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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2015

La guerra contra la humanidad

Jaime Luis Brito
Rebelin


La violencia que vivimos no es una cosa pasajera. Tampoco es producto del surgimiento espontneo de grupos criminales organizados. No significa que las familias perdieron los valores, menos an que sea producto del nacimiento de personas malas que se juntaron para actuar contra la bondad de la Tierra. La violencia que vivimos hoy es la expresin del capitalismo, del sistema econmico que padecemos, de manera descarnada. No ser pasajero, y la nica forma de que pase es cambiando el sistema econmico.

Esta violencia no es fortuita ni ocurre de manera irracional en el territorio mexicano. La violencia se concentra, casualmente, en zonas que de una u otra forma tienen recursos que son estratgicos para el desarrollo del gran capital trasnacional. Quienes padecen la violencia no son sectores, comunidades o pueblos que el azar ha colocado en la mira de la delincuencia organizada. Son personas, grupos, comunidades, pueblos que de alguna manera estorban a los intereses econmicos que deciden sobre vidas, territorios y recursos.

La guerra de exterminio contra la humanidad inici con la superacin del fordismo en los aos 70. Cuando comenz la ltima parte del proceso de globalizacin econmica, entonces dejaron de existir los pases ricos y los pases pobres. Cado el muro de Berln, ya no hubo porqu fingir. El libro de Fukuyama esboz la idea que haba que inocularnos: la historia se termin, se acab la lucha de clases y el Mercado es el nuevo dios que aplicando las leyes de Darwin pondr a cada cual en su lugar.

As, dentro de los pases del norte comenzaron a nacer zonas donde se agrupaba la miseria y la pobreza se extendi. En Europa los tradicionales Estados de Bienestar se fueron diluyendo y enfrentando al mismo tiempo las protestas de miles de jvenes que vean cancelado el futuro. En los Estados Unidos, las libertades y derechos fundamentales expresados en su breve y magnfica constitucin fueron cambiados por la seguridad que provoca el terror de unos atentados voladores que todava no se explica cmo pudieron ocurrir, dado el sistema de seguridad con el que cuentan. A menos que hubiera sido alentado, permitido, justamente con la intencin de controlar las voluntades de 200 millones de norteamericanos que piden a gritos cancelar cualquier libertad conocida con tal de mantenernos seguros.

Mientras tanto, en el sur, ciudades y zonas adquirieron el estatus de Primer Mundo. Zonas vedadas a las mayoras y en las que se toman las decisiones principales, rodeadas de cinturones de miseria que amenazan con invadir la quietud y tranquilidad de la gente bien. Ah en esas zonas descansan los procnsules de los dueos del mundo, quienes como en un tablero de ajedrez toman decisiones para as controlar el gran Capital que no tiene Patria, ni madre. Deciden devastar hbitat, pueblo, gente, cultura y humanidad. No importa. Con tal de obtener la mxima ganancia con el menor esfuerzo.

No importa cmo. Lo importante es obtenerlo.

La guerra es violencia contra los pobres que se organizan o que estn de ms frente a los grandes proyectos que anteponen la ganancia mxima con la menor inversin, a costa de la destruccin del planeta y particularmente de la humanidad. Esta violencia no es temporal, lleg para quedarse, porque es parte integrante del sistema econmico. Como lo adelantaron los zapatistas hace unos 15 aos, estamos frente a la tercera guerra mundial, no es una guerra entre potencias, como las vimos en 1914 o 1939, es una guerra de exterminio de la humanidad.

As que el dios Mercado tiene distintas formas de concentrar la riqueza y de generalizar la miseria y la muerte. Por ejemplo, decide crear mercados conocidos, abiertos y que sigan las reglas ms difundidas del orden econmico del consenso de Washington. As pues, se firman tratados de libre comercio, las mercancas y materias primas rebasan las fronteras sin trabas ni aranceles. Pero en aquellos lugares donde esto no es factible, se crean mercados negros, ah todo es mercanca. Lo son las armas y las dignidades. Lo son los nios y la carne humana en general.

Hoy no vemos a pases luchando unos con otros, vemos a poderes econmicos fcticos que convierten a sus empleados o gerentes a quienes ocupan los poderes formales en los distintos pases. Estos gerentes crean las condiciones necesarias para ejercer el control social no slo con la generalizacin de la ignorancia, sino particularmente del miedo. El terror es el principal instrumento de control social.

Ese control social se ejerce con mayor intensidad en las zonas donde hay recursos naturales para ser explotados econmicamente. En Michoacn pelean el control del puerto de Lzaro Crdenas, como en la regin sur y oriente de Morelos, la garanta de paso de la droga sin ninguna oposicin. En esa lgica ocurrieron los hechos de Iguala de septiembre pasado. No es fortuito, es parte de un sistema econmico en el que estn involucrados los grupos de poder fctico y formal.

Es en ese contexto donde ocurren hechos tan execrables del 26 de septiembre pasado en Iguala, Guerrero y que maana cumplen un ao. La desaparicin de los 43 normalistas de Ayotzinapa, no es si no un botn de muestra de esta guerra. La violencia que ocurre en el pas no ocurre al azar, est asociada a estos mercados negros y proyectos inconfesables que se planean en las grandes zonas del mundo donde vive la gente bien, la que no sabe de hambres. Y esa violencia, que representa la guerra, no es sino contra los pobres de la Tierra. Por eso, en esta guerra hay dos bandos: el de los dueos del dinero y el de los pobres de la Tierra; ellos ponen las armas y la devastacin, nosotros ponemos los muertos.

Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Twitter: @Patrio74

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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