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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2015

Los dilemas de un Gobierno asediado

Ariel Goldstein
Rebelin


La crisis poltica y econmica que afecta al gobierno de Dilma Rousseff no ha hecho ms que profundizarse en los ltimos meses. La intensidad que la misma ha adquirido resulta de la acumulacin por parte del gobierno de diferentes situaciones problemticas, frente a las cuales ste no ha encontrado soluciones satisfactorias desde el comienzo de su mandato. Estos problemas, al permanecer en estado de irresolucin, se han ido retroalimentando los unos a los otros, en la forma de una espiral que sobrecarga al Ejecutivo restndole capacidad de respuesta y llevndolo al inmovilismo por acumulacin de problemas.

En este sentido, los problemas que consideramos como ms relevantes actualmente para el gobierno brasileo son los siguientes:

a) Dilma no ha logrado reconstruir su legitimidad popular luego del modesto triunfo en las elecciones de 2014 frente a Acio Neves, el candidato del Partido de la Socialdemocracia Brasilea (PSDB). Luego de aquel triunfo electoral, en su primer discurso, Rousseff prometi una reforma poltica que recogiera las aspiraciones de cambio del electorado, que la presidenta haba convertido en el eslogan de su campaa presidencial, con la frase gobierno nuevo, ideas nuevas. Sin embargo, dada la adversa relacin de fuerzas al interior del Congreso para su partido, el PT, esta cuestin no ha sido relanzada desde su asuncin.

b) Vinculado a esta ausencia de cambio se encuentra el gran tema del ajuste econmico. Dilma y su gobierno han entrado en la lgica del ajuste econmico, poniendo a un Ministro de Economa tcnico como Joaquim Levy, quien asegura que el ajuste implica realizar en forma progresiva mayores recortes. Esto es bastante problemtico para un gobierno que se basa en el apoyo popular de los sectores ms desfavorecidos, un partido de izquierda devenido en partido de los pobres -segn la expresin utilizada por el politlogo Andr Singer- que ha construido su mayor base electoral en el Norte y el Nordeste del pas.

Recordemos que al asumir en 2003 Lula tuvo que hacer tambin un ajuste econmico para equilibrar las cuentas y estabilizar la economa. La diferencia radica en que ese ajuste fue hecho por Antonio Palocci, un orgnico del partido, un ex trotskista con una visin ortodoxa a nivel econmico, pero un poltico orgnico del PT. De este modo, se aseguraba el predominio de la poltica por sobre la lgica econmica de los mercados. En el caso de este segundo mandato de Dilma, es al revs, ya que Levy es un economista formado en la Universidad de Chicago sin ningn vnculo previo con el Partido de los Trabajadores, de modo que prevalecen sus orientaciones ortodoxas en materia econmica frente a las definiciones partidarias. Esta cuestin, al instaurar una agenda gubernamental orientada por una visin ortodoxa de la economa, resiente el vnculo del gobierno con los movimientos sociales, restndole apoyos fundamentales que le permitiran reducir el condicionamiento de los mercados.

c) Por otra parte, suceden al mismo tiempo los escndalos de corrupcin que involucran a una gama extendida de polticos y constructoras en vinculacin con la empresa estatal Petrobras. Los medios de prensa como Folha de S. Paulo, O Globo y O Estado de S. Paulo dan gran relevancia a esta cuestin en la agenda pblica. Procuran de este modo incentivar en la poblacin un desencanto ciudadano que tenga por principal blanco al gobierno brasileo. En este sentido, la Folha de S. Paulo pretendi marcar un ultimtum a la presidenta en su editorial del domingo 13 de septiembre, ltima chance, sealando que en caso de no aplicar el ajuste econmico y el corte de gastos con severidad, a la presidenta no le restar, en caso de que se doble por el peso de la crisis, sino abandonar sus responsabilidades presidenciales y, eventualmente, el cargo que ocupa.

d) Por ltimo, se evidencian las dificultades de la presidenta y el PT para hacer frente a la lgica extorsiva del PMDB, principal partido aliado en el Congreso, que avanza en su vocacin de poder al interior del gobierno, desde un accionar oportunista y pos-ideolgico con el propsito de acumular cargos y capacidad de negociacin. El vicepresidente Michel Temer, por la ambigedad de sus declaraciones y su juego poltico, coquetea con la posibilidad de una destitucin de Dilma y por reemplazarla en el gobierno. Ni qu decir de Eduardo Cunha, presidente de la Cmara de Diputados, que busca abiertamente desestabilizar al gobierno incentivando un impeachment que termine con el mandato de la presidenta.

Cmo salir de esta crisis? Dado que su profundidad sobreviene por una acumulacin y retroalimentacin de problemas que se encuentran interrelacionados, una salida a esta situacin slo podra provenir de un giro consistente y de orientacin por parte del gobierno. Pretender afrontar esta crisis de acumulacin de problemas interrelacionados con una serie de respuestas parciales probablemente prolongar esta situacin crtica y de debilidad gubernamental, restando cada vez mayor capacidad de decisin al Ejecutivo.

Principalmente, como seala el politlogo Andr Singer, se debera conciliar con los sectores que buscan terminar con el ajuste econmico. Slo una accin de este tipo podra habilitar un cambio en una coyuntura que, si contina profundizando su rumbo, obligar a la presidenta a resignarse a los condicionamientos de los factores de poder, quedando definitivamente sin capacidad de accin poltica para conducir un gobierno que acaba de iniciarse.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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