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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2015

Hacia un cambio en el modelo de convenciones colectivas de trabajo?

Eduardo Lucita
La Arena


Cada vez que la economa nacional sufre sus tradicionales cuellos de botella, surgen las ideas de un compromiso arbitrado por el Estado que establezca una nueva relacin precios-salarios y que mejore la competitividad. As est pasando ahora. As fue en varias oportunidades anteriores, nunca terminaron bien.

Desde inicios de este ao distintas iniciativas empresarias dan cuenta de un inters creciente por mejorar la competitividad de sus producciones. Segn varios estudios, medido por unidad de producto el salario real se ha incrementado ms que la productividad. Obviamente esto adquiere mayor relevancia cuando hay retraso cambiario en un mundo en que la apreciacin del dlar, principal moneda de referencia en el comercio mundial, ha impulsado devaluaciones competitivas.

La mayora de los asesores econmicos de los presidenciables 2015 hablan de buscar "una salida con el menor costo social". Es que son conscientes que una devaluacin, aunque fuera necesaria, es una solucin de corto plazo, que lleva a la cada del poder adquisitivo de los salarios e ingresos populares y por lo tanto del mercado interno. Que controlar la inflacin a riesgo del empleo es peligroso, saben que los niveles de resistencia social son hoy mucho mayores que los que haba cuando la macro devaluacin del 2002.

Traducido: han echado a rodar nuevamente las ideas de un Pacto, Compromiso, Acuerdo o Dilogo Social, o como se lo quiera llamar, que no es otra cosa que la vieja idea, propia del peronismo pero no solo de l, de un acuerdo entre capital y trabajo mediado por el Estado.

Antecedentes

Hay varios antecedentes, todos frustrados. En 1973 el Pacto Social congel los precios, acord un incremento general de salarios y la cancelacin de las paritarias por dos aos. En el primero hubo estabilidad de precios y crecimiento econmico; en el segundo estallaron todas las tensiones acumuladas lo que culmin en la primera huelga general bajo un gobierno peronista. Ms recientemente, fines de 2004 y mediados de 2005, impulsado por la presidenta CFK, se plante un acuerdo entre la UIA y la CGT para controlar precios y salarios, lo que coincidi con el inicio de las negociaciones paritarias desatando un fuerte incremento de la conflictividad sindical. El intento abort antes de nacer. Ms lejos en el tiempo, en el Segundo Plan Quinquenal, luego del Plan de Estabilizacin de 1952, se instala la meta de aumentar la produccin y aparece la mencin a la productividad "del trabajo y el capital". El Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social fue finalmente convocado por la CGT a principios de 1955, los acuerdos alcanzados no llegaron a ponerse en prctica, el golpe militar de septiembre de ese ao dio por finalizado el intento.

Preparando el terreno

En los ltimos meses se conocieron iniciativas y propuestas que han comenzado a crear el ambiente para volver a intentarlo. Conviene repasarlas de conjunto.

El jueves de la semana anterior tuvo lugar la Audiencia Pblica que la Corte Suprema de Justicia convocara -como lo hiciera otras veces, por ejemplo por la Ley de Medios- para discutir la titularidad del derecho de huelga. Se tratara de discernir si solo corresponde a los sindicatos con personera, otorgada por el Estado, o a todo colectivo de trabajadores, estn afiliados o no a un sindicato. Si la Corte resuelve a favor de los sindicatos con personera estar condicionando el derecho de huelga, por el contrario si falla a favor de todo grupo de trabajadores que defienda un inters colectivo estar fortaleciendo a los organismos de base pero tambin favoreciendo la poltica de "personeras simplemente inscriptas" que, de generalizarse, conllevan el riesgo de la atomizacin sindical. Conviene recordar que con pocas firmas en Mxico, Venezuela o Chile por ejemplo, se puede constituir un sindicato por empresa.

No casualmente en la Conferencia Anual de la OIT de junio pasado, la delegacin de la UIA presion para que la organizacin incorporara a sus definiciones la reglamentacin del derecho de huelga, algo que hasta ahora no figura en sus principios fundantes ya que el criterio sostenido desde sus inicios es que las instituciones de cada pas miembro deben legislar sobre el tema. Al mismo tiempo la UIA invit al Secretario General de la OIT a que asistiera en diciembre a su Convencin nacional, donde, previsiblemente con la presencia del nuevo presidente, presentara su propuesta de Acuerdo Social que, segn el anlisis del reconocido abogado laboralista y asesor de la CGT-Crdoba, Lucio Garzn Maceda, consistira en "La suspensin por dos aos de la negociacin por rama, sector o actividad industrial" reemplazndola por "una negociacin de cpula articulada con una negociacin a nivel de empresa".

El doctor Armando Caro Figueroa, quien fuera secretario primero y ministro de trabajo luego -gobiernos de Ral Alfonsn y Carlos Menem- y de los primeros en los aos '80 en plantear la "negociacin articulada" y la necesidad de discutir por productividad, llam la atencin sobre las presiones de los grandes empresarios para suspenderlas por dos aos. En su artculo "Peligran las paritarias?" defenda las CCT pero sealaba que haba que "aggiornar" las negociaciones, no poda ser que solo giraran sobre el salario, acusaba a la dirigencia sindical tradicional de conservadora. Algo efectivamente cierto aunque no necesariamente en el sentido que lo dice el autor de marras. Porque negociar condiciones en un perodo de crecimiento del movimiento obrero y de fortalecimiento de los sindicatos hubiera permitido que los trabajadores se beneficiaran en parte de la mayor productividad alcanzada, ya que como sabemos para las grandes empresas en todo este tiempo la principal fuente de ganancia no ha sido el salario sino las condiciones de trabajo.

No solo precios y salarios

En una economa estancada y con fuertes desequilibrios macroeconmicos el acuerdo capital/trabajo lleva implcito reordenar las principales variables econmicas, moderar salarios y precios y mejorar los niveles de productividad para favorecer el ingreso de capitales y potenciar la inversin. Pero por lo que se puede deducir en esta coyuntura, por dems compleja econmica y polticamente, tambin estn en juego el derecho de huelga y la descentralizacin de la negociacin colectiva.

Para apreciar la verdadera dimensin de lo que est en gestacin es necesario colocar este intento de acuerdo de partes -empresariado, sindicatos, Estado- en un contexto en que conviene destacar al menos dos aspectos: uno, el hecho que por primera vez en su historia la UIA estar conducida por representantes del gran capital y dos, que la poltica nacional est acentuando un giro derechista y conservador.

Nuestra experiencia muestra que todo acuerdo o pacto social tiende a imponer niveles de productividad y ganancias empresariales buscando potenciar la acumulacin de capitales. La contrapartida siempre ha sido que los trabajadores y sectores populares recorten sus reivindicaciones en aras de un futuro mejor, que siempre se anuncia sin fecha de concrecin.

Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda


Fuente: http://www.laarena.com.ar/opinion-_hacia_un_cambio_en_el_modelo_de_convenciones_colectivas_de_trabajo__-146677-111.html


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