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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2015

El xodo sirio: lo peor est por venir

Edward Dark
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


El colapso repentino o la cada de un centro urbano importante harn que este flujo constante se transforme en un torrente convirtiendo, de la noche a la maana, a millones de seres en refugiados.

La situacin de los desesperados refugiados que alcanzan las costas de Europa, traspasando por miles sus fronteras, viene encabezando ltimamente las noticias. Se estima que uno de cada cuatro refugiados es sirio, con una impactante cifra de cuatro millones de seres fuera del pas y otros siete millones de desplazados a nivel interno: alrededor de la mitad de la poblacin total.

Imgenes escalofriantes y terribles de cadveres de nios siriosarrastrados por el mar se convirtieron en virales en los medios dominantes y redes sociales, promoviendo una avalancha de simpata y protestas pblicas por la indiferencia ante su sufrimiento y poniendo de nuevo el conflicto sirio en la vanguardia de la atencin mundial. Pero mientras los polticos pelean y discuten sobre qu hacer con la mayor crisis migratoria desde la II Guerra Mundial, el flujo continuo de refugiados, desafiando todas las posibilidades de alcanzar el santuario en lo que est ya convirtindose en el gran xodo sirio, no tiene fin.

El pas se est vaciando mientras los sirios abandonan en tropel su nacin en lo que probablemente constituye la mayor migracin masiva que la nacin ha contemplado en sus miles de aos de historia; un xodo hacia la Tierra Prometida: la fortaleza Europa. En el camino tendrn que enfrentarse a mares crueles y temperamentales en los que se han ahogado miles de personas antes que ellos, a traficantes sin escrpulos y a bandas armadas que les roban todo a lo largo del peligroso viaje por mar y tierra a travs de los Estados del este de Europa y los Balcanes meridionales.

La mayor parte de los fugitivos slo tiene una vaga idea de lo que les espera cuando lleguen: los meses de limbo en atestados centros de refugiados y los cruciales desafos a los que tendrn que enfrentarse para empezar una nueva vida en un nuevo pas con una lengua, cultura y tradiciones diferentes, aunque, francamente, todo esto les tiene sin cuidado. El nico objetivo es llegar all, es decir, al sueo inalcanzable y aparentemente imposible, todo lo dems puede esperar.

Ahmed tena un puesto callejero de golosinas un sntoma visible de la economa de guerra de Alepo-, vendi lo que pudo de sus escasas pertenencias y se puso de camino hacia el Lbano para coger un avin que le llevara a Turqua y despus, por mar, a Grecia. Como seala de forma conmovedora: Si nos ahogamos, habr acabado nuestra desgracia, y si llegamos a Europa, acabar nuestra desgracia. De una forma u otra terminar. Esto, queridos lectores, resume lo que pasa por la mente de cada refugiado sirio que arriesga su vida y la de su familia en su peligroso viaje al santuario.

Para poder comprender lo que lleva a la gente a renunciar y dejar atrs todo lo que han conocido hasta ese momento, precipitndose a un destino incierto, tienen que saber cmo es la mentalidad de alguien que lleva viviendo aos en una zona de guerra. El miedo constante, el estrs diario, la lucha para poder alimentar a tu familia y mantenerla en medio de una escasez crnica y una infraestructura en ruinas, la expectativa de que la muerte puede llegar en cualquier momento, o lo que es peor, la mutilacin y las heridas, la incertidumbre y la preocupacin por el futuro y el de tus hijos en medio del estrangulamiento econmico y el creciente caos de un Estado colapsado.

No pueden subestimar el impacto psicolgico de todo esto, que es por lo que muchos, que lo haban soportado desde el principio y planeaban aguantar, han perdido finalmente la esperanza al comprender que la guerra siria no acabar nunca, o que si acaba, no va a dejar nada a salvo detrs. La cada de muchas zonas de Siria en el caos y el extremismo mientras el Estado se colapsa y el poder del Gobierno central se desvanece ha convencido a muchos de que aqu no hay futuro. Mientras las bombas de barril del Gobierno arrasan barriadas enteras vacindolas de sus habitantes, convirtindolas en masas de escombros y matando a civiles inocentes, los terroristas del Estado Islmico siguen apoderndose de nuevos territorios, decapitando acadmicos y volando los tesoros histricos de la nacin a medida que avanzan, obligando a miles de personas a huir a su paso.

El impasse poltico y militar no da seales de terminar y parece casi imposible encontrar una solucin al conflicto.

Mientras que la oleada inicial de refugiados que salieron de Siria cuando empez el conflicto se compona de quienes estaban viviendo directamente en las reas de las zonas de batalla o de quienes se haban empobrecido y desembocado en la indigencia por el repentino colapso de gran parte de la economa, esta ltima oleada est compuesta en gran parte de licenciados, profesionales, trabajadores especializados y pequeos empresarios, muchos de los cuales estaban viviendo en zonas relativamente seguras de Siria. El hecho de que estn vendiendo todo lo que poseen casas, coches, empresas e incluso animales domsticos y muebles- para poder financiar su viaje, muestra que no se plantean volver jams, convirtindose para siempre en parte de la dispora en el propio xodo de caractersticas bblicas de Siria.

Este es el tiro de gracia a la nacin siria, el hecho de que su propio pueblo la abandone; esa hemorragia de quienes ms capaces seran a la hora de reconstruirla y ponerla de nuevo en pie debera hacer que la guerra terminara de inmediato. Ha habido campaas , tanto del Gobierno como de los rebeldes, desanimando a la gente de marcharse con lemas tales como tu pas te necesita y en manos de quin ests dejando a tu pas?, as como fatwas de clrigos y consejo religiosos proclamando que irse es un pecado, pero todo cae en odos sordos. Es difcil convencer a alguien que escapa de la muerte en una guerra de la que no quieren formar parte de que se quede atrs. Todas las acusaciones de un lado y otro acerca de una conspiracin para conseguir un cambio demogrfico y la particin de Siria vacindola de su pueblo nativo parecen haber tenido tambin escasas resonancias.

Adems de los impactos obvios e inmediatos de una guerra civil, como son las bombas, las matanzas y la violencia, hay otros muchos factores que hacen de la vida un infierno insoportable. Los jvenes que viven en las zonas rebeldes huyen para evitar unirse a las milicias rebeldes y a los grupos extremistas, que se han convertido en una de las pocas fuentes de ingresos, mientras que quienes se encuentran en las reas bajo control del Gobierno escapan del reclutamiento obligatorio o del servicio de la reserva en un ejrcito sirio cada vez ms reducido.

Mientras el caos y el extremismo religioso campan a sus anchas en las zonas rebeldes, el colapso econmico y el aumento de la anarqua se agudizan en muchas de las zonas bajo control del Gobierno, as como una devastadora escasez de lo ms bsico y el colapso de los servicios pblicos, presionando an ms a una poblacin acosada. Los subsidios del Gobierno, que solan financiar salarios, alimentos, combustible y medicinas para el ciudadano medio, se han evaporado todos, dejando a muchos en una situacin desesperada y totalmente dependientes de la ayuda humanitaria, que en el mejor de los casos es irregular o no existe en absoluto en las zonas que estn asediadas o soportando el grueso de la lucha.

El ndice de criminalidad y el saqueo en las zonas del Gobierno son cada vez ms desenfrenados. Las milicias Lijan , una coleccin de voluntarios locales y reclutas que combaten junto al rgimen, estn saqueando las fbricas de la zona industrial de Alepo a plena luz del da, llevndose todo por los puestos de control que les son leales. Lo que no pueden llevarse, como los grandes transformadores elctricos, los desmantelan por partes o los funden para conseguir cobre. Ha habido un firme clamor en contra por parte del director de la cmara de industria de Alepo, ferozmente leal al Gobierno, as como de importantes periodistas del Gobierno, pero todo ha sido en vano.

Parece que el rgimen sirio, impotente a la hora de parar todo, o quiz corto de dinero, est haciendo la vista gorda ante el saqueo de las milicias con tal de que sigan a su lado. Los pocos empresarios que quedaban en lo que fue la capital industrial y comercial de Siria yaestnmarchndose, al haber tenido que abandonar toda esperanza de que sus fbricas puedan volver a funcionar mientras tienen que ver cmo las saquean y se llevan todo descaradamente.

Ha habido tambin una oleada de secuestros para pedir rescate en los puestos de control progubernamentales. Recientemente, un famoso cantante de Alepo fue secuestrado cerca de Salamieh, en lo que se conoce ya como el puesto de control del milln, en referencia a la suma que hay que pagar all por el rescate.

Es importante sealar que la mayora de los sirios que todava quedan en el pas viven en las zonas controladas por el Gobierno y el deterioro de la situacin all, as como una serie de prdidas recientes y reveses en el campo de batalla, son el factor impulsor ms importante en el actual flujo de refugiados que salen del pas. Esta tendencia continuar si el Estado sigue debilitndose, mientras que un colapso repentino o la cada de un centro urbano importante har que este flujo constante se convierta en un torrente mientras varios millones de personas ms se convierten en refugiadas de la noche a la maana para escapar del caos y del bao de sangre.

Gran parte de las conversaciones y cotilleos en cafs y entre amigos y familiares gira en torno a los traficantes y a las rutas que siguen y a qu pases hay que dirigirse. Con los relatos de los conocidos y de los familiares que ya lo han hecho, cada hogar en Siria conoce ya a alguien que muri en la guerra o que se ha convertido en refugiado por ese motivo.

Marcharse, para un pueblo que lo ha perdido todo y que contina sufriendo horrores inimaginables, es la nica esperanza que queda en estos momentos. Si no hay ningn intento serio de poner fin a la guerra, cada vez ms sirios corrern el riesgo de lanzarse hacia lo desconocido, exacerbando lo que se ha convertido ya en la mayor crisis de refugiados en generaciones. Parece que por ahora, mientras todo lo dems se les cierra, seguirn golpeandolas puertas de la fortaleza Europa.

Edward Dark es un columnista de MEE, vive en Alepo y escribe bajo seudnimo.

 Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/syrian-exodus-520162929



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