo. Algunos datos son ilustrativos de ese proceso:

En conclusin, estos indicadores entre muchos que se podran mencionar, muestran que en estos momentos las universidades pblicas sufren un dficit estructural, equivalente a 11,3 billones de pesos segn el SUE, al que debe agregarse la deuda que el Estado tiene con estas instituciones por el aumento de la cobertura desde el 2003.

2) FALSA AUTONOMIA: En Colombia nunca ha existido una autonoma universitaria que merezca de verdad ese nombre, porque la universidad pblica se concibi como una institucin ligada a diversas instancias del poder, como un mecanismo adicional de los engranajes clientelistas. Algunos pensaron que eso haba cambiado luego de 1991, pero eso ha sido una quimera, puesto que tras el cambio constitucional se estableci una seudo-autonomia, como se demuestra con la composicin de los Consejos Superiores, la mxima instancia de las universidades, que son controlados por sectores externos a las mismas y plegados al gobierno de turno. El asunto es tan grave que algunas universidades las han manejado en forma directa los paramilitares, como en la Costa Atlntica o la UIS. Y el control externo aumenta con la crisis estructural de tipo presupuestal, que maniata a cualquier gobierno universitario, por independiente que pudiera llegar a ser.

Para completar, la neoliberalizacin de las universidades ha venido acompaado de una batera de controles evaluativos cada vez ms enmaraados y burocratizados de una burocracia externa a la universidad y sujeta a la lgica gerencial, entre los que sobresalen la acreditacin y las formas de medicin cuantititativas. El ltimo de esos controles es el de la vigilancia especial (reglamentado en la Ley 1740 del 23 de diciembre de 2014), ejercido directamente por el gobierno central a travs del MEN, en cuya pgina oficial se dice: En materia de vigilancia, el proyecto establece visitas generales a las IES, realizacin de auditoras sobre los procedimientos financieros y contables, solicitud de informacin detallada en materia financiera a los directivos de la Institucin, as como hacer acompaamiento permanente a la misma para implementar medidas encaminadas al restablecimiento de la continuidad del servicio y el mejoramiento de su calidad. Como para que no hayan dudas sobre lo que se pretende -esto es, eliminar la idea de autonoma universitaria- se agrega: Entre las medidas se encuentran: la designacin de un Inspector in situ, para que vigile permanentemente la gestin administrativa o financiera de la IES; la suspensin temporal de los registros calificados de los programas acadmicos, o el trmite de solicitudes de nuevos registros o renovaciones mientras se restablezca la prestacin normal del servicio. De igual forma, se contempla que el MEN pueda ordenar la constitucin de una fiducia en la Institucin para el manejo de sus recursos y rentas con el fin de que stos slo sean conservados, invertidos, aplicados o arbitrados en actividades propias y exclusivas de su misin social.

Con esta Ley desaparece la poca autonoma que pudiera quedar, hasta el punto que el MEN asume labores cuasi-policiales al abrogarse el derecho de Interrogar dentro de las actividades de Inspeccin, bajo juramento o sin l, a cualquier persona de la Institucin de Educacin Superior o terceros relacionados, cuya declaracin se requiera para el examen de hechos relacionados con esa funcin (Artculo 7, punto 5). Hemos regresado al control absoluto de las universidades pblicas por parte del Estado, con un concepcin entre neoliberal y medieval, que nos hace retroceder a la poca de la Repblica Conservadora (1886-1930) o del rgimen ospinista y laureanista despus del 9 de abril de 1948, cuando la educacin era monitoreada en forma directa por el rgimen y se expulsaba a quienes pensaran distinto o fueran crticos. En ese entonces la Universidad Nacional era funcional en trminos ideolgicos a esos regmenes conservadores y clericales, cuando fueron perseguidos los profesores incomodos, como Gerardo Molina, Diego Montaa Cuellar o Antonio Garca, lo mismo que se hace hoy con encarcelamientos, acosos y amenazas de muerte (como en el caso de Miguel ngel Beltrn y otros profesores.)

3) RESTRICCIONES A LA DEMOCRACIA INTERNA: En Colombia, tanto el Estado como el bloque de poder siempre le han tenido miedo a la democracia real, aunque en el papel sean cultores de la formalidad democrtica que se expresa en las elecciones peridicas. Ese miedo a la democracia es la manifestacin del temor a aceptar que la gente piense, se organice y movilice en defensa de sus derechos y reivindicaciones. Ese miedo a la democracia y al pueblo ha derivado en un acendrado sentimiento anticomunista desde comienzos del siglo XX y que se proyecta hasta el momento actual. Dicho anticomunismo, ligado directamente a la contra-insurgencia, predica la existencia de un enemigo interior, enemigo de la nacionalidad y de los valores cristianos de los colombianos, al que debe perseguirse y eliminarse. Ese anticomunismo se encarna en el Estado, el bloque de poder contrainsurgente y sus medios de desinformacin.

La universidad pblica ha sido afectada de manera directa por esta doctrina anticomunista, como se evidenci desde el 8 y 9 de junio de 1954, cuando fueron masacrados en Bogot once estudiantes, a los cuales la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla acus de ser voceros del comunismo internacional, para justificar a posteriori su asesinato. Sobre el asunto, adems, la dictadura patrocin un infame libro en el que calumni y mancill la memoria de los jvenes asesinados.

Ese lamentable acontecimiento fue el precursor de una actuacin de larga duracin que se prolonga hasta el da de hoy, y que ve en la universidad pblica, en sus estudiantes y algunos profesores, a enemigos del Estado, que deben ser perseguidos y reprimidos, como se ejemplifica en estos momentos con todos los casos de falsos positivos judiciales aplicados a estudiantes de las universidades pblicas de Bogot y otros lugares del pas. La estrechez mental de las clases dominantes y de sus medios de desinformacin no pueden concebir que la universidad sea un espacio de debate, de deliberacin plural, en el que coexistan diversas formas de ver el mundo y la sociedad. Tampoco pueden aceptar que en la universidad pblica pueda germinar un pensamiento crtico e independiente que no acepta las verdades establecidas desde el poder, que desmonta sus mentiras y falacias, y propone otras formas de concebir los asuntos de la nacin. Para contrarrestar esas voces crticas se recurre a la estigmatizacin de la universidad y sus miembros, se les criminaliza, se les asfixia y persigue. Y eso a pesar de que cada da son menos las voces crticas e independientes en el seno de la universidad pblica, en virtud de su acelerada transformacin en una fbrica de diplomas, donde estudian y ensean personas que parecen robots amaestrados. Las acciones represivas del Estado pretenden causar pnico, para que los estudiantes y profesores, presas del terror, no se organicen, ni se movilicen, ni luchen por defender sus propios derechos, ni propongan otro tipo de pas. El Estado ha librado una guerra no declarada, profundamente antidemocrtica en las universidades pblicas (en donde ha combinado todas las formas de lucha), y si hoy se habla del desescalamiento del conflicto en las universidades, como punto de partida al Estado le corresponde desmontar los mecanismos de control, vigilancia, persecucin, acoso de estudiantes y profesores, comprometerse a no criminalizar ms al movimiento estudiantil y permitir que se expresen todas las voces, incluidas aquellas crticas con el rgimen.

4). PREDOMINIO DE LA LGICA DE LA COMPETITIVIDAD: En la universidad colombiana impera la idea perversa que la educacin no es un derecho sino una mercanca. Esto trastoca los valores que se le confieren a la educacin, como formadora de seres humanos, y fomenta el exitismo bajo el lema de competir o morir, como argumento que justifica la retirada del Estado de sus compromisos educativos, para concentrar esa responsabilidad en el individuo, quien debe capacitar su propio capital humano. El demaggico programa de ser pilo paga es el ejemplo ms reciente de este tipo de concepcin, en que el Estado deja de financiar la oferta y subsidia la demanda, en favor de las universidades privadas, en una clara y tarda aplicacin de la propuesta de Milton Friedman de los bonos educativos, formulada por primera vez en 1955. Como para que se vea la originalidad y actualidad de que hacen gala los promotores de tan novedosa propuesta en Colombia!

El sofisma de la competitividad es una tendencia mundial propia de lo que yo denomino la universidad de la ignorancia, que condiciona el funcionamiento de la universidad pblica, Comienza con los rankings, un odioso mecanismo nacional e internacional, que se establecen con el fin de justificar el reparto del presupuesto y generar una malsana competencia entre las universidades. Al respecto, ciertas instituciones privadas presumen de estar entre las primeras 400 universidades del mundo. Uno puede preguntarse: eso para qu le sirve al pas real, de la misma forma en que vale demandarse en qu beneficia al pas que la seleccin Colombia figure en el cuarto puesto del ranquin de la FIFA?. Acaso eso implica que ms gente est mejor educada, o que los estudiantes y profesores sean ms cultos y sabios o, en el caso del futbol, haya mejorado la educacin fsica de millones de colombianos? Dudoso pensarlo al conocer, por ejemplo, la inversin en ciencia e investigacin que hace el Estado colombiano, que segn el Banco Mundial fue del 0.17% del PIB en el 2014, una cifra insignificante, mientras que la de Brasil fue de 1.21%, la de Uruguay del 0.43%, la de Cuba de 0.42%, la de Mxico del 0.43%, para no hablar que la de Finlandia (cuyo nivel educativo anuncia el gobierno que alcanzara en los prximos aos) es del 3.55%. (http://datos.bancomundial.org/indicador/GB.XPD.RSDV.GD.ZS) A ese ritmo cuantos siglos necesitamos para alcanzar el nivel educativo de los finlandeses? O es que el gobierno est hablando de los filandeses de Filandia (Quindio)?

A propsito de los ranquings y clasificaciones educativas, al Estado colombiano le acontece como a los tcnicos de futbol resultadistas con malos resultados, porque la participacin en las detestables pruebas PISA es vergonzosa, puesto que siempre quedamos de ltimos. Resulta paradjico que un sistema educativo que exalta la competencia, el xito y el triunfo como signos distintivos de la buena educacin, lo nico que tenga para mostrar sea el puesto 60, el ltimo en las pruebas PISA. Se dir que esto no importa, porque esas pruebas no miden a la educacin universitaria, pero si indica que los neoliberales criollos que tanto exaltan la competitividad, como valor fundamental de la educacin, son mediocres entre los mediocres.

Aparte de los ranquings todo se mide en forma cuantitativa en las universidades: nmero de programas acreditados, cantidad de grupos de investigaciones avalados por COLCIENCIAS, clasificacin de esos grupos en diversos rangos del mismo COLCIENCIAS, cantidad de artculos y patentes producidas por los profesores o investigadores, nmero de artculos publicados en revistas indexadas, participacin en seminarios nacionales o internacionales que se respaldan con una constancia o un certificado. En cuanto a los estudiantes sucede lo mismo, el peso de lo cuantitativo: resultados en los exmenes Saber Pro, nmero de crditos, permanencia en las universidades, promedio de notas para que entre ellos mismos predomine la competencia y el individualismo egosta.

La conclusin que se deriva de estas cuestiones indica que la universidad hoy existente ha trastocado los valores clsicos de la educacin, tales como la solidaridad, la ayuda mutua, la empata, la fraternidad, el respeto para implantar otros antivalores: la lucha a muerte, imponerse sin medir en los medios utilizados, alcanzar los resultados al costo que sea, el fraude, la mentira, el engao (es decir, con plagio, copia, compra de tesis o trabajos, como lo ensean los hijos de un ex presidente de la Repblica y muchos parlamentarios). Esa lgica mercantil y competitiva ha transformado a las universidades en centros no del saber sino de la ignorancia generalizada, que venden ttulos, sin importar si quienes los compran han aprendido o saben algo, a partir de la falacia que solo deben existir los programas acadmicos que sean rentables y se deben eliminar aquellos saberes (como las humanidades y las ciencias sociales) que no producen ganancias. De ese tipo de ignorantes que genera la universidad mercantil est lleno este pas, y muchos de ellos ocupan curules en este recinto.

Para decirlo en forma directa: la universidad colombiana actual es una institucin en la que se han impuesto los principios fascistas que imperan en el deporte (como lo ejemplifica la FIFA), que son los mismos de la guerra: el individualismo, el egosmo, el racismo, el clasismo, el exitismo, el aplastar al otro sin importar los medios empleados. Por supuesto, en una universidad como esta no importa el saber, porque como lo ha dicho Umberto Eco en su novela Nmero Cero: Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho ms que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y ms te vale no perder el tiempo en saber ms: el placer de la erudicin est reservado a los perdedores.

Esta universidad competitiva, de los ganadores, de la ignorancia es una institucin funcional y complementaria al conflicto interno que se vive en Colombia desde hace ms de medio siglo. Por lo tanto, esa universidad tal y como est diseada en la actualidad (desfinanciada, sin autonoma, antidemocrtica y mercantil) no sirve para pensar y construir otra sociedad, que es algo que tarde o temprano se derivar si se firman los acuerdos que cierren el conflicto armado en Colombia. Como no podemos aceptar que el fin de ese conflicto sea la simple desmovilizacin y desarme de los insurgentes como lo piensan el Estado y el bloque de poder contrainsurgente sino que pensamos que de all se deben derivar reformas y transformaciones estructurales, siempre aplazadas en Colombia. Eso mismo se debe hacer extensivo a la universidad pblica, que necesita recuperar ese carcter, recibir financiacin completa y adecuada del Estado, ser de verdad autnoma para que la comunidad universitaria pueda elegir su propio gobierno universitario y agenciar sus asuntos internos, recuperar su carcter democrtico como espacio de debate y deliberacin, donde germinan propuestas de construccin de nacin a favor de las grandes mayoras de este pas, y centrarse en los valores esenciales de la educacin concebida como un derecho y no como una mercanca.

Renn Vega Cantor. Profesor Universidad Pedaggica Nacional. Miembro de ASPU-UPN

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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