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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2015

Notas sobre la nueva cultura
El espejo

Reinaldo Iturriza Lpez
Rebelin


La vida es un viaje, no una estacin. Algunos artistas lo tienen claro. Otros viven detenidos en el tiempo, o esperando que el tiempo se adapte a sus circunstancias, lo que quiere decir, claro est, que ser una espera infinita, insoportable, tortuosa.

Pocas cosas ms difciles, o menos gratificantes, que lidiar con estas almas que, al momento de sacar cuentas, resulta que el mundo les debe todo, cuando en realidad ellas mismas son expresin de todo lo que se resiste a cambiar en este mundo.

Tendramos que estar dedicados, entre otras cosas, a registrar cmo ha venido transformndose la sociedad venezolana, y con ella la de varios pases nuestroamericanos: qu personalidad va emergiendo, cmo se expresa artsticamente, sin olvidar un instante que lo artstico tiene sentido para nosotros en la medida en que es ndice de las transformaciones en el campo de la cultura.

Insistiremos en la idea de que la revolucin bolivariana en el gobierno, a partir de 1999, es inexplicable, inconcebible, sin el pueblo rebelado en 1989. Durante esa dcada virtuosa, en el ms bajo perfil, en las catacumbas, oper una transformacin cultural en el pueblo venezolano tan potente, que nos ha permitido llegar a donde hemos llegado: a estos tiempos en los que, no por casualidad, la estrategia de nuestros enemigos consiste en quebrar la sociabilidad construida por nosotros durante los ltimos 25 aos.

La estridencia antichavista de los primeros aos de revolucin bolivariana en el gobierno ha dado paso a una sensibilidad que se corresponde ms con el chismorreo silencioso, el cuchicheo, a propsito de la supuesta decadencia irreversible del chavismo. Casi en pleno, los oficiantes de eso que Guillermo Cieza llama radicalismo de asesora, para los cuales todas nuestras desgracias son responsabilidad directa del gobierno, han sucumbido a estas prcticas. As, mientras el antichavismo espera ansioso el fin de la revolucin, el radicalismo de asesora ya lo decret, y espera impaciente, infinitamente, la nueva oportunidad revolucionaria.

Dnde est el registro de la forma como se expres artsticamente esa profunda transformacin cultural de la dcada virtuosa? La misma pregunta cabe respecto de los aos que vinieron despus. Pero, y hoy da?

Cmo se expresa artsticamente una revolucin amenazada como nunca antes? Cmo se expresan hoy, en Venezuela, los artistas que anuncian otro mundo posible, gobernado por fuerzas contrarias a la tirana del capital?

Dudo mucho que, en el campo de la cultura, haya preguntas ms importantes, ms decisivas, que stas. Todo lo dems es secundario.

La burocracia cultural no slo es incapaz de suscitar estas expresiones artsticas. Es que no le corresponde. La sola pretensin de hacerlo sera ndice de la prdida de energa revolucionaria.

Nos corresponde, por supuesto, hacer todo lo posible por limitar el ejercicio de la burocracia cultural, combatir en todos los frentes las mltiples formas como se manifiesta su lgica profundamente excluyente, e ir construyendo nueva institucionalidad.

La construccin de nueva institucionalidad no est exenta de riesgos: por doquier nos encontramos con invitaciones a hacer ms de lo mismo, pero con distinto nombre. Hacer lo mismo tiene la ventaja de que es ms fcil, y quien maneja el saber-hacer de la burocracia cultural sabr hacerlo, adems, de manera espectacular.

Construir nueva institucionalidad, es mi sospecha, slo es posible tendiendo puentes con el arte que se reconoce en las transformaciones culturales que protagoniz el pueblo venezolano durante la dcada virtuosa y desde entonces, y que aspira a la creacin de una nueva cultura.

Desde esta perspectiva tendra que ser sometido a profunda revisin, por ejemplo, el Sistema Nacional de Culturales Populares, y en general toda la burocracia cultural.

Pero para que esta revisin puntual tenga eficacia poltica, y para que aquella construccin sea posible, es necesario que el sujeto (artista, cultor, no hagamos de esto un punto de honor, por ahora) asuma el protagonismo que le corresponde.

Tener la iniciativa suficiente implica reconocer que no hay energa burocrtica que pueda contener al arte cuando ha llegado el tiempo de una nueva cultura. La burocracia cultural debe dejar de ser utilizada como pretexto.

En un momento histrico como el actual, en que pende una amenaza mortal sobre lo poco que hemos logrado construir de ese nuevo mundo al que aspiramos, mal podemos proceder como si el mundo girara en torno a nosotros.

Si de introspeccin se trata, pues es momento de vernos al espejo. Como planteara Gramsci alguna vez: si no nos gusta el reflejo que ste arroja, si nos parece feo, no cambiemos el espejo, cambiemos nosotros mismos.

* Reinaldo Iturriza Lpez Ministro del Poder Popular para la Cultura y ex-Ministro del Poder Popular para las Comunas y Proteccin Social de la Repblica Bolivariana de Venezuela

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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