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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2015

Fin de la seguridad y fin del terror

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


La Doctrina de la Seguridad Nacional que sostiene desde la dcada del 60 del S.XX la sustancia de la guerra adelantada por el estado contra sectores especficos de un mismo pueblo llamado Colombia, llega a su fin con el cierre del conflicto armado. El comunismo y de manera particular las guerrillas presentadas durante cinco dcadas como la causa principal de la inestabilidad poltica y en general de los desequilibrios del pas y consideradas como la principal amenaza para la seguridad del pas al desarmarse dejan sin bases la doctrina y la poltica contrainsurgente.

Con base en la Doctrina de Seguridad Nacional se produjo la ocupacin ideolgica y material de las instituciones estatales fijando los valores, principios y modos de actuar militares con el fin de eliminar al llamado enemigo interior, identificado con la formula de que toda expresin de movilizacin y protesta social o poltica contraria a las elites en el poder era subversiva y en consecuencia deba ser erradicada en beneficio de la patria o la democracia. Una frase del Cndor, -sanguinario jefe de los pjaros (paramilitares de los aos 50)- resume la doctrina: el nico delito es estar contra el gobierno, lo dems son pendejadas. La base doctrinaria es el Acta de Seguridad Nacional, promulgada en los Estados Unidos en 1947, a cuyo amparo se cre la CIA.

Con el cierre del conflicto armado las fuerzas militares encargadas de ejecutar la doctrina, no entran en crisis existencial, pero estn obligadas a cambiar funciones y acometer reformas en sus estructuras mentales, formacin de oficiales, concepcin de sus tareas, abolicin del servicio militar obligatorio, desmonte del modelo militarizado de seguridad ciudadana y llamadas a sacar el componente militar del lugar que ocupa en la organizacin de la sociedad. La doctrina de seguridad sobredimensiono la accin blica e impuso el imaginario de que los principios y valores, as como los mismos militares tenan derecho a ocupar un lugar superior en la sociedad y estar inmiscuidos en todas partes y eventos de debate social y poltico a la vez que ser responsables de mantener la identidad nacional afirmando sus valores bsicos y considerndose la salvaguardia de la patria mal equiparada con el concepto de nacin. La doctrina tendr que desaparecer como ideologa, principio y modo de accin para que las armas no sigan interviniendo en la vida civil y poltica y avancen hacia reducir el numero de efectivos en correspondencia al desmonte de la estructura militar insurgente y al cese definitivo de acciones de combate en el marco del conflicto.

La concepcin maniquea de sealamientos y persecucin que al amparo de la guerra de baja intensidad y de las teoras que llamaron a quitarle el agua al pez que produjeron resultados de barbarie sin limites e inundaron con sangre de inocentes al pas y condenaron la protesta legitima de cmo aliada a la guerrilla, tambin se queda sin fundamento. Si la doctrina desparece cabe pensar que vendr una renovada aparicin de nuevos movimientos, grupos, plataformas y modos de reivindicacin social, poltica, ambiental y cultural con diversas y plurales expresiones y manifestaciones que pongan en el centro del debate poltico la riqueza de diferencias y propuestas conducentes al reconocimiento y realizacin de derechos violados, aplazados, negados, obstaculizados e invisibilizados por las densa cortina de la guerra. Atrs quedan para la revisin de la comisin de la verdad histrica tanto la poltica de terror y sus articuladas tcnicas de exterminio, como las masivas violaciones a derechos humanos y las arbitrarias actuaciones contra la poblacin civil tratada como combatiente cada vez que se neg a ser su aliada en una guerra contra si misma.

La inercia ideolgica doctrinaria de imponer la fuerza y sostener el poder al costo que sea, predice su fin con el cierre del conflicto. La ideologa de la seguridad militarizada usada como pilar de apoyo de la sociedad vigilada, controlada y sometida al arbitrio de pocos tiene que ceder ante la fuerza de los hechos de reconciliacin y reparacin que traen los vientos de paz. El ordenamiento militar no podr seguir incrustado ocupando ni llenando con su espritu las instituciones estatales. No podr mantener su vigencia en las estructuras ni acontecimientos del sistema educativo y en especial del universitario donde la doctrina mediante los documentos de Santaf I y II, no ha cesado de perseguir intelectuales y rebeldes acusados de ser los cuadros de la subversin, y tambin habr de desaparecer del sistema judicial, donde segn la doctrina, la justicia debe ser controlada y manipulada para evitar que se convierta en un obstculo para el ejercicio militar sin reglas. La Doctrina de la Seguridad Nacional esta llamada a desaparecer de la vida colombiana, lamentablemente tarde y despus de una estela de horror que acab la vida de miles de los mejores hombres y mujeres del pas, derrot la inteligencia, la solidaridad y la confianza y facilit el despojo y las privatizaciones de la casi totalidad de bienes y patrimonios pblicos y hoy tiene debilitado el espritu de lucha de comunidades enteras sometidas sin compasin al odio y al destierro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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