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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2005

Sobre la naturaleza de clase del estado chino
China: por qu la vuelta al capitalismo

Francesco Lpez


Ms de 25 aos han trascurrido desde que el presidente Deng Xiao Ping comenz la implantacin de las primeras contrarreformas capitalistas en China. El proceso que ha llevado China a transformarse en un pas capitalista, donde la ley fundamental es la del mximo beneficio empresarial, fue acelerndose en los ltimos quince aos bajo la direccin de la cpula del PCCh. De hecho, el proceso empez desmantelando a las comunas campesinas (1980-1985) y preparando as el terreno para la parcelacin de la tierra, su privatizacin y la ruina de los campesinos pobres, que fueron un tiempo la antigua base del Maosmo.

Hoy en da, los cientos de millones de desesperados que deambulan de una ciudad a otra en busca de trabajo son obreros despedidos de las empresas estatales y sobretodo campesinos cuya tierra fue expropiada (y posteriormente vendida a empresarios agrcolas) tras ser ahogados por los impuestos de las administraciones locales. El capitalismo chino significa hoy riqueza para una minora y pesadilla y humillacin para cientos de millones. Leer al respecto los escritos por Heiko Khoo en esta misma web.

Lo que nos interesa aqu es comprender el porqu y el cmo de la transformacin capitalista del pas, que papel que juega el Partido comunista (PCCh) y cmo la burocracia estalinista china se ha trasformado en buena medida en burguesa.

Cmo y porqu el capitalismo

La Revolucin china de 1947-49 fue uno de los acontecimiento ms importantes de la historia, porque quinientos millones de explotados se sacudieron de encima el yugo imperialista. Sin embargo, a diferencia del Octubre de 1917 en Rusia, no fue la clase obrera quien tom el poder y el control de las ciudades. Habiendo reprimido los dirigentes comunistas chinos toda posibilidad de una genuina democracia obrera (planificacin participativa basada en el poder de la clase obrera), a la hora de tomar el poder estatal se convirtieron en una casta burocrtica de tipo bonapartista basada sobretodo en el ejrcito campesino. Mao Zedong y los dems dirigentes de la Revolucin china se haban vuelto nacionalistas ya desde los aos treinta, condicionados por la derrota de la primera revolucin (1925-27) y la influencia del estalinismo en la Urss.

Esta casta dominante, cuyo reflejo era un PCCh estalinizado, se elev por encima de los millones de trabajadores y campesinos. Fue por eso que los gigantescos pasos adelante que dio la sociedad china se realizaron mediante una planificacin burocrtica, en la que la clase obrera no pudo jugar ningn papel armonizador ni democrtico: el precio fueron bandazos y giros que costaron decenas de millones de vctimas. A pesar de todo, la autosuficiencia alimentaria fue lograda a finales de los aos sesenta. Para comprender las razones del pasaje al capitalismo es necesario tener en cuenta el papel contrarrevolucionario que histricamente ha jugado la burocracia estalinista, en China igual que en la Urss.

Siendo completamente incapaz de planificar armnicamente la economa de un pas, pronto se encontr en una disyuntiva provocada por la doble presin de la Urss y de los EEUU y el mercado global: cmo desarrollar la industria tan atrasada en completo aislamiento mundial y en medio del enfrentamiento con la Urss? El problema del desarrollo industrial era condicin vital para que la burocracia pudiera mantenerse en el poder sin caer en la rbita sovitica o del imperialismo de EEUU. De hecho, en los setenta el desarrollo haba sacado parcialmente a China del tercer mundo pero al mismo tiempo ya haba tocado el techo de su aislamiento y atraso tecnolgico. Adems, el enfrentamiento con la burocracia de la Urss impeda la colaboracin industrial con la Europa del este.

En este contexto, se puede comprender como tras la muerte de Mao Zedong (Abril de 1976) el nuevo lder Deng Xiao Ping junto al sector mayoritario de la burocracia fuese buscando el nico camino que permitiera al conjunto de su casta mantenerse en el poder: la va del mercado. Hay que recordar que cuando Deng tom posesin (principios de 1979), el vecino estalinista de China, es decir la URSS, ya empezaba a dar seales de crisis del sistema burocrtico y de crisis social. Tal vez sea por eso que el presidente afirm: No importa si el gato es negro o blanco, lo importante es que cace al ratn. Es decir, lo importante es asegurar el desarrollo de las fuerzas productivas y la supervivencia de la burocracia, no importa por qu medio y a que precio.

As fue que en los aos ochenta una burguesa incipiente entr en la ecuacin como nueva clase social nacida de las reformas de Deng Xiao Ping. A lo largo de estos veinticinco aos, la burocracia estalinista fue planificando la vuelta a la anarqua capitalista y justificando el fortalecimiento de la nueva clase capitalista; justificacin ideolgica tanto ms necesaria en cuanto la misma cpula estalinista en parte pari y en parte se integr en la nueva clase dominante burguesa.

Diez aos despus de las primeras reformas de mercado y cinco aos tras el desmantelamiento de las comunas agrcolas, Deng Xiao Ping haba de asistir en 1989 al colapso del sistema estalinista en la URSS y en toda Europa oriental. Por eso concluy (correctamente, segn su punto de vista de casta) que an estaba a tiempo, es decir que tena ms margen de maniobra que los soviticos para pasarse al capitalismo antes que se disgregase y colapsase todo el sistema. Sin embargo, como ya vimos, deba de hacerlo manteniendo un estricto control del aparato del estado y del partido. Ya en 1986 un masivo movimiento estudiantil haba sacudido la capital, protestando contra las crecientes diferencias sociales e injusticias creadas por las reformas de mercado. Hace aos que los primeros coches de lujo (hasta algn Ferrari) circulaban por las calles de las grandes ciudades. A partir de all y a pesar de algunas depuraciones de fachada de los burcratas ms corruptos, el descontento aumentaba en el seno de la clase obrera y de la juventud de las ciudades. Lo que se estaba preparando eran las condiciones para una revolucin poltica comparable en lo esencial con las de Hungra (1956) y Checoslovaquia (1968), que fueron aplastadas por los tanques del estalinismo (revolucin poltica es la que quiere transformar el sistema poltico y el estado sin cuestionar las bases econmicas del sistema).

Los desequilibrios sociales, el provocador y descarado nacimiento de una nueva burguesa, la ms antidemocrtica prctica poltica de la burocracia: estos factores llenaron el vaso de la paciencia de las masas obreras y estudiantiles de las ciudades. Las peores pesadillas de la burocracia se materializaron en la primavera de 1989, con epicentro en Pekn y difusin en las principales ciudades del pas. Ros de jvenes y trabajadores se lanzaron a la calle con sus demandas democrticas y sociales, a menudo cantando la Internacional. Estaban muy lejos de ser contrarrevolucionarios, la poblacin urbana les apoyaba. Meses de manifestaciones acabaron en la masacre de la plaza pekins de Tien An Men y en la posterior represin policial a lo largo y ancho del pas. La cpula del PCCh comprendi definitivamente que tan solo un rgimen dictatorial hubiera permitido la transformacin capitalista de China sin que una revolucin obrera y juvenil lo impidiera. Desde 1990, el ritmo de la restauracin capitalista aument, junto con la necesaria represin de todas rebeliones obreras y populares. En el contexto de reaccin ideolgica y retroceso social de los noventa, el camino capitalista de China no poda que acelerar. Gato negro o gato blanco, lo importante era cazar al ratn.

A pesar de haberse lanzado al torbellino del capitalismo ms salvaje, el PCCh siempre se ha negado a deshacerse de los nombres y smbolos comunistas, en el partido y en el estado. Esto se explica por un lado con la necesidad de mantener el monopolio de la bandera roja y la estrella durante algn tiempo ms, como antdoto contra la coagulacin de organizaciones de izquierdas (polticas y sindicales) que levanten legtimamente la bandera revolucionaria; se trata de la necesidad de la burguesa de mantener centralizado el poder en mano del PCCh, ya que la formacin de la potencia capitalista china tan solo puede darse bajo un rgimen bonapartista que sofoque las luchas de las masas explotadas y les siga negando el derecho democrtico a organizarse polticamente fuera de las estructuras de la burguesa estalinista. Por otra parte el poder poltico absoluto del PCCh se explica con el temor a la fragmentacin de la burocracia en diferentes partidos (la democracia burguesa), lo que a su vez pueda hacer peligrar el control sobre las masas.

Para las altas esferas de la burocracia, transformarse completamente en burguesa sin perder el poder poltico y sin revoluciones desde abajo es la tarea central. Las mentiras y las ridculas definiciones cuales socialismo con caractersticas chinas, socialismo de mercado, teora de las cuatro representaciones, no estn dirigidas en ocultar la realidad capitalista de China, lo cual es imposible; ms bien sirven para sembrar confusin en las filas ms honradas y pegadas a la clase oprimida que an quedan dentro del PCCh. Tratan de hacer creer a millones de personas, incluso a la incipiente pequea burguesa afiliada al partido, que el socialismo de mercado es un atajo, un instrumento para lograr el bienestar del pas y que el enriquecimiento personal es una gloriosa contribucin al avance de la nacin. Hacer creer que si hay desequilibrios (millones de desempleados, de despedidos, de expropiados de su tierra, hambre y pobreza, venta de rganos y de seres humanos, obreros que se suicidan como normal protesta laboral) estos se deben a la incapacidad de los administradores locales y no a la lnea del partido en su conjunto.

No es un caso que desde las provincias siga llegando a Pekn un sinfn de quejas, peticiones, denuncias por parte de obreros, campesinos y militantes de base. Denuncias que el partido devuelve al gobernador local, sin que surtan el mnimo efecto sobre la marcha del socialismo de mercado. El nico miedo de la gran burocracia burguesa del PCCh es tener que ser juzgada en la calle, el da de maana, por cientos de millones de pobres y trabajadores chinos. Al fin de evitarlo, o aplazarlo lo ms posible, toda mentira vale, toda confusin es admisible y bienvenida.

El "partido comunista" de los capitalistas

China est hoy en la carrera de convertirse en el taller industrial del mundo. Un capitalismo basado en la mano de obra industrial ms barata del planeta ha permitido al pas mantener un ritmo de crecimiento no inferior al 9% durante aos. Y esta es la nica posibilidad de que la burocracia capitalista se mantenga en el poder. Los nuevos dirigentes (Hu Jintao y compaa) se mantienen firmes al timn en el intento exitoso de consolidar la integracin de China en el mercado mundial y seguir siendo lo que ya son: la representacin poltica de la burguesa dominante. Al mismo tiempo, la cpula del PCCh ha pasado fsicamente a ser burguesa y tambin su representacin poltica directa. Esta situacin se ha legalizado en el ao 2001, cuando el congreso del partido decidi abrir sus filas a los empresarios. Cuantos ms ricos, mejor.

Fruto de este proceso, la nueva clase burguesa y pequeo burguesa china ha crecido enormemente en tamao absoluto. Las cifras lo demuestran: una clase burocrtica y emprendedora enriquecida de unos 50 millones de personas, una lite de entre 15.000 y 20.000 personas que tienen en el banco al menos 8 millones de Euros. 21 millones de chinos hacen vacaciones fuera del pas y pueden pagar en dlares o euros. El 10% de la poblacin (130 millones de personas) acapara el 45% de la renta nacional, mientras el 10% ms pobre tan solo recibe el 1,5%. Los familiares de los miembros de las esferas media y alta del PCCh se enriquecen dirigiendo o participando en empresas privadas, con o sin la participacin de capital extranjero, y saqueando impunemente a las empresas pblicas. El dogma vigente en China es que lo estatal no puede ser rentable. Con ese dogma por delante, y la complicidad de la burocracia a todos niveles, todo saqueo es admitido.

El 40% de la industria pesada y extractiva sigue en manos del estado, especialmente el sector energtico, que es la palanca de la modernizacin industrial del pas. Si bien China posee tres de las cinco empresas con ms empleados a escala mundial (Sinopec, Energa del Estado, Petrleo Nacional de China), esto no significa que el estado siga teniendo algo de socialista. La quinta empresa que ms trabajadores emplea en el mundo es US Postal Service, de propiedad estatal y esto no hace de EEUU un pas parcialmente socialista. El tamao de las empresas estatales no contradice el carcter capitalista de China, sino que confirma la intencin del PCCh de proveer a la industria privada un buen soporte energtico estatal. Y an as, el sector estatal redujo a la mitad el nmero de sus empleados en los ltimos quince aos. Ms adelante, y no falta mucho, estas grandes empresas estatales de la energa sern transformadas en poderosas multinacionales con base en China.

La transformacin en potencia industrial, en las condiciones actuales, no puede darse sin establecer al menos algunos cientos de multinacionales en sectores claves de la energa, de la manufactura, automocin y de la alta tecnologa. Esto se demuestra mejor si recordamos que una empresa informtica estatal compr durante el ao 2004 el sector ordenadores de IBM, que otra empresa estatal quiso comprar hace poco a la petrolera Unocal norteamericana y que cada vez ms empresas estatales se preparan para transformarse en multinacionales. He aqu la clave del plan del PCCh: asegurar rpidamente las bases para consolidar una burguesa nacional poderosa, antes de que una protesta popular y revolucionaria pueda hacer peligrar todo el proceso.

Sin embargo, la vuelta al capitalismo - ver el artculo de Heiko Khoo: China: el capitalismo significa guerra contra la clase obrera - precisa dos condiciones polticas que tan solo el PCCh puede ofrecer: un rgimen bonapartista que asegure la concentracin del poder estatal para poder dirigir el proceso, y una fuerte represin que sofoque las inevitables sublevaciones locales de la clase obrera y del campesinado mientras se le quita todos derechos y dignidad. En este contexto, el PCCh juega el papel del rbitro corrupto, de instrumento poltico de la dictadura ms despiadada del capital. Lo que parece evidente es que la burocracia no quiere ni va a desaparecer con este proceso, sino que seguir jugando un papel importante y privilegiado en el futuro como poder estatal burgus, impidiendo una representacin poltica de la clase obrera y los campesinos pobres y manteniendo el control del ejrcito. Podramos describir ese nuevo fenmeno como una contrarrevolucin social, en la que cambian las relaciones sociales de produccin sin que se modifique la superestructura poltica.

La estrategia internacional del capitalismo chino

El desarrollo desigual y complejo de China provocado por su restauracin capitalista es indudable: las enormes ciudades contra la inmensidad y el atraso del campo, la industria aerospacial contra las condiciones de trabajo semi-esclavistas en todos los sectores, el dinamismo de las ciudades de la costa y del este contra la depresin econmica y social de decenas de miles de aldeas en el centro, el oeste y el sur-oeste. Es verdad que este desarrollo ha empujado atrs a partes importantes del pas, en una condicin tercermundista y comparable con la realidad de un pas colonial. Sin embargo, las reas ms desarrolladas de China constituyen en trminos absolutos (cuantitativamente y cualitativamente) una potencia industrial y productiva que, a diferencia del mundo ex-colonial, est bajo el control poltico y estatal de la burguesa del PCCh.

Es este un elemento fundamental que diferencia China de los pases capitalistas atrasados. Otro es que la burguesa china (gracias al supervit comercial con todas las reas del planeta excepto Asia) dispone de capitales y reservas monetarias que le permiten intervenir en toda una serie de pases no asiticos a un nivel que pronto ser comparable a muchos pases europeos. Sera interesante estudiar el creciente nivel de penetracin del capital chino en toda una serie de pases, especialmente de Amrica Latina y Oriente Medio. Los mltiples contratos comerciales que China ha cerrado con Venezuela, Brasil, Argentina, Irn dejan entrever la bsqueda de canales independientes de abastecimiento de materias primas, que permitan eludir el control y la influencia directa del imperialismo norteamericano. En cambio, cada vez ms pases sudamericanos, asiticos y medio-orientales empiezan a ver a China como socio alternativo al agresivo imperialismo de EEUU y Europa.

En la poca imperialista actual, ningn pas puede escaparse de la participacin en el mercado mundial. Y la burguesa China no quiere ser es un espectador ms de la subdivisin del mundo en esferas de influencia, sino que est en camino de ser un actor de primera importancia. Al desarrollo capitalista, se le ir asociando con el tiempo un papel imperialista regional.

En el plano comercial, Europa acaba de desplazar a Japn del segundo puesto como socio comercial de China y a EEUU del primero. Tendrn los EEUU y la UE graves problemas a la hora de alzar barreras proteccionistas contra China en el caso de una futura recesin o estancamiento prolongado de la economa: basta decir que la multinacional norteamericana Dell fabrica en China el 60% de los ordenadores que luego vende dentro de los mismos EEUU. Otro ejemplo claro es la norteamericana Wall-Mart, la ms grande empresa del mundo en trmino de empleados y de negocios: gran parte de los productos que se venden en sus supermercados estn producidos en China. El mismo discurso vale para cientos de multinacionales europeas, japonesas y norteamericanas que producen en China y que explotan la mano de obra y las condiciones semi-esclavas de su clase obrera.

Contrariamente a lo que algunos piensan, los intereses de la clase dominante china estn tan ligados a la participacin en el comercio mundial que a estas alturas ni siquiera una crisis econmica podra revertir el proceso de restauracin capitalista. La hiptesis de re-centralizacin de la economa implicara un improbable suicidio colectivo de la burocracia que en grandsima medida ya se ha hecho capitalista. Adems, cualquier hipottico proceso de estatizacin de la industria privada sera entendido por la clase obrera como una oportunidad de vengarse de veinte aos de prdidas de derechos y del engao al que fue sometida por la burocracia estalinista.

Los sntomas de sobreproduccin capitalista en China son ms que evidentes, y saldrn a la superficie en cuanto EEUU y en segunda medida Europa dejen de absorber parte importante de los productos chinos. Los desequilibrios del desarrollo capitalista tan solo pueden ser paliados, y an as solo temporalmente, por un crecimiento del PIB que siga igual de sostenido durante muchos aos. Un estancamiento econmico prolongado de los EEUU tendra efectos dramticos en China y provocar una seleccin en el interior de la burguesa y al mismo tiempo una aceleracin de la concentracin del capital.

Es por eso tambin que el PCCh est intentando por un lado diversificar sus relaciones comerciales y sus lazos empresariales tan rpidamente como puede, y por el otro limitar su dependencia del exterior en maquinaria industrial. En estos momentos, la sola rea del planeta hacia la que China tiene dficit comercial es Asia oriental (Japn, Corea del Sur, Taiwn); pero esto acabar pronto, cuando China interrumpa gran parte de la importacin de maquinaria moderna y pueda manufacturarla directamente en el continente.

No falta mucho: China est en pleno proceso de acumulacin y reproduccin de tecnologa occidental y japonesa en manos nacionales, un proceso largo que se inici hace muchos aos y todava no ha terminado. La modernizacin de las infraestructuras y las reconversiones industriales seguirn producindose, la formacin de multinacionales chinas es un fenmeno incipiente pero imparable, los despidos masivos tambin. Es la lgica del capital.

Un futuro de luchas titnicas

China es un pas dividido profundamente en clases sociales. Nos encontramos frente a la clsica subdivisin entre clases sociales tpica de un pas capitalista. Cruzando las estadsticas de catedrticos chinos y las descripciones disponibles en la red, podemos configurar una pirmide aproximativa de la estructura de las clases:

- Capitalistas medianos y grandes 0,5% ( 7 millones de personas)

- Ejecutivos empresariales y grandes burcratas 3,5% ( 45 millones de personas)

Total 4,0% ( 52 millones de personas)

- Pequea burguesa profesional 4,6% ( 60 millones de personas)

- Pequea burguesa emprendedora 7,6% ( 99 millones de personas)

- Pequea burocracia y trabajadores de cuello blanco 7,2% ( 92 millones de personas)

- Campesinos ms o menos acomodados 3,6% (47 millones de personas)

Total 23,0% (298 millones de personas)

- Clase obrera de la industria, los servicios y otros 33,8% (439 millones de personas)

- Campesinos 39,0% (507 millones de personas)

Total 72,8% (946 millones de personas)

La reconversin capitalista de China y su salvaje desarrollo ha sido posible solamente gracias al anterior perodo de planificacin (aunque burocrtica y con costes humanos enormes) de la economa y a los avances sociales revolucionarios de los primeros aos. Este proceso de reaccin est forjando una clase obrera cuya fuerza potencial no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Su tamao solo es comparable al de la clase trabajadora de la India, pero a diferencia de aquella y de la clase obrera rusa o norteamericana, tiene como referencia ideolgica algo de un pasado bastante reciente al que volver. Se trata del igualitarismo, del tazn de hierro de arroz garantizado, pero a un nivel de desarrollo de las fuerzas productivas mucho ms alto y con un sano odio hacia la burocracia y la burguesa.

El papel bonapartista de la burocracia china enmascaraba el cambio dramtico de la correlacin de fuerzas entre las clases. La clase obrera y los campesinos pobres han venido perdiendo la gran mayora de los derechos laborales y sociales conquistados a travs de la revolucin. La pequea burguesa lleva casi 30 aos creciendo y cuenta probablemente con ms de 200 millones de personas. La gran burguesa, que procede del contacto con la inversin extranjera y del saqueo de los recursos del estado, se fortalece cada da que pasa y se alimenta de las altas esferas del PCCh, donde encuentra una expresin poltica ms que suficiente, y adems prestigiosa.

Este doloroso proceso de restauracin del capitalismo y reindustrializacin del pas tiene tambin una cara histricamente progresista. Es decir, la excepcional concentracin y fortalecimiento numrico de una joven clase obrera en las ciudades y zonas industriales especiales. Ya son 166 las ciudades chinas que superan el milln de habitantes (y en tres aos sern 200): 100 millones de campesinos se han transformado en obreros de la construccin, y otros tantos en obreros industriales. 150 millones de desocupados se desplazan de una ciudad a otra para buscar trabajo. La clase obrera tendr un peso especfico y un dominio fsico de las ciudades muy superior que en el pasado. Consecuencia de esto es el debilitamiento de la clase ms heterognea y atrasada de las masas, es decir el campesinado. Los campesinos, a diferencia de la clase obrera, no participaron en las protestas de 1986 y 1989.

El da que se ponga en marcha la clase obrera, que es la ms numerosa del mundo, no habr fuerza capaz de pararla, especialmente porque en su gran mayora ya no tiene nada que perder (y un pas inmenso que conquistar). China ser cada vez ms sensible a los procesos revolucionarios que tarde o temprano tendrn lugar en Asia, empezando por la India y Pakistn.

El enemigo de la clase obrera china se revela cada da ms claramente, y con ello tambin el carcter de la prxima tarea revolucionaria de la quinta parte de la humanidad: una revolucin socialista en contra del capitalismo y de su representante poltico, que en este momento sigue mal denominndose Partido comunista chino. El vertiginoso desarrollo de las fuerzas productivas est concentrando en las manos de la clase trabajadora un potencial enorme, nunca visto antes en la historia de la humanidad. La tercera Revolucin china no dejar espacio a la burocracia. No solo porque esta ya se quit la mscara, sino sobretodo porque destruy las bases materiales sobre las que se apoy durante medio siglo. La tarea central del proletariado, del campesinado y de la juventud es prepararse para ello: organizando su propio partido y sindicatos fuera del control de la burguesa y de la burocracia.

Francesco Lpez es un trabajador marxista afincado en Sevilla, colaborador del peridico El Militante. Actualmente militante del PCA, milit en Italia en Rifondazione comunista y en el PCI desde 1989.



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