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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2015

La trayectoria del PA y el futuro del nacionalismo andaluz

Isidoro Moreno
Rebelin


El pasado sbado desapareci el PA y ello est siendo ocasin para que muchos supuestos expertos afirmen que ello demuestra la imposibilidad del nacionalismo en Andaluca. Al parecer, los andaluces tendramos una especie de anticuerpo o de gen en nuestro ADN que nos hara refractarios ante un andalucismo que fuera ms all de nuestro gusto por el flamenco, las papas alis o el sentimiento de haber nacido en la tierra ms bella del mundo. La afirmacin parte, en casi todos los casos, de varias confusiones. Se confunde una determinada organizacin con el espacio entero del andalucismo poltico. Se hace equivaler, sin ms, el mbito de lo poltico y el mbito electoral. No se analizan los factores catalizadores y los factores de bloqueo que condicionan, en cualquier lugar y poca, el paso desde el sentimiento de identidad cultural a la conciencia de identidad poltica, ni cmo han actuado dichos factores desde el final de la Dictadura hasta hoy en el caso concreto andaluz.

Los orgenes del extinto PA se remontan a hace ahora cincuenta aos con la constitucin de un grupo de Compromiso Poltico SA formado por varios inquietos profesionales contrarios al rgimen franquista, que pas luego a ser ASA (Alianza Socialista de Andaluca), incorporada a la oposicin democrtica y sus plataformas, para convertirse tras la muerte del dictador en PSA (Partido Socialista de Andaluca) y luego en PA (Partido Andalucista). Aunque algunos no lo sepan, no fue hasta aos despus de sus primeros tiempos cuando algunos de los componentes del proyecto, muy indefinido ideolgicamente, conocieron la existencia de Blas Infante y del andalucismo histrico. Estoy seguro que sus dirigentes ms conocidos apenas leyeron a don Blas, con la excepcin de quienes seran sus idelogos: Jos Aumente, que teoriz la aplicacin del marxismo a la realidad andaluza, y Jos Mara de los Santos, con sus planteamientos sobre el socialismo indgena andaluz. La influencia de ambos fue slo relativa en el interior del PSA y, de hecho, seran convertidos en irrelevantes en el PA a partir de 1982.

En los aos de la transicin poltica, el PSA-PA tuvo un papel protagonista en la activacin del sentimiento andaluz y de la conciencia de pueblo, a pesar de mantenerse en la indefinicin ideolgico-poltica: de si se trataba de un partido regionalista o nacionalista (la diferencia entre ambos conceptos no es de grado sino cualitativa) y de si planteaba un proyecto socialdemcrata que, por diversas causas, no haba encajado dentro del PSOE como s lo hicieron otros partidos regionalistas de su mismo corte, o si aspiraba a objetivos de transformacin econmica y social ms profundos.

Sin la existencia del PSA, los partidos estatales no hubieran agregado a sus sucursales la A de Andaluca, ni hubieran utilizado la bandera verde, blanca y verde, ni aceptado tcticamente en casi todos los casos- a Blas Infante como padre de la patria andaluza. Difcilmente se hubiera producido la aceleracin histrica que tuvo lugar entre los aos 76 y 80, con los acontecimientos seeros del 4 de Diciembre del 77 en las calles y el 28 de Febrero del 80 en el referndum sobre la iniciativa autonmica. El PSA funcion de catalizador en el sentido literal del trmino, que proviene de la qumica: un catalizador es un agente necesario para que se produzca una reaccin entre dos sustancias pero que, en s mismo, no tiene sustancia activa. La definicin cuadra perfectamente al PSA-PA de la segunda mitad de los aos setenta. Por eso no supo aprovechar el fuerte respaldo electoral de las generales y municipales del ao 79, en que consigui cinco diputados en el Congreso, dos en el Parlament de Catalunya y un buen nmero de alcaldas y concejalas. Como apenas tena sustancia poltica (un proyecto medianamente definido) cay de inmediato en el oportunismo electoralista y en la consideracin de la poltica como simple partida de ajedrez, dilapidando rpidamente el capital poltico que le haban otorgado cientos de miles de andaluces. Fueron muchos y muy graves los errores cometidos en muy poco tiempo, en especial el cambalache por el que rehus a las alcaldas de Granada y Huelva a cambio de que el PSOE le cediera la de Sevilla, la escasa implicacin en el desencadenamiento y campaa del referndum de inciativa autonmica fueron los ayuntamientos de Los Corrales y Puerto Real, en el mbito del PTA, los que abrieron el proceso y el PSOE, a travs de Rafael Escuredo, junto con la figura de Manuel Clavero, tras dimitir de ministro, los que se hicieron ms visibles en la campaa- y el posterior apoyo a la UCD de un Surez, que con tanto ahnco y malas artes haba pedido la abstencin en el 28-F.

El tremendo fracaso electoral de 1982, tanto en el parlamento andaluz (consigui slo tres diputados) como en el central, reflej la decepcin que el partido haba producido entre la mayora de sus anteriores votantes. Y reflej tambin es necesario ser justos- la fuerza poltica y meditica de un PSOE que se aprestaba a convertir la autonoma andaluza en un Rgimen casi monopartidista tindose eventualmente, para ello, de verde y blanco, vampirizando los smbolos identitarios de Andaluca, asumiendo en un congreso en Granada el nacionalismo de clase y utilizando el arrastre popular que lleg a tener Rafael Escuredo para laminar al PSA-PA, que era el principal obstculo para dicha operacin.

Carente de bases poltico-ideolgicas firmes e insistiendo en considerar la poltica como simple confrontacin electoral para la ocupacin de cargos en las instituciones, sin saber casi nunca para qu estar en ellas, los ltimos treinta y tres aos de ese partido han sido una sucesin de disputas internas por el poder dentro de la organizacin, de pendulazos polticos que le llevaron desde posiciones claramente derechistas a verbalismos izquierdistas, y, sobre todo, de oportunismo electoralista al brindarse a apoyar al mejor postor tanto en los ayuntamientos (en Sevilla, por ejemplo, cogobern primero con el PP para hacerlo inmediatamente despus con el PSOE) como en la propia Junta de Andaluca, en la que actu como muleta para el apuntalamiento del Rgimen a cambio de dos consejeras, en lo que constituy su suicidio final. Porque el PA no muri el 12 de septiembre de 2015 sino cuando vendi su propia razn de existencia a su principal enemigo poltico por unos cuantos cargos institucionales que, ms all de la gestin especfica que desempearan, en nada se dedicaron a hacer andalucismo.

En la ltima dcada, daba ya igual lo que dijera o dejara de decir el PA. La cuestin es que ese partido haba dejado de ser relevante, e incluso digno de ser escuchado, para la gran mayora de los andaluces. De ah que no fuera valorada su posicin contraria al Estatuto que los dems partidos impusieron en 2007: fue quiz la nica vez que, en un tema importante, ese partido adopt una posicin consecuentemente nacionalista (lo que, significativamente, fue calificado como un error por su ltimo secretario general, en su discurso en el congreso de disolucin). Pero ya entonces daba igual: el instrumento haba sido arrojado al bal de los recuerdos o incluso borrado del recuerdo.

A todo lo anterior habra que aadir un hecho fundamental: el PA nunca se involucr en movimientos sociales, nunca particip en luchas reivindicativas: ni de los jornaleros agrcolas, ni de los enseantes, ni en las marchas contra las bases americanas, ni Su reduccionismo de la poltica a la confrontacin electoral y a la gestin en las instituciones lo apart del pueblo andaluz y de los sectores realmente nacionalistas de este, y su errtica y oportunista trayectoria termin por hacerlo irrelevante. Los municipios en los que gobernaron son hoy ms andalucistas que otros en los que nunca lo hicieron? Todo ello, a pesar de que en sus filas, hasta el ltimo momento, si ha habido andalucistas de corazn y, algunos, tambin de conciencia (como ha habido siempre oportunistas que encontraron en ese partido la posibilidad de ser concejales o alcaldes sin saber siquiera qu cosa pudiera ser el andalucismo).

Desde hace dcadas, la existencia del PA era un factor negativo para la posible existencia de un movimiento poltico organizado que tenga como objetivo la conquista de los instrumentos de autogobierno necesarios para luchar con eficacia contra la dependencia econmica de Andaluca (contra el mantenimiento de su situacin semicolonial traducida en la acentuacin del extractivismo sin valor aadido), contra las inaceptables desigualdades internas y la falta de convergencia con el avance de otros pueblos del Estado espaol, contra la subalternidad poltica (a pesar de que somos, jurdicamente, una nacionalidad histrica y una autonoma de primera divisin) y contra la degradacin cultural (a la que ha contribuido sobremanera ese Canal Sur TV, totalmente controlado por el Rgimen, que constituye una vergenza y un motor de alienacin).

Al desaparecer el PA, no pocos andaluces se preguntan si en Andaluca es o no posible una nueva activacin del andalucismo poltico. Desde mi anlisis, habra que contestar afirmativamente pero siempre que se dieran determinados requisitos: fundir lucha nacional con luchas sociales y presencia institucional con presencia en la calle y los espacios laborales y de convivencia, cimentarse sobre un municipalismo no localista para (re)construir Andaluca de abajo arriba (Blas Infante se refera a Andaluca como anfictionado de pueblos), emprender una plan pedaggico permanente sobre los componentes histricos, culturales y polticos de nuestra identidad como pueblo-nacin y activar los valores y expresiones de nuestra cultura.

Estas premisas y caractersticas jams van a ser aceptadas por quienes estn cmodamente instalados en la globalizacin neoliberal y en el Rgimen poltico construido en el Estado espaol y en Andaluca desde finales de los aos setenta, cuando tuvo lugar la Segunda Restauracin Borbnica. Por ello no cabe otra posibilidad de nacionalismo andaluz que un nacionalismo popular, riguroso en sus ideas y planteamientos, fuertemente comprometido con los problemas de la gente y no populista ni estrechamente electoralista. Un nacionalismo que habra de traducirse en una organizacin plural, aunque no ambigua ideolgicamente, y en un tipo de funcionamiento distinto al que es propio de los partidos tradicionales: donde se potencien las vas de participacin y el confederalismo interno y ello refleje las aspiraciones sobre cmo debera funcionar, en el plano poltico, la sociedad andaluza. Un andalucismo poltico con este perfil pienso que no slo es necesario sino posible. Por eso no hay que descartar la posibilidad de que, ms pronto que tarde, se produzcan maniobras oportunistas o teledirigidas, impulsadas o apoyadas desde el Rgimen y sus aparatos mediticos, para hacer ver que el espacio que ha dejado libre el extinto PA queda, aparentemente, ocupado. Habr que estar atentos a estas maniobras que intentarn impedir, o al menos dificultar, la maduracin de las condiciones en las que se ha de ir construyendo un potente andalucismo poltico de nuevo tipo.

Isidoro Moreno. Catedrtico Emrito de Antropologa. Miembro de Asamblea de Andaluca

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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