Portada :: Mxico :: Los 43 y la rebelin en Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2015

Sin sustento cientfico y sin vergenza
Verdades a medias, mentiras histricas

OLEP


A un ao del brutal ataque contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero en Iguala, el Estado ha pretendido eximirse de toda responsabilidad proclamando a los cuatro vientos que ya investig lo que haba que investigar y difundiendo su verdad histrica. Pero las seis ejecuciones extrajudiciales, ms de 20 heridos, 43 detenidos desaparecidos, decenas de torturados y amenazados, no pueden solamente ser obra del ya mtico crimen organizado coludido con estructuras del gobierno. Se trat de un ataque bien planificado y ejecutado como parte de una estrategia de terrorismo de Estado, el cual tiene la finalidad de sembrar miedo en el pueblo para evitar que protestemos y nos organicemos por mejores condiciones de vida. De esta manera se pretende continuar con la aplicacin de las reformas y polticas neoliberales que la clase burguesa necesita para que prosperen sus negocios.

La tesis que sostiene el Estado sobre los hechos de Iguala, aquella que dice que los normalistas fueron confundidos con sicarios por un grupo rival, se desmorona cada da que pasa. Los estudiantes normalistas no son delincuentes y es imposible que se les pueda confundir con el crimen organizado, las formas de protesta y organizacin de los normalistas son inconfundibles. Adems, quienes interceptaron y dispararon a los camiones de los normalistas en dos ocasiones fueron policas municipales con el respaldo de policas estatales, como lo demuestran los testimonios y el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que ha dado el seguimiento al caso, quienes adems concluyen que las autoridades saban desde el inicio que en los camiones iban estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Entonces, nada de confusin, la desaparicin forzada de los normalistas en Iguala fue perpetrada por policas municipales con el apoyo de la Polica Estatal, la Polica Federal y el Ejrcito en un operativo bien coordinado y no fue una casualidad y confusin del crimen organizado ni una venganza de la familia de Jos Luis Abarca, ex presidente municipal de Iguala.

El informe de la Procuradura General de la Repblica (PGR) seala como fundamental para la investigacin la detencin de Felipe Rodrguez Salgado, miembro del cartel de los Guerreros Unidos, quien supuestamente particip y dirigi la masacre de Iguala. Dicha investigacin indica que los sicarios de Guerreros Unidos confundieron a los normalistas con su grupo antagnico local, el cartel de Los Rojos. Lo que planteara la pregunta: Esos sicarios fueron tan estpidos para confundir a los estudiantes, pero al mismo tiempo son tan hbiles para no dejar evidencias claras? Como podemos observar no hay lgica en dicha investigacin. Bajo esta suposicin, el Estado ha pretendido responsabilizar al crimen organizado con la intencin de eludir su total responsabilidad y ocultar su verdadero papel, ya que es el Estado, por medio de sus cuerpos represivos y paramilitares, quien tortura, ejecuta extrajudicialmente y desaparece a luchadores sociales que le incomodan para aplicar sus polticas de explotacin y despojo.

La PGR sostiene que jvenes normalistas fueron trasladados y quemados en el basurero de Cocula, sin embargo, especialistas del Instituto de Fsica de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM) sealan que es imposible que haya sucedido de esa manera, ya que para quemar 43 cuerpos se necesitan 33 toneladas de troncos de cuatro pulgadas, aproximadamente unos dos trileres llenos de lea. Tambin sealan que para quemar los cuerpos con llantas de autos se hubieran necesitado 995 llantas. Si hubiese sido as, se habran dejado como residuo poco ms de 2.5 toneladas de alambre de acero y, adems, la hoguera tendra que haber llegado hasta una temperatura de 1,540 C, lo que habra generado una enorme columna de humo que habra sido visible a kilmetros de distancia.

El entonces procurador, Jess Murillo Karam, sostuvo que los detenidos del cartel Guerreros Unidos confesaron su responsabilidad en el asesinato e incineracin de los normalistas, indicando que los cuerpos estaban tan calcinados que al tocar los dientes se deshacan, cualquier dentista sabe que para deshacer un diente hay que triturarlo y de dnde sacaron una trituradora mecnica esa noche los sicarios de Guerreros Unidos? La tesis de que los normalistas fueron incinerados en el basurero de Cocula no cuenta con sustento cientfico, como ya sealaron los especialistas de la UNAM. La hiptesis de la fogata es absurda, de ser real, el calor hubiera devastado la vegetacin a varios cientos de metros alrededor del basurero. La investigacin de la PGR ofende a las familias de los normalistas y ofende a la inteligencia humana.

En los das inmediatos a los hechos de Iguala, el Estado desarroll un ridculo teatro meditico para la localizacin de los normalistas. La supuesta bsqueda en los cerros de la regin y las recompensas que se ofrecieron para obtener informacin son parte de un montaje meditico. Buscar en los cerros, pero no en los cuarteles militares, instalaciones donde histricamente se ha ocultado a los detenidos desaparecidos por motivos polticos, es un sinsentido.

Los medios de comunicacin tambin han contribuido a desvirtuar los hechos de la masacre para, a travs de la mentira, sembrar confusin y promover la criminalizacin de las vctimas y de las expresiones que exigen justicia. Los periodistas al servicio del Estado han fingido dolor, pero ellos mismos han sido los que deforman la verdad dando por cierta la verdad histrica de la PGR sin el ms mnimo inters por corroborarla. El pueblo y sus organizaciones rechazamos esa asquerosa hipocresa, ese supuesto dolor que no es ms que demagogia y teatro meditico.

La masacre de Iguala no fue el resultado de un estado de ingobernabilidad, como dicen los analistas apapachados por el rgimen (los Krauze, los Camn, los Gmez Leyva y los Drigas), ni de una ausencia de Estado o, como incluso algunas organizaciones de la izquierda reformista han retomado, de un Estado fallido. Que nadie se confunda, la masacre de Iguala fue un crimen de Estado y la supuesta verdad histrica no pasa de ser una mentira mal articulada. Hoy, a casi un ao de distancia, los que nos organizamos y luchamos por el socialismo, junto con todo el pueblo, afirmamos que no olvidamos, no nos resignamos, seguimos y seguiremos impulsando la organizacin popular para que no se vuelvan a cometer estos crmenes de lesa humanidad. Tambin volvemos a afirmar que FUE EL ESTADO, porque es un Estado terrorista, un Estado burgus, el cual al tener el monopolio de la violencia y ejercerla contra las clases desposedas, impone la voluntad de la burguesa sin importar qu tanta sangre derrame en el pueblo.

Nota:

Este artculo fue publicado como parte en el Suplemento especial Ayotzinapa nunca ms del No. 10 de FRAGUA, rgano de prensa de la Organizacin de Lucha por la Emancipacin Popular (OLEP), en circulacin desde el 4 septiembre de 2015.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter