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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2015

Aciertos y desaciertos diplomticos

Editorial de La Jornada
La Jornada


La bancada del Partido Demcrata en el Senado de Estados Unidos logr bloquear ayer una iniciativa de ley del Partido Republicano que planteaba la anulacin del tratado de no proliferacin nuclear suscrito en julio pasado entre Irn y el Grupo 5+1, que rene a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organizacin de Naciones Unidas (ONU) China, Estados Unidos, Gran Bretaa, Francia y Rusia ms Alemania.

El rechazo legislativo a la iniciativa republicana fue calificado por el presidente Barack Obama de una victoria de la diplomacia para la seguridad nacional de Estados Unidos y del mundo.

En efecto, la votacin de ayer en el Senado sienta un precedente saludable con miras a la ratificacin definitiva del referido acuerdo por el Congreso estadunidense, que deber darse a ms tardar el 17 de septiembre. No puede pasarse por alto, sin embargo, que ni el resultado legislativo de ayer, ni siquiera la eventual implementacin del tratado referido, conjuran el riesgo de que el belicismo proverbial de Washington eche por la borda el avance logrado hasta ahora en la resolucin del conflicto por el programa nuclear iran.

Al respecto, es pertinente contrastar la postura de los senadores demcratas que en esta ocasin se sumaron a la diplomacia de la Casa Blanca en torno a Irn con la de la precandidata demcrata a la presidencia Hillary Clinton, quien el pasado mircoles seal que, de llegar a la oficina oval, no dudar en adoptar acciones militares si Irn intenta hacerse con una bomba nuclear y dijo que, cuando se trata del rgimen de los ayatols, lo mejor es no confiar y adems verificar.

Semejante gesto constituye un retorno de Clinton a las posturas belicistas e intransigentes que han caracterizado a Estados Unidos a lo largo de su historia y que al da de hoy, al menos en lo que se refiere a Irn, parecan circunscritas al Partido Republicano y los halcones de Washington. Para colmo, la actitud provocadora de la ex secretaria de Estado luce innecesaria e incluso contraproducente a la luz de la configuracin actual de un electorado estadunidense en el que el voto patriotero, xenfobo y conservador ha dejado de ser determinante.

En contraparte, en un entorno internacional crecientemente complejo y multipolar, Clinton contribuye a fortalecer un discurso simplista y faccioso que en nada contribuye a lograr el entendimiento de los mltiples actores internacionales y que, al contrario, abona a la tensin entre Tehern y Occidente y al enrarecimiento del clima poltico en Oriente Medio.

En suma, las declaraciones mencionadas hacen un flaco favor a Hillary Clinton en su pretendido afn de presentarse como un buen prospecto de jefe de Estado y como una agenda diferenciada de sus contrapartes republicanas para dirigir la diplomacia de la superpotencia.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/11/opinion/002a1edi


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