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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2015

Conversacin con un preso poltico en Guatemala

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


20 de Septiembre de 2015 es una fecha ms en el calendario para la inmensa mayora de las personas, pero para Rigoberto Jurez y Domingo Baltazar es la fecha prxima al cumplimiento de seis meses de prisin en una crcel de Guatemala capital. Y es importante resaltar esta situacin geogrfica pues ayuda a ubicar mejor la enorme lejana que este encarcelamiento supone para estos dos lderes qanjobales; tan cerca del centro del poder que les encarcela, tan lejos de sus territorios ancestrales en el extremo occidental de Guatemala, el pas de la eterna primavera, aunque sta siempre se retrasa para los pueblos indgenas.

Con motivo de un encuentro internacional que rene en estos das a delegaciones de Bolivia, Ecuador, Colombia, as como de Catalua, Pas Vasco y el estado espaol, y de la propia Guatemala, se plantea la obligacin moral y poltica de visitar a estas dos autoridades perseguidas por el estado e injustamente encarceladas. Ser una muestra de solidaridad entre las personas y entre los pueblos, ser una forma de gritar ante la injusticia de estos encarcelamientos. Porque la criminalizacin y la persecucin poltica en Guatemala ni siquiera a partir de los Acuerdos de Paz han desaparecido del panorama del pas; al contrario, en los ltimos aos, al hilo de la instauracin del neoliberalismo en su sentido ms ortodoxo, del desembarco de mltiples transnacionales mineras o energticas y de la venta barata de este pas a las mismas, estos hechos han aumentado. Evidentemente, recuperando mtodos viejos, han vuelto los asesinatos, los heridos, las amenazas y coacciones, la represin de la protesta, y tambin el soborno, el chantaje y la cooptacin. Y un mtodo de criminalizacin ms, aquel que se traduce en la existencia de la figura del preso poltico. Autoridades y lderes comunitarios indgenas son encarcelados con acusaciones construidas ad hoc para este fin y que tienen dos objetivos principales: uno, la pura represin sobre los liderazgos para tratar de disminuir la fuerza de las comunidades, de la protesta; un segundo, como forma de castigo hacia aquellos/as que con su actuacin consecuente siguen al frente de las luchas por la defensa del territorio, de la madre tierra y de la vida. Como seala Rigoberto en la conversacin mantenida con un fro enrejado por medio, no hay otra, porque la defensa del territorio y de la vida es fundamental.

Entrar en una crcel hacinada de miles de historias individuales siempre ocasiona cierto encogimiento de las fibras de aquellas personas que estamos fuera, aquellas que sabemos que entramos para un rato, pero que luego retornaremos a la calle y a nuestra cierta libertad de movimientos. Sin embargo, entrar aqu, cuando la visita es a autoridades perseguidas, acosadas y encarceladas por un estado radicalmente injusto y servil a intereses econmicos, ya sean de la pequea lite del pas o de las transnacionales que hoy mandan en ste, es doblemente emotivo. De una parte la congoja que suponen los espacios de rejas, alambradas y hormign y en ellos, pero al otro lado, una persona que, por momentos, despide fuerza y energa que tu recoges para llevar, en su nombre, al exterior; de otra parte, la reafirmacin escuchando su historia, de la radicalidad de la mentira, de la construccin de acusaciones falsas y del injusto sistema dominante.

Rigoberto Jurez, con quien esa delegacin internacional que hoy visita la prisin, puede mantener una larga conversacin, reitera su compromiso con la lucha realizada y con la que seguir realizndose, su compromiso con las comunidades, con el pueblo qanjobal y los dems pueblos de esta Guatemala, tantas veces olvidada por el mundo. Son palabras calmadas, suaves y sabias que trasladan a quienes estamos al otro lado de las rejas el convencimiento de estar escuchando a una autoridad en el sentido ancestral de la palabra, y no como el sistema la ha prostituido convirtiendo esa autoridad en poder represor y corrupto; se escucha a un lder no solo con fuerza poltica en las ideas que expresa, sino sobre todo con fuerza tica. Algo que la clase poltica y econmica nunca entender y que, precisamente, por ello est en la raz y explica su accin represora, hostil a las palabras sabias que provienen de las comunidades y que ahora expresan lideres como Rigoberto.

Pero esa reiteracin del compromiso en este caso del preso, no es ya un compromiso solo individual, sino colectivo al juntarse con el que crece y se desarrolla en la delegacin con quien conversa. Y ste se expresa en el convencimiento de que, efectivamente, la lucha por la defensa de los territorios y por las posibilidades reales de que en stos se desarrolle la vida plena, merece la pena y debe de ser una obligacin de todas y cada una de las personas que formamos las grandes mayoras histricamente marginadas en este mundo por las minoras dominantes.

Nos vamos de esta crcel en Guatemala y mientras damos la espalda a esos muros que no protegen sino que explotan sentimientos e ideas, se mantienen los ecos de las palabras pronunciadas en esta conversacin de urgencia con Rigoberto Jurez. Y crece el compromiso por extender la solidaridad que denuncia injusticias como las de la existencia de presos polticos en Guatemala. Pero tambin contra el encarcelamiento que supone para los pueblos hoy el estar sintiendo permanentemente las violaciones a sus territorios, las violaciones a los derechos individuales y colectivos, en suma, las violaciones a la vida. Reafirmamos el compromiso.


Jesus Gonzlez Pazos es Miembro de Mugarik Gabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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