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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2015

La estafa de la empresa alemana revela tambin el entramado de corrupcin y poltica que rige la vida de las grandes empresas
Volkswagen, la punta del iceberg

Rafael Hernndez Bolvar
Rebelin


Las ramificaciones

Una vez hecha pblica la prctica fraudulenta de la Volkswagen -programa informtico que burlaba las exigencias de los organismos de control medio ambiental-, han llovido denuncias que tienden a confirmar que otras empresas automotrices aplican prcticas similares para ocupar espacios dentro del mercado automotor mediante el engao a clientes y autoridades. Abarcan desde la obsolescencia programada de piezas hasta el volumen de combustible por kilmetro recorrido, incluyendo, por supuesto, los indicadores de los efectos contaminantes.

El fraude hecho por la Volkswagen abarca diversos sujetos e instituciones. Cuando menos tendramos que incluir en el listado a:

En primer lugar, a los clientes que compraron un vehculo supuestamente dotado de dispositivos especiales que lo hacan altamente eficiente y con mnimos efectos contaminantes. En segundo lugar, a los organismos de control ambiental que evaluaron y dieron la certificacin de los bajos ndices de contaminacin que arrojaban al aire estos vehculos. Tambin a diversos pases cuyos gobiernos otorgaron estmulos financieros o de exoneracin fiscal a la empresa por comercializar vehculos de baja contaminacin. En cuarto lugar, a los inversores que compraron acciones con la conviccin de que las ganancias y el crecimiento de la empresa obedecan a los avances tecnolgicos incorporados trasparentemente a los vehculos comercializados, con apego a las leyes y a las normativas del sector automovilstico. Finalmente, los habitantes de las ciudades que reciben las emisiones contaminantes y tienen un aire menos saludable para sus pulmones.

Los afectados comienzan a movilizarse en trminos de denuncias, protestas, exigencias de indemnizacin, acciones judiciales y proposiciones de ejecutorias de control sobre la industria y sus productos. Pero esta lucha no es fcil y su victoria no est garantizada de antemano.

La letra pequea

Hay quienes piensan, con cierta ingenuidad, que si bien es cierto que el fraude de la Volkswagen hace un retrato moral del capitalismo, tambin revela que la denuncia permite la rectificacin, la condena a los culpables y la indemnizacin a las vctimas. Es decir, que la misma sociedad impone regulaciones que hacen cada da ms difcil el desboque de las tendencias codiciosas e inmorales del capital y somete su actividad a la esfera del respeto a los contratos, a las normas y a las leyes.

Abundan los ejemplos que demuestran que no es as como funcionan las cosas. En una sociedad capitalista, la superestructura jurdica poltica est definida en funcin de proteger los intereses del capital. Aunque los trabajadores y, en general, la gente organizada alrededor de reivindicaciones y derechos especficos (consumidores, ecologistas, luchadores sociales, etc.) libre decididas batallas y logre incorporar leyes y normas que reflejen comportamientos ms responsables en las empresas, siempre el capital se las ingenia para burlar su aplicacin, negar su pertinencia, minimizar los castigos y los montos y, si no hay ms remedio que pagar, posponerlo en el tiempo.

Veamos un ejemplo del mes pasado. Durante la dcada del sesenta se comercializ en Espaa la talidomida, un frmaco que se us para controlar el insomnio, las nuseas y el vmito en mujeres durante el embarazo. Este medicamento, fabricado por la empresa alemana Chemie Grnenthal, provoc malformaciones, sobre todo en brazos, antebrazos y problemas en rganos internos de nios cuyas madres lo haban ingerido durante la gestacin. Por cincuenta aos las vctimas sobrevivientes de Espaa, o sus familiares, impulsaron demandas de indemnizacin contra la empresa alemana. Para ello presentaron pruebas en las cuales se demostraba que las malformaciones fueron provocadas por el frmaco, descartando otros agentes: otros frmacos, orgenes genticos o factores ambientales de riesgo. Sin embargo, el pasado septiembre, el Tribunal Supremo de Espaa, rechaz el pago de indemnizacin a las vctimas, argumentando que la responsabilidad civil de la empresa haba prescrito. Ante tal muestra de injusticia y de cinismo, AVITE (Asociacin de Vctimas de Talidomida en Espaa) colg en internet un video en que aparecen algunos sobrevivientes, con gran tristeza y desamparo en el rostro, aplaudiendo torpemente, con sus manos o brazos malformados, para "felicitar" a la farmacutica por la decisin inmoral del alto tribunal. (http://bit.ly/1B2nkOR)

A dos semanas de haberse destapado el fraude Volkswagen, ya comienzan a operar los mecanismos judiciales y gubernamentales destinados a proteger a la empresa. As, en Espaa donde se habla de la colocacin de ms de seiscientos mil vehculos con motores trucados que fueron favorecidos por la poltica de estmulo a productos no contaminantes (mil euros por vehculo), el Ministro de Economa e Industria ha dicho que, en principio, no se recuperarn los montos entregados porque fueron otorgados para la disminucin de dixido de carbono y no para la reduccin del xido de nitrgeno que es el gas cuyas mediciones ha burlado la Volkswagen. Por otra parte, en Alemania se ha iniciado la conformacin de una comisin de investigacin que, una vez nombrado sus miembros y constituida en trminos de status y mbito, realizar una investigacin de lo sucedido y, a la vuelta de algunos aos, dos o tres dicen los optimistas, presentar unas conclusiones a partir de las cuales se discutir sobre responsabilidades y sanciones.

Lo dems son leyendas urbanas sobre la seriedad, la responsabilidad y los principios ticos de las grandes empresas. Cuentos de camino, como decimos en Achaguas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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