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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2015

Pasiones por los migrantes

Immanuel Wallerstein
La Jornada


En un mundo donde casi todos los temas parecen provocar divisiones profundas dentro de los pases y entre stos, se argumenta que el tema que hoy tiene las ms profundas resonancias, a nivel geogrfico, es el asunto de los migrantes. En este momento, el ms agudo locus de atencin es Europa, donde ocurre un vociferante debate respecto a cmo deberan responder los pases del continente al flujo de refugiados, en especial aquellos que provienen de Siria, pero tambin los que llegan de Irak y Eritrea.

El argumento bsico en el debate pblico europeo ocurre entre quienes promueven la compasin, la moralidad y desean darle la bienvenida a migrantes adicionales, y aquellos que defienden la autoproteccin, la preservacin cultural y desean cerrar la puerta a la entrada de alguien ms. Europa est bajo los reflectores, por el momento, pero existen debates paralelos por todo el mundo: Estados Unidos, Canad, Sudfrica, Australia, Indonesia y Japn.

El catalizador inmediato del debate en Europa es la salida masiva de Siria, donde el deterioro del conflicto ha creado un agudo estado de peligro para un gran porcentaje de la poblacin. Siria se volvi un pas a donde regresar migrantes se considera contrario a las leyes internacionales. Por tanto el debate gira entorno a lo que debera hacerse.

Hay tres modos diferentes de analizar los puntos subyacentes: segn las consecuencias que ocasionan los migrantes a el economa-mundo y las economas nacionales; a las identidades culturales locales y regionales, y a los mbitos polticos nacionales y mundiales. Una buena parte de la confusin surge de no poder distinguir entre estas tres perspectivas.

Si uno empieza con las consecuencias econmicas, la cuestin principal es si recibir migrantes mejora o empeora la situacin del pas receptor. La respuesta es que eso depende del pas del hablamos.

Ahora estamos familiarizados con la transicin demogrfica en la que mientras ms rico es el pas, ms probable es que las familias con ingresos de nivel medio tengan menos hijos. Esto ocurre bsicamente porque reproducir las mismas o mayores perspectivas de ingresos para nuestro hijo requiere una considerable inversin en educacin formal e informal. Esto es cargoso a nivel financiero si uno lo hace para ms de un hijo. Adems, mejoras en las instalaciones de salud tienen por resultado poblaciones que viven ms.

Una menor tasa de nacimientos y vidas ms largas implican que el perfil demogrfico de un pas se sesga hacia un porcentaje mayor de personas viejas y a un incremento en el periodo en que un hijo es mantenido fuera del mercado laboral activo. De aqu se deriva que menos personas en el rango de trabajo activo estn brindado respaldo a un nmero mayor de personas en los rangos de edad mayores y menores.

Una solucin para esto es aceptar migrantes, que pueden expandir la proporcin de la fuerza de trabajo activa y por tanto aligerar el problema del respaldo financiero hacia las poblaciones extremas de viejos y jvenes en ese pas. En contra de este argumento hay la afirmacin de que los inmigrantes abrevan de los recursos destinados a la asistencia social y, por tanto, son costosos. Pero los egresos de la asistencia social parecen costar bastante menos que el ingreso procedente de esta fuerza de trabajo activa ms los impuestos adicionales que brindan los inmigrantes que laboran.

La situacin es por supuesto bastante diferente en los pases menos acaudalados, donde el impacto principal de aceptar migrantes sera precisamente la amenaza hacia los empleos de la poblacin que todava est dispuesta a aceptar los trabajos onerosos debido al perfil demogrfico general del pas.

En cuanto a la economa-mundo como un todo, la migracin slo cambia la localizacin de los individuos y probablemente afecte muy poco. Sin embargo, los migrantes s implican un costo global por la necesidad de limitar las consecuencias humanitarias negativas de enormes nmeros de migrantes. Solamente piensen lo que implica el costo de rescatar a migrantes a punto de ahogarse que se cayeron de frgiles embarcaciones en el Mediterrneo.

Si uno mira la cuestin desde la perspectiva de la identidad cultural, los argumentos son muy diferentes. Todos los Estados promueven una identidad nacional como mecanismo necesario para garantizar la primaca de la lealtad. Pero de qu identidad nacional estamos hablando. Es lo francs, lo chino? La cristiandad o lo budista? Es sta precisamente la cuestin que diferencia la posicin de la canciller alemana Angela Merkel de la del presidente hngaro Viktor Orban. Merkel asegura que los nuevos migrantes, sean del origen tnico o religioso que sean, pueden ser integrados como ciudadanos alemanes. Orban considera a los migrantes musulmanes como invasores que amenazan la permanencia de la identidad cristiana de Hungra.

El debate se extiende ms all de las fronteras nacionales. Para Merkel, la integracin de los migrantes no es slo hacia Alemania, sino hacia Europa. Para Orban, la amenaza no es slo para Hungra, el Estado, sino para toda la Europa cristiana. Pero miremos el debate en Francia acerca de la vestimenta musulmana para las mujeres. Para algunos, la cuestin es irrelevante si es que los migrantes otorgan su lealtad a Francia como ciudadanos. Pero para los defensores de una versin absoluta de la laicit, la vestimenta musulmana para las mujeres es totalmente inaceptable, y viola la identidad cultural de Francia.

No hay un camino intermedio en esta clase de debate cultural. Crea un impasse. Y precisamente porque crea un impasse, empuja la discusin a la arena poltica. La capacidad de prevalecer implementando una prioridad cultural depende de nuestra capacidad para controlar las estructuras polticas. Merkel y Orban, como cualquier otro poltico, deben obtener el respaldo poltico (incluidos, por supuesto, los votos) o sern retirados del proceso de toma de decisiones.

Para mantenerse en el cargo con frecuencia deben hacer concesiones a las fuertes corrientes de opinin que no les gustan. Esto puede implicar tambin ajustes en la poltica econmica. As que si un da emiten una lnea clara de poltica, al siguiente da pueden parece un tanto menos firmes. Son actores que deben maniobrar en los escenarios polticos nacional, regional y mundial.

Dnde estar Europa en 10 aos en trminos de sus sentimientos acerca de los migrantes? Dnde estar el mundo? Es una cuestin abierta.

Dadas las realidades caticas de un mundo en transicin hacia un nuevo sistema histrico, slo podemos decir que depende de las cambiantes fuerzas, momento a momento, el poder responder a los programas para el futuro. Los migrantes son un locus del debate, pero el debate es mucho ms amplio.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/26/opinion/020a1mun

Traduccin: Ramn Vera Herrera



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