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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2015

Siria y las fotos

Eleutheria Lekona
Rebelin


ltimamente, a raz de la crisis de desplazados sirios, he estado muy preocupada con las formas de produccin y divulgacin de la noticia y de las distintas maneras en cmo nosotros la percibimos. En realidad, he estado preocupada por este tema desde que comenzaron los ciclos de intervencin militar occidental en aquella zona, con Irak II, y con su recrudecimiento en 2010 a partir de las revoluciones rabes. No es fcil ir dando seguimiento a este tipo de acontecimientos y tener de inmediato una opinin exacta de lo que est pasando. Inclusive, algunos connotados analistas y pensadores se han arrepentido de sus primeras reacciones. Es paradigmtico de este hecho la vergenza que le produjo a Susan Sontag haber sido engaada sobre la intervencin en Irak 2003, influida por la ostentosa imagen de las torres desplomndose, y el arrepentimiento as expresado unos das despus en pblico. A la larga, tambin, algunos de estos analistas se vuelven objeto de burlas y crticas por haber actuado cuando menos de manera tibia. Yo creo que en este punto uno puede determinar con cierta fidelidad cundo el analista se equivoc o cundo hubo otras intenciones detrs de su actuacin.

A veces, adems, uno se siente desesperado porque sabe que est comprendiendo cosas que otros posiblemente no comprendan y quisera poder transmitir esa comprensin al mayor nmero de personas posibles para ayudar; entonces, como es mi caso, algunos de nosotros comenzamos a crear sitios web para difundir nuestras opiniones y ayudar a comprender el fenmeno y aminorarlo, no quedarse inerte. Sin embargo, si uno contina de manera indefinida haciendo estas cosas, empieza a adquirir cierta especializacin y cierta sagacidad en el entendimiento de lo observado y no es improbable pasar de analizar hechos concretos a elaborar pequeas leyes o lemas sobre hechos ms bien abstractos una vez que se han encontrado suficientes regularidades. Aqu, como se trata de un hecho social que involucra a humanos, no es infrecuente equivocarse. Por fortuna, tampoco es infrecuente lo contrario, acertar. En esta ocasin, en cuanto al tema de Siria, me he mostrado muy renuente a opinar porque me parece que ya no es tiempo de opinar. Personalmente creo que la intervencin ya fue operada, que el dao ya est hecho y que ahora estamos nada ms como aquel humano, queriendo tapar el pozo despus del nio ahogado. Esto es muy social y muy humano, por cierto.

Ahora bien, la verdad es que pienso y sigo pensando en el tema, porque escrib ya unas notas al respecto que creo pueden resultar de alguna utilidad para algunos. Ya no hay all, en mi texto, una repeticin de lo que al menos las personas que escribimos y leemos antisistema creemos saber. En vez de volver a construir la narrativa de los hechos, voy en su lugar a enunciar mis observaciones a travs de un listado bastante impersonal.

A continuacin, los hechos observados.

1. La ltima y ms sofisticada arma de guerra occidental se basa en la instrumentalizacin del conflicto interno de las distintas naciones ocupadas con finalidades todas de carcter geopoltico. A juzgar por las ms recientes intervenciones militares occidentales es difcil obviar esta deduccin. Entonces, quizs resulte una buena idea hablar de polticas de guerra y no solamente de tecnologas de guerra. Estas polticas de guerra han estado materialmente orientadas a controlar espacios polticos y sociales, sustraer y gestionar recursos materiales, reactivar la economa mundial, asegurar el permetro de seguridad noroccidental y toda una serie de metas geopolticas a menudo difusas. En el caso particular de los ltimos conflictos, es evidente que estas intervenciones han tenido por meta ltima asegurar el abastecimiento de hidrocarburos, detentar el control poltico de las zonas intervenidas, reimpulsar la industria blica, disear y aplicar reformas sociales, as como tomar control de los precios del petrleo con la intencin secundaria de crear crisis financieras en las naciones de conflicto. No creo, por cierto, como sostienen algunos analistas, que la cada de precios del petrleo se deba exclusivamente al auge del gas de esquisto. Y tampoco creo que la cada de precios no se instrumentalice.

2. Estas polticas de guerra finiseculares, que se aplican materialmente pero se fabrican por medios virtuales, subvierten nuestras concepciones ms graves sobre las formas y usos de la violencia. Ya no se trata aqu, nada ms, de la banalidad del mal -la banal balidad de mal-, sino de comprendrer que a esa banalizacin le precedi un camino de actividades inofensivas: firma de salvoconductos, definicin de tcticas y estrategias, simulacin de juegos, imposicin de una matriz de opinin en los media, etc., cuya consecucin final culmina con lo que, atribuyndole ingenuamente bondades exclusivas, denominamos violencia. Si nuestro concepto sobre violencia se circunscribe al lanzamiento de una bomba, a una intervencin militar por la va terrestre, a una guerra, etctera, entonces probablemente nuestra nocin de violencia sea incompleta. La guerras ms cruentas empezaron siendo tratados, pero si en el siglo pasado al menos tuvimos la ventaja de identificar sin error a la violencia por su obviedad, en el nuestro la identificacin de la misma se hace cada vez ms difcil, puesto que, si bien la violencia es una sola, sus formas son cada vez ms variadas y ms elsticas y, por tanto, menos asequibles a nuestra comprensin. La violencia virtual, en este caso, es ms eficaz, ms efectiva y ms lesiva que la violencia puesta materialmente en prctica. El solo poder identificar cmo se estn instrumentalizando los conflictos internos de las distintas naciones cuyas soberanas son violentadas, implica de una sensibilidad y perspicacias cuya fineza inclusive nos mete en el problema de cuidarnos no errar incurriendo en teoras estrafalarias o conspirativas.

3. Cmo se instrumentaliza el conflicto? Requiere bsicamente de una maniobra extra de carcter generalmente utilitario y sin cuyo utilitarismo no afianzara tan eficazmente en las personas, pues lo que se hace es utilizar realidades polticas desastrosas con el propsito de justificar la intervencin, o de aplicar polticas de reajuste en una primera fase, junto a la detraccin de recursos en una segunda fase. Sobre esto ltimo no estoy diciendo nada espectacular o que no est de hecho sobredocumentado; Naomi Klein, por ejemplo, en su libro clebre, La Terapia el Schock, nos lleva de la mano por un recorrido de ms de cuatro dcadas, desde la formacin de la contrarrevolucin friedmaniana bajo la gida de la Escuela de Economa de Chicago y el maquiavlico golpe militar a Salvador Allende, hasta la creacin de las escuelas Chrter en EUA tras el desplome de escuelas y edificios que como saldo inevitable dejara el huracn Katrina por su paso. Con esto me limito a sealar el funcionamiento general de esta forma del capitalismo, pero pueden estudiarse sus superfetaciones en la intervenciones a Irak I y II, en Libia, Siria, Yemen, en las llamadas revoluciones de colores, y hasta me atrevera a aadir que en Mxico con la crisis por los sucesos de Ayotzinapa, si bien nuestra crisis se remonta al sexenio de Felipe Caldern.

4. Lo que me preocupa especialmente en esta ocasin -una preocupacin ya pasada-, es que el aparato de alienacin capitalista -aquello que llamamos ideologa- verifica ltimamente formas muy sutiles de dominacin. Es como si actuara evolutivamente. Si se elevan las protestas y se eleva el grado de consciencia social entre las personas, entonces, los medios de alienacin elevan sus formas y sus mtodos de control, sofisticndolos. Y estos mtodos van desde la instrumentalizacin del dolor, la gestin de nuestras emociones y de nuestra capacidad de conmovernos, la manipulacin del deseo, y una larga lista que exigira de nosotros analizar formas semiticas, procesos sociolgicos, signos y significantes, constituciones simblicas performativas y perfiles psicolgicos.

5. Adems, como sostena en un escrito anterior, la complejidad social sirve perfectamente a este objetivo.

6. Otra forma muy interesante en la que nos alienan, es polarizando. La polarizacin social sirve con facilidad al conflicto. Lo eleva, lo magnifica, lo asienta y le crea un lugar. La polarizacin crea realidades y las infla. Me atrevera inclusive a formular esto como una especie de motto o lema:

Motto ~ La polarizacin social le es til al conflicto y el conflicto  es instrumentaliza do con fines geopolticos y de control .

7. Pero esos conflictos necesitan ser perfomados y es a travs del uso del lenguaje, de la reproduccin y de la elaboracin de una cultura iconogrfica, y de su difusin a travs de los distintos sistemas de informacin, como se afianzan en el imaginario social y en nuestras psiques. A esto se le ha llamado tradicionalmente con el nombre de propaganda, pero en mi caso prefiero utilizar el epteto ms adecuado de ideologa. De hecho, insistir con esta idea a lo largo de esta nota: la alienacin mental no es ms que la adopcin e incorporacin automtica e inconsciente de una ideologa en nuestro sistema de creencias sin que lo intuyamos. Ergo, por su automatismo, es difcil que un individuo reconozca o siquiera sepa que sufre de alienacin. La ideologa ha tomado distintas formas a lo largo de la historia: ha prosperado como religin, como filosofa, como ciencia y aun como poesa. Y es hilarante, porque nada impide caer en paradoja autorreferencial y preguntar si la ideologa no toma tambin forma de ideologa.

8. En el caso de la crisis de los desplazados sirios, el recurso a este modo de obrar ha sido notable. Es notable que en todo este casi lustro de conflicto sirio hayan muerto cientos de personas y otros cientos hayan sido desplazados y no se registrara con tan magna intensidad la indignacin sino hasta el instante en que la prensa nos ensea una foto. Ruego que no se me malentienda. No dudo de la capacidad de las personas de conmoverse ante un hecho as, conmueve a cualquiera que posea un mnimo de juicio y sensibilidad, ni tampoco subestimo a los cientos de miles de activistas polticos alrededor del mundo en pie de lucha por Siria, mi propsito es ms bien interrogar el papel que juegan los medios de informacin a la hora de modelar nuestras opiniones en poltica y los permisos que les concedemos para influir en ellas. Considero necesario activar con especial atencin nuestro juicio crtico cuando se trata de nuestros consumos culturales. Como mujer, son inquietudes que me planteo. Pero, tambin, como mujer interesada en la poltica ms all de fronteras e identidades.

9. En lo que concierne al hecho examinado, me parece evidente que estamos aqu frente a un ejemplo tpico de violencia virtual y que la socorrida foto ha sido asimismo instrumentalizada con fines geopolticos, si bien ignoramos cules sean los mviles esta vez. Algunos analistas, a propsito, sugieren que se prepara el camino a una nueva intervencin.

10. En cuanto a la recepcin por parte nuestra de estos hechos, me parece poco factible intentar establecer una finalidad moral en tal recepcin, sino que ms bien me parece identificar una razn intelectual o analtica que en ellos se asienta. A la sobreexposicin de imgenes deviene -creo- una sequa intelectual. Nuestra imaginacin necesita una imagen morbosa para que se conmueva (nuestra imaginacin es pobre) y esto nos escupe al rostro una vulnerabilidad que agrede: es la prensa con sus fotos la que termina por orientar nuestras luchas polticas y nuestros temas, nuestro pasaje al acto y nuestra indignacin y, en ltimo trmino, decisiones que afectan nuestras vidas a escala planetaria.

11. En mi opinin, la foto y el eslogan de telediario, sustituyen a aquellos smbolos e imgenes con los que construamos nuestros adoratorios para rezar a dioses que nunca nos han escuchado, pero que nos brindan fe y seguridades en un mundo en el que no dominamos la certeza. Es como si llevados por una tendencia al iconoclasticismo, delegramos en fotos e imgenes nuestro potencial sentimental y nuestra libertad intelectual. Quizs tiene algo de razn el escritor francs tumultuario: Dios muerto supondra la nada domesticada. Estamos a aos luz de un progreso ontolgico como ese.

Hasta aqu el final de la lista y el final de todo el anlisis.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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