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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2005

Qu es una nacin?

Miguel Izu
Rebelin


En el actual debate sobre reforma de Estatutos de Autonoma uno de los puntos en conflicto es la definicin de determinadas Comunidades Autnomas como nacin. Pugnan entre s quienes consideran que nacin solo hay una, Espaa, con quienes piensan que Espaa no es una nacin sino un Estado plurinacional y que el calificativo nacional corresponde a Catalua, o a Galicia. Y tercian quienes opinan que Espaa es una nacin de naciones, que se puede predicar la calidad de nacin tanto de Espaa como de Catalua, aunque haya que medir el distinto alcance de esa afirmacin en uno y otro caso.

El acuerdo es difcil porque unos y otros manejan un distinto concepto de nacin. Recordando la pregunta que trataba de responder hace ms de un siglo Renan debemos decir que no cabe respuesta nica. An a riesgo de simplificar, dir que en el fondo del debate siguen apareciendo dos concepciones distintas sobre el hecho nacional.

Un primer sentido del vocablo nacin es el que le dio la Revolucin Francesa y se contiene en las dos primeras acepciones del DRAE: conjunto de los habitantes de un pas regido por el mismo gobierno y territorio de ese mismo pas. La nacin era sobre todo el conjunto de los ciudadanos que haban arrebatado la soberana al monarca absoluto y se haban declarado titulares de derechos individuales.

En este sentido estrictamente poltico llevan razn quienes afirman que Espaa es una nacin, es obvio que se trata de un conjunto de habitantes de un territorio que estn sometidos hace siglos al mismo gobierno y a las mismas leyes, y a quienes la Constitucin espaola atribuye conjuntamente un poder soberano. Pero tampoco van descaminados quienes aaden que Espaa es hoy una nacin de naciones; la configuracin del Estado autonmico supone que el conjunto de habitantes de Catalua tambin est regido por unas leyes propias y por un gobierno propio, y lo mismo sucede con los gallegos, los andaluces o los canarios. Cierto que las Comunidades Autnomas no gozan de poder soberano; no menos cierto que en nuestro globalizado mundo el concepto de soberana est devaluado. Espaa, como cualquier estado, tiene limitado su poder por el Derecho internacional, y lo comparte en aspectos muy esenciales con los dems miembros de la Unin Europea (la definicin clsica de soberana es como poder absoluto no sujeto a lmites). Si ligamos la idea de nacin con la de soberana quizs debiramos concluir que no existen, y probablemente no han existido nunca, naciones plenamente soberanas.

Pero hay otro concepto de nacin, el que recoge el DRAE en su cuarta acepcin: conjunto de personas de un mismo origen tnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradicin comn. Este es el concepto de nacin cultural, de influencia alemana, que como algn autor ha precisado suele ser la nacin de los nacionalistas. Porque efectivamente a los nacionalistas, y no slo a quienes se confiesan como tales ya que las concepciones nacionalistas han arraigado firmemente en nuestra cultura poltica a lo largo de los siglos XIX y XX, no les sirve el gobierno en comn para definir la nacin, sino que la entienden como colectividad humana que comparte algo ms: historia, cultura, lengua, religin, sentimiento, unidad de destino o, como le escuch al presidente del Parlamento de Catalua, un alma.

Segn esta perspectiva, nacin no puede haber ms que una. O Espaa es una nacin, o lo es Catalua. Pero no ambas cosas, como nadie tiene dos almas. O Espaa es una nacin compuesta de nacionalidades y regiones (entendiendo por nacionalidades una especie de regiones en divisin de honor), o Espaa es un estado plurinacional compuesto por varias naciones distintas entre s. Naciones sin estado, suele decirse, entendiendo que tal circunstancia supone una anomala, ya que lo propio de toda nacin es aspirar a tener un estado propio.

Esta es, en el fondo, la autntica cuestin. Para los nacionalistas, o quizs mejor para la cultura nacionalista en la que vivimos, nacin y estado deben ir unidas a travs de la institucin del estado-nacin o estado nacional. Todo estado reclama constituir una nacin, pero no slo en el sentido poltico como poblacin con gobierno comn, sino tambin en el de comunidad espiritual con unidad de destino y que, por ello, reclama su soberana y su indisolubilidad. Por eso todo estado fomenta el patriotismo mediante banderas, himnos y selecciones deportivas. Y toda nacin, en el sentido cultural del trmino, exige contar con un estado soberano propio y distinto del de otras naciones y que abarque la totalidad del territorio nacional.

Buena parte de los conflictos nacionales o nacionalistas tienen difcil solucin mientras se mantenga el paradigma del estado nacional, paradigma esencialmente problemtico ya que se fundamenta en ligar indisolublemente dos cosas, estado y nacin, no solo distintas sino incluso antagnicas. Ambas se tratan de unir mediante el concepto de construccin nacional o nation building: dotar a cada nacin de su estado (objetivo de los nacionalismos de naciones sin estado), o a cada estado de su nacin (propio de los nacionalismos estatales).

Porque el estado es, para cualquiera que lo defina, una construccin humana con unos lmites bien definidos que pueden ser objeto de verificacin objetiva. Tiene su historia, con fecha de fundacin (aunque sea por aproximacin) y a veces de disolucin; tiene lmites fsicos marcados con fronteras; conoce con bastante precisin cules son los ciudadanos sobre los que ejerce su autoridad mediante la elaboracin de censos; se dota de una Constitucin y de unas leyes que organizan con precisin la vida en comn; los ciudadanos se consideran sobre todo como titulares de derechos frente al estado; lo que une a los conciudadanos es precisamente compartir esos derechos y un gobierno comn Y el estado enuncia en sus normas unos fines y unos objetivos.

En cambio, la nacin (me refiero a la nacin de los nacionalistas) tiene unos lmites vagos e indefinidos, y por ello poco objetivables y sujetos a permanente controversia. El origen de cada nacin es natural (o divino), se pierde en la noche de los tiempos, y adems las naciones nunca mueren; los lmites fsicos a menudo son objeto de polmica y motivo de frecuentes irredentismos y reclamaciones territoriales, cuando no de limpieza tnica; la pertenencia a la nacin no depende de un censo o un pasaporte sino de mecanismos de autoidentificacin; las personas que forman la nacin antes que derechos tienen deberes patriticos para con ella; ms que fines la nacin lo que tiene es un destino histrico. Lo que une a los compatriotas en una identidad comn o un vnculo espiritual. La nacin es sobre todo una comunidad imaginada, como la ha definido Benedict Anderson, y por ello personas que viven juntas pueden imaginar que pertenecen a distintas naciones, o pueden imaginar la misma nacin de forma completamente distinta.

Donde conviven diversos nacionalismos que para un mismo territorio y unos mismos ciudadanos imaginan construcciones nacionales diferentes llegar a una pacfica adecuacin de ambos conceptos, estado y nacin, resulta imposible si no se trascienden las estrechas categoras con las que hemos ido viviendo en los estados nacionales surgidos en los dos ltimos siglos. Slo un estado pluralista, que admita que en su seno pueden convivir varias naciones o, mejor, varios sentimientos de identidad nacional, puede dar moderada satisfaccin a ciudadanos que imaginan de diversa forma la nacin. Slo un estado que profundice en la democracia a travs de la descentralizacin y del autogobierno territorial en todos los niveles es capaz de manejar con soltura los inevitables conflictos de identidad y convivencia y de resolverlos a travs del dilogo y el consenso.

Por ello el debate sobre la configuracin del estado debiera dirigirse, ms que hacia la identificacin de la nacin o las naciones en las que vivimos, hacia la mejor configuracin de las instituciones del estado comn. Un estado que no debe ser nacional, sino plural, de todos los ciudadanos y de todas las naciones posibles, donde nadie se considere parte de una nacin sin estado, sino miembro de un estado en el que puede mantener su identidad nacional, igual que puede mantener su identidad cultural, su identidad religiosa o su identidad sexual. Que no tiene por qu ser la misma para todos. Y que cada Comunidad Autnoma pueda definirse, democrticamente, como mejor les parezca a sus ciudadanos. Como nacin, como nacionalidad histrica, como nacionalidad a secas, como regin, o como figura en el anteproyecto de reforma estatutaria de Canarias, como archipilago atlntico.



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