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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2015

Enseanzas griegas

Antonio Antn
Rebelin


La imposicin por el Eurogrupo a la sociedad griega del memorndum con un nuevo e injusto plan de recortes, as como las respuestas del gobierno de Syriza y el pueblo griego, han mostrado claramente varias enseanzas para las izquierdas y fuerzas alternativas. La consideracin de este retroceso es fundamental para reajustar una estrategia emancipadora de cambio socioeconmico y poltico-institucional: la naturaleza del poder econmico e institucional europeo y mundial (la Troika), y los lmites de las fuerzas progresistas griegas y europeas para hacer frente a la tremenda desigualdad de poder y defender las demandas populares. Significa otra etapa en la sinuosa pugna por el cambio social y poltico en el sur de Europa y en el reajuste de las estrategias, alianzas y ritmos para la reforma progresista de una Europa ms social, democrtica y solidaria frente a la estrategia liberal-conservadora, regresiva y autoritaria.

La readecuacin estratgica de Syriza

Ante el podero y la prepotencia de las instituciones europeas, dirigidas por el gobierno alemn, y la ofensiva del poder econmico y financiero, se han mostrado dos hechos: por un lado, la amplia legitimidad popular de la oposicin a la estrategia neoliberal de la austeridad y los recortes sociales; por otro lado, la insuficiencia de los instrumentos democrticos y polticos griegos y la limitada capacidad movilizadora y solidaria del resto de las capas populares del sur (y centro) europeo para superarla en el actual contexto. En Grecia, el valiente desafo de su gobierno democrtico y de izquierdas, la fuerte movilizacin popular contra los retrocesos sociales y la prdida de derechos y la amplia deslegitimacin de los planes europeos de recorte, expresados por la voluntad de cerca del 62% de la ciudadana griega (el 85% entre los jvenes) han sido incapaces de echar atrs los planes regresivos del establishment europeo que han redoblado su apuesta destructiva.

Se ha desencadenado una dinmica ambivalente ante un conflicto abierto y frontal. Las fuerzas crticas y de izquierda, el conjunto del pueblo griego, a pesar de su firme voluntad transformadora, han fracasado en el objetivo de impedir la continuidad de la austeridad y la subordinacin institucional a la nueva Troika. Han reforzado su dignidad y su cohesin sociopoltica, han salvado la credibilidad popular y la capacidad representativa de la actuacin de Syriza y han infringido un fuerte cuestionamiento a la legitimidad social y democrtica a las fuerzas liberal-conservadoras y el poder financiero. Pero, han tenido que acatar la aplicacin un amplio plan regresivo, injusto e ineficaz, como opcin impuesta y menos mala, antes que permitir, dados los escasos recursos disponibles, el sometimiento del pueblo griego a un Grexit impuesto. Ello supona un mayor ajuste interno y sufrimiento popular y una importante crisis social derivada de la desarticulacin socioeconmica, el ahogamiento financiero y la marginacin poltico-institucional, medidas dispuestas a emprender por el Eurogrupo y la Troika.

Esta experiencia ha puesto en evidencia, en primer lugar, la posibilidad o no de la existencia de una fuerza progresista y de izquierdas con responsabilidad institucional en un pas dbil y perifrico ante la fuerte hegemona del bloque liberal-conservador (con apoyo socialdemcrata) en las instituciones comunitarias y los principales pases europeos. La respuesta de la direccin de Syriza, antes del abandono de su responsabilidad institucional hacia una posicin exclusivamente de oposicin poltica y de protesta social, ha sido que es posible y positivo continuar su funcin articuladora y representativa de la ciudadana con una gestin ambivalente, sometida a la voluntad democrtica de la sociedad. Por un lado, aplicar recortes impuestos, y, por otro lado, paliar sus peores consecuencias, preservar condiciones y fuerzas sociales y polticas que permitan revertir esa poltica regresiva, aumentar su legitimidad ciudadana y sus aliados, dentro del pas y en el marco europeo, y apuntar a un cambio de modelo social y productivo, ms justo.

En segundo lugar, partiendo del realismo en el anlisis de los condicionamientos estructurales y las fuerzas disponibles, han debido redefinir las opciones estratgicas y el camino prolongado y tortuoso a recorrer. Las dos perspectivas existentes son problemticas y hay que reelaborar otra orientacin estratgica.

Primera, el continuismo institucional europeo, dominado por las derechas, con la estrategia de austeridad como consolidacin de la subordinacin popular, la salida lenta y regresiva de la crisis con retroceso de los derechos sociales y laborales y el refuerzo de la hegemona del bloque conservador representado por el gobierno de coalicin presidido por Merkel, con mayor autoritarismo institucional y debilitamiento de la participacin democrtica y las dinmicas populares progresistas.

Particularmente, para el sur europeo y en el medio plazo, dado el mayor impacto de la persistencia de la crisis sistmica, es una dinmica insostenible: agrava las brechas sociales, entre el norte y el sur y en el interior de los pases, prolonga el bloqueo de la imprescindible modernizacin econmica y productiva, debilita la confianza ciudadana en unas instituciones comunitarias y sistemas polticos que imponen una dinmica regresiva y amenaza la continuidad del euro y la actual configuracin de la UE.

El anterior proyecto europeo de mayor integracin solidaria, estabilidad poltica y progreso social, econmico y democrtico se ha ido agotando. Las polticas neoliberales y autoritarias puestas en marcha que favorecen, sobre todo, a los mercados financieros y las viejas cpulas econmicas y polticas, deterioran la credibilidad social de las instituciones comunitarias. La estrategia liberal-conservadora busca con su ofensiva un reequilibrio del poder en beneficio de los poderosos y el debilitamiento de los componentes sociales y democrticos del modelo europeo hacia una UE ms desigual, fragmentada e injusta.

La segunda perspectiva, puesta de manifiesto abiertamente, es la salida forzada de la eurozona o el euro de Grecia (u otros pases perifricos). Tiene dos variantes. Una, impuesta por las instituciones europeas, como chantaje del poder establecido, para hacer pasar a los pases deudores por un proceso de profunda disciplina socioeconmica que, supuestamente, garantice el pago de la deuda a los acreedores, subordinando el crecimiento econmico del propio pas y sus derechos democrticos y sociales. Supone un empobrecimiento inmediato para las capas populares, con un probable agravamiento de la crisis social y un mayor control europeo, casi un protectorado, sin superar la dependencia econmica e institucional.

Otra variante de la salida del euro sera la voluntaria (y no pactada), con la convergencia de fuerzas radicales y nacionalistas de izquierda y derecha, aunque con objetivos distintos. No se han estudiado detalladamente sus efectos. No obstante, lejos de favorecer un proceso liberador de las cadenas impuestas por la UE y los mercados financieros, la dinmica ms probable con el Grexit (deseada por el sector ms derechista y conservador del establishment europeo y alemn) sera el aumento de la dependencia y la destruccin econmica y productiva, mayor sometimiento popular al poder europeo y mundial, agravamiento de la crisis social y debilitamiento de fuerzas alternativas, aun con mayor soberana formal y autonoma en algunas reas menores.

Esta opcin de expulsin o salida del euro en un pas frgil econmicamente, con gran dependencia financiera, comercial y productiva, y dbil en su capacidad poltica y su eficiencia administrativa, no contempla suficientemente la gran dificultad impuesta por los mecanismos de aislamiento poltico-institucional y la capacidad de desarticulacin financiera, econmica y social del poder establecido. En Grecia todava existen la inercia institucional y el impacto social de unas estructuras econmicas sin la suficiente modernizacin, una trayectoria antisocial y corrupta de su oligarqua, una impotencia corporativa de su aparato administrativo y estatal y una configuracin de sus viejas lites polticas y econmicas, incompetentes, autoritarias y nada patriticas. Y en la coyuntura de esta ltima dcada, el sobredimensionamiento de la deuda pblica en euros, derivada, sobre todo, de la socializacin impuesta de riesgos y prdidas del sector financiero alemn y francs, junto con la corrupcin de sus lites. Todo ello, tal como sigue temiendo la mayora del pueblo griego, derivara en un agravamiento de la crisis social y humanitaria, con mayor dependencia exterior.

Por otro lado, esta posicin sobrevalora las capacidades internas de la sociedad griega y su articulacin poltica para soportar el aislamiento internacional y el boicot de sus lites econmicas y burocrticas y poder avanzar en esa solucin autnoma. Embellece la disponibilidad y la cohesin del pueblo griego para iniciar un camino, segn la opinin mayoritaria, con mayores riesgos que oportunidades. As, los partidarios de esta opcin interpretan arbitrariamente que el casi 62% del NO en el referndum, que a propuesta del gobierno rechaz el plan inicial del Eurogrupo, podra apoyar esa opcin rupturista, y el impedimento sera la traicin del grupo dirigente de Syriza.

No obstante, esa oposicin popular mayoritaria a los planes de recorte, expresada en el referndum, no significa mecnicamente el apoyo ciudadano a esta opcin de sangre, sudor y lgrimas, de futuro incierto y enfrentada a la izquierda gobernante. Al contrario, ms de dos tercios de la poblacin siguen pronuncindose contra la salida del euro. Una parte de ellos, la base social de la derecha, respalda el plan europeo. Pero la mayora, la base social de Syriza, ven injustos los recortes, consideran necesario arbitrar mecanismos para suavizar su aplicacin y neutralizar sus peores efectos sociales, incluso organizar la resistencia social contra ellos hasta conseguir su derogacin; pero combinan esa actitud con la aceptacin de que, en el contexto actual, son de obligado acatamiento institucional... hasta que sea posible darles la vuelta.

Esa amplia actitud ambivalente es, al mismo tiempo, realista y transformadora, de reafirmacin en la justicia social, la democracia y la capacidad de cambio. Frena la simple adaptacin al marco impuesto o la colaboracin activa con la involucin socioeconmica y poltica y tambin evita la frustracin y el derrotismo. Es significativa la existencia de esa amplia conciencia social. Constituye la fuente de legitimidad del gobierno de Tsipras y afianza los fundamentos de su nuevo programa para las elecciones generales: impedir una gestin institucional ms estricta y autoritaria por parte de la derecha griega; evitar la consolidacin de una oligarqua reaccionaria y corrupta, responsable del atraso, la dependencia y la desigualdad de sus estructuras econmicas; oponerse con firmeza a la aplicacin ms regresiva del memorndum europeo; arbitrar la reestructuracin y la quita de la insostenible deuda pblica (por cierto, aceptada en un 20% por los organismos internacionales para Ucrania); habilitar un programa de emergencia social, y ampliar su propia base social y promover una dinmica de cambio poltico e institucional en la eurozona, particularmente en el sur, que fuerce el abandono de la austeridad y este tipo de rescates regresivos.

El pueblo griego decide

A Tsipras y el ncleo dirigente griego se le hacen dos tipos antagnicos de crticas. Por un lado, a sabiendas de la gran desigualdad de poder y la determinacin del bloque conservador y la nueva Troika, le acusan de que haya elegido una estrategia de defensa de los derechos sociales y democrticos de su pueblo. Su error consistira en su firmeza negociadora y el estmulo a una amplia participacin popular, incluida la convocatoria del referndum con el apoyo masivo al NO frente a la Troika. Los portavoces conservadores y socialdemcratas han descalificado esa posicin como estrategia de conflicto, cuando, segn ellos, los representantes griegos deberan haber adoptado desde el principio la actitud posibilista del acatamiento de las reglas del poder y la subordinacin al dictak neoliberal.

En su opinin, esa firmeza opositora, esa intransigencia griega, ha sido merecedora de una reaccin airada y prepotente del ncleo dominante en el Eurogrupo. En ese sentido, esos portavoces justifican el castigo adicional promovido por el poder liberal-conservador como merecido y necesario para forzar el sometimiento de la mayora social griega disidente. Adems, trasladan la responsabilidad de ese forzado retroceso a las propias vctimas de los recortes y al propio gobierno de Syriza, por su error de reclamar justicia social y democracia.

La moraleja del discurso dominante es clara: lo posibilista y lo conveniente es la adecuacin y la sumisin, desde el primer momento, a la estrategia regresiva y al poder liberal-conservador; la indignacin cvica y la resistencia popular son contraproducentes o, cuando menos, intiles; la disciplina del pueblo rebelde y la marginacin de los disconformes es merecida. En definitiva, las lites poderosas imponen los recortes sociales y econmicos a la mayora popular, de forma autoritaria, promueven el aislamiento poltico y el desalojo institucional de sus representantes, e intentan afianzar la credibilidad pblica de su discurso y su gestin desacreditando cualquier alternativa progresista.

Por otro lado, est el discurso crtico de la Plataforma de Izquierda, el ala ms a la izquierda escindida de Syriza, con el nuevo nombre de Unidad Popular (25 diputados). El grupo mayoritario es la Corriente de izquierdas, marxista, aunque existen otros grupos menores, algunos de carcter trotskista dos diputados- o maosta cuatro diputados-). A ello hay que aadir el Partido Comunista Griego (KKE), firme partidario de la salida del euro y opositor al gobierno, cuya posicin del doble NO en el referndum (voto nulo) se qued en apenas un 1% de apoyo popular (la gran mayora de su electorado, hasta el 6,5%, apoy la propuesta gubernamental). Ambas partes estn negociando un frente comn electoral por la anulacin del acuerdo con el Eurogrupo y la salida del euro.

Recientes encuestas ratifican la opinin del entorno del 70% de la poblacin que se oponen a la salida de la eurozona, teniendo en cuenta que en la cuarta parte restante, adems de los que no opinan, hay un bloque significativo de sectores nacionalistas de derecha y de extrema derecha. Tenemos, por un lado la incertidumbre de ese futuro y, por otro lado, lo reducido del apoyo popular progresista a esa opcin. Con qu fuerza se emprendera ese camino tan duro y peligroso? No es legtimo ni realista asociar el cerca del 62% de apoyo ciudadano al NO al plan inicial del Eurogrupo con un supuesto apoyo incondicional al rechazo del gobierno, el incumplimiento del acuerdo y la salida del euro.

Las primeras encuestas demoscpicas de fin de agosto, tras la escisin de Syriza y la convocatoria de elecciones generales para el 20 de septiembre (ver diario Efimerida Ton Syntakton), dan como ganador a Syriza (129 diputados, con los 50 adicionales por ser la primera fuerza), con una ventaja significativa sobre la derecha de Nueva Democracia (75 diputados). A pesar del impacto de la divisin de la nueva Unidad Popular (11 diputados), que le hara perder la expectativa de mayora absoluta, Syriza mantendra la mayora relativa. Los porcentajes de estimacin de voto estn entre el 23% y el 26% para Syriza y unos dos puntos menos para Nueva Democracia. Es decir, existe casi un empate tcnico y con todava una cuarte parte de indecisos que, con una distribucin normal, situaran a ambos, izquierda y derecha, en torno al 30% y a Unidad Popular con el 5%; es decir, el anterior electorado de Syriza del 36% se mantiene, aunque repartido en esas dos opciones, y por debajo de las proyecciones de julio, antes de la divisin.

Esa diferencia representativa entre izquierda y derecha, aunque pequea y favorable a Syriza, es crucial y tiene un gran impacto en la composicin parlamentaria al adjudicarse al ganador un plus de cincuenta diputados (norma aprobada por el bipartidismo anterior para garantizar su gobernabilidad y que ahora favorecera a Syriza). Al contrario, de confirmarse esta hiptesis de cierto empate, la disminucin de ese 5% partidario de Unidad Popular en el cmputo global de Syriza puede hacer peligrar su mayora relativa frente a la derechista Nueva Democracia que podra acceder a comandar el gobierno. Y con ese suplemento adicional de diputados y la alianza con el Pasok y el centrista To Potami (Ro) conseguir mayora absoluta, precisamente para las fuerzas perdedoras del referndum, con el 38% para el SI.

Para el establishment griego y europeo, la garanta de ganar pasa por conseguir la derecha la mayora. Es difcil la alianza electoral previa con las tres formaciones (Nueva Democracia, Pasok y Ro To Potami) del consenso liberal-conservador-socialdemcrata de la UE, pero probable su acuerdo postelectoral, en el caso de mayora relativa de la derecha. Tal como pretenden las instituciones europeas, sera su solucin para aplicar consecuentemente el memorndum y desalojar definitivamente del panorama griego (y europeo) una alternativa progresista y de izquierdas con influencia y responsabilidad gubernamental.

Esa hiptesis de nueva hegemona institucional del bloque del SI al plan regresivo del Eurogrupo, representante directo del poder europeo y el consenso conservador-socialdemcrata de la austeridad, constituira un fracaso adicional para Syriza y las fuerzas transformadoras. La separacin de la Plataforma de Izquierdas, como aventuraba Varoufakis, sera contraproducente, y se fortalecera la involucin socioeconmica y democrtica en Grecia y en Europa. La valiente opcin democrtica de Tsipras, de dar la voz al pueblo, permitira el resultado, tras esa divisin, del desalojo del poder gubernamental de una izquierda transformadora superadora de la socialdemocracia. Tendra evidentes implicaciones negativas para Espaa y el resto de formaciones europeas progresistas y de izquierda, junto con una gran autoafirmacin conservadora. Los resultados electorales de Grecia, el grado de apoyo popular a las distintas opciones, supondrn un antes y un despus y el comienzo de una etapa cuyo sentido est por ver.

Los porcentajes de estimacin de voto del resto de grupos no varan mucho: la extrema derecha de Amanecer Dorado, el Partido Comunista, el Pasok y el centrista Ro, se mantienen cada uno de ellos con poco ms del 5% y una quincena de diputados. Y la nueva Unidad Popular, como se ha dicho, alcanzara en torno al 3,5%. Los nacionalistas Griegos Independientes, coaligados actuales del Gobierno, se quedaran fuera del parlamento al alcanzar solo el 2%, menos del mnimo del 3%. Todo ello contando con la adjudicacin pendiente de la cuarta parte de indecisos que, en estos casos, podra revertir entre uno y dos puntos porcentuales ms.

Es decir, los partidarios de izquierda del incumplimiento de los acuerdos con la UE y la salida de la eurozona llegaran solo a poco ms del 10% de la poblacin; mientras sumados los distintos grupos de derecha y extrema derecha, que no crecen, partidarios tambin de la salida del euro, llegaran igualmente al 10%. Estos datos complementan la existencia de esa amplia mayora del 70% que rechaza la salida del euro aunque, unos ms y otros menos, conlleve el acatamiento a los recortes impuestos por el Eurogrupo. Y expresa, mejor que la interpretacin interesada del NO del 62% de los votantes en el referndum, la representatividad de cada fuerza poltica y sus opciones programticas para gestionar el futuro de Grecia.

Por otra parte, dada la oposicin de la direccin de Syriza a los acuerdos postelectorales con este bloque dirigido por la derecha (y, por supuesto, con la extrema derecha), en caso de ganar y no obtener la mayora absoluta quedara abierta la remota posibilidad de pactos con la izquierda ms extrema, ahora escindida y/o el KKE, que ha anunciado su oposicin a Syriza y veramos si a costa de no impedir el gobierno de la derecha. O bien, si el actual socio de Griegos Independientes se queda fuera del Parlamento, cabra la exploracin de un acuerdo con el centrista Ro (To Potami), el menos contaminado con la gestin regresiva, el autoritarismo y la corrupcin de los anteriores gobiernos del Pasok y Nueva democracia.

O sea, la dificultad de acuerdos con los otros tres bloques (derecha, ultraderecha e izquierdista) hace imperiosa la apuesta de Syriza por un gobierno autnomo y estable, con suficiente mayora parlamentaria, para dirigir esa doble y compleja poltica. La convocatoria de elecciones anticipadas es un acto arriesgado de valenta y democracia para someter al pueblo griego las distintas opciones y revalidar o no la opcin de Syriza por una gestin realista pero ambivalente junto con una estrategia transformadora y democrtica. Pero las opciones estn abiertas y tiene gran trascendencia para el futuro inmediato si la mayora popular griega se inclina por una o por otra alternativa.

El reajuste analtico y programtico alternativo

La imposicin regresiva del Eurogrupo al pueblo griego es una guerra econmico-financiera (como dice Varoufakis) y, adems, poltico-institucional. Solo que no es una guerra equilibrada de dos partes similares en la contienda. Las posiciones de partida del poder econmico e institucional son muy desiguales. La base de legitimidad social y democrtica, cierta hegemona poltica y cultural, puede ser ms equilibrada o favorable para las fuerzas transformadoras. No obstante, no es buena metfora hablar de guerra (o lucha de clases). La realidad es que se trata ms bien una ofensiva arrolladora del bloque de poder neoliberal con gran desproporcin de fuerzas frente a una limitada capacidad defensiva, de articulacin social o de resistencia popular de las fuerzas alternativas. Existe una relativa capacidad representativa y legitimidad ciudadana, pero con un poder institucional pequeo y sin control de los recursos econmicos y financieros.

En estos aos, la indignacin popular y la protesta social progresista han sido masivas, han generado una pugna sociopoltica y cultural por la legitimidad social o la hegemona poltica y apuntan a un cambio socioeconmico y poltico sustantivo. Pero el combate se ha vuelto ms duro cuando se han empezado a disputar posiciones de poder poltico-institucional y reequilibrios significativos en el poder econmico, basados en la justicia social y la democracia frente al autoritarismo y el monopolio oligrquico.

El acceso de dinmicas alternativas a parcelas de poder institucional (municipal y autonmico), incluso en el rea gubernamental, sin una profunda y persistente movilizacin social y una cualificada mayora representativa, es un paso necesario e imprescindible, pero es el comienzo de la pugna ms dura y abierta por el control del poder real, estatal y, sobre todo, europeo y de la capacidad regulatoria de los mercados. Es el momento actual de Grecia y el posible en Espaa si Podemos y las fuerzas crticas y alternativas obtienen suficiente peso representativo para constituir o condicionar un gobierno de progreso. Pero supone un cambio de ciclo respecto de las dinmicas dominantes este ltimo lustro de combate sociopoltico democratizador y contra la gestin regresiva de la crisis.

Los grandes poderes financieros, con una frentica dinmica especulativa de acumulacin de beneficios, han sido los culpables de la crisis econmica-financiera y en vez de asumir sus costes y prdidas los trasladaron a los Estados mediante la conversin de las deudas privadas en pblicas. Luego los gobiernos, sobre todo perifricos, y las instituciones comunitarias aplicaron la austeridad a la mayora de las sociedades del sur para asegurarse el pago a los acreedores. Y de paso, ambos poderes refuerzan su hegemona impulsando la prdida de derechos sociolaborales y la contencin de los movimientos progresistas y de izquierda. La gestin y la salida liberal-conservadora de la crisis consisten en estabilizar ese orden socioeconmico, ms desigual y de subordinacin popular, consolidar su hegemona poltica, con una mnima legitimidad democrtica y el apoyo de sectores acomodados y conservadores. Tratan de garantizar una dinmica institucional europea, un modelo de UE la Europa alemana-, con predominio de los mercados y la derecha conservadora, la colaboracin de los aparatos socialdemcratas, el sometimiento de los pases del sur y la subordinacin de las capas populares.

Por tanto, solo cabe un proceso prolongado de resistencia firme, una estrategia de reformismo fuerte, de transformaciones cualitativas, sin descartar retrocesos, con una perspectiva inmediata de cambio poltico e institucional y un horizonte de transformacin econmica y poltica igualitaria y democratizadora en una Europa ms justa y solidaria.

No obstante, los ritmos y la profundidad de las tendencias de cambio institucional en los distintos pases europeos son distintos. Pueden apuntar al mismo objetivo de condicionar al bloque conservador dominante en la UE y disputar su exclusiva hegemona en el diseo de la construccin europea futura. Pero las fuerzas populares progresistas tienen una legitimidad social e influencia institucional desiguales. Ya no solo en Grecia y Espaa, sino en Francia e Italia, cuyo desarrollo de dinmicas crticas al poder establecido, la neutralizacin de las tendencias ultraderechistas y el desplazamiento de la credibilidad pblica de los aparatos socialdemcratas son imprescindibles para fortalecer la pugna emancipadora frente al bloque liberal-conservador representado por Merkel y el Gobierno alemn.

Adems, debe madurar la prdida de legitimidad representativa de las derechas conservadoras en los principales pases centrales, entre ellos, como demuestran algunos sntomas positivos, en la propia Alemania (no solo con la oposicin de la Izquierda y los Verdes sino de los moderados sindicatos y de algunas bases socialdemcratas) y en el Reino Unido (con importantes nuevas bases laboristas que apoyan a su dirigente de izquierdas), o incluso llegando al corazn de EEUU, con el ascenso en las primarias demcratas del lder socialdemcrata -que all es sinnimo de radical-. Por tanto, ante el tremendo podero del establishment, algo se mueve en las sociedades centrales ms conservadoras.

Cambia la perspectiva histrica sobre el ritmo y la profundidad del cambio. O, en otro sentido, el proceso de consolidacin de la hegemona poltica y la representatividad institucional, en uno o varios pases perifricos, de las fuerzas alternativas. Y qu papel articulador de la dinmica sociopoltica y qu capacidad transformadora de sus estructuras socioeconmicas consiguen implementar frente al poder establecido de los pases centrales y las principales instituciones europeas.

El significado de ganar o asaltar los cielos, aprovechando una buena coyuntura u oportunidad, se modifica. Define un avance parcial o limitado en un proceso ms amplio, al menos del prximo lustro, y una estrategia ms prolongada, con avances y retrocesos. Y como en el lustro anterior de refuerzo de la indignacin cvica y la resistencia popular frente a la crisis sistmica, implica un nuevo paso de ampliacin y mayor consolidacin de una ciudadana activa y una renovacin de las lites sociales y polticas, con un fuerte talante social y democrtico.

En esta nueva etapa, todava defensiva para las tendencias progresivas, la dinmica principal es de resistencia firme y reformismo fuerte y sustantivo, de combinacin de realismo y voluntad transformadora, de vinculacin democrtica con la mayora popular y reafirmacin en los valores igualitarios y la defensa y mejora de los derechos sociales y el bienestar pblico.

En el plano institucional europeo caben una descentralizacin de la UE y una flexibilidad del sistema monetario, tal como apunta el alemn Oscar Lafontaine. Si se mantiene el actual austericidio de la Europa alemana, con ms prepotencia autoritaria y una mayor subordinacin de los pases del sur y las capas populares, son evidentes los riesgos de desmembracin de la eurozona, con aislamiento financiero y poltico de los pases ms dbiles y reticentes o dscolos con el poder establecido. Pero, adems de contemplar seriamente los problemas de la transicin monetaria y econmica, sin respaldo institucional y con el boicot de los mercados financieros, hacen falta ms condiciones. Hay que evaluar la capacidad autnoma, poltica, econmica y fiscal de los gobiernos perifricos, para sobrevivir en un entorno de acoso externo e interno. Pero, sobre todo, se trata de mantener la perspectiva de cmo doblegar o, al menos, frenar a los poderosos ampliando las bases sociales de rechazo a ese proyecto conservador, fortaleciendo la solidaridad europea y avanzando en una reforma progresista de la eurozona.

El problema de fondo para las fuerzas progresistas sigue siendo cmo se liberan los pueblos europeos de la subordinacin del poder financiero y el bloque de poder liberal-conservador y su armazn institucional en la actual UE. Salirse del euro y la eurozona es un atajo que puede ser contraproducente y generar ms sufrimiento popular, sin la cobertura o posibilidad de constituir otro bloque solidario, inexistente en el panorama geoestratgico y econmico mundial. Incluso para China o la Rusia de Putin no es atractiva la salida de Grecia del euro sino todo lo contrario, un puente en sus relaciones comerciales con la UE. Al mismo tiempo la propia Grecia puede hacer valer su aportacin integradora, social, cultural y poltica, y de estabilidad democrtica en ese espacio inestable y sensible de Oriente Medio, los Balcanes y el mediterrneo oriental y en tensin con la potencia emergente de Turqua.

En definitiva, tras siete aos de crisis socioeconmica y cinco de gran ofensiva conservadora, se produce el intento derechista de cierre del impacto, en el reequilibrio de poder poltico-institucional y la reforma econmico-social, de la oposicin popular y la crisis de legitimidad del poder establecido: la democratizacin poltica, la conformacin de nuevos sujetos transformadores y la disminucin de las brechas, sociales y entre pases, producidas por la crisis y su gestin liberal-regresiva, junto con la aspiracin a otro proyecto solidario y democrtico de construccin europea.

No obstante, sigue abierta la oportunidad histrica para apostar por otra Europa. Frente al proyecto conservador, injusto y fragmentador, en la ciudadana europea todava existen dinmicas democrticas, emancipadoras e igualitarias para replantear el modelo productivo e impulsar la modernizacin econmica del sur, democratizar sus instituciones e impulsar una redistribucin de rentas, transferencias de capital y mutualizacin o solidaridad de los riesgos que incrementen la cohesin social y la integracin poltica de la Unin Europea.

La ruptura institucional de un pas perifrico con la UE, con una fuerte legitimidad y apoyo popular, podra ser suficiente para desarrollar o conseguir capacidades y mecanismos poltico-institucionales y estabilizar un modelo de desarrollo econmico autnomo, en conflicto abierto con las oligarquas locales, colaboradoras del poder financiero global y absentistas o traidoras desde el punto de vista patritico. El componente de construccin y alianza nacional-popular tendra que ser muy consistente. Y superar los lmites derivados de la interdependencia econmica, muy difciles. Pero, en la actualidad, ni en Grecia ni en otro pas europeo, se da esa circunstancia de homogeneidad popular para acometer ese proyecto, cosa no descartable en el futuro en otra coyuntura ms dramtica todava. Ni tampoco una suficiencia de la autonoma econmica, para la que, al menos, habra que garantizar un apoyo regional o de varios pases relevantes.

La cuestin es que, en estos momentos de mayor interdependencia y subordinacin externa, el adversario de las tendencias transformadoras es exterior e interior. Dicho de otra manera, los recursos productivos y financieros de un pas econmicamente dbil como Grecia, son dependientes del control forneo, con la colaboracin de las oligarquas y lites locales, y autnomos del poder soberano estatal. Una cosa es el gobierno y otra el poder poltico-econmico. Dar un paso ms en una confrontacin abierta, en gran desventaja estratgica, con una fuerza popular y alternativa con gran legitimidad social pero todava limitada en su capacidad transformadora del poder real, es olvidar que se est en una posicin defensiva que exige una pugna prolongada, compleja, con altibajos y avances y retrocesos. La responsabilidad institucional progresista es combinar un horizonte de cambio con la gestin de garantas concretas para el bienestar de la mayora de la poblacin, preservando los menores retrocesos y la participacin democrtica.

La prepotencia actual del gobierno de coalicin alemn y la Troika con el pueblo griego y el gobierno de Syriza tiene un significado poltico claro. Haba que frenar el cuestionamiento popular a la salida reaccionaria de la crisis y el autoritarismo institucional europeo. No solo como protesta social y deslegitimacin pblica, sino como constitucin de un poder (relativo) institucional alternativo con su capacidad gestora, simblica y articuladora de la sociedad griega. Haba que cortar la simpata popular (el contagio) y la dinmica de cambio poltico en Espaa y el resto del sur europeo, as como la posible suma de nuevos aliados y dinmicas de cambio en otros pases que apunten al corazn del poder liberal-conservador. El fin de la primavera griega, desactivara la ola de cambio poltico en Espaa y, en otros pases, aislara los focos de deslegitimacin cvica de la estrategia reaccionaria y la formacin de tendencias alternativas.

Sin embargo, la derrota al pueblo griego no es total (estratgica), ni la aceptacin gubernamental a regaadientes de los planes europeos, algunos con efectos en varias dcadas, significa la renuncia a la exigencia de su reversibilidad, en otras condiciones sociales, econmicas y polticas a construir. En Syriza existe el riesgo de la simple transformacin gestora de su funcin poltica; as se deduce de la posicin de componentes de su ala moderada. Pero el grueso de sus bases y su direccin, el ncleo en torno a Tsipras y el grupo de los 53, del ministro de finanza Tsakalotos y el ms afn a Varoufakis, mantienen la denuncia del carcter injusto e ineficaz de la estrategia neoliberal que conlleva el memorndum del tercer rescate y la aspiracin a su derogacin. As, busca un terreno y un tiempo que permitan poder continuar la defensa de los derechos sociales y democrticos del pueblo griego, derrotar al bloque conservador y construir otra Europa social y democrtica.

Voluntad de cambio y relacin de fuerzas

En el referndum griego se expresaron dos opciones estratgicas fundamentales en torno al eje fundamental entre autoritarismo-austeridad-regresin o democracia-igualitarismo-emancipacin; o si se quiere entre, por una parte, reaccin oligrquica, viejo orden poltico y consenso neoliberal y, por otra parte, participacin popular, nuevas fuerzas emancipadoras y de izquierda y alternativas transformadoras y de progreso. Su realizacin y los resultados constituyeron una amplia victoria democrtica para Syriza y el pueblo griego, imprescindible para cohesionar a la mayora social, contener una derrota total y mantener una perspectiva de firmeza y progreso.

Pero toda esa estrategia movilizadora ha sido insuficiente para vencer al bloque de poder conservador europeo y su base de apoyo estructural en Grecia. A corto plazo, no haba planes B con suficiente rigor, operatividad econmico-financiera y credibilidad social para oponerse con suficiente eficacia a la ofensiva global del poder europeo-alemn, institucional y financiero, y su contundente amenaza de expulsin de Grecia de la eurozona (Grexit) (incluido el de Varoufakis cuya finalidad era paliar la falta de liquidez durante varias semanas para negociar un acuerdo rpido). Ese plan supona el fuerte disciplinamiento de su pueblo fuera de la UE, con una profunda crisis social, un cambio de rgimen poltico ms autoritario y la desarticulacin de la izquierda transformadora y el movimiento popular progresista. Ese programa mximo fue evitado por el acuerdo.

En la representacin poltica y las fuerzas sociales griegas era necesario el reajuste de su percepcin sobre la fuerte desigualdad en los equilibrios de poder. El bao de realismo sobre las capacidades transformadoras supone la adecuacin de la gestin y la poltica defensiva, ambivalente y de resistencia prolongada, a la realidad de la correlacin de fuerzas y el grado de apoyo popular. Y era imprescindible firmar un acuerdo injusto, como tregua para frenar esa opcin peor. La actitud es diferente desde una responsabilidad institucional con el conjunto de la sociedad griega. Aunque cupiese la otra opcin de la propia dimisin del gobierno para no mancharse las manos y centrarse en la oposicin social. Implicaba dejar el poder institucional y la aplicacin del memorndum en manos de las fuerzas partidas del SI, que acababan de ser derrotadas en las urnas, o en una situacin de indefensin de la propia sociedad ante la desarticulacin econmica y la crisis social.

Como expresa el filsofo Zizek la cuestin es la posibilidad de la gestin institucional en un nivel intermedio (local y autonmico, o gubernamental en un pas perifrico) de una izquierda transformadora, constreida no solo por las dinmicas estructurales sino por las medidas del poder en los organismos superiores (europeos e internacionales o estatales frente a los territoriales) que imponen determinadas estrategias antisociales. La gestin institucional de la defensa de los de abajo, con un mandato imperioso y regresivo de los de arriba, se hace tensa, ambivalente y complicada. Ante todo necesita ser explicada y comprendida por la mayora social, as como sometida a ratificacin democrtica.

Este proceso no ha estado bien elaborado, debatido, explicado y comprendido. Las lites progresistas griegas y europeas debemos aprender de la experiencia y los errores. La anterior polarizacin, en el ciclo que acaba, era relativamente sencilla. En este cambio de periodo las nuevas tareas institucionales y transformadoras exigan un nuevo discurso sobre la complejidad de la realidad y las contradicciones de esa ambivalencia, de ese enfoque trgico de la eleccin (condicionada) entre dos males, para explicar la relativa impotencia progresista y el retroceso poltico y socioeconmico y dar un nuevo sentido a la estrategia igualitaria y democratizadora de fondo. Es el desafo explicativo y de legitimacin en la propia campaa electoral de Syriza para ver si demuestra capacidad de conviccin y es capaz de representar a una mayora ciudadana.

Segn distintas encuestas de opinin existe una amplia comprensin popular de estos ejes fundamentales y no se expresan grandes desorientaciones polticas sobre los adversarios, las tareas, las estrategias y sus representantes. No hay grandes desplazamientos de voto, ms all de la divisin de Syriza. No obstante, el esfuerzo explicativo e integrador de las tendencias de cambio es fundamental, en particular entre la nueva Syriza y Unidad Popular. Como mnimo para evitar alejamientos y sectarismos innecesarios. Como mximo, para evitar la vuelta de la derecha al Gobierno y dar estabilidad a un gobierno de progreso con una orientacin ms compartida que permita, a pesar del memorndum impuesto, avanzar en su cuestionamiento y la profundizacin social y democrtica. Veremos.

El futuro del cambio tras la experiencia griega

La realidad griega mantiene y actualiza el interrogante: Cmo y con qu fuerzas disponibles se frena la austeridad y el autoritarismo y se fortalece un horizonte de progreso? La respuesta puede ser operativa para buscar objetivos comunes, aliados y estrategias adecuadas; o bien puede ser un instrumento retrico, al servicio de intereses corporativos y sectarios en el legtimo pero secundario objetivo de recomponer un mayor protagonismo de cada cual en el espacio poltico-electoral.

Desde una ptica emancipadora e igualitaria, el reto de las izquierdas y el pueblo griego sigue siendo derrotar a la vieja lite poltico-institucional, responsable la aguda crisis socioeconmica, beneficiaria de la oligarqua local e impulsora de las polticas de austeridad. Y poner las bases de la modernizacin econmica, la cohesin social (con programas de apoyo a los sectores ms empobrecidos y desfavorecidos por los recortes) y la democratizacin del Estado y la vida pblica. Es necesaria una alternativa transformadora como contrapunto a la obligada aplicacin (provisional) del memorndum regresivo. Es una gestin ambivalente, que necesita el mantenimiento de una orientacin anti-oligrquica y de progreso y una perspectiva de solidaridad europea con el objetivo de una Europa ms justa, social y democrtica.

No es nada fcil. Existe el riesgo de la adaptacin gestora y corporativa de las lites gubernamentales y estatales (sin reciclar todava) y la prdida de impulso transformador de las izquierdas. Est por ver el reajuste interno entre el papel del ala moderada de Syriza (con el vicepresidente Dragasakis, procedente del sector crtico del partido socialista), la tendencia transformadora o radical en el sentido griego de firme y de fondo- (con el ncleo en torno a Tsipras y el grupo 53) y la consolidacin o no de la opcin ms a la izquierda (Plataforma de izquierdas-Unidad Popular y Partido comunista-KKE). El desafo para las fuerzas emancipadoras y de izquierda, en todo caso, es la constitucin de un nuevo liderazgo social y poltico, con un nuevo discurso y estrategia y una profunda dimensin tica, democrtica y transformadora.

Enfrente se ha evidenciado el carcter autoritario, antisocial e inmisericorde del poder establecido europeo. Se ha manifestado pblicamente la determinacin del bloque liberal-conservador-socialdemcrata, representado por el Gobierno alemn de coalicin, de imponer una gestin regresiva y tecnocrtica de la crisis e impedir una poltica econmica alternativa, con mayor sensibilidad hacia las demandas populares, y una construccin europea ms justa, democrtica y solidaria.

Caben extraer algunas lecciones analticas: Se ha infravalorado la determinacin reaccionaria de los poderosos, con un fuerte consenso institucional, y cierta legitimidad social en los pases centrales (y la presin neofascista)? Se ha confiado excesivamente en las propias fuerzas (legitimidad democrtica del gobierno de Syriza, apoyo popular en el referndum)? Se ha sobrevalorado el descrdito poltico de la derecha y el Pasok, sin calibrar la capacidad estructural de la oligarqua econmica y financiera griega, sus vnculos con el poder europeo y su capacidad de desarticulacin econmico-financiera? Se ha dado excesiva credibilidad a los falsos atajos de la salida del euro y la eurozona, incluido los planes B parciales, en las condiciones de fragilidad econmica, debilidad financiera, aislamiento institucional, cuando la dependencia econmica, financiera, productiva, de la deuda acumulada, etc.- generada por las lites griegas en varias dcadas es muy fuerte?

Conllevan algunos interrogantes normativos y varias consideraciones estratgicas: Qu orientacin y desarrollo programtico es coherente con el desarrollo de fuerzas emancipadoras. Cmo se construye desde la ambivalencia el movimiento de resistencia contra la austeridad y por la democracia y se transforma en alternativo, con nuevas y capaces lites (asociativas, polticas, intelectuales) y con solo mnimas fuerzas econmico-institucionales. Cmo se combina el realismo de la constatacin de la inmensidad del poder dominante europeo (sin falsas expectativas en el papel de los aparatos socialdemcratas y en particular la Francia de Hollande y la Italia de Renzi) y la impotencia del cambio inmediato en ese mbito, con la bsqueda y la conformacin de otro terreno del conflicto sociopoltico, desde fuera del marco institucional y econmico-financiero europeo.

Al mismo tiempo, hay que reconocer la escasa capacidad de transformacin estructural y del poder, as como la dificultad de derrotar a corto plazo la estrategia conservadora de austeridad, que tiene la articulacin de un reformismo (o radicalismo) democrtico y soberano, en un solo pas dbil, con amplia legitimacin social pero sin suficiente consistencia interna, de alianzas externas y bases econmico-estructurales.

El riesgo es doble. Por un lado, el posibilismo adaptativo con la incorporacin de la izquierda radical a la simple gestin de los planes impuestos, siguiendo la senda de la socialdemocracia gobernante. Por otro lado, el conservar un discurso alternativo pero sin conexin con las condiciones estructurales e histricas reales y los procesos de configuracin de las dinmicas y actores de cambio. En los dos casos se debilita el papel de una fuerza poltica alternativa, su voluntad y su prctica transformadora y su credibilidad social.

Entre las condiciones de este conflicto la direccin de Syriza ha sobrevalorado la fuerza de la legitimidad democrtica de su posicin, incluidos el efecto de sus argumentos, en relacin con el podero de la Troika, amparada no solo por los grandes poderes financieros e institucionales sino por cierta credibilidad entre una base social moderada, especialmente en los pases centrales. En ese sentido, aunque la primavera griega (y las expectativas de cambio en Espaa) tengan una amplia simpata social, la realidad era la ausencia de aliados internacionales de peso y de una solidaridad amplia y activa entre las capas populares europeas. La debilidad representativa de la izquierda unitaria europea y los movimientos de resistencia anti-austeridad, la amplitud de las propias bases de la derecha, las presiones de la ultraderecha en diversos pases y la confianza social todava existente en la socialdemocracia son factores que favorecen el continuismo y perjudican al cambio.

Por otro lado, entre los sectores radicales de la Unidad Popular, adems de infravalorar estas dificultades no profundizan, dada la capacidad de reaccin del poder, en las consecuencias internas de su posicin: mayor agravamiento de la crisis social y econmica, sin preparacin sobre los costes para la sociedad y el sufrimiento adicional, as como la falta de una disponibilidad popular firme, articulada y masiva para afrontarlos.

El plan liberal-conservador de gestin y salida de la crisis avanza, con su marco institucional (la Europa alemana). El despliegue en este lustro de un importante movimiento popular progresista y su traduccin en cierto poder institucional en algunos pases como Grecia y Espaa constituye un gran desafo a esa estrategia, abre nuevas expectativas frente a la resignacin, genera algunos avances para la gente y conforma algunas bases polticas para articular una pugna sociopoltica y cultural ms prolongada.

Pero se puede decir, a raz de esta experiencia griega, que esa dinmica de avance ha tocado techo, al enfrentarse al autntico muro del poder, sin capacidad suficiente para doblegarlo. Todava existe un gran desequilibrio de fuerzas que solo se puede modificar con mayor amplitud de una ciudadana crtica, ms intensidad de la participacin democrtica de la ciudadana activa y la renovacin, maduracin y unidad de las lites sociopolticas alternativas.

Sin embargo, para salir del relativo bloqueo de las dinmicas de cambio, es necesario transformaciones cualitativas en esos campos, aprovechando las ventajas de legitimidad social o ruptura de la hegemona poltico-cultural y abordando las desventajas de la desigualdad de poder y las inercias estructurales. El conflicto social de fondo va para largo (al menos este prximo lustro) y va a definir el modelo social europeo que salga tras este periodo de crisis sistmica y de oposicin popular a la austeridad y el autoritarismo.

Uno de los aspectos ms dainos es la dinmica fratricida entre las fuerzas progresistas. Est arraigada en las tradiciones de las izquierdas y parece que no se salva en la divisin interna de Syriza. A veces, se prima la visin corporativa o sectaria para ocupar un espacio poltico y una colocacin institucional en detrimento del otro, cuando el objetivo es acumular fuerzas contra el adversario principal, la Troika y la oligarqua griega. Se suman argumentos contra el otro, desde la culpabilidad mutua de la derrota hasta la prepotencia excluyente de unos y la demagogia la acusacin de traicin- de otros. A pesar de las discrepancias estratgicas conviene frenar la deriva sectaria y competitiva entre fuerzas progresistas, especialmente nefasta ante los fracasos o las dificultades. Todava ms cuando lo que se ventila es la posibilidad de que la derecha d un vuelco hacia la profundizacin de la gestin regresiva y autoritaria y la destruccin de las dinmicas de cambio, tal como aspiran todos los poderosos europeos y que conformara un triste fin de ciclo para las expectativas de cambio en ese pas.

En todo caso, estas enseanzas asentadas, sobre todo, en la experiencia griega hay que adecuarlas para el caso de Espaa, con problemticas comunes pero con diferencias relevantes a las de Grecia. Aqu existe, por una parte, mayor capacidad y autonoma econmica, productiva y financiera y, por otra parte, otra distribucin del sistema poltico, con una significativa base social socialista, todava no desafecta de una dinmica continuista y con un PSOE que mantiene unas expectativas electorales similares al conjunto de fuerzas alternativas. Entre ellas, se ha consolidado la hegemona de Podemos, pero todava con cierta fragmentacin y dificultad para superar al partido socialista, convertirse en la fuerza principal del cambio y poderle imprimir un carcter sustancial o profundo.

La concrecin del objetivo de ganar aboca, en el mejor de los casos de una completa convergencia popular, a que Podemos y sus aliados consigan en el Parlamento una mayora relativa respecto del PSOE y pueda apostar por la iniciativa en la conformacin de un gobierno de progreso con la participacin o apoyo de ste. Ello supone la reelaboracin de un plan de accin gubernamental unitario, con unas bases de apoyo social y parlamentaria mayoritarias. Definir la particularidad de ese programa de cambio es priorizar las medidas inmediatas o de emergencia social y los planes a medio plazo o transformaciones estructurales e institucionales, con el doble componente, democratizador y de reforma socioeconmica y consolidacin de los derechos sociolaborales y servicios pblicos. La implementacin de ese gobierno de progreso y su programa supone concretar el alcance del cambio, prevenir la reaccin de las derechas y el poder financiero y establecer los equilibrios respecto de la UE y su reforma.

Las elecciones generales en Espaa son una nueva oportunidad en Europa, no para un asalto definitivo, pero s para dar un paso sustancial en una pugna prolongada en un contexto de debilidad de la legitimidad o credibilidad social del poder establecido y cierta capacidad popular de cambio.

La otra hiptesis, ms probable tras la experiencia griega, es el cierre a esa dinmica de cambio institucional a travs de un consenso de fondo del PP y el PSOE, con la exigencia y el apoyo del poder europeo y el acuerdo conservador-socialdemcrata. Se arbitrara un pacto de estado entre ambos partidos que situara la pugna popular contra la austeridad y el autoritarismo, en el horizonte de una democracia social ms avanzada y solidaria en Europa, desde la oposicin parlamentaria y la protesta cvica. El ciclo sociopoltico por el cambio tomara nuevas formas.  

Antonio Antn. Profesor honorario de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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