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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2015

Rentismo dependiente y democracia popular en la Quinta Repblica

Jos Honorio Martnez
Rebelin


Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios intiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

Jos Mart

Durante las ltimas tres dcadas la dimensin rentista de los Estados y las sociedades latinoamericanas se robusteci de forma concomitante con la desindustrializacin y la financiarizacin de los bienes primarios.

Desde mediados de 2014, como resultado de la convergencia de diversas situaciones [1] los precios internacionales del petrleo han experimentado un acelerado declive pasando de un promedio de 80 a 40 dlares; esta circunstancia ha afectado drsticamente las finanzas del Estado venezolano, para el cual la renta petrolera representa en promedio 75% de sus ingresos totales. La consecuente disminucin de dicha renta est produciendo una profunda crisis del rentismo dependiente [2] , lo que conlleva al trastocamiento de los arreglos sociales y polticos que han sustentado durante los ltimos quince aos el dominio estatal.

En el procesamiento de los conflictos que ello entraa se vienen agitando y tienden a adquirir significativa prevalencia los imaginarios de lo anti-popular y la anti-poltica; es decir dos nociones fundamentales en la construccin de la democracia popular enarbolada por el proyecto bolivariano.

 

La renta como sustento histrico del ordenamiento sociopoltico

 

En el transcurso del siglo XX Venezuela se consolid como un Estado rentista dependiente, dicha conformacin tuvo dos caractersticas importantes de resaltar debido a su marcado peso y notable presencia hasta el presente: la primera, la formacin de una concepcin instrumental en la relacin Estado-sociedad por la cual se concibe que quien dirige el aparato estatal dispone discrecionalmente de la renta, cuya administracin le permite de un lado, favorecer la acumulacin rentstica de capital en manos de la clase dominante y de otro, ganar la legitimidad y el respaldo popular necesarios para asegurar la gobernabilidad; la segunda, la afirmacin de la institucin militar como una entidad con un implcito papel bonapartista que le garantiza el goce de un lugar privilegiado en el andamiaje estatal, pues tcitamente se asume que es el estamento militar [3] el que en ltima instancia cuenta con la capacidad para dirimir los conflictos sociales y polticos.

El trmite de la renta ha permitido fraguar de distintas maneras el consentimiento social de la dominacin, a su amparo han pelechado burguesas burocrticas patrimonialistas, y dependiendo de su participacin en el reparto rentstico, las dems facciones de la burguesa (terrateniente, comercial, industrial y financiera), la pequea burguesa, la clase que vive del trabajo y los sectores pauperizados se han acomodado al orden poltico vigente con mayor o menor conviccin y voluntad.

 

El rentismo dependiente durante la Quinta Repblica

 

Durante el gobierno de Hugo Chvez (1999-2013) la condicin rentista del Estado se profundiz, siendo la empresa estatal Petrleos de Venezuela S.A. (PDVSA) el soporte primordial para el respaldo de la poltica econmica y social y de iniciativas solidarias de integracin latinoamericana. El auge de los commodities en el transcurso de la primera dcada del siglo XXI y la tendencia al agotamiento de las energas fsiles persuadieron al gobierno Chvez de que los precios del hidrocarburo se mantendran boyantes hasta el final de la era de las energas fsiles, de forma que no hubo iniciativas importantes hacia la transformacin y diversificacin del aparato productivo.

Las repercusiones de la actual cada de los precios de los commodities [4] sobre la inversin y el gasto pblico, el pago de la deuda externa y la subvencin de las importaciones no se han hecho esperar, de modo que el pas se encuentra en trance de un fuerte ajuste fiscal.

El manejo de las dificultades fiscales viene teniendo elevados costos sociales y polticos. En primer lugar, tiende a erosionar el pacto social asistencialista del gobierno con la pequea burguesa, la clase que vive del trabajo y los sectores pauperizados potenciando su malestar, en segundo trmino, lleva a estos sectores a distanciarse de las dinmicas agenciadas por el gobierno y a manifestar su inconformismo -principalmente en forma de intentos de motines de aprovisionamiento- ante las condiciones impuestas (cada de los salarios reales, pauperizacin, encarecimiento y desabastecimiento de bienes); por ltimo, convierte a los inconformes en objeto de estigmatizacin o represin estatal.

Este eslabonamiento de situaciones tiene como consecuencia fundamental la tendencia al abandono de la concepcin de lo popular bajo la cual el rgimen de la Quinta Repblica desenvolvi su relacin con la pequea burguesa y los sectores populares, trayendo consecuencias decisivas para el curso del proyecto bolivariano en el corto plazo. Dicha transicin se evidencia en el patrn represivo asumido por las fuerzas militares para controlar el territorio y sofocar las expresiones de inconformidad popular. Es decir, la alianza cvico-militar (entendida como la unidad entre las Fuerzas Armadas y el pueblo) que ha sido uno de los principales soportes de la gobernabilidad desde la irrupcin de la Quinta Repblica se encuentra en vas de desaparicin. En resumen, es -y continuar siendo- enorme el impacto de la crisis rentista sobre las mediaciones sociopolticas que han sostenido el rgimen de la Quinta Repblica. Es decir, lo que se est poniendo hoy en vilo no es solamente la capacidad presupuestal del Estado y su margen de maniobrabilidad para sostener determinadas polticas sino la continuidad misma del gobierno y del proyecto bolivariano.

 

Derivas de la crisis del rentismo dependiente

 

El rentismo es resultado de la deformacin de la economa venezolana, la cual se ha constituido histricamente en mono-exportadora de petrleo y en importadora de todo tipo de bienes [5] , en estas circunstancias, la esfera productiva es tremendamente estrecha mientras que la de la circulacin (intermediacin) es extremadamente grande, lo que redunda en una escasa produccin de valores (valorizacin del valor).

Dado el pauprrimo desarrollo de las fuerzas productivas y el bajo dinamismo del aparato productivo, la ocupacin en el comercio menor de mercancas se ha convertido para amplias capas de la poblacin en el nico medio de subsistencia. Ante la ausencia de fuentes productivas de insercin laboral proliferan actividades informales (buhoneros) e ilegales como el bachaqueo, el malandreo, el acaparamiento, la especulacin, la piratera martima y el contrabando.

A pesar de ser resultado de la configuracin estructural de la economa rentista, la informalidad y la ilegalidad se han convertido en objeto de una fuerte represin estatal. Paradjicamente, los sectores populares que se ocupan en las actividades descritas mantienen su respaldo al gobierno. Ello no quiere decir no haya un desgaste de la legitimidad gubernamental, sin embargo, el mismo no se ha traducido en una desbandada automtica y generalizada de los sectores populares hacia las toldas opositoras.

En el imaginario popular opera una especie de deuda moral con el Comandante Chvez, intensamente explotada mediticamente por el gobierno Maduro, que ha funcionado como barrera de contencin a la expresin masiva y organizada de la inconformidad popular.

La incorporacin de las fuerzas polticas de izquierda (distintas al PSUV) a la alianza de gobierno no ha permitido que el descontento en ciernes sea canalizado en una perspectiva poltica profundizadora del proceso de reformas sociales. Por otra parte la oposicin (de derecha) articulada en torno a la Mesa de Unidad Democrtica (MUD) prosigue distinguindose por carecer de programa, organizacin y estrategia; prueba de ello son sus bajos niveles de convocatoria y movilizacin, as como la reducida participacin electoral durante su ms reciente consulta interna. El despliegue de una estrategia conspirativa en febrero de 2014 y la derrota sufrida le cobran actualmente a la oposicin grandes rditos. Por dems que, ante el poco halageo horizonte que enfrenta el Estado, para ninguna de lasene fracciones de la oposicin parece ser este el momento ms indicado para dirigir el gobierno, a menos que sea para consumar un sumo desfalco, como por ejemplo la total privatizacin del sector energtico.

Adicionalmente, en medio de este enrevesado discurrir determinados sectores de la oposicin (incluso la patronal Fedecmaras) han tendido a un acercamiento con el gobierno, un ejemplo de ello se evidencia con el diario El Universal, cuya lnea editorial cambi de la crtica virulenta contra la revolucin bolivariana a la adopcin de un tono conciliador respecto a las actuales iniciativas gubernamentales. Dicho deslizamiento concurre con el despliegue de abundante pauta gubernamental en sus pginas. Igualmente sectores de la burguesa y la pequea burguesa han variado su percepcin del gobierno luego de los intensos operativos militares en contra de sectores populares caraqueos que otrora fueron la poblacin objetivo de la poltica social del gobierno. A dichas operaciones se agrega la reciente aplicacin del Estado de excepcin en cinco municipios del estado Tchira, tres del Zulia y tres de Apure, la deportacin de cientos de familias colombianas y el cierre de la frontera con Colombia.

La puesta en marcha desde julio de 2015 del denominado Operativo para la Liberacin del Pueblo (OLP) se justific como una respuesta a los continuos, selectivos y potentes ataques urbanos armados en contra de patrullas de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN), no obstante, hasta el presente los resultados de dichas operaciones han sido muy pobres respecto a la determinacin de los responsables. Llama la atencin que mientras el comercio organizado burla los controles establecidos por el gobierno en materia de precios, emplea mtodos evasivos de tributacin y soborna a las autoridades para desarrollar sus negocios, se despliegan espectaculares operativos contra pobladores de territorios y barriadas perifricas y miserables donde supuestamente se esconden las grandes mafias que desangran la economa nacional.

 

Conclusin

 

La crisis del rentismo viene concurriendo con la prdida de convocatoria de los partidos y las organizaciones polticas evidenciada en la baja participacin en las consultas electorales internas llevadas a cabo tanto por la oposicin como por el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y la adopcin de una lnea propagandstica (de retrica chovinista y encuadre militarista) en el tratamiento de los problemas sociales. Ello es expresin de la germinacin de una tendencia de rechazo a la poltica como mediacin social capaz de resolver, an con todas sus precariedades, la disputa de intereses en el seno de la sociedad venezolana. En medio del acrecentamiento de las mediaciones ilegales y del poder que ostentan las mafias organizadas, la sociedad en su conjunto tiende a reclamar mayor fuerza y contundencia en el accionar de las Fuerzas Armadas an a costa de limitar e incluso conculcar el ejercicio de los derechos y las libertades ciudadanas. Es decir, tiende a reafirmarse un patrn de accin gubernamental que a todas luces marcha en contrava de la aspiracin bolivariana por dar pasos hacia la construccin de la democracia popular.

 



[1] Ver: Jorge Beinstein, Crisis petrolera y declinacin sistmica mundial, Revista Mundo Siglo XXI No.36, CIECAS, Mxico, 2015.

[2] La dependencia es una forma particular de reproduccin del capital, sustentada en la superexplotacin , forma que reproduce a su vez la subordinacin de estas economas a los centros imperialistas. Osorio, Jaime, Fundamentos de la superexplotacin, Revista Razn y revolucin No.25, Argentina, 2014.

[3] El poder de arbitraje que ostenta la institucin militar no impide que en su interior se reproduzcan los antagonismos sociales de clase.

[4] Simultneamente con la cada de los commodities, y ante el anuncio de incremento de las tasas de inters por parte de la Reserva Federal, se est produciendo el encarecimiento del dlar, lo que automticamente repercute sobre el endeudamiento externo, y la salida masiva de capitales financieros por la prdida de ventajas en la regin.

[5] Entre 2003 y 2008 las exportaciones crecieron 250% en el mismo lapso las importaciones aumentaron 328%, en los dos aos siguientes el comercio exterior redujo su intensidad, sin embargo, mientras las exportaciones rebajaron 30%, las importaciones lo hicieron en 18%. La burguesa importa nueve veces ms de lo que exporta. Su parasitismo consiste en importar barato y revender bien caro. Sutherland, Manuel, El Chavismo a debate: burguesa fortalecida, salarios estancados y regresiva redistribucin del ingreso, Revista Razn y revolucin, No.23, Argentina 2012.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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