Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2015

Qu viene tras el histrico apretn de manos?

Adelaida Nikolayeva
Rebelin


El pasado 23 de septiembre el mundo fue testigo del ltimo acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la Guerrilla de las FARC EP, en La Habana. All se dio otro paso importante para avanzar en la agenda de negociacin. El acuerdo contempla, entre otros puntos, la creacin de la Jurisdiccin Especial para la Paz, cuyo principal objetivo es el esclarecimiento de la verdad sobre vctimas y victimarios, la No repeticin y la responsabilidad y participacin de los actores enfrentados durante en la guerra de ms de 50 aos que ha sufrido el pueblo colombiano.

La firma de este histrico acuerdo no solo adelanta los dilogos y destraba el tema de justicia sobre el que existen serias diferencias entre las partes, sino que trajo el anuncio de la firma del Acuerdo General para la terminacin del conflicto y la construccin de una paz estable y duradera, que segn el Presidente Santos ser dentro de 6 meses (23 de marzo del 2016), que de ser real ser el momento cumbre de los dilogos, luego de tres aos de la instalacin de la mesa en La Habana. Estos son anuncios trascendentales para el pas, as como la posible mesa de dilogos entre el ELN y el Gobierno colombiano.

La mesa de dilogos de La Habana ha estado cargada desde su instalacin, de una alta polarizacin por parte de poderosos grupos polticos y econmicos que se niegan a la solucin poltica del conflicto armado y quieren atravesarse como un palo en la rueda; e igualmente por los grandes medios de comunicacin, que actan como si fueran no solo dueos de dichos pulpos mediticos, sino de la opinin pblica misma en nuestro pas. Por otro lado hay una amplia variedad de sectores sociales y polticos que han estado comprometidos con la defensa de los dilogos, al mismo tiempo, una gran parte de la poblacin sigue al margen de los importantes hechos histricos que se presentan, y desconoce y est desorientada sobre lo que se ha venido discutiendo y avanzando en La Habana. Y es aqu donde hace falta una extensa pedagoga, informacin, debate y educacin sobre los dilogos, sus alcances y sus obstculos.

Estamos ad portas de comenzar un gran proceso de reparacin y reconciliacin, y para ello buena parte de la agenda de La Habana se dedic a examinar las causas principales y estructurales del conflicto armado, lo que dio origen a la Comisin Histrica del conflicto y sus vctimas,  la cual arroj un informe que aporta en entender las causas, actores y durabilidad del conflicto, proponiendo interpretaciones sobre lo que ha pasado, y ayudando a la comprensin del mismo. Esta primera e importantsima comisin, cre las condiciones para crear la Comisin para el establecimiento de la Verdad, trascendental para saber lo que pas, los responsables, el derechos de las vctimas a la verdad, reparacin, justicia y garantas de no repeticin.

Habra que preguntarnos sobre los 6 puntos de la agenda (Poltica de desarrollo agrario integral; Participacin poltica; Fin del conflicto; Solucin al problema de las drogas ilcitas; Vctimas; Implementacin, verificacin y refrendacin) qu tan comprometido est el Estado colombiano en darle cumplimiento a cada uno de stos despus que se firme el Acuerdo General.

Pero tambin es necesario preguntarnos cul es el papel de la sociedad civil en este momento nico en la historia, que puede significar transitar de una manera de existir polticamente como sociedad, a un nuevo momento donde las diferencias y contradicciones polticas se tramitarn de otra forma y por medios diferentes al del uso de las armas.

El Estado colombiano, el aparato institucional, no ha sido orientado y gobernado democrticamente, o de acuerdo al inters general de la poblacin, sino favoreciendo los intereses econmicos de unas minoras que histricamente se han enriquecido a travs de l. Lo vemos a diario, por ejemplo, con las concesiones de territorios a las grandes empresas para que exploten sus recursos generando desplazamiento, muerte y miseria de pueblos y comunidades. Por esta razn es de vital importancia que el movimiento social y todos los colombianos nos convirtamos en garantes del Acuerdo General para la terminacin del conflicto y la construccin de una paz estable y duradera. Preparndonos para exigir que lo que se firme sea cumplido, que efectivamente haya una reconstruccin y establecimiento de la verdad, que revele a los responsables e, igualmente, prepararnos para continuar la lucha social, de ideas y cultural para que las causas que dieron origen al conflicto armado sean efectivamente eliminadas.

El pas no alcanza la paz, as en abstracto, solo porque las guerrillas dejen de existir, la paz que queremos son cambios en el modelo econmico, en la estructura del poder poltico, y para lograr esa paz con justicia social, debe haber un compromiso activo de todos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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