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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2015

El lenguaje, lo histrico" y la cobertura meditica de la pastoral papal
Telesur, es el Vaticano el sur?

Rubn Ramos
Rebelin


El Papa dice mucho para hacer nada

La religin y la fe son cuestiones importantes del actuar humano. Tambin del autosufrimiento y de la autoflagelacin fsica y mental que ha sido transmitida durante milenios por la moral maniquea del catolicismo y de otras iglesias, a travs de sus rdenes religiosas, sectas y dimensiones.

Hacer de este moralismo un sustituto de la razn, del conocimiento, de la ciencia, es pretender el entendimiento de la realidad y de sus contradicciones, a partir de meta-lenguajes como el de la retrica papal.

Ciertamente, el uso de un lenguaje constatativo, desde Pablo para adelante, por todas las iglesias catlicas, en especial por los jesuitas, es el lenguaje donde todo aparece como verdadero o falso, pero sin sentido. Es el lenguaje de los llamados libros sagrados. Es el lenguaje que inutiliza el pensamiento y la accin.

Este lenguaje es diferente del lenguaje performativo que porta un sentido y un significado, que no es ni cierto ni falso, pero mueve a la accin, a hacer algo. Implica el contexto en el que se sitan emisor y receptor. Este es el lenguaje del juramento jesuita, de las mximas jesuitas, de los ejercicios espirituales, del Molinismo y el Probabilismo que nutren la moral teolgica de los jesuitas. Es el lenguaje del jesuitismo-sionista y masnico. El lenguaje que se lee entre lneas. Slo para iniciados.

En sus recientes visitas, el Papa se la ha pasando diciendo cosas que los creyentes aceptan y asienten como ciertos. Incluso, los no tan creyentes y tambin muchos no creyentes. Pero decir algo, cierto o falso, no quiere decir hacer algo. El Papa dice pero no hace. Dice mucho pero no hace nada. Y no har. El propsito de sus discursos y de sus homilas no es para hacer, sino para inmovilizar. Un ejemplo claro est en lo dicho con relacin a las vctimas de pedofilia por sacerdotes catlicos: Dios llora por ellos.

Cmo hacer de este lenguaje algo histrico, portador de significado y de sentido cuando slo tiene enunciados verdaderos o falsos, que generalizan pero no identifican? Excepto cuando al Papa le interesa que lo constativo se mezcle con lo performativo para enterar de su sentido a los iniciados. Por ejemplo, cuando en la homila en Filadelfia, el primer bastin jesuita en EEUU, dijo: La historia de la Iglesia (catlica y jesuita) es una historia que no trata slo de la construccin de muros, sino tambin de derribarlos. No slo est recordando que los jesuitas surgieron para derribar los muros de la Reforma, sino que est incitando a seguir hacindolo de acuerdo con el Plan para una Amrica Catlica.

Masificar la fe para inmovilizar

No hay pueblo catlico. Hay individuos catlicos. La Iglesia busc siempre hacerlos masa para manipular la fe y hacerse poderosa. Busc hacer de la moral individual que somete la propia vida a los criterios del bien y el mal, un moralismo que juzga, condena y castiga a quienes no se someten a la infalibilidad papal. No importa cunto diga el Papa sobre libertad y libre voluntad. Esto nada tiene de conceptual, pero s, mucho de moral. Nada de historia poltica, pero s del Concilio de Trento.

La Iglesia, a travs de su mximo representante, el Papa, convierte en lenguaje la realidad para neutralizar su correcta interpretacin y la posibilidad de su alteracin. El lenguaje repetitivo y torpe que viene desde Pablo hasta Francisco, no promueve la libertad sino el miedo, el abatimiento, la desesperacin, el desconsuelo. Slo el Creador, con su infinita bondad, puede librarnos. Nada tenemos que hacer, sino encomendarnos a su voluntad.

Telesur: Prensa reflexiva?

Impregnar los noticieros y los espacios informativos con la presencia del Papa Francisco, pretendiendo hacer de sus palabras un sustituto de la realidad y de sus contradicciones, implica convertir la noticia y la informacin en ejercicios igualmente constativos como los de la mitomana jesuita.

Es convertir el canal de Amrica latina en una caja de resonancia del fundamentalismo catlico, del proselitismo jesuita y de la parafernalia papal. Es hacer subliminal el consumo masivo de un mensaje inmovilizador y retardatario por pueblos que recin empiezan a transitar por el camino de la participacin y la toma de decisiones.

Es convertir la posibilidad de una prensa reflexiva y crtica en un propsito alienante. Es pretender hacer de la fe, estupidez. Es evadir la responsabilidad de contribuir a generar conciencia y opinin por el facilismo de darle al pueblo lo que se cree que le es inmanente. Es trastocar informacin por alienacin. Es invertir el sentido y proyeccin de la historia. Es confundir moral teolgica con Filosofa, tica con moral, Poltica con manipulacin.

Si esto no lo tienen claro quienes trabajan en Telesur su contribucin al cambio de mentalidad para impulsar y asegurar las transformaciones sociales que se han iniciado en algunos de nuestros pases, acarrear consecuencias no deseables.

La prensa reflexiva no puede acomodarse al supuesto catolicismo del pueblo. Esto significa adherirse al mtodo de la acomodacin del que se sirvieron y se sirven los jesuitas para perpetuar el servilismo a travs de sus misiones.

Para quienes an creemos en Telesur como un medio al servicio de la vida, resulta paradjico verlo como un aparato que se congratula con el terrorismo jesutico-sionista y la destruccin del planeta que personifica el Papa.

Nadie menos indicado que el actual, o cualquiera de sus antecesores, para hablar de la vida, de la paz, del medio ambiente. La historia no se puede negar simplemente porque le toc el turno de burlar la fe a un Papa argentino.

Los jesuitas que dominan el Vaticano desde 1540, en que fueron instituidos para defender la Iglesia y destruir la Reforma, son una continuidad histrica. Ni persecuciones, disoluciones o expulsiones mellaron el temple con que el soldado Iigo Lpez de Loyola (santificado como San Ignacio de Loyola), fund su ejrcito para concretar el Nuevo Orden Mundial. Tampoco sus simbiosis merovingias, sionistas, iluministas, masnicas, rosacrucianas, obnubilaron, en algn momento, su obediencia absoluta al Papa.

Defender el cristianismo catlico de las ideas del Protestantismo y de la expansin de los rabes ha sido y sigue siendo la impronta de los jesuitas mantenida hasta hoy.

Este nuevo peregrinaje responde a objetivos precisos: consolidar el ecumenismo en Amrica; el imperio de la ONU y de sus instituciones financieras (FMI, BM) por encima del Bloqueo a Cuba y de Guantnamo; el dominio jesutico-sionista de las instituciones bsicas de la sociedad (familia, escuela, empresa privada, partidos, congreso, ONGs, prensa, poder judicial, universidad).

Nadie podra decir que esto no es noticia. Lo que no se puede hacer es convertir los espacios noticiosos en lugar y ocasin para sesgar los hechos, distorsionar la realidad, divertir la atencin, apologizar. Esto es propio de los medios decadentes tanto escritos, como televisivos y de internet. Por sus masivas coberturas, estos ltimos se han convertido en los principales aliados de cuanta ideologa alienante y cultura basura existe en la economa, la poltica, la sociedad. Cada da se suman cientos de medios de estas clases o incrementan sus grados de sofisticacin.

Telesur y lo histrico de las visitas papales

Telesur es Amrica del Sur. Este habra sido el sentido de su creacin por el Presidente Chvez. Pero, Amrica del Sur no es el Vaticano. Tal vez haya alguien que no lo sepa. Ms an: Amrica latina, su pobreza, su ignorancia, sus desigualdades, su desidentidad, es hechura y obra de la colonizacin catlica y jesuita. Tal vez algunos prefieran, llamarla obra evangelizadora, o civilizatoria, o pastoral. Nada cambia su esencia.

La iglesia catlica primero, y despus, junto a la protestante y evanglica (en sus diferentes denominaciones), trunc el desarrollo social de nuestra identidad con el genocidio ms atroz de la historia de la humanidad (ms de 12 millones de indios) y la destruccin de una cultura y religiosidad superiores.

Esto es lo nico de histrico que tiene la presencia de la Iglesia, los catlicos, los jesuitas en Amrica latina. Nadie debe olvidar lo que significaron las reducciones jesuitas en Paraguay, Brasil y Argentina que concret el jesuita peruano Ruiz de Montoya; ni las existentes en el resto de Amrica latina y el Caribe y ms all: en Europa, en Japn, en China, en frica. No se puede pretender ignorar lo que son los sistemas e instituciones educativas de Amrica latina y del mundo controladas por los jesuitas y la Iglesia catlica en general; el manejo y la influencia en la prensa escrita y la televisin; en los poderes del Estado; los Ejrcitos.

Con seguridad, nada de esto se distingue de lo que los jesuitas han logrado en Estados Unidos. A no ser por una diferencia: Aqu todo empez con la infiltracin de peregrinos. En Amrica latina: ahorcando, quemando, despedazando, sepultando vivos a millones de hombres, mujeres y nios en las minas y en los obrajes.

Un medio de prensa orientado a facilitar los insumos que hagan de nuestra gente sujetos pensantes y reflexivos, analticos y crticos para la accin, no puede pretender que el lugar de nacimiento del Papa actual invalide o niegue la historia de abuso e intolerancia de la Iglesia catlica y sus diferentes rdenes. Especialmente la jesuita que hoy hegemoniza por sobre las dems. Y no es slo historia pasada. Es historia de ayer, de hoy y de todos los tiempos y das. Tal vez valga recordar, en este sentido, Chile y el golpe contra el presidente Allende; Argentina y sus dictaduras; Nicaragua y los contras rebautizados por Juan Pablo II como luchadores por la democracia y la libertad; El Salvador. Y un poco ms lejos: Palestina y el reconocimiento de los invasores sionistas como Estado de Israel.

A donde llegaron la Iglesia catlica y los jesuitas lo hicieron siempre para acabar con los pueblos y las culturas originarias; los protestantes; los herejes. Utilizando cualquier medio. Hoy pueden ufanarse del xito. Francisco lo ha evidenciado al visitar cada uno de los enclaves desde donde el poder de los jesuitas se extendi a todo EEUU, al resto de Amrica y al mundo. Incluyendo, claro est, la ONU, nacida del maridaje entre jesuitas, masones y sionistas. Tambin esto es histrico.

Por eso, ponderar la visita del Papa, esta vez a Cuba y EEUU, como anteriormente a Ecuador, Bolivia y Paraguay utilizando los espacios noticiosos y atentando contra la estructura y tiempos que estos deben mantener es, no slo irrespetuoso con la teleaudiencia, sino pernicioso para el incremento del limitado capital cultural de grandes mayoras. Es una evidencia ms, de lo poco que ha avanzado Telesur en su norte.

Noticia e informacin: CNN, La Voz del Vaticano y Telesur


La noticia no puede confundirse con la informacin. La primera entera. La segunda informa. La noticia sirve para enterarse del acontecer diario de los hechos y de las personas pblicas y privadas.

Informarse supone hacerse de elementos de juicio que permitan comprender, reflexionar, criticar, sacar conclusiones, actuar. Si un espacio noticioso se convierte en un espacio para informar, lo que se hace es direccionar la opinin, el parecer, la creencia, el sentir, el pensar. Eso hace CNN, permanentemente en sus espacios noticiosos. Y lo reafirma en los informativos con sus entrevistas, sus anlisis, sus comentarios. Esto mismo hacen, en cuarenta idiomas, las cinco redes radiofnicas de onda corta, media y frecuencia modulada de la Voz del Vaticano; sus dos satlites Intelsat y sus sitios de internet.

Con relacin al peregrinaje papal Telesur hizo lo mismo. No me atrevo a pensar en una mano negra, ni en algo parecido. Tal vez, es desinformacin. Lo que es grave. Porque si hay algo histrico que un periodista no puede ignorar es la historia de los jesuitas, que es poco menos que la historia de la Iglesia catlica, del Papado y de su ms alta jerarqua.

No se informa cuando los espacios dedicados al anlisis y la reflexin se convierten en intercambios apologticos y monocordes sobre la Iglesia y el Papa actual. En espacios donde se dan cita los adlteres, los oportunistas, los advenedizos y los sobones de todo pelaje, junto a periodistas mediocres.

Atribuir aire de renovacin a la moral jesuita del Papa actual haciendo de su lenguaje realidad, es vlido para canales creados y financiados por los intereses corporativos del sionismo euro-estadounidense-israel. De ningn modo para un canal nacido para generar una conciencia tica de rechazo y superacin de cualquier tipo de impostura. La esencia de un medio alternativo a los mass-media moralistas de la religiosidad capitalista, radica en su carcter anticlerical y de respeto a la fe. sta, es una forma del pensar humano para enfrentar su angustia frente a la muerte. En modo alguno, frente a la vida.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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