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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2015

Ayotzinapa; un grito desde la humanidad

Gilberto Lpez y Rivas
La Jornada


El crimen de Estado y lesa humanidad contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural Ral Isidro Burgos de Ayotzinapa ha sido acompaado por la solidaridad de millones de personas del mundo entero, que el Che, por cierto, consideraba como la ternura de los pueblos. El libro Ayotzinapa: un grito desde la humanidad (Mxico, Ocean Sur, 2015) es precisamente una expresin de esa fraternidad a travs de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, que se funda en nuestro pas en 2003, como una respuesta de la intelectualidad comprometida latinoamericana frente a la guerra contra los pueblos declarada por Estados Unidos despus de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Fue muy significativo que en su ms reciento reunin plenaria, llevada a cabo en Caracas, en diciembre de 2014, dicha red aprobara por unanimidad una declaracin en la que expresamente se seal a Enrique Pea Nieto, presidente de Mxico, en su calidad de comandante en jefe de las fuerzas armadas, como principal responsable de la tragedia de Ayotzinapa, y se afirm tajantemente: Ayotzinapa sintetiza los agravios cometidos por el imperio y la oligarqua local contra el pueblo de Mxico, pero es tambin el modelo de dominacin, impuesto por el neoliberalismo, que no queremos para la humanidad.

Con la aportacin de 35 integrantes de la red, procedentes de diversas geografas, el libro aporta un conjunto de reflexiones analticas de gran envergadura y sentidos poemas, como una contribucin a la lucha de los padres, familiares y compaeros de los estudiantes asesinados y desaparecidos forzados, no slo para exigir la aparicin con vida de los 43 normalistas y el castigo a los culpables, sino tambin para coadyuvar en la construccin de alternativas sistmicas y civilizatorias en que crmenes como el de Iguala nunca ms se repitan.

Las ideas centrales de este esfuerzo colectivo remiten al ejercicio de un terrorismo de Estado, con manifestaciones globales, que lleva a la planeacin y ejecucin de la tragedia de Ayotzinapa, no como un acto aislado y excepcional, sino como parte de una estrategia coherente y premeditada para someter toda disidencia, resistencia u oposicin a partir de una violencia mltiple, sistemtica y cotidiana, una guerra contra el pueblo difusa y asimtrica, no convencional, cuyo propsito es profundizar el despojo, el saqueo, la desposesin de recursos humanos, naturales y estratgicos en beneficio del capital trasnacionalizado.

En esta dialctica de violencia demencial, que se sintetiza en Ayotzinapa, se asocian hasta difuminarse y diluirse en un solo victimario con mltiples mscaras, cabezas de la hidra, diran los zapatistas: el llamado crimen organizado, los aparatos del Estado (autoridades civiles de los tres poderes, fuerzas armadas, policiales y paramilitares), la clase poltica que integra la partidocracia, los medios de comunicacin que conforman la dictadura meditica, la intelectualidad y la academia adocenadas, los sectores corporativos y clientelares del sindicalismo oficialista, pero tambin, por omisin, los claudicantes, los escapistas, los que pretenden desconocer la realidad de un pas devastado.

Entre los actores intelectuales del crimen de Estado y lesa humanidad en Iguala, varios de los autores ubican a ese poder imperial tras el poder formal que afirma gobernar para mover a Mxico: Estados Unidos, principal consumidor de estupefacientes y el ms importante vendedor de armas en el mundo. No se trata, en verdad, de luchar contra el narcotrfico, sino de controlar el eficiente y continuo paso de drogas y cuerpos para el progresivo mercado binacional, logrando, adems, la cuantiosa insercin financiera de la economa mafiosa con la economa legal del pas del norte, mientras fluyen incontenibles hacia el sur las armas para los mltiples grupos armados legales y clandestinos al servicio del terror de Estado y la narcopoltica.

A un ao de la tragedia de Iguala, queda claro tambin que hay que ponerle apellido a la consigna de fue el Estado! Varias de las participaciones de este libro (y las conclusiones de analistas y periodistas de investigacin) apuntan a una coordinacin operativa de los mltiples actores presentes en la escena del crimen. Cada vez con mayor certeza se fortalece la hiptesis sobre la responsabilidad del Ejrcito Mexicano en el asesinato y desaparicin forzada de los estudiantes normalistas. El informe Ayotzinapa del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que ech por tierra la verdad histrica del gobierno de Pea Nieto, no slo descubre los datos falsos, las omisiones, suposiciones, tergiversaciones y mutilaciones de la investigacin de la PGR, sino tambin abre la puerta para indagar a los actores que el gobierno ha protegido sistemticamente en esta y en todas las investigaciones sobre crmenes de Estado en Mxico: los militares.

El reporte especial de Juan Veledaz en el semanario Proceso en torno a la filiacin castrense de 14 policas de Iguala y Cocula detenidos por su presunta participacin en el operativo coordinado contra los normalistas, as como los radiogramas y mensajes internos del Ejrcito, hacen suponer a este periodista que la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 oper un brazo paramilitar en la desaparicin de los 43 normalistas.

A lo largo de estos aos he venido insistiendo sobre el papel de los grupos paramilitares a los que el Estado delega el cumplimiento de misiones que las fuerzas armadas regulares no pueden llevar a cabo abiertamente. Estos grupos son ilegales e impunes, porque as conviene a los intereses del Estado. Lo paramilitar consiste, entonces, en el ejercicio ilegal e impune de la violencia del Estado y en la ocultacin del origen de esa violencia.

Fue el Estado, fue el Ejrcito! Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/25/opinion/023a2pol



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