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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2015

Los Boli-Bolcheviques

Temir Porras Poncelen
notiminuto.com


Corra el ao de 1919. La Primera Guerra Mundial haba devastado por primera vez Europa en el siglo XX. Se haban desmoronado cuatro grandes imperios (el alemn, el austro-hngaro, el otomano y el ruso) y se viva una de las llamadas primaveras de los pueblos. Pero sobre todo haba triunfado la Revolucin Bolchevique en Rusia, causando un electrochoc en el movimiento obrero internacional. Aspirando a conducir, con la legitimidad derivada de su inesperada victoria, los destinos de tal movimiento, los Bolcheviques con Lenin a la cabeza emplazaron a los partidos miembros de la Internacional Obrera a aceptar 21 condiciones impuestas por esta dirigencia emergente, como requisito para permanecer como miembros del movimiento. Esto gener un debate violento y fratricida en el seno de los partidos socialistas, y concluy en trminos generales con la victoria de los partidarios del alineamiento con Mosc. En Francia por ejemplo, pas al que a veces se me reprocha conocer demasiado, La Seccin Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) celebr dos Congresos entre 1919 y 1920, siendo el ltimo tal vez el ms famoso de la historia del socialismo en ese pas: el Congreso de Tours. All, la gran mayora de la militancia obrera se adhiri a la lnea bolchevique, aunque concretamente nunca se haya votado especficamente sobre la adopcin de las 21 condiciones, y una minora de la militancia, pero que contena a la mayora de los cargos de eleccin popular del partido (sobre todo alcaldes y diputados), la rechaz. Fue en este Congreso, y en congresos similares en otros pases, que se produjo el cisma fundamental del movimiento obrero y de la izquierda en el siglo XX. De los viejos y tradicionales partidos socialistas nacieron, por decisin de la mayora de su antigua militancia, los partidos comunistas. Fue a partir de ah que se institucionaliz la dicotoma clsica entre social democracia y comunismo. Tambin, para simplificar, la oposicin entre reforma y revolucin.

Pero para volver brevemente al contexto en el cual se produjo este cisma, el debate en aquel entonces se cristaliz alrededor de un texto muy concreto. Tan concreto que constaba de 21 condiciones. Por ejemplo, para ser un autntico revolucionario en el contexto particular de la Europa de 1919-1920, haba que estructurar una organizacin clandestina paralela a la legal, pues pases como Rusia y Alemania se encontraban prcticamente en guerra civil. Tambin haba que adoptar el centralismo democrtico como forma organizativa y de debate, o manifestar su respaldo irrestricto a las Repblicas Soviticas que nacan como una esperanza para el movimiento obrero y se encontraban militarmente asediadas dentro y fuera de sus territorios. Al contrario de lo que haba preconizado el propio Marx, la primera revolucin proletaria de Europa se haba producido en un pas rural y atrasado como Rusia, y la toma del poder haba sido producto de un golpe de Estado a la Blanqui (del apellido del socialista francs del siglo XIX), pues una vanguardia revolucionaria desprovista de organizacin de masas haba literalmente asaltado el Palacio de Invierno en un momento de debilitamiento general del poder imperial del Zar. Pertenecer al campo de la revolucin o de la reforma en 1920 era menos una cuestin de sustancia que de mtodo. Los socialistas que rechazaron las 21 condiciones eran ideolgicamente igual de anticapitalistas que los que se adhirieron a ellas, pero diferan en la estrategia, los mtodos y la interpretacin de la coyuntura. Preconizar por ejemplo la participacin en elecciones generales con el objetivo de conformar una mayora que condujera a la constitucin de un gobierno progresista que promoviera la aprobacin de legislacin social favorable a los trabajadores y contraria a los intereses del capital, era una postura considerada como reformista. El tema no era si quienes promovan esa poltica eran genuinamente fieles a los intereses de los trabajadores, sino que a travs de ese mtodo no lograran hacer LA revolucin, que era perseguida como un fin en s mismo.

Lo interesante de revisitar esta historia es que, curiosamente, aunque las circunstancias hayan cambiado radicalmente desde 1920, todava haya quienes utilicen la dicotoma entre revolucin y reforma para intentar darle el mismo contenido que tena hace casi 100 aos. Ms curioso an, es que lo intenten hacer en Venezuela, pues adems de la distancia temporal, a los venezolanos de hoy nos separa un abismo histrico, poltico o cultural con, digamos, la Alemania de los aos 20 del siglo pasado. Si cometiramos el anacronismo de examinar a la Revolucin Bolivariana intentando juzgar si se adeca o no a lo que en su momento preconizaban las 21 condiciones de Lenin, es bastante probable que los bolivarianos de hoy no supersemos la prueba de los bolcheviques de ayer. Y si todos entendemos que tal ejercicio no tiene absolutamente ningn sentido, tambin deberamos entender que es absurdo utilizar aqu y hoy, las categoras que surgieron de ese debate en ese momento. Salvando las distancias histricas y geogrficas, si miramos los ltimos 16 aos en retrospectiva, la Revolucin Bolivariana ha transformado a la sociedad venezolana a travs de una serie de reformas. Reformas profundas, radicales, incluso reformas revolucionarias si se me permite esta aparente contradiccin, pero la verdad es que, a los ojos de un bolchevique de 1920, la Revolucin Bolivariana tendra serios visos de desviacionismo reformista. Aquello del pluralismo, la participacin protagnica, la centralidad de la constitucin y la ley como herramientas de construccin de una nueva institucionalidad, la separacin de poderes, la transferencia de poder al pueblo y la conformacin de un poder comunal como autntica descentralizacin del poder, la organizacin de elecciones libres y abiertas, con sufragio universal y directo Francamente, no sonara muy revolucionario a los odos del Komintern. Y sin embargo nosotros sabemos lo que ha costado y sigue costando, lo que ha implicado e implica en trminos de confrontacin de intereses, en suma, conocemos el carcter profundamente revolucionario de este reformismo radical.

La situacin poltica y econmica compleja que atraviesa la Revolucin Bolivariana ha hecho surgir, entre otras, una crtica dirigida hacia el gobierno y sus polticas, que se posiciona a s misma desde la izquierda del chavismo. Sin entrar en detalles que francamente no me apasionan, estas crticas insisten en la prdida del carcter revolucionario del gobierno y argumentan que se ha vuelto reformista, en una suerte de pacto secreto con las lites. Curiosamente, algunas de estas crticas han sido dirigidas hacia mi, porque en algn momento dije algo que sigo pensando hoy, y es que el gobierno del Presidente Maduro debe hacer prueba, particularmente en su poltica econmica, de pragmatismo. Digo curiosamente por dos razones que me resultan casi cmicas. La primera, es que yo no tengo ninguna responsabilidad en el gobierno desde hace ya dos aos, de modo que es perfectamente intil atacarme a mi con la intencin de atacar al gobierno. Pero aparentemente hay a quienes les resulta cmodo no darse por enterados. Y la segunda, tal vez la ms jocosa, es que la crtica que formulan a la poltica econmica des estos ltimos dos aos es que ha sido, en parte por mi nefasta y excesiva influencia, demasiado pragmtica!

Como no hay mal que por bien no venga, al menos esto deja claro que no tenemos la misma concepcin del pragmatismo, pues para mi, una poltica pragmtica en economa buscara generar crecimiento y mantener la inflacin en niveles razonables, teniendo como postulado central que el ingreso real de la mayora de los venezolanos no retroceda, sino que progrese. Al conjugar estos postulados con los de priorizar al mximo la inversin social de la manera que se ha venido haciendo desde 1999, tengo la impresin de estar describiendo el ncleo fundamental de la accin del chavismo desde que lleg al poder. Pero quin sabe, mientras algunos hemos estado aportando para transformar la realidad aqu y ahora, hay quienes se pasan el da entero buscando clasificar a los dems, como en 1920, entre revolucionarios y reformistas.

Parecen pasar por alto que Chvez llam a construir un socialismo del siglo XXI, y que para adaptar el socialismo a nuestros tiempos, no basta con disfrazarse de boli-bolcheviques.

Fuente: http://www.notiminuto.com/noticia/los-boli-bolcheviques/#


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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