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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2015

Crticas al capitalismo desde Amrica Latina
La necesidad de romper con un "colonialismo simptico"

Eduardo Gudynas
Rebelin


Una de las cuestiones ms llamativas en las crticas al capitalismo que se hacen desde Amrica Latina son las repetidas invocaciones al gegrafo ingls David Harvey. Las citas a su idea de acumulacin por desposesin se repiten en centenas de textos acadmicos que publican latinoamericanos, y el propio autor ha sido invitado por los gobiernos progresistas de Ecuador y Bolivia.

Recordemos que Harvey propone la idea de acumulacin por desposesin para reemplazar el concepto de acumulacin originaria (o primitiva) propio de Karl Marx. Se refiere a procesos como la mercantilizacin de la tierra, expulsin de campesinos, la transformacin del trabajo en mercanca, el colonialismo u otros aspectos de la financiarizacin de las economas.

Son ideas atractivas que, sin entrar en detalles, muchos compartiramos, y que en parte explican esa avalancha de citas. Pero ms all de eso quisiera explorar otras aristas de esta moda Harvey especialmente en Amrica del Sur, y del hecho que los gobiernos progresistas de Rafael Correa y Evo Morales lo inviten y se apoyen en sus conceptos para reforzar sus imgenes de radicalidad. Me preocupan dos cuestiones.

La primera, es que esa moda deja de lado la rica historia de reflexiones latinoamericanas para volver a dejarnos en manos de pensamientos norteos. La segunda es que si bien pueden compartirse crticas como las de Harvey, de todos modos son insuficientes para la realidad latinoamericana. Y es precisamente por ser incompletas es que los gobiernos progresistas lo citan y lo invitan.

Una moda

Me explico, comenzando por el primer punto. El problema de la acumulacin por desposesin que populariz Harvey, como apropiacin capitalista de recursos naturales o del trabajo, en sus ideas bsicas no es una novedad. En Amrica Latina tenemos una larga y triste historia de la apropiacin masiva de nuestros recursos o la desposesin de indgenas y campesinos para nutrir a corporaciones y gobiernos en otros continentes. Tambin contamos con muchos pensadores, militantes y acadmicos, quienes, cada uno a su manera, en por lo menos el ltimo siglo, han sostenido esencialmente esas ideas. Tan slo como ejemplo, vienen a mi memoria rpidamente, las reflexiones que varias dcadas atrs lanzaron Mario Arrubla en Colombia, Ren Zavaleta Mercado en Bolivia, Ruy Mauro Marini desde Brasil o Fernando Velasco Abad desde Ecuador. Independientemente de las posiciones que se puedan tener hoy ante esos y otros autores, mi punto es que hay una riqusima biblioteca de latinoamericanos que una y otra vez es desatendida.

Todo esto lleva a sealar que, ms all de acordar o discrepar con aspectos puntuales de la tesis de la acumulacin por desposesin, por momentos parecera que esta moda sera un nuevo sntoma de colonialismo intelectual, donde muchos prefieren citar a un autor ingls, dejando de lado la recuperacin de nuestros antecedentes latinoamericanos. Tampoco puedo descartar que eso tenga que ver con la mana acadmica asimilada en Amrica Latina de citar textos en ingls o publicaciones de journals del norte, como demostracin de pericia cientfica.

No estamos frente a un problema con Harvey, sino ante una limitacin en nosotros mismos, latinoamericanos. Es un colonialismo simptico. Es simptico porque es atractiva la idea de una crtica al capitalismo global, pero esos mismo hace que pase desapercibido que hay un cierto colonialismo ya que de todos modos nos inspiramos, copiamos, repetimos o necesitamos la legitimacin que irradia ese norte.

Cuatro insuficiencias

Mi segundo punto s tiene que ver con los nfasis en los anlisis de Harvey. Insisto en que muchas de sus tesis son compartibles al ofrecer un valioso instrumental para entender el capitalismo global. Pero la cuestin clave que se debe considerar es si esos aportes son suficientes para entender lo que sucede en Amrica Latina, en nuestro continente, y en este preciso momento, a inicios del siglo XXI. Encuentro aqu cuatro limitaciones importantes.

La primera es que los abordajes del gegrafo britnico discurren sobre todo en un alto nivel de abstraccin, muy enfocados en la dinmica de un capitalismo planetario. Hay ejemplos locales y nacionales, pero no existe un anlisis en profundidad de las formas de organizacin capitalista propias de Amrica Latina. Sus estudios son tan abstractos que permiten una crtica radical al capitalismo como fenmeno global pero no obligan a entrar en los detalles nacionales o latinoamericanos. Esta no es una limitacin menor, ya que Amrica Latina se inserta en la globalizacin bajo el papel determinante de las exportaciones extractivistas, y ese tipo de especificidades no aparece claramente en Harvey. El nfasis del gegrafo est en escalas mucho mayores. No estar aqu una de las razones por las cuales es citado e invitado por los gobiernos progresistas?

Es que varios progresistas hacen justamente eso, cuestionan el capitalismo internacional pero sin asumir las contradicciones en el propio capitalismo interno, o atacan al imperialismo pero casi nada dicen sobre el colonialismo interno que imponen sobre campesinos o indgenas. Los textos de Harvey encajan perfectamente con esa dualidad, ya que permiten las crticas globales (con las ventajas simblicas que tiene su lenguaje marxista), sin exigir mucho sobre las problemticas nacionales. Esta es una dualidad que no ha pasado desapercibida en las conferencias del gegrafo en Quito o en La Paz.

Un segundo problema es la limitada atencin que Harvey brinda a la dimensin ecolgica. No hay una Naturaleza local, enraizada en territorios, sino una consideracin abstracta del ambiente. Esto no es sorpresivo porque este autor ha tenido muchos problemas en asumir una dimensin ambiental (por ejemplo, descree de los lmites ecolgicos al crecimiento econmico). Pero si queremos llevar adelante una crtica latinoamericana al capitalismo, necesariamente debe incorporarse una dimensin ecolgica, que incluya tanto el papel de los recursos naturales como concepciones tales como Pacha Mama, ayllu o territorios de vida. Las particularidades ecolgicas de nuestra regin no se repiten en ningn otro sitio. Adems, las principales estrategias desarrollistas actuales descansan en una masiva extraccin de recursos naturales, y por ello cualquier anlisis ser incompleto sino se consideran esos aspectos.

Nuevamente me pregunto si esta limitacin no es una de las razones de la adhesin progresista a Harvey, ya que ofrece una va para discursos radicales contra el capitalismo pero sin atender los debacles ecolgicos locales y territorializados en cada pas. Es una muleta terica muy atractiva para un gobierno que quiera criticar, por ejemplo, a la transnacionalizacin de las corporaciones, pero no quiere decir nada sobre el papel de ellas, y los impactos sociales y ambientales que generan dentro de su propio pas al extraer recursos naturales. (Como advertencia al lector debe reconocerse que en una de sus visitas a Quito, Harvey firm simblicamente una papeleta de Yasunidos para pedir una consulta ciudadana por la explotacin petrolera en la zona de Yasun, en la Amazonia ecuatoriana).

Un tercer punto se refiere a que en Harvey no se encontrar una delicada atencin al mundo indgena. Su discurso est comprometido con sectores populares, por ejemplo en ciudades del hemisferio norte, pero los saberes y sentires de los pueblos originarios casi no existen. Pero es un discurso desde el saber occidental y moderno. No encuentro un lugar para el sumak kawsay ecuatoriano o el suma qamaa boliviano en el Harvey original. Una razn clave es que los modos de entender el concepto de valor son muy distintos en ese autor y en la crtica del Buen Vivir. Otra vez ms asoma una buena razn para las invitaciones progresistas, porque sus ideas permiten criticar al capitalismo saltendose las demandas indgenas. Se pueden dar largas exposiciones sobre financiarizacion internacional y las asimetras de poder alrededor del capital sin tener que repasar las voces indgenas. Esta es tambin una posicin insostenible para el contexto latinoamericano.

Mi ltimo punto es que las alternativas al capitalismo tienen un limitadsimo abordaje en Harvey. Parecera que cae en un pesimismo, donde el puntapi inicial de las salidas es solamente pasar del valor de cambio al valor de uso. Esto resulta muy parecido al discurso de varios gobernantes que dicen, por ejemplo, que tienen que seguir siendo extractivistas porque no hay alternativas al capitalismo global. Es muy comprensible que Harvey encuentre en los gobiernos progresistas sudamericanos un avance a las alternativas que parece soar, ya que sin duda tienen aspectos positivos en comparacin al conservadurismo de las administraciones que l ha conocido durante dcadas en Europa y Estados Unidos. Pero eso no es suficiente para Amrica Latina, ya que nuestra referencia de comparacin ahora son otras. Tambin aqu no puede evitarse sobre la conveniencia de los gobernantes de citar a Harvey, en tanto sus alternativas son tan abstractas y distantes en el tiempo que permiten seguir con las negociaciones del capitalismo actual.

Tampoco debe olvidarse que en el continente hay organizaciones ciudadanas y reflexiones que exploran alternativas mucho ms sustanciales al no estar encasilladas exclusivamente con el valor de uso. El ejemplo ms claro son los derechos de la Naturaleza en la Constitucin de Ecuador, los que parten de reconocer a la Naturaleza como sujeto, y por lo tanto con valores propios. Aqu hay una brecha terica enorme con la mirada de Harvey ante la que muchos se hacen los distrados. Es que bajo el marxismo clsico de Harvey, slo hay valor en los humanos y en su trabajo, y con ello no tendran cabida los derechos de la Naturaleza.

Recuperar el pensamiento propio

Como puede verse en este brevsimo repaso, la obra de Harvey es buena para discutir el capitalismo globalizado, pero no obliga a abordar los impactos sociales, ambientales o econmicos dentro de cada pas, ni a dialogar con saberes indgenas. Es muy til para comprender los tejes y manejes en Wall Street, pero se escurren de las manos lo que pasa en nuestra Amazonia. Es cmodo para los acadmicos y gobiernos progresistas citar a Harvey (y algo anlogo sucede con Tony Negri), ya que les permite lanzar discursos anticapitalistas saltendose los temas espinosos, como las contradicciones alrededor del capital dentro del pas. Es un tipo de anlisis que les permite evitar casi todas las cuestiones urticantes de sus estrategias de desarrollo.

Como deca arriba, todo esto no es un problema con esos autores, sino que estamos ante limitaciones y contradicciones en la creacin de un pensamiento propio latinoamericano. Somos nosotros, latinoamericanos, los que debemos llevar adelante esa discusin, y no esperar que la animen Harvey, Negri u otros. Esto no quiere decir que deban ser ignorados, ya que en sus escritos hay muchos aportes meritorios y tiles como contribucin a nuestro propio debate. Pero es una tarea que esencialmente debe estar en nuestras manos.

El problema con el abuso de la moda Harvey, es que ese tipo de posturas tericas son simpticas, y por ello se nos hace difcil reconocerle sus limitaciones. Es una debilidad que aprovechan precisamente los que quieren acallar los debates sobre las contradicciones nacionales o los que abusan del poder acadmico para encauzar reflexiones. Es una moda que tambin refuerza ese colonialismo que busca en el norte acadmico las legitimaciones y verdades; nos atamos as a un colonialismo que es una barrera para para un pensamiento propio y para explorar alternativas sustantivas.

Para romper ese cerco colonial, una mirada crtica en clave latinoamericana siempre debe estar anclada en las circunstancias nacionales y locales (tiene que ser enraizada), debe atender las implicancias ambientales (tiene ser que ecolgica), obligatoriamente debe incorporar y dialogar con los pueblos originarios (tiene que ser intercultural), y debe alumbrar ideas y prcticas de alternativas al desarrollo (tiene que romper el cerco de la Modernidad).

Distintas versiones de estas ideas se adelantaron en artculos en Animal Poltico de La Razn (Bolivia) y en Plan V (Ecuador). El autor es investigador en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES); twitter: @EGudynas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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