Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2015

Paz y adecuaciones institucionales del Estado

Horacio Duque
Rebelin


La paz avanza y las negociaciones, la disputa poltica, se colocan en el terreno estratgico de las adecuaciones del Estado a lo consensuado en materia agraria, de participacin poltica, cultivos de uso ilcito, fin del conflicto, reformas militares y justicia.

Los dilogos de paz son un proceso poltico que debe reflejarse en transformaciones fundamentales en la estructura del Estado entendido como reflejo de una correlacin de fuerzas, como una materialidad de instituciones y como una legitimidad que expresa la hegemona del grupo directivo en el Estado.

Con la paz debe surgir un nuevo Estado en la perspectiva de la democracia y el socialismo que recoja las banderas de cambio de la resistencia campesina revolucionaria y del pueblo colombiano.

El bloque temtico identificado con el fin del conflicto, del Acuerdo especial de La Habana para la terminacin de la guerra en Colombia y la construccin de la paz en la sociedad, establece la necesidad de adelantar ajustes institucionales para hacer viables los consensos suficientes que se alcancen en cada una de las materias objeto de dilogo y concertacin entra el Estado y las Farc (1).

En otros trminos, los pactos y coincidencias de La Mesa, han de reflejarse en cambios y reformas al Estado, a su rgimen de funcionamiento y a su aparato gubernamental.

Los asuntos ya consolidados, necesariamente deben reflejarse en un rediseo de los entes de gobierno existentes y de los sentidos del Estado.

Me refiero al tema agrario y rural que va a requerir importantes transformaciones en el Ministerio de Agricultura y todo el sector rural del Estado (2) ; al de la democracia ampliada y la participacin poltica, que demandara replanteamientos en el mbito electoral, el ordenamiento territorial, los sistemas de comunicacin, los modelos de participacin ciudadana, el rgimen de partidos y movimientos sociales, la representacin poltica y la seguridad de la guerrilla convertida en fuerza poltica (3); a la erradicacin de los cultivos de uso ilcito, con nuevos instrumentos de gestin alternativos (4) ; a las reformas militares que ya se adelantan con un reexamen de las teoras de la seguridad del Estado y sus implicaciones en la erradicacin definitiva del paramilitarismo, para trascender cierta crisis existencial institucional de los aparatos armados en la transicin(5) ; y al sensible tema de las vctimas, la verdad, la justicia, la reparacin y la garanta de la no repeticin (6), esfera en la que ya est previsto crear una jurisdiccin especial de paz, con un Tribunal especifico , diferente a los que existen en los trminos de la Constitucin de 1991, ciertamente carcomidos por una abrumadora avalancha de corrupcin.

Desde luego, las reformas polticos que se observan y los que vendrn son consecuencia de un ajuste en curso en las relaciones entre Estado y sociedad civil.

Por eso, se trata de ver los cambios estatales en relacin a la dinmica de las estructuras sociales y polticas, y en las relaciones entre Estado, gobierno y sociedad.

Se trata de hacer una mirada desde la sociologa poltica.

El Estado deber reformarse en muchos aspectos (7) porque la composicin y accin de la sociedad civil y de las culturas comunitarias cambiara con la implementacin de los acuerdos de paz, produciendo una coyuntura de posibilidad y de reestructuracin democrtica de las relaciones entre Estado y sociedad, pero tambin se desplegaran los aspectos conservadores contenidos en la sociedad civil en el polo propietario y desde los mbitos populares.

Por eso, alcanzar el objetivo de la paz ha significado la configuracin de un escenario de disputa entre concepciones no compatibles respecto de lo que debera ser el orden posterior no violento. No se puede omitir que el Estado es una relacin y un conjunto de estructuras que es resultado de la lucha poltica. El Estado es un campo de lucha y una forma de lucha poltica, a la vez que se pretende que sea la forma de unificacin de territorios y poblaciones, divididas por criterios de propiedad, poder poltico y cultura. La lucha poltica se despliega fuera y dentro del Estado, un Estado dividido por el modo en que los sujetos que gobiernan diferentes niveles y espacios relacionan las estructuras estatales con las estructuras sociales.

El Estado es, en sntesis, campo de disputa por la reproduccin o reforma del orden social.

En ese sentido, a estas alturas del proceso, queda claro que dos bloques sociopolticos difieren en cuanto a la paz. Hay un bloque estructurado en el funcionamiento de la Mesa de dilogos de La Habana, conformado por las delegaciones plenipotenciarias del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y de las Farc, el cual pacientemente -con las tensiones inevitables-, ha elaborado coincidencias de la mayor trascendencia. Sera infantil y torpe menospreciar el trecho recorrido en los ltimos 48 meses. Su potencial poltico es gigantesco y hay que blindarlo en todas las formas. Para decirlo en los trminos del Jefe revolucionario de las Farc, hay una alianza para la paz entre la resistencia campesina revolucionaria, el Presidente Santos y su gobierno. El otro bloque es el integrado por el ncleo de la ultraderecha que encarna el expresidente lvaro Uribe Vlez. Se trata de una tendencia retrograda que hace un sistemtico sabotaje al horizonte dibujado para poner fin definitivo a la guerra. Tiene un amplio poder, aunque su margen de maniobra se encoge merced a su desacople con el poder global del gobierno estadounidense de Barak Obama, bastante interesado, como el Papa Francisco y la Unin Europea, en la firma de un acuerdo de la paz en Colombia. En su orfandad geopoltica es muy probable que Uribe y la aglomeracin social que acaudilla mute hacia populismos nacionalistas, para no perder audiencia en sectores muy conservadores de la multitud.

Por supuesto, en el punto del Estado y su concepcin, esa tensin se exacerba. El Estado en su condicin poltica por excelencia, condensa las contradicciones estructurales de la formacin social, es en sus espacios donde presentan ms nitidez y valor en la perspectiva de los reordenamientos principales de la nacin.

Dada la jerarqua que adquiere en el proceso de la paz el asunto del Estado y su reforma democrtica, as como su articulacin con el proyecto encaminado a instalar un rgimen de participacin ampliada, en la perspectiva de establecer el socialismo en Colombia, objetivo explicito del programa de la resistencia campesina revolucionaria en su larga lucha por la emancipacin, este documento pretende incursionar en una reflexin de mayor envergadura sobre la teora del Estado y su reflejo en una estrategia de cambios revolucionarios en Colombia que nos lleven al socialismo.

1. Izquierda y Estado.

En el campo de la izquierda es diverso el abordaje que se hace del tema del Estado. Hay muchos enfoques y teoras al respecto. Las referencias aluden a los planteamientos de Hegel(8), a las elaboraciones de Marx en varios de sus textos (9) , a las de Federico Engels (10) , a la construccin terica de Lenin (11) y los revolucionarios rusos (12) . Ms recientemente nuevas corrientes en el marxismo (13) (instrumentalismo, escuela lgica del capital, marxismo estructural), se han ocupado de dicha materia a propsito de las transformaciones del capitalismo introducidas por las corrientes neoclsicas con el modelo neoliberal.

La constitucin de gobiernos populares en Amrica Latina como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Brasil, Argentina, Nicaragua, la permanencia de Cuba socialista y el auge de los movimientos sociales en otros Estados, ha propiciado de nuevo el debate sobre el Estado, el rgimen poltico y el gobierno.

Veamos en qu consisten los anlisis, las tesis y las reflexiones al respecto y su pertinencia para nuestro caso.

Recojo, para el efecto, recientes formulaciones planteadas por el actual Vicepresidente del gobierno de Bolivia, lvaro Garca Linera (14). Su lnea analtica se inscribe en el universo terico construido por Ren Zavaleta Mercado (15) y su tipo de poder dual con ocasin de la revolucin de 1954 en La Paz. El enfoque del poder dual bien puede ser un instrumento que nos permitira entender mejor la actual coyuntura colombiana, abierta con los dilogos de paz. Vivimos un momento de provisionalidad poltica, de un cierto vaco poltico, pero tambin de apertura a una nueva poca, como en su momento ocurri en la constitucin del Frente Nacional y la aprobacin de la Constitucin de 1991, un texto lleno de buenas y malas intenciones, al amparo del cual se implant el neoliberalismo y la apertura a la globalizacin, se generalizo el paramilitarismo, se mont el para Estado y la parapoltica, se narcotiz la economa, se masifico el desplazamiento violento de campesinos, se concentr aun ms la riqueza, se oligarquizo la poltica y se profundiz la pobreza y miseria de grandes masas sociales en las regiones. Por supuesto, sera necio negar que la conquista de ciertos derechos permitieron la constitucin de nuevas subjetividades comprometidas en la resistencia y la lucha por la emancipacin, con logros importantes, aunque limitados, en la movilizacin indgena (por sus tierras ancestrales), de los afros (Ley 70 /1994 y Consejos comunitarios), de las mujeres, del ambientalismo, de los educadores, de los cocaleros, los campesinos pobres y medios, los Lgbti y las organizaciones polticas de la izquierda articuladas en el Polo Democrtico y otras agrupaciones como la UP, MP, el Frente Amplio por la paz y tendencias regionales comprometidas en plataformas autonmicas.

Retomar el debate sobre el Estado tiene, por supuesto, necesarias implicaciones en el punto de la implementacin de los acuerdos y su verificacin en los trminos establecidos. Bien es sabido que se han indicado unos procedimientos y unos instrumentos al respecto. El Presidente Santos tomo la decisin de formular un Acto Legislativo (16) para crear una Comisin Legislativa especial que se ocupar del tema de la paz, con una reforma al reglamento del trmite legislativo y con unas facultades de paz muy precisas para el Jefe de Estado. De otro lado, las Farc se inclinan por la convocatoria de una Asamblea constituyente popular y soberana (17) que trace las bases de una nueva estatalidad y un nuevo rgimen poltico. A mi juicio, en las dos ideas est presente, orbita, la categora del poder constituyente como fuente ontolgica de otras materialidades de poder alternativo.

Veamos entonces los alcances de las consideraciones tericas de Garca Linera, construidas desde las elaboraciones hegeliana, marxista, leninistas, weberiana, los aportes de Elias, de Zavaleta Mercado y Poulantzas.

En lo que sigue reno diversas tesis planteadas en varios textos y conferencias del autor.

Su propuesta consiste en estudiar al Estado, en el enfoque de Poulantzas, como una condensacin material de relaciones de fuerzas entre clases y fracciones de clases

Afirma Garca Linera, el Estado es eso: una cotidiana trama social entre gobernantes y gobernados, en la que todos, con distintos niveles de influencia, eficacia y decisin, intervienen en torno a la definicin de lo pblico, lo comn, lo colectivo y lo universal (18).

Lo que llamamos Estado, agrega, es una estructura de relaciones polticas territorializadas y, por tanto, flujos de interrelaciones y de materializaciones pasadas de esas interrelaciones referidas a la dominacin y legitimacin poltica. Esta relacin-Estado siempre es un proceso histrico poltico en construccin, en movimiento, en flujo. Sin embargo, hay momentos en su historia cuando este devenir se mueve en un marco de procedimientos, jerarquas y hbitos relativamente previsibles y acotados; estos son los momentos de la estabilidad de la relacin-Estado. Pero cuando las jerarquas, los procedimientos y los hbitos de la relacin-Estado pierden su anclaje estructural primordial, estamos frente a los momentos de transicin de una estructura de relaciones polticas de dominacin y legitimacin a otra, es decir, a otra forma de relacin-Estado.

2. Tres ejes analticos en el tema del Estado.

Hay tres ejes analticos, seala Garca Linera, del concepto de la relacin-Estado que es preciso tener en cuenta: El Estado como correlacin poltica de fuerzas sociales, el Estado como materialidad institucional y el Estado como idea o creencia colectiva generalizada (19).

Agrega GL que pretende recoger este debate, entendiendo al Estado, por una parte, como una correlacin poltica de fuerzas entre bloques y clases sociales con capacidad de influir, en mayor o menor medida, en la implementacin de decisiones gubernamentales o, si se prefiere, como construccin de una coalicin poltica dominante; por otra, como una maquinaria donde se materializan esas decisiones en normas, reglas, burocracias, presupuestos, jerarquas, hbitos burocrticos, papeles, trmites, es decir, como institucionalidad. Estos dos primeros componentes hacen referencia al Estado como relacin material de dominacin y conduccin poltica. Y, en tercer lugar, el Estado como idea colectiva, como sentido comn de poca que garantiza el consentimiento moral entre gobernantes y gobernados. Con este tercer componente, se refiere al Estado como relacin de legitimacin poltica o, en palabras de P. Bourdieu, como monopolio del poder simblico (20).

3. El Estado como construccin de monopolios.

Esto permite ver entonces al Estado, seala, tambin como una construccin poltica de monopolios legtimos sobre determinados recursos escasos de la sociedad: coercin, recursos econmicos pblicos y legitimacin. En este sentido, el Estado, como lo defini Weber (21) , es una maquina relacional que ha logrado a lo largo de la historia monopolizar el uso de la coercin publica en un determinado territorio mediante la centralizacin de la fuerza armada (Fuerzas Armadas, Polica), la punicin de las transgresiones a los modos de convivencia social (crceles, tribunales, cdigos) y el disciplinamiento colectivo al cumplimiento de procedimientos y reglamentos (acceso y cumplimiento de las normas publicas). Esta coercin, si bien se materializa en instituciones (dimensin material del Estado), y se consagra o se cotidianiza por medio de la continua internalizacin, y aceptacin pre-refexiva de los procedimientos, por parte de los ciudadanos (dimensin ideal del Estado), se trata de unas coerciones que han sido fruto de momentos especficos de luchas, de confrontaciones sociales que han jerarquizado e impuesto determinadas visiones o necesidades de mando y control sobre otras necesidades y mandos de otros sectores sociales (el Estado como dominacin Marx o correlacin de fuerzas), y que con el tiempo se han consolidado, olvidado en su origen de imposicin, y naturalizado como habito social.

Lo mismo, agrega, con los otros dos monopolios que dan lugar al Estado histrico: de recursos econmicos y de legitimacin social.

En el caso del monopolio econmico construido por el Estado, N. Elias (22) , ha mostrado como es que el Estado moderno ha ido consolidando tempranamente la facultad exclusiva de cobrar impuestos , a lo que hay que aadir luego, la propiedad de las empresas pblicas y la administracin centralizada del presupuesto general del Estado.

Se tiene ac un hecho monoplico construido mediante mecanismos coercitivos, legitimados como obligacin ciudadana e institucionalizados como funcin regular estatal.

Por ltimo el monopolio del poder simblico que detenta el Estado, si bien hace referencia al control de los procesos de produccin de las ideas-fuerza que cohesionan a una sociedad, se trata de legitimaciones de imposiciones, de dominaciones y luchas por la imposicin cuya violencia ha sido olvidada y reconocida como normal y practicada como parte del mundo dado de las cosas de una sociedad.

Por todo ello, otra manera de ver al Estado contemporneo es como un proceso de construccin histrica de dominacin a partir de tres grandes monopolios: de la coercin, de la riqueza pblica y de la legitimacin poltica, en el que cada uno de estos tres grandes monopolios a la vez ha sido producido por procesos articulados de correlaciones de fuerzas, de institucionalizaciones de esas correlaciones de fuerzas y de legitimaciones polticas.

En sntesis, plantea Garca Linera, el Estado es monopolio de la coercin (tal como lo estudi Weber); pero tambin proceso de monopolizacin de los tributos (tal como fue estudiado por Norbert Elias); es monopolizacin de las certificaciones educativas, de las narrativas nacionales, de las ideas dominantes, es decir, de los esquemas de percepcin y accin mental con los que las personas entienden y actan en el mundo; en otras palabras, es proceso de monopolizacin del sentido comn, del orden simblico , o siguiendo a Durkheim, de los principios morales y lgicos con los que las personas son lo que son en el mundo. La monopolizacin constante de los saberes y procedimientos organizativos del orden social, es la principal cualidad visible del Estado. Se trata de una monopolizacin de los principios organizativos de la vida material y simblica de la sociedad.

4. Monopolios y comunitarizacin del Estado.

Sin embargo, no puede existir monopolio legtimo (cualidad primaria del Estado), sin socializacin o universalizacin de los procedimientos, saberes, conquistas, derechos, e identidades. La alquimia social funciona de tal modo que la apropiacin de los recursos (coercin, tributos, saberes, etc.), solo puede funcionar mediante la comunitarizacin general de ellos. En cierta medida, el Estado es una forma de comunidad, ya sea territorial, lingstica, educativa, histrica, mental, espiritual y econmica; no obstante, esa comunidad solamente puede constituirse en tanto se instituye para ser simultneamente usurpada y monopolizada por unos pocos. El Estado es un proceso histrico de construccin de lo comn, que ni bien est en pleno proceso de constitucin como comn, como universal, simultneamente es monopolizado por algunos (los gobernantes); producindose precisamente un monopolio de lo comn. El Estado no representa un monopolio de los recursos privados, sino un monopolio de los recursos comunes, de los bienes comunes; y justamente en esta contradiccin se encuentra la clave del Estado, es decir, de la dominacin social.

El Estado solo puede producirse en la historia contempornea si produce (como fruto de las luchas y de las relaciones sociales) bienes comunes, recursos pertenecientes a toda la sociedad, como la legalidad, la educacin, la proteccin, la historia cvica, los aportes econmicos para el cuidado de los dems, etc.; pero este comn nicamente puede realizarse si al mismo tiempo de producirse, tambin se inicia el proceso de su monopolizacin, su concentracin y su administracin por unos pocos que, al realizar esa monopolizacin, consagran la existencia misma de los bienes comunes. Ahora bien, no puede existir una dominacin impune. Ya que los bienes comunes son creados, permanentemente ampliados y demandados, pero solo existen si son a la vez monopolizados; todo ello no puede suceder como una simple y llana expropiacin privada; de hacerlo, entonces el Estado dejara de ser Estado y devendra en un patrimonio de clase o de casta, perdiendo legitimidad y siendo revocado.

El Estado ser Estado, o en otros trminos, la condensacin de correlacin de fuerzas poulantziana devendr en una institucin duradera de dominacin (en Estado), solamente en la medida en que los monopolizadores de esos bienes comunes sean capaces de gestionar a su favor ese monopolio, hacindoles creer, entender y aceptar a los dems que esos bienes comunes monopolizados en su gestin, son bienes comunes que favorecen tambin al resto (a los creadores y partcipes de esos bienes comunes). All radica el secreto de la dominacin: en la creencia experimentada de una doble comunidad, monopolizada en su administracin por unos pocos, dejando por tanto de ser una comunidad real, para convertirse en lo que Marx llamaba una comunidad ilusoria , pero comunidad al fin.

La dominacin estatal es la correlacin de fuerzas sociales que instala en la vida cotidiana y en el mundo simblico de las personas, una doble comunidad ilusoria. Por una parte, la comunidad de los bienes comunes que da lugar a los bienes del Estado, a saber, los tributos comunes (es decir, la universalizacin de la tributacin), la educacin comn (es decir, la universalizacin de la educacin escolar y universitaria), los derechos de ciudadana (es decir, la universalizacin de los derechos jurdicos, sociales, polticos), las instituciones y las narrativas comunes (es decir, la universalidad de la comunidad nacional), los esquemas morales y lgicos de la organizacin del mundo (es decir, la universalizacin del sentido comn y el orden simblico de la sociedad). Son bienes comunes construidos para todos (primera comunidad), pero que son organizados, propuestos y liderizados por unos pocos (primer monopolio); aunque a la vez, estos bienes comunes son repartidos y distribuidos para ser de todos los miembros del Estado (segunda comunidad), no obstante esa distribucin es al mismo tiempo gestionada y regulada por unos pocos para que solo ellos puedan usufructuar en mayor cantidad, con mayor facilidad, y con capacidad real de decisin y administracin, de ella (segundo monopolio).

As, el Estado se presenta como un proceso de regulacin jerarquizada de los bienes comunes. nicamente podemos hablar de Estado (comunidad) cuando existen bienes comunes que involucran a toda la sociedad; pero esa comunidad solo puede gestionarse y usufructuarse de manera jerarquizada, y hasta cierto punto solamente si es expropiada por unos pocos (monopolio). De ah que Marx haga referencia al Estado adecuadamente como una comunidad ilusoria, pues el Estado es una relacin social de fuerzas de construccin de bienes comunes que son monopolizados y usufructuados, en mejores condiciones, por unos pocos. All radica no solo la legitimidad del Estado, sino la legitimacin o la naturalizacin de la dominacin.

5. El Estado como relacin paradojal.

As, de cierta manera, la relacin-Estado es una relacin paradojal. Por una parte, polticamente no hay nada ms material (fsica y administrativamente) que un Estado (monopolio de la coercin, de la administracin de los impuestos, como ncleo ntimo y fundante), pero, a la vez, no hay nada que dependa ms en su funcionamiento, que de la creencia colectiva de la necesidad (momento consciente) o inevitabilidad (momento prerrefexivo) de su funcionamiento.

De igual manera, en la administracin interna de la maquinaria, el Estado se presenta como la totalidad ms idealista de la accin poltica porque es el nico lugar en todo el campo poltico en el que la idea deviene inmediatamente en materia con efecto social general, esto es: el nico lugar donde cualquier decisin pensada, asumida y escrita por los gobernantes, deviene inmediatamente en materia estatal, en documentos, informes, memorias, recursos financieros, ejecuciones prcticas, etc., y esto con efecto social general. Por ello, se puede decir que el Estado es la perpetuacin y la constante condensacin de la contradiccin entre la materialidad y la idealidad de la accin poltica, contradiccin que busca ser superada parcialmente mediante la conversin de la idealidad como un momento de la materialidad (la legitimidad como garante de la dominacin poltica) y la materialidad como momento del despliegue de la idealidad (decisiones de gobierno que devienen en acciones, de gobierno tambin, de efecto social general).

Ya sea como un continuo proceso de monopolizacin de la coercin, de monopolizacin del uso de los tributos, de monopolizacin de los bienes comunes, de monopolizacin de los universales dominantes, de monopolizacin de la redaccin y gestin de la ley que abarcar a todos; o como institucin de derechos (a la educacin, a la salud, a la seguridad, al trabajo y a la identidad), el Estado −que es precisamente todo lo anterior en proceso− es un flujo, una trama fluida de relaciones, luchas, conquistas, asedios, seducciones, smbolos, discursos que disputan bienes, smbolos, recursos y su gestin monoplica. El Estado definitivamente es un proceso, un conglomerado de relaciones sociales que se institucionalizan, se regularizan y se estabilizan (por eso Estado, que tiene que ver con estabilidad), pero con la siguiente particularidad: se trata de relaciones y procesos sociales que institucionalizan relaciones de dominacin poltico-econmica-cultural-simblica.

El Estado es en casos una institucin, una mquina de procedimientos, pero esa mquina de procedimientos, esa materialidad son relaciones, flujos de luchas cosificados que objetivizan la cualidad de las relaciones de fuerza de esos flujos y luchas sociales.

El Estado est constituido por un conjunto de saberes aprendidos sobre la historia, la cultura, las ciencias naturales o la literatura. Pero el Estado tambin representa las acreditaciones que validan las jerarquas militares, educativas o sociales detrs de las cuales organizamos nuestras vidas (sin saber bien de dnde vinieron); los miedos, las prohibiciones, los acatamientos respecto a lo socialmente correcto y lo socialmente punible; las aceptaciones a los monopolios reguladores de la civilidad; las tolerancias a la autoridad policial o civil; las resignaciones ante las normas que regulan los trmites, los derechos, las certificaciones; los procedimientos legales, financieros o propietarios, aprendidos, asumidos y acatados; las sealizaciones entendidas sobre lo debido o indebido; la organizacin mental preparada para desenvolverse exitosamente en medio de todas esas sealizaciones sociales rutinarias; la cultura interiorizada por la escuela, por los rituales cvicos, por los reconocimientos instituidos y reconocidos como tales; todo eso es el Estado. Y en ese sentido, se puede decir que significa una manera de conocer el mundo existente y de desenvolverse en ste tal como ha sido instituido; de saber traducir en accin posible los smbolos del orden dominante instituido y saber desenvolver las acciones individuales o colectivas, ya sea como obreros, campesinos, estudiantes o empresarios, segn esas cartas de navegacin social que estn inscritas en las oficinas, las escuelas, las universidades, el Parlamento, los tribunales, las empresas, los bancos, etc.

El Estado es el constante proceso de estabilizacin de las relaciones existentes (relaciones de dominacin) en los cuerpos y marcos de percepcin y de organizacin prctica del mundo de cada persona; es la constante formacin de las estructuras mentales con las que las personas entienden el mundo existente y con las cuales actan ante ese mundo percibido. Estado son, por tanto, las estructuras mentales, los esquemas simblicos, los sistemas de interpretacin del mundo que hacen que cada individuo sea uno con capacidad de operar y desenvolverse en ese mundo, que claramente est jerarquizado pero que al haberse hecho esquema de interpretacin y accin posible en el cuerpo de cada persona, deja de ser visto como extrao y ms bien deviene como un mundo naturalizado por el propio sistema de organizacin ideal del mundo objetivado en la mente y el cuerpo de cada individuo. Por lo tanto, el Estado es tambin un conjunto de ideas, saberes, procedimientos y esquemas de percepcin, que viabilizan la tolerancia de las estructuras de autoridad instituidas. En cierta medida, se podra decir que el Estado es la manera en que la realidad dominante escribe su gramtica de dominacin en el cuerpo y en la mente de cada persona, en el cuerpo colectivo de cada clase social; y a la vez representa los procedimientos de produccin simblica, discursiva y moral con los que cada persona y cada cuerpo colectivo se mira a s mismo y acta como cuerpo en el mundo. En ese sentido, se puede decir que el Estado es materia y es idea: 50 % materia, 50 % idea.

La sociedad, el Estado y sus instituciones son como la geografa apacible de una campia. Parecen estticas, fijas, inamovibles. Pero eso solo es la superficie; por debajo de esa geografa hay intensos y candentes flujos de lava que circulan de un lugar a otro, que se sobreponen unos frente a otros y que van modificando desde abajo la propia topografa. Y cuando vemos la historia geolgica, con fases de duracin de millones de aos, vemos que esa superficie fue trabajada, fue fruto de corrientes de lava gnea que brotaron sobre la superficie arrasando a su paso toda la anterior fisonoma, creando en su flujo, montaas, valles, precipicios; que con el tiempo, se solidificaron dando lugar a la actual geografa. Las instituciones son igual que la geografa: solidificaciones temporales de luchas, de correlaciones de fuerza entre distintos sectores sociales, y de un estado de esa correlacin de fuerza que, con el tiempo, se enfran y petrifican como norma, institucin, procedimiento. En el fondo, las instituciones nacen de luchas pasadas, con el tiempo olvidadas y petrificadas; en s mismas son luchas objetivadas, pero adems, sirven a esas luchas, expresan la correlacin de fuerzas dominante de esas luchas pasadas y que ahora, con el olvido funcionan como estructuras de dominacin sin aparecer como tales estructuras de dominacin. Se trata de una doble eficacia de dominacin: son fruto de la dominacin para la dominacin; pero dominan, con el tiempo, sin aparecer como tales estructuras de dominacin.

6. Estado, formacin de las hegemonas y lucha por la emancipacin (23).

De otro lado, el proceso social llamado Estado es un proceso de formacin de las hegemonas o bloques de clase; es decir, de la capacidad de un bloque histrico de articular en su proyecto de sociedad, a las clases que no son parte dirigente de ese proyecto. Sin embargo, en la lucha por el poder del Estado siempre existe una dimensin emancipadora, un potencial comunitario que deber develarse al momento de la confrontacin con las relaciones de monopolizacin que anidan en el proyecto o voluntad estatal.

Al indicar que el Estado es una relacin, agrega Garca Linera, entre las clases poseedoras y una relacin con las clases populares, se est criticando no solo la lectura del Estado como cosa, como aparato externo a la sociedad, que fue la que dio origen a las fallidas estrategias elitistas o reformistas de destruccin o de ocupacin del Estado que supusieron, en ambos casos, la consagracin de nuevas lites dominantes, ya sea por la va armada o la va electoral.

Se trata de una invitacin a reflexionar sobre el Estado como una relacin que busca la dominacin, y no como el punto de partida para explicar las cosas y establecer estrategias revolucionarias; ms bien como el punto de llegada de complejos procesos y luchas sociales que dan lugar, precisamente, a la dominacin. Entonces, la dominacin no es el punto de partida para explicar la sociedad, sino por el contrario, el proceso, el devenir, el continuo artificio social lleno de posibilidades, a veces, de incertidumbres tcticas, de espacios huecos de la dominacin, que son precisamente los espacios que habilitan la posibilidad de la emancipacin o la resistencia.

En ese sentido, si la dominacin no es el punto de partida para explicar el mundo, sino un proceso que se est creando a diario, que tiene que actualizarse y verificarse a diario, eso significa que ella no es un destino fatal o ineluctable. Justamente, es en los huecos de la dominacin, en los intersticios del Estado y en su cotidiana incertidumbre de realizacin, que se encuentra, anida y surge la posibilidad de la emancipacin. Tal como lo muestra la historia de las verdaderas revoluciones, en medio de la pasividad, de la tolerancia consuetudinaria de las clases menesterosas, de las complicidades morales entre gobernantes y gobernados, es que de pronto algo salta, una memoria de organizacin se gatilla, las tolerancias morales hacia los gobernantes estallan, los viejos discursos de orden ya no convocan, y nuevos idearios e ideas (anteriormente marginales) comienzan a seducir y convocar cada vez a ms personas. La dominacin se quiebra desde el interior mismo del proceso de dominacin.

El Estado como monopolio de decisiones universalizantes, se ve interpelado desde adentro. Es como si su fundamento escondido de comunidad deseada emergiera en las expectativas de la poblacin, dando lugar a la irrupcin de voluntades colectivas que se reapropian de las capacidades de deliberacin, imaginacin y decisin; surgen esperanzas prcticas de maneras distintas de gestionar lo comn. Ciertamente, a veces esas acciones prcticas se proyectan a otros representantes que simplemente reactualizan el funcionamiento de los viejos monopolios estatales con nuevos rostros. Pero si a pesar de ello, en el horizonte comienzan a despuntar nuevas creencias movilizadoras que alimentan el entusiasmo social (al principio, en pequeos sectores, luego, en regiones, y tal vez ms tarde, a nivel nacional). Y cuando este despertar social no solo se condensa en nuevas personalidades elegidas, sino que revoca a las viejas lites representantes y desborda la representacin electoral con nuevas formas de participacin, de movilizacin extraparlamentaria, plebeya y, encima, busca sustituir los profundos esquemas mentales con los que la gente organiza moral y lgicamente su vida cotidiana. Cuando todo ello sucede, estamos ante procesos revolucionarios que afectan la estructura misma de las jerarquas sociales en la toma de decisiones, que diluye las viejas certidumbres sobre el destino, y lanza a la gente a participar y a creer en otras maneras de gestionar los asuntos comunes. En otras palabras, estamos ante una crisis general de Estado, cuya resolucin solo puede transitar por dos vas: por una restauracin de las viejas creencias o relaciones de fuerzas, o por unas nuevas relaciones de fuerza, creencias movilizadoras y modos de participacin, es decir, por una nueva forma estatal, cuyo grado de democratizacin social depender de la propia capacidad con la que los subalternos sean capaces de sostener, en las calles y en las instituciones, la participacin en la gestin de lo comn.

El orden estatal es, tambin, un orden de educacin, de saberes funcionales, de territorializacin de los ciudadanos y de produccin de expectativas lgicas y morales sobre el propio orden del mundo, de la familia, de los individuos. Sin embargo, no se trata de una produccin cerrada automtica. Ya mencionamos que tiene vacos e incertidumbres; y es ah, en esos espacios de incertidumbre, que entran en juego otras propuestas de produccin de sentido, otros horizontes posibles, otras expectativas movilizadoras, individuales, grupales o sociales, que pueden ser de carcter poltico revolucionario, conservador, religioso, identitario, comunitario, entre otros.

Est claro que el Estado es el monopolio de las ideas-fuerza que orientan una sociedad. Sin embargo, si las expectativas estatales no se corresponden con la realidad experimentada por los grupos sociales, se forma una masa crtica de disponibilidad hacia nuevas creencias portadoras de esperanza y de certidumbre. Y esas disponibilidades a nuevas creencias pueden crecer ms a medida que el Estado separa el orden real de las cosas respecto al orden esperado. Cuando esta separacin entre lo real y lo ideal se agranda y abarca a ms sectores (jvenes, obreros, migrantes, estudiantes, etc.), se abre el espacio de una amplia predisposicin a la revocatoria de las viejas creencias.

Dependiendo de la correlacin de fuerzas entre los otros emisores discursivos alternativos, asistiremos a un crecimiento de identidades polticas de derecha, de izquierda, locales, comunitarias o religiosas.

Por otro lado, el poder de Estado igualmente puede ser constructor de identidades sociales, de fracciones de clase movilizada, y de movilizaciones ciudadanas en torno a miedos o defensas colectivas. Es ms, en ciertos momentos puede tener un papel altamente influyente en la promocin de identidades, pero nunca lo hace sobre la nada; es decir, ninguna identidad social puede ser inventada por el Estado. Ms bien lo que hace el Estado es reforzar, promocionar, visibilizar, empoderar agregaciones latentes, expectativas potenciales, y esconder, devaluar, invisibilizar otras tantas identidades anteriormente existentes; aunque est claro que el Estado no har nada que, de una manera u otra y a la larga, reafirme su propia reproduccin y sus propios monopolios. El miedo puede ser un factor aglutinante, pero no es un factor de construccin de un nuevo orden ni de autodeterminacin. Y tarde o temprano, la sociedad deber peguntarse acerca de las condiciones histricas de la produccin del miedo, y las acciones arbitrarias del Estado que hayan llevado a que la sociedad se sintiera como en un castillo asediado. El asedio al castillo nunca ser una accin descabellada; siempre resultar ser una accin defensiva en contra de algn agravio histrico. Y esta no es la excepcin.

Si el Estado capitalista moderno es una relacin social que atraviesa a toda la sociedad y a todos sus componentes: las clases sociales, las identidades colectivas, sus ideas, su historia y sus esperanzas; entonces, el socialismo, entendido como la transformacin estructural de las relaciones de fuerzas entre las clases sociales, necesariamente tiene que atravesar al propio Estado. Y lo atraviesa justamente como la democratizacin sustancial de las decisiones colectivas, de la gestin de lo comn, como desmonopolizacin creciente de la produccin de los universales cohesionadores; es decir, como irrupcin de la democracia en las condiciones materiales y simblicas de la existencia social.

7. El Estado en tiempos de cambio y transicin.

Qu podemos entender por Estado en momentos en que su forma social est en duda, en proceso de incertidumbre o, si se prefiere, en momentos en que se construye una nueva estructura estatal, como la que se plantea en estos momentos con los dilogos de paz..

Retomando las caractersticas de los tres componentes estructurales de la relacin estatal y esos tres ladrillos bsicos de su composicin veamos algunos elementos del Estado en transicin o momentos de revolucin poltica de las sociedades. Para ello, son reveladores los textos de Robespierre (24) , tambin los de Marx en los que escribe sobre la revolucin europea de 1848-18507 y sobre la Comuna de Paris en 1871 (25) , al igual que las reflexiones de Lenin en el periodo 1918-1920 (26) y, por supuesto, Ren Zavaleta Mercado cuando estudia la revolucin de 1952 (27).

En lo que se refiere a los estudios del Estado como continuidad y reproduccin, hay bastantes aportes en la sociologa del Estado. En ello, las investigaciones sobre el proceso de monopolizacin de la coercin legtima y de los impuestos, de construccin de los sistemas legales y judiciales, y del papel del sistema escolar como reproductor de las relaciones de dominacin, son lneas de estudio de los largos periodos de regularidad y la reproduccin del Estado.

Se trata de temticas que se pueden incorporar al bagaje sociolgico del estudio del Estado en tiempos de estabilizacin o de estabilidad como espacio de dominacin a partir de correlaciones de fuerzas, de instituciones que objetivan esa correlacin de fuerzas y de ideas que legitiman y naturalizan las relaciones de fuerza.

Ahora bien, estas tres dimensiones o caras del mismo orden estatal, en momentos de cambio de forma y contenido social del Estado, presentan transformaciones diferentes en su profundidad y velocidad, de acuerdo al momento o etapa de la crisis de Estado que se est atravesando.

Esquemticamente, dice Garca Linera, se puede resumir que toda crisis estatal atraviesa cinco etapas histricas:

El a) momento del desvelamiento de la crisis de Estado, que es cuando el sistema poltico y simblico dominante que permita hablar de una tolerancia o hasta acompaamiento moral de los dominados hacia las clases dominantes, se quiebra parcialmente, dando lugar, as, a un bloque social polticamente disidente con capacidad de movilizacin y expansin territorial de esa disidencia convertida en irreductible.

De consolidarse esa disidencia como proyecto poltico nacional b) imposible de ser incorporado en el orden y discurso dominante, se da inicio al empate catastrfico, que habla ya de la presencia no slo de una fuerza poltica con capacidad de movilizacin nacional como para disputar parcialmente el control territorial del bloque poltico dominante, sino adems, de la existencia de una propuesta de poder (programa, liderazgo y organizacin con voluntad de poder estatal), capaz de desdoblar el imaginario colectivo de la sociedad en dos estructuras polticas-estatales diferenciadas y antagonizadas.

Renovacin o sustitucin radical de lites polticas c) mediante la constitucin gubernamental de un nuevo bloque poltico que asume la responsabilidad de convertir las demandas contestatarias en hechos estatales desde el gobierno.

Construccin, reconversin o restitucin conflictiva de un bloque d) de poder econmico-poltico-simblico a partir del Estado, en la bsqueda de ensamblar el ideario de la sociedad movilizada con la utilizacin de recursos materiales del o desde el Estado.

Punto de bifurcacin e) o hecho poltico-histrico a partir del cual la crisis de Estado, la pugna poltica generadora de desorden social creciente, es resuelta mediante una serie de hechos de fuerza que consolidan duraderamente un nuevo, o reconstituyen el viejo, sistema poltico (correlacin de fuerzas parlamentarias, alianzas y procedimientos de recambio de gobierno), el bloque de poder dominante (estructura de propiedad y control del excedente) y el orden simblico del poder estatal (ideas fuerza que guan las temticas de la vida colectiva de la sociedad).

Ahora bien, cules son los puntos nodales de la estatalidad cuando queremos ver al Estado en tiempos de transicin? En otras palabras: Cmo acercarnos al estudio de los mecanismos, las formas y los medios de consagracin y legitimacin duradera de una correlacin de fuerzas polticas? Cmo se convierte en estable una eventual estructura de relaciones polticas diferente a la anteriormente vigente? Cmo en palabras ms acadmicas se consolida un rgimen de mando y de poder social tanto material como simblicamente?

Es claro que en los momentos de estabilidad poltica y de estabilidad estatal esos tres componentes que hemos nombrado: el Estado como correlacin de fuerzas, el Estado como mquina y el Estado como idea, se definen como estables porque se mueven en un mbito de previsibilidad y de no antagonismo radical ni de quiebre en sus componentes internos. Por lo tanto, su preservacin, su transformacin y su reconversin, que son tambin flujos de trabajo de poder, son, en cierta medida, previsibles a partir de ciertos parmetros de movimiento interno de las ideas dominantes, de la maquinalidad administrativa y de la correlacin de fuerzas sociales.

En cambio, en tiempo de crisis estatal, cada uno de estos componentes: la mquina, la correlacin de fuerzas y la idea o imaginacin poltica, presentan mbitos de antagonismo recurrente, inestabilidad e incertidumbre estratgica en cuanto a su funcionamiento. Es decir, la forma cotidiana de reconocer a un Estado en transicin es la incertidumbre duradera de la vida poltica de una sociedad, la gelatinosidad conflictiva y polarizada del sentido comn colectivo, la imprevisibilidad estratgica de las jerarquas y mandos de la sociedad a largo plazo, que bien podemos denominar crisis de Estado.

Finalmente, recojamos, seala GL, el concepto del punto de bifurcacin retomado del profesor de fsica Ilya Prigogine (28) , quien estudi los sistemas alejados del punto de equilibrio. l vio que, a partir de cierto tiempo, estos sistemas alejados del punto de equilibrio pueden dar lugar a un nuevo orden. A este punto de conversin del desorden del sistema en orden y estabilizacin del sistema, Prigogine le llam: punto de bifurcacin.

En el mbito de las estructuras estatales en crisis (sistemas alejados del equilibrio), stas se caracterizan por la inestabilidad y la confrontacin poltica. Se trata de autnticos, generalizados y desnudos momentos de lucha por el poder poltico. Pero, en la medida en que ninguna sociedad puede vivir perpetuamente en un estado de lucha generalizada y antagonizada por el poder, la sociedad, ms pronto o ms tarde, ha de inclinarse por la estabilizacin del sistema o construccin de un orden estatal que devuelva la certidumbre a las estructuras de dominacin y conduccin poltica. A este momento histrico-especfico, fechable, a partir del cual el Estado se estabiliza, se denomina: punto de bifurcacin.

Si uno revisa los momentos de la construccin de cualquier nuevo Estado el nacionalista, el republicano, la comuna, el sovitico, el chino, el cubano, el boliviano ver que siempre han tenido un punto de bifurcacin de su estructura de poder.

Ahora, este punto de bifurcacin tiene varias caractersticas; la primera es un momento de fuerza, no de dilogo ni necesariamente un punto violento, pero s es un momento donde se tienen que exhibir desnudamente las fuerzas de la sociedad en pugna, se tienen que medir las capacidades y, en ello, definir la suerte definitiva e irreversible de cada uno de los contrincantes.

En segundo lugar, el punto de bifurcacin es un momento donde las antiguas fuerzas asumen su condicin de derrota o las nuevas fuerzas ascendentes asumen su imposibilidad de triunfo y se repliegan.

Es un momento donde una fuerza social o un bloque de fuerza asume el mando reconocido por los que aceptan obedecer, dando lugar a una nueva complacencia moral entre gobernantes y gobernados.

En tercer lugar, es un momento donde la poltica es fundamentalmente la continuacin de la guerra por otros medios y no a la inversa.

Aunque tambin las construcciones de consenso sociales son necesarias, pero a partir de legitimaciones o deslegitimaciones de hechos de fuerza. En otras palabras, el punto de bifurcacin es un momento donde la situacin de todos se dirime en base al despliegue de correlacin de fuerzas sin mediacin alguna: fuerzas materiales, simblicas y econmicas.

Colocados en ese sitio de bifurcacin conviene adentrarse en una reflexin de mayor calado. Me estoy refiriendo a los caminos que se abren, en esta reflexin sobre lo estatal, a las articulaciones entre el Estado y la hiptesis socialistas.

Ese ser tema de un prximo trabajo, en el que vamos a proponer unas conclusiones generales sobre este campo analtico que surge con el proceso de paz en curso en la Mesa de dilogos de La Habana, la cual tiene otros temas pendientes de gran envergadura.


Notas

1 Ver punto 5 del Tema 3 de la Agenda temtica de los dilogos adelantados en La Mesa de La Habana en el siguiente enlace electrnico https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf cuyo texto indica que: 5. El Gobierno Nacional revisar y har las reformas y los ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de laconstruccin de la paz.

2 Ver texto completo del consenso agrario entre el gobierno y las Farc en el siguiente enlace electrnico http://www.elpais.com.co/elpais/archivos/reforma-rural-proceso-de-paz.pdf

3 Ver texto completo del consenso sobre participacin poltica entre el gobierno y las Farc en el siguiente enlace electrnico http://www.elpais.com.co/elpais/archivos/participacion-politica-proceso-de-paz.pdf

4 Ver texto completo del consenso suficiente sobre erradicacin de cultivos de uso ilcito en el siguiente enlace electrnico http://www.elpais.com.co/elpais/archivos/drogas-ilicitas-proceso-de-paz.pdf

5 Sobre los cambios anunciados en la doctrina de seguridad del Ejercito ver el siguiente enlace electrnico http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/debate-transformacion-del-ejercito-para-la-paz/16386508

6 Sobre el acuerdo entre el gobierno y las Farc en el tema de verdad, justicia, reparacin y no repeticin ver el siguiente enlace electrnico http://www.elheraldo.co/internacional/esta-es-la-declaracion-conjunta-del-gobierno-y-las-farc-sobre-acuerdo-de-justicia

7 Sobre las reformas al Estado colombiano adelantadas despus de la expedicin de la Constitucin de 1991 ver la presentacin que de las mismas hace Edgar Gonzales, experto en el tema, en el siguiente enlace electrnico http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/2707-la-reforma-al-estado-bondades-y-limitaciones.html

Anotemos que dichas reformas se han adelantado en el marco del paradigma de la Nueva Gestin Pblica que es un matrimonio neoliberal entre el nuevo institucionalismo y la gerencia profesional, ver al respecto el siguiente enlace electrnico http://www.ief.es/documentos/recursos/publicaciones/revistas/presu_gasto_publico/47_GarciaSanchez.pdf

8 Sobre el concepto de F. Hegel sobre el Estado ver el siguiente enlace electrnico http://www.consensocivico.com.ar/uploads/554b635248793-Avalos%20Tenorio-Hegel%20y%20su%20concepto%20de%20Estado(CC).pdf

9 Para una visin de Marx sobre el Estado ver el siguiente enlace electrnico https://www.nodo50.org/cubasigloXXI/congreso08/conf4_mendez_gomez.pdf

10 Para acercarse a la teora de Engels sobre el Estado ver el siguiente enlace electrnico https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf

11 Sobre el enfoque terico de Lenin acerca del Estado ver los siguientes enlaces electrnicos http://juventud.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2009/05/el-estado-y-la-revolucion-lenin.pdf y https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/11071919.htm

12 Ver la aproximacin de Troski al tema del Estado en el siguiente enlace electrnico https://www.marxists.org/espanol/trotsky/revperm/rp10.htm

13 Sobre el debate contemporneo acerca del Estado ver el siguiente enlace electrnico http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/a18_1/apache_media/RT3MSCD14BXP6A8V3GETHVH69JU2JK.pdf

14 Ac recojo las reflexiones del actual Vicepresidente de Bolivia, lvaro Garca Linera, sobre el tema del Estado que se encuentran en el texto El Estado campo de lucha al cual se puede acceder en el siguiente enlace electrnico http://bvsde.org.ni/clacso/publicaciones/estado.pdf , de igual manera sus anlisis sobre el pensamiento de Nikos Poulantzas disponibles en el siguiente enlace electrnico http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195607

15 Sobre la obra de Rene Zavaleta Mercado ver el trabajo de grado para optar su doctorado de Luis Tapias en el siguiente enlace electrnico http://biblioteca.clacso.edu.ar/Bolivia/cides-umsa/20120906015335/tapia.pdf

16 Sobre el Proyecto de Acto legislativo para la paz formulado por el gobierno del Presidente Santos ver el siguiente enlace electrnico http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/proceso-de-paz-radican-acto-legislativo-para-implementar-acuerdos/16375176

17 Sobre la propuesta de las Farc para convocar una Asamblea Constituyente ver el siguiente enlace electrnico http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57042

18. Ver el siguiente enlace electrnico http://bvsde.org.ni/clacso/publicaciones/estado.pdf

19 Ver siguiente enlace electrnico http://bvsde.org.ni/clacso/publicaciones/estado.pdf

20 Ver siguiente enlace electrnico http://epistemh.pbworks.com/f/9.%2BBourdieu%2BRazones%2BPr%C3%A1cticas.pdf

21 Ver siguiente enlace electrnico https://zoonpolitikonmx.files.wordpress.com/2014/08/max-weber-economia-y-sociedad.pdf

22 Ver siguiente enlace electrnico http://sociologiac.net/2009/04/13/descarga-del-dia-el-proceso-de-la-civilizacion-norbert-elias/

23 La reflexin de Garca Linera sobre este tema, que asumimos completamente, se hace sobre la lectura del texto de Nikos Poulantzas Estado, democracia y socialismo que se encuentra en el siguiente enlace electrnico http://www.laondadigital.uy/wp-content/uploads/2015/08/Nicos-Poulantzas-Estado-Poder-y-Socialismo.pdf

24 Ver siguiente texto citado por Garca Linera, Robespierre, Maximilien, Sur les principes du gouvernement revolutionnaire, en Oeuvres Completes. Paris, 1968.

25 Ver los siguientes textos citados por Garca Linera, Marx, Karl, Las revoluciones de 184. Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1989; Marx, Karl, La Guerra Civil en Francia. Pekn, Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1978.

26 Ver siguiente texto citado por Garca Linera Lenin, V.I. Escritos entre octubre de 1917 y 1979, en Obras Completas, Tomos 27, 28, 29, 30. Mxico, Ediciones Salvador Allende, S.f.

27 Ver el siguiente texto de Zavaleta Mercado citado por Garca Linera Zavaleta, Rene, El poder Dual. La Paz, Editorial Los Amigos del Libro, 1987; La cada del mnr y la conjuracin de noviembre. La Paz, Editorial Los Amigos del Libro, 1995.

28 Sobre Prigogine y su teora del punto de bifurcacin ver los siguientes textos citados por Garca Linera 9 Ilya Prigogine (25 de enero de1917 Mosc - 28 de mayo de 2003, Bruselas) fue un fsico, qumico,sistmico y profesor universitario belga de origen sovitico, galardonado con el Premio Nobel de Qumica del ao 1977; Prigogine, Ilya, Tan solo una ilusin? Una exploracin del caos al orden. Barcelona, Tusquets Editores, 1983.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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