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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2015

Anlisis de coyuntura, segundo cuatrimestre de 2015
Crisis poltica: Alternativas y desafos de la lucha popular

Grupo de Estudio Sociales y Polticos - Plataforma Nexos
Rebelin


1. Carcter del periodo

El rasgo dominante del actual periodo de la lucha de clases es la profunda crisis que afecta al actual sistema poltico, expresada en la honda desafeccin que le manifiesta hoy la ciudadana, la cual se ha venido arrastrando y acumulando desde hace largo tiempo.

Esta crisis del sistema poltico deriva, principalmente, de tres falencias fundamentales:

a) la de su legitimidad, tanto por haber sido originado por la sola voluntad discrecional de la dictadura como por la funcin para la que fue concebido: operar ante todo como un cerrojo que impidiese revertir el trayecto que aquella le impuso al pas

b) la de su representatividad formal, vale decir su capacidad para expresar de manera adecuada en la composicin de sus mandatos de autoridad y cuerpos colegiados la voluntad poltica expresada por la ciudadana en las urnas

c) la del grado de confiabilidad que se merece, tanto por su entramado legal e institucional como por el comportamiento de sus integrantes en cuanto asegurar la debida probidad de su accionar y el cumplimiento de los compromisos contrados

Esta crisis se manifest ya de manera clara y directa a partir de 2011 cuando la masiva y prolongada movilizacin estudiantil, junto a otras que estallaron entonces, pusieron en evidencia el generalizado y potencialmente explosivo descontento presente en la poblacin.

Fue precisamente la percepcin de esta amenaza lo que aument el disenso entre las fuerzas polticas del sistema, al obligarlas a hacerse cargo del descontento popular introduciendo algunos cambios que permitiesen aminorar la fuerza de la movilizacin.

Ello explica el tenor de los problemas que ahora se encuentran en el centro del debate poltico, los cuales giran en torno al significado y alcance de las reformas que se requieren, y que para la clase dominante solo buscan calmar el descontento y estabilizar el sistema.

No obstante, es claro que debido a las carencias claves antes sealadas, el sistema poltico ha ido perdiendo su eficacia ideolgica como instrumento de dominacin, conservando solo la que posee como mecanismo administrativo y represivo centralizado del Estado.

De modo que si, a pesar de su profundidad, esta crisis no logra socavar ms decisivamente el poder de la clase dominante, ello solo se debe a la inexistencia de una oposicin popular capaz de dar expresin y conduccin poltica a ese intenso y extendido descontento.

A su vez, esto ltimo obedece, ante todo, a la incapacidad mostrada hasta ahora por las fuerzas de la izquierda anticapitalista para superar tanto las vacilaciones de algunas de ellas frente al gobierno como la enorme dispersin poltica y organizativa que las afecta.

La izquierda, por su oposicin radical al sistema poltico y econmico heredado de la dictadura, representa la nica alternativa poltica potencial capaz de sintonizar con el profundo rechazo popular a los abusos empresariales y a la corrupcin de la casta poltica.

Pero para ello necesita desplegar un accionar no solo programticamente consistente y ticamente intachable, sino adems una fuerza organizativa capaz de convocar al conjunto de la poblacin y ser visualizado por sta como una opcin poltica efectiva y confiable.

El requisito de consistencia exige asumir una posicin clara y decididamente favorable a una democratizacin real de la sociedad, especialmente en el plano poltico y econmico, impulsando, en todas las formas posibles, la movilizacin popular requerida para ello.

Por esto mismo, es necesario que esa izquierda se delimite con toda claridad del actual gobierno, que por sus propsitos y accionar es un gobierno burgus, sin abrigar ni generar ninguna expectativa en sus propuestas de reforma que solo buscan calmar el descontento.

Pero, obviamente, esto no significa permanecer neutral o indiferente frente a la necesidad de impulsar una lucha consecuente por los derechos democrticos y las reivindicaciones econmicas del pueblo trabajador, intentando llevarla tan lejos como resulte posible.

Por el contrario, la izquierda debe evidenciarse como la fuerza poltica ms decidida y consecuente en el impuso de estas luchas, esforzndose incansablemente por ampliar, en toda ocasin y circunstancias, los lmites de lo posible.

2. Aspectos coyunturales

2.1. Los hechos ms relevantes

1. En el contexto del periodo, la agenda poltica del segundo cuatrimestre del 2015 ha continuado intensamente marcada por el tipo de acontecimientos que caracterizaron al primero: por una parte los referidos a la actuacin de las cpulas polticas que operan en el escenario institucional y por otra los generados por la movilizacin social.

En lo primero, por la gran notoriedad ganada primero por los escndalos de corrupcin protagonizados por la casta poltica, en una seguidilla de revelaciones que la afectan de manera transversal y que parecen no tener fin, y luego por el anuncio oficial de la decisin de Bachelet de limitar aun ms el ya tmido alcance y ritmo de sus anunciadas reformas y algunas de las medidas ms directamente asociadas a esa decisin.

En lo segundo, por las persistentes, crecientes y agudas manifestaciones de conflictividad social que, a pesar de los continuos esfuerzos de los medios por ocultarlas o distorsionar su naturaleza y de los altibajos derivados de la falta de claridad y decisin de una parte de sus conducciones, dan cuenta del gran descontento popular acumulado tras dcadas de continuos abusos e hipocresa y de la generalizada desconfianza de la poblacin en la probidad y comportamiento poltico de las cpulas gobernantes.

2. En la denuncia de la corrupcin cabe destacar el importante rol desempeado por la escasa prensa independiente existente en el pas que, en ausencia de una expresin poltica propia de los sectores populares, ha sido clave para desbaratar los intentos realizados por la casta poltica para silenciar y bloquear, tanto como le resultase posible, el curso y alcance de las investigaciones.

Buscando inhibir y desacreditar las denuncias, no han faltado incluso quienes han intentado descalificar la genuina indignacin generada por los numerosos actos de corrupcin de la casta poltica que han ido quedando al descubierto, tildndola de simple "moralina". Por esa va se intenta establecer que nadie estara en condiciones de "lanzar la primera piedra" ya que, al fin de cuentas, las conductas que se reprochan solo seran una expresin de la "naturaleza humana". Como reza el refrn, siempre "el ladrn los cree a todos de su misma condicin".

2.2. La reaccin desde el bloque en el poder

3. En rigor, las investigaciones sobre sobornos, cohecho, trfico de influencias y evasin tributaria no han ido todo lo lejos que debiesen en extensin y profundidad, limitndose solo a algunos de los dineros provistos por grandes empresas con casa matriz en Chile u operaciones de enriquecimiento ilcito. Pero ello ha sido suficiente para poner claramente al descubierto la enorme venalidad e hipocresa que corroe a la mayor parte de la casta poltica, hundindola en el mayor de los descrditos.

Por otra parte, y como era de esperar, las medidas de parche ideadas hasta ahora en el marco del propio sistema, como las propuestas por la Comisin Engel, estn lejos de resolver el problema. Ello porque la casta poltica se ha evidenciado hasta tal punto comprometida con el sistema poltico antidemocrtico heredado de la dictadura que se muestra completamente renuente a transparentar sus formas de funcionamiento, atinando solo a tratar de apuntalarlo mediante medidas de carcter puramente cosmtico.

La prctica del "lobby del gran empresariado, dirigida en definitiva a comprar por mltiples vas los servicios de la casta poltica a todo nivel (financiamiento de campaas, donaciones a proyectos de ciertos "servidores pblicos", relaciones sociales, etc.), no es ajena a la naturaleza misma del sistema, en que las instancias de decisin poltica solo sirven, finalmente, a sus verdaderos amos: los poderes fcticos empresariales que operan tanto a escala nacional como transnacional.

4. En cuanto al anuncio oficial de limitar aun ms el tmido alcance y ritmo de las reformas anunciadas por el gobierno, se invoca como principal justificacin la escasez de los recursos de que dispondr el Ejecutivo a consecuencia del menor nivel de crecimiento proyectado ahora para la economa chilena. En otros trminos, se seala simplemente que "la plata no alcanza", aunque se alude tambin, como factores complementarios, pero sin mayor precisin y explicacin, a la falta de claridad y errores cometidos en el diseo y gestin de las reformas comprometidas.

El gran capital se ha aprovechado de esta circunstancia para ejercer presin sobre el gobierno a fin de morigerar sus proyectos de reforma, sobre todo en materia laboral. El argumento que se esgrime es que la actual disminucin del crecimiento de la economa chilena es un producto directo de la gran "incertidumbre" provocada en el empresariado por la reforma tributaria, llevndolo a abstenerse de invertir, inquietud de la que se han hecho eco tambin los sectores ms conservadores del gobierno.

Lo que obviamente no se dice es que l a disminucin del ritmo de crecimiento que afecta a la economa chilena deriva de una cada de la inversin que se viene arrastrando desde mediados del ao 2013. Ahora bien, lo que en toda economa capitalista explica una cada de la inversin son, obviamente, las menores expectativas de ganancia, es decir, las menores posibilidades de valorizar el capital, que se hacen presentes en ella, las cuales, a su vez, derivan de la fuerza mayor o menor de la demanda.

En el caso de una economa altamente dependiente como la chilena, con una oferta de carcter esencialmente minero, la demanda que le imprime dinamismo es ante todo la que procede de los mercados de destino de su principal rubro de exportacin, el cobre, y que por diversas vas arrastra luego al resto de las actividades econmicas. La progresiva cada en el precio internacional de este "commodity" es as el factor clave que explica la cada de la inversin y del consumo con la consecuente ralentizacin de la economa chilena.

5. Por lo tanto, la explicacin del anuncio presidencial no es la que se ha invocado como pretexto. Lo clave es que la mayor parte de las corrientes polticas de la NM jams han tenido una real voluntad poltica de llevar a cabo reformas sustantivas al modelo econmico vigente, que desafen seriamente el chantaje permanente que el gran capital ejerce sobre el pas. Las razones subjetivas de ello pueden ser variadas, pero lo cierto es que, considerando la trayectoria poltica de estas corrientes, es sencillamente ingenuo suponer lo contrario.

El actual afn reformista del gobierno ni siquiera se orienta a reemplazar el modelo econmico neoliberal vigente por otro que sea expresin de un "capitalismo con rostro humano", de corte ms clsicamente socialdemcrata lo que supondra una mayor disposicin a limitar la insaciable voracidad del gran capital, sino solo a introducir ciertos correctivos y regulaciones menores que permitan aliviar algunas de las tensiones que sus ostensibles asimetras generan en la sociedad a fin de dar mnimas satisfacciones a las demandas ciudadanas que permitan frenar, y en definitiva desarticular, su disposicin a movilizarse.

En efecto, no hay que olvidar que fue debido a la ostensible falta de voluntad poltica del gobierno para enfrentar la situacin de inequidad en materia tributaria que la reforma que en este plano debera haber provisto los recursos necesarios para llevar a cabo una profunda reforma del sistema educacional para no hablar ya de las que tambin requieren los sistemas de salud y de pensiones parti plantendose metas claramente insuficientes, y que adems fueron luego recortadas, y de una manera turbia y antidemocrtica (la "cocina" de Zaldvar), con el aval del propio gobierno.

Baste sealar que por solo concepto de lo que eufemsticamente se denomina "gasto tributario", es decir las numerosas exenciones que la reforma dej en pie y que benefician en forma prcticamente exclusiva al gran capital, el Fisco deja de percibir anualmente unos 14 mil millones de dlares, cifra holgadamente superior a la necesaria para financiar conjuntamente una reforma de la educacin y de la salud que les brinde reconocimiento como derechos sociales universales. Por lo tanto, claramente el problema no es la falta de dinero.

2.3. El posicionamiento de los actores sociales

6. En el plano de la movilizacin social, la demanda de una reforma educacional profunda sigue estando en el centro del debate y ha desencadenado una nueva oleada de protestas estudiantiles, a la que se sum luego el magisterio levantando sus propias demandas sectoriales. Si bien el documento de los nueve puntos dado a conocer en junio de este ao por la CONFECH constituye un importante paso en la clarificacin y rearme programtico de esta movilizacin, lo cierto es que ella ha carecido hasta ahora de una conduccin que interpele claramente al gobierno y evidencie su desinters por impulsar un cambio efectivo del modelo educativo privatizado y mercantilizado impuesto en dictadura. De hecho, solo un mes despus, el Gobierno hizo pblica sus "Bases para una reforma al Sistema Nacional de Educacin Superior" en las que implcitamente se admite que podrn seguir existiendo instituciones que lucren aunque sin recibir fondos pblicos.

Del mismo modo, ha sido precisamente el diseo puramente tecnocrtico del proyecto de carrera docente emanado del Ministerio de Educacin, que reafirma el compromiso del gobierno con un modelo educativo basado en criterios de mercado, lo que desat la fuerte resistencia de los maestros, desbordando el rol de contencin que pretendi jugar en esto la actual directiva del Colegio de Profesores. Finalmente la prolongada movilizacin del magisterio debi ser levantada sin que lograse forzar al Gobierno a incorporar sus demandas al proyecto de carrera docente antes de ser tramitado por el Parlamento.

Por otra parte, si bien en torno a este como a otros aspectos especficos ha habido una cierta resistencia a aceptar sin ms la tibieza de la agenda de reformas del gobierno por parte de algunos parlamentarios de la NM, lo cierto es que, en ltima instancia, todos han terminado alinendose disciplinadamente tras el tinte ostensiblemente "moderado" de las directrices emanadas de La Moneda, sin atreverse a traducir sus desacuerdos en algo ms que gestos de carcter puramente simblico.

7. Desde la arista del Movimiento Estudiantil, pese a la favorable coyuntura que la crisis de legitimidad de la casta poltica y el creciente malestar social han generado, el movimiento estudiantil, y la izquierda en su conduccin, no han logrado posicionarse como una fuerza poltica decisiva en la actual coyuntura.

Pese a mantener una mayora amplia y duradera desde el 2012 en la CONFECH, el denominado bloque de conduccin ha sido incapaz de coordinar su accionar y presentar una estrategia coherente y cohesionada que instale y radicalice la agenda nacional, pese a mantener altos niveles de participacin en las convocatorias y aglutinar, por primera vez a ms de 50 federaciones de estudiantes en la CONFECH. Ello, a pesar de ser la nica fuerza social, actualmente operativa, capaz de articular a nivel nacional una movilizacin masiva y genuinamente democratizadora frente al gobierno y a la casta poltica.

8. Algo similar ocurre con el proyecto de reforma laboral, cuyas propuestas han recibido un rechazo cruzado tanto de las ms altas cpulas empresariales, que se resisten a atenuar las facultades discrecionales que actualmente detentan en el plano de las relaciones laborales, como de las tendencias ms consecuentemente clasistas del movimiento sindical, que reconocen sin mayor dificultad la sintona en que las reformas propuestas se hallan con el propsito de consolidar el modelo neoliberal de superexplotacin del trabajo vigente en el pas.

Dados los intereses que entran aqu directamente en pugna, el debate sobre las caractersticas y alcance de la reforma laboral permite visualizar ms claramente que otros mbitos de la vida social y poltica la naturaleza de la actual coyuntura: la creciente conflictividad social y la potencial amenaza que conlleva para el sistema poltico imperante, directamente comprometido con la defensa del modelo econmico neoliberal, ha terminado por desatar en su propio seno una espiral de confusin y desacuerdos respecto a la mejor manera de conjurar dicho peligro.

No obstante, el expediente represivo frente a la movilizacin social se mantiene plenamente activo, e incluso tiende a acentuarse, como lo muestran los casos de los estudiantes Luciano Debrott y Rodrigo Aviles, que resultaron gravemente heridos como resultado de la accin las fuerzas especiales de carabineros, y luego la represin de la huelga de los trabajadores subcontrados del cobre que culmin con el alevoso asesinato de Nelson Quichillao en la Divisin El Salvador de CODELCO.

El limitado alcance de la reforma laboral propuest tiende a prevalecer porque an las movilizaciones de los trabajadores carecen de una conduccin consecuente y mantienen un carcter predominantemente sectorial, sin que las convocatorias por demandas globales, como la lucha por un nuevo cdigo del trabajo con participacin de los trabajadores, logren la unidad poltica necesaria para poner en cuestin al sistema por parte del conjunto de los explotados.

9. En materia de derechos humanos, el movimiento de los ex presos polticos fue sistemticamente silenciado por los medios de comunicacin. Sin embargo, la confesin de uno de los conscriptos que formaban parte de la patrulla que quem vivos en 1986 a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana reactualiz en la mente colectiva del pas los horrores del terrorismo de Estado durante el periodo de la dictadura y lo mucho que se halla an pendiente en trminos de justicia y reparacin en materia de Derechos Humanos.

Los vergonzosos privilegios carcelarios e institucionales de que aun hoy, a veinticinco aos de iniciada la "transicin a la democracia", gozan quienes han sido judicialmente condenados como responsables directos de los abominables actos criminales que culminaron en el asesinato y desaparicin de miles de luchadores antidictatoriales contrastan con la situacin de virtual abandono en que se encuentran muchos de quienes fueron vctimas de la represin y constituyen una muestra clara de lo dbil e insuficiente que ha sido el compromiso de los gobiernos posdictadura con la defensa de elementales valores democrticos.

10. Los altos crculos empresariales han continuado manifestando una tenaz reticencia a todo tipo de cambios, aun puramente cosmticos. Para justificar esta actitud invocan las perspectivas de bajo crecimiento por las que atraviesa la economa chilena como prueba de los adversos efectos que seran atribuibles al afn reformista del gobierno, el cual habra creado ya un clima de incertidumbre y desconfianza entre los inversionistas.

El gobierno, por su parte, desde que decidi echar pie atrs en su muy tmido proyecto inicial de reforma tributaria, ha estado dando continuas seales de su disposicin a no ir ms all de lo que las cpulas empresariales estn dispuestas a aceptar, reiterando su voluntad de enmarcar sus anunciadas reformas en una renovada versin de la vieja "poltica de los acuerdos". No es casual que la nueva configuracin del gabinete y el tono ms "moderado" y tranquilizador de sus voceros clave haya sido acogido con claras muestras de satisfaccin por el gran empresariado.

2.4. Una batalla poltica fundamental en el prximo futuro

11. El proceso constituyente anunciado por el gobierno, "en el contexto de un Acuerdo Poltico Amplio", est pensado para sortear de la mejor manera posible para la clase dominante la demanda ciudadana de una real democratizacin, y por ende legitimacin, del sistema poltico. Lo ms probable es que la salida que finalmente ensaye La Moneda, intentando satisfacer las encontradas demandas que se hacen sentir sobre el gobierno en este aspecto clave para la vida poltica del pas, sea la de considerar la prxima eleccin parlamentaria, a realizarse en el marco del nuevo sistema electoral de carcter proporcional ya aprobado, como el escenario institucional propicio para llevar adelante el debate, dejando la definicin del nuevo marco constitucional en manos del prximo Parlamento. Posteriormente, ste sera plebiscitado para lograr su legitimacin.

12. Ms all del curso en que La Moneda quiera encauzar esta cuestin, por las definiciones sustantivas que ella misma pone en juego, la batalla por un nuevo marco constitucional est llamada a constituir un escenario fundamental de la lucha poltica en el prximo futuro. Mientras la derecha ms dura se escuda tras la aparente indiferencia de la mayor parte de la poblacin ante los problemas ms directamente polticos, la "nueva derecha" que gobierna el pas intenta mantener el debate de estos problemas aprisionado en el marco institucional heredado de la dictadura.

Es por ello que, para las fuerzas de izquierda, estos debates constituyen una magnfica oportunidad para reafirmar ante el grueso de la poblacin el carcter seudodemocrtico del sistema poltico-institucional vigente y enfatizar la decisiva importancia que para la solucin de sus problemas cotidianos reviste la defensa clara y decidida de sus derechos polticos.

13. Lo anterior exige que las fuerzas de izquierda se muestren capaces de generar una capacidad poltica propia para encarar este tipo de desafos en el plano de una lucha de ideas susceptible de suscitar la atencin y permear la conciencia de los ms amplios sectores de la poblacin trabajadora. Esto supone la disposicin a actuar en base a una poltica de clara independencia de clase frente al gobierno y de manera unitaria entre sus distintos destacamentos. Se requiere de una izquierda decidida a evidenciar el carcter burgus, neoliberal y proimperialista del actual gobierno y su programa y, en consecuencia, a luchar en contra de sus polticas en todos los terrenos, teniendo como objetivo central la elevacin sistemtica de los niveles de conciencia, organizacin y movilizacin popular.

14. Esto supone tambin una clara y firme actitud de rechazo del curso poltico asumido desde posiciones aparentemente "de izquierda" por la dirigencia del PC, cuya presencia en la Concertacin 2.0 y en el gobierno es el natural resultado de su ya inveterada concepcin reformista y cupular de la poltica. Ello se traduce en un comportamiento persistentemente oportunista dirigido a justificar el accionar del gobierno, ocultando su verdadero carcter de clase y propiciando la subordinacin de las demandas populares al programa de reformas puramente cosmticas de la NM. En consecuencia, el comportamiento poltico del PC solo confunde e ilusiona a los sectores del pueblo trabajador, que creen ver en l a una fuerza de izquierda, con respecto al carcter supuestamente "progresista" del actual gobierno y sus polticas.

2.5. Los desafos de la izquierda anticapitalista

15. Junto con fortalecer las luchas sectoriales actualmente en curso, la tarea del momento es ampliar y profundizar el alcance de la movilizacin popular en una perspectiva de cuestionamiento democrtico y global del sistema econmico y poltico vigente. A ello apunta la demanda de que el debate y elaboracin de una nueva Constitucin Poltica sea llevada a cabo apelando a la nica fuente de un poder legtimo, que es el conjunto del pueblo, mediante la convocatoria a elecciones para una Asamblea Constituyente.

Ante esto, las propuestas de lucha de carcter puramente local, predicadas desde hace largo tiempo y reiteradas ahora en oposicin y como alternativa a la movilizacin en curso, y adems formuladas en nombre de un supuesto mayor radicalismo, van exactamente en la direccin contraria, traducindose en definitiva en una suerte de abstencionismo poltico.

Al restar significacin contestataria a las marchas, creyendo ver en ellas la expresin de un mero "peticionismo", no solo se desconoce la riqusima y muy significativa experiencia histrica existente en torno a este tipo de lucha de masas, que en muchos casos han terminado por derribar gobiernos, sino que se tiende a desarmar y desalentar las luchas reales en curso.

16. Se plantea aqu una clsica cuestin que, en el marco del combate poltico por el socialismo, es de carcter estratgico: la relacin entre la lucha por el objetivo de la revolucin y la lucha por las reivindicaciones inmediatas de los explotados. Ya Rosa Luxemburgo, en su clebre crtica del reformismo de su poca, seala que no existe una oposicin real entre ambas en la medida en que se asuma que la lucha por las reformas no es un fin en s mismo sino solo el nico medio posible para elevar los niveles de movilizacin, organizacin y conciencia de los trabajadores.

Lo mismo sealaron Lenin en su famosa crtica de las corrientes "izquierdistas" del recin fundado movimiento comunista internacional y Trotsky al explicar la metodologa del "programa de transicin": se trata de tender un puente, a travs de una lucha consecuente por los intereses, derechos y aspiraciones inmediatas de los trabajadores, entre sus actuales niveles de conciencia y organizacin y los que demanda la lucha por el socialismo. Ese es el camino que permite acumular la fuerza necesaria para ello.

17. Para constituir una real alternativa, capaz de movilizar y dar expresin poltica al descontento popular, las fuerzas de la izquierda, basndose en las enseanzas de la experiencia histrica, necesitan mostrarse capaces de actuar con la consistencia y realismo que supone tomar en cuenta los niveles de conciencia poltica efectivamente presentes en la poblacin trabajadora.

Esto constituye una condicin ineludible para superar las dinmicas autodestructivas que, desde posiciones pretendidamente "revolucionarias", estimuladas por la proliferacin del irracionalismo posmoderno y la confusin generada por el colapso de los regmenes stalinistas, han estado erosionado su capacidad de articulacin e intervencin poltica. Haciendo pie en una ostensible mistificacin del sujeto popular, tales tendencias suelen cobrar expresin en posiciones manifiestamente antipartido, espontanestas, basistas y polticamente abstencionistas.

18. Si aspira a erigirse en una real alternativa poltica, la izquierda necesita desplegar una accin poltica efectiva, premunida de un discurso propio, fundado y coherente, en los diversos y sucesivos campos de disputa que crea y recrea permanentemente la lucha de clases. La lucha poltica es, ante todo, un combate por la hegemona cultural, y como tal representa un esfuerzo constante y tenaz por conquistar las mentes y los corazones de los pueblos. Desde una perspectiva revolucionaria, es un combate contrahegemnico orientado a la constitucin y fortalecimiento de una fuerza colectiva capaz de asumir la conduccin global de la sociedad.

Esto exige asumir una clara y categrica defensa de todas las legtimas demandas del pueblo trabajador, tanto de sus reivindicaciones ms inmediatas (salariales, laborales, locales o sectoriales), como de las demandas polticas globales, que en definitiva apuntan a una democratizacin radical de la sociedad en todos los planos. En esto no es posible admitir ninguna actitud de neutralidad, prescindencia o abstencionismo. Para ser tal, la izquierda debe asumir una decidida posicin de liderazgo en estas luchas como la ms clara y resuelta impulsora de las mismas.

19. Adems de los estragos ocasionados por las tendencias espontanestas, existe otra fuente de dificultades que se hace presente en el abigarrado espectro de la izquierda, configurando un fenmeno distinto, esta vez de raz ms bien idealista, dogmtica y sectaria, que se expresa en el accionar y discursividad de algunas corrientes que se aferran a esquemas de accin poltica preconcebidos que suelen guardar poca relacin con la realidad histrica concreta en que vivimos.

Ante una realidad que por su propia naturaleza se exhibe inevitablemente compleja, diversa, contradictoria y dinmica, el dogmatismo se aferra a la sustantivacin de ciertos esquemas ideolgicos petrificados derivados de otras experiencias. Por cierto, el conocimiento de stas puede servir para orientar un accionar acorde a la realidad actual de la lucha de clases, pero a condicin de no suplantar jams el "anlisis concreto de la situacin concreta" por directrices canonizadas de supuesta validez universal.

20. Por todo lo antes dicho, resulta lamentable constatar la escasa de voluntad poltica evidenciada hasta ahora por las principales organizaciones polticas que se posicionan a la izquierda del Gobierno, y de la coalicin que lo respalda, de llamar a construir desde ya un referente unitario para aglutinar a todas sus fuerzas tras una Plataforma y propuestas de movilizacin de cara a los grandes desafos polticos que se plantean para el prximo futuro.

Habr que trabajar arduamente para superar este estado de cosas y poner en pie un proceso de convergencia poltica que conduzca en un plazo relativamente cercano a la constitucin de un frente unitario de lucha capaz de dar expresin y conduccin poltica al descontento popular acumulado y de constituirse por esa va en una real alternativa de superacin progresiva del actual escenario poltico del pas.

Agosto de 2015

GESP Grupo de Estudio Sociales y Polticos

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GT Coyuntura Plataforma NEXOS

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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