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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2015

Elecciones en Canad
Quieren los canadienses un cambio de gobierno?

Alberto Rabilotta
Alai


Despus de mes y medio de campaa electoral y con estudios de la opinin pblica mostrando que tres cuartas partes de los votantes quieren un cambio de gobierno, a menos de dos semanas de los comicios del 19 de octubre para elegir un nuevo Parlamento federal en Ottawa, del cual saldr el nuevo gobierno, los sondeos indican que el Partido Conservador de Canad (PCC) del primer ministro (saliente) Stephen Harper podra convertirse en la primera minora en el Parlamento.

De ser as Harper tendr la oportunidad de formar el prximo gobierno a menos que los dos partidos de la oposicin el Partido Liberal de Canad (PCC) de Justin Trudeau y el socialdemcrata Nuevo Partido Demcrata (NPD de Thomas Mulcair- decidan formar una coalicin (lo que es poco probable), o anunciar un acuerdo para los votos de confianza implcitos en los proyectos legislativos ms importantes, como el del presupuesto del gobierno federal.

Los actuales sondeos (1) indican que el PCC cuenta con el 30.5% de la intencin del voto, el PLC con el 34.6% y el NPD con el 25.1%, y que en el ltimo mes los Conservadores y Liberales recuperaron terreno a costa de las prdidas (entre el 6.0 y el 7.0 por ciento) del NPD.

Por el momento todo parece indicar que la etapa final de esta larga campaa electoral ser una lucha a dos -entre el Conservador Harper y el Liberal Trudeau-, pero sin una polarizacin que margine totalmente al NPD de Mulcair.

En un artculo anterior (2) aludamos a los pero que marcaban esta importante eleccin, porque en el fondo est llamada a poner fin (o a dar continuacin) a una dcada de neoliberalismo que en el plano social y econmico interno ya desmantel prcticamente todo lo que caracterizaba el ms avanzado modelo de Estado del bienestar del Continente, y que en la poltica exterior abandon la bsqueda de solucin de los conflictos por la va poltica para sumarse a las polticas militaristas de Estados Unidos y la OTAN con los bombardeos en Libia, en Irak y Siria, con las terribles consecuencias que ahora estamos viendo, como seala en una carta pblica el ex primer ministro Liberal Jean Chrtien (3), que gobern de 1993 al 2003.

El peligroso virus de Tony Blair infect a Mulcair

Si Harper se recupera en los distritos donde puede ganar diputados, particularmente en las provincias de Ontario y Quebec, no es tanto porque los canadienses hayan perdido inters en un cambio de gobierno y en elegir a un gobierno activista (4) en materia econmica y social, sino porque Mulcair, el dirigente del NPD, atrap el peligroso virus neoliberal de Tony Blair, que tan fcilmente contagia a los socialdemcratas.

Es as que buscando atraer el voto que poda potencialmente dirigirse al PCC en ciertos distritos electorales en la provincia de Ontario, el lder del NPD prometi nada menos que seguir la poltica de dficit cero de Harper, o sea las polticas de austeridad, de recortes y desmantelamiento del gasto estatal. Para colmo, tratando de ganar votos en la petrolera y conservadora provincia de Alberta, Mulcair no se defini claramente en cuanto a una poltica energtica que limite la explotacin de las arenas bituminosas para frenar el cambio climtico.

Y en poltica internacional buscando el voto judo en Toronto y Montreal-, indic que mantendra el apoyo al gobierno sionista de Israel, por ejemplo.

Los liberales retoman la iniciativa

Simultneamente, y viendo que se abra la oportunidad de proponerse como un cambio frente a las polticas de Harper, los Liberales de Justin Trudeau se definieron de manera clara al anunciar que un dficit presupuestario era necesario para reactivar a la economa y mantener los programas sociales, e inmediatamente recogieron particularmente en Ontario y Quebec- una parte del apoyo que el NPD pensaba que tena asegurado.

Lo mismo en poltica internacional, donde el PLC gan apoyos que parecan destinados al NPD con el llamado del ex primer ministro Chrtien (5) para volver a la poltica exterior basada en los principios la bsqueda de paz a travs del dilogo y el respeto de los intereses de los pases. Tan simple como eso.

Que el virus de Tony Blair estaba presente en el NPD fue presentido antes de la campaa electoral por un importante grupo de personalidades canadienses, quienes lanzaron el Leap Manifesto (6), un documento claramente anti-neoliberal apoyado por numerosas personalidades, pueblos indgenas, sindicatos y diversas organizaciones, y que recogi ya ms de 26 mil firmas.

Este Manifiesto originado en un grupo que representa a la fraccin de izquierda dentro del NPD-, buscaba llevar a que el NPD incorporase en su campaa, de manera clara, tanto la lucha contra el cambio climtico como la defensa de los pueblos originarios, de la sociedad en general, el abandono de la poltica de austeridad, de dficit cero en las cuentas pblicas, entre otros temas.

O sea que el deseo de cambiar de gobierno (7) para poner fin a la dcada ultra-neoliberal de Harper no ha desaparecido o menguado en la poblacin, pero lo que s cambi es el vector electoral, del NPD al PLC.

Los vicios del sistema electoral canadiense

El sistema electoral canadiense, definido como uninominal mayoritario a una vuelta, fue creado especficamente para perpetuar el sistema bipartidista parlamentario Conservadores-Liberales de tipo britnico, y es profundamente antidemocrtico porque gana el candidato del distrito electoral que recibe ms votos, sin correccin alguna sobre el mnimo necesario o para asegurar una representacin proporcional del voto opositor, que aunque dividido suele ser mayoritario.

Es por eso que los sondeos a escala provincial o nacional pueden indicar una tendencia que parece dar el triunfo a una fuerza, cuando en realidad lo que cuenta es la situacin particular en cada uno de los 338 distritos que van a elegir los diputados que irn al Parlamento de Ottawa.

El carcter antidemocrtico es palpable en distritos electorales en el cual compiten cuatro partidos: el PCC, el NPD, el PLC y el Partido Verde, lo que es la situacin en todo Canad, salvo en Quebec donde hay uno ms, el soberanista Partido Quebequense. En estas situaciones, por la divisin del voto, el que cuenta con mejor organizacin local y mayor financiamiento para el trabajo puerta-a-puerta, que ha desarrollado el clientelismo tpico de la poltica tradicional, puede ganar con apenas un tercio de los votos, lo que de hecho anula la expresin poltica de la mayora de los ciudadanos.

Esto se agrava si aadimos la reforma electoral que Harper efectu recientemente y que fue hecha para mantener o ampliar el clientelismo que asegura el control del PCC en muchos distritos, a lo que hay que agregar el principio bsico del sistema electoral que en realidad ata el voto al distrito de residencia.

En esto ltimo vale sealar que los Conservadores de Harper se opusieron a una reciente iniciativa apoyada ampliamente por muchos canadienses residentes en el exterior del pas cerca de dos millones, de los cuales la mitad en EEUU segn clculos no oficiales-, para que los canadienses que residen en el extranjero puedan votar.

El sprint final

A pesar de todo esto, o quizs por todo esto, no se puede excluir una eventual polarizacin del voto en los ltimos das de la campaa electoral, sobre todo si el NPD no logra retomar la iniciativa y sigue perdiendo fuerzas que terminan alimentando a los Liberales de Justin Trudeau, que ya comienzan a perfilarse como la nica fuerza capaz de lograr un cambio de gobierno.

Pero esto no ser fcil porque el terreno donde se puede y debe decidir esa polarizacin son apenas unas decenas de distritos electorales en las dos principales provincias: Ontario y Quebec. En Ontario es muy claro que los Liberales han progresado a expensas del NPD y, probablemente, del voto Conservador ms apegado a la poltica tradicional que al ultra-neoliberalismo de Harper.

Pero este avance puede ser contraproducente (por el sistema uninominal), ya que en muchos distritos donde los Liberales no ganarn, la transferencia de voto del NPD al PLC arruinar las posibilidades de que el NPD disponga de los votos necesarios para derrotar al candidato Conservador.

En Quebec los Liberales no son vistos como opcin por los soberanistas, que recuerdan tanto las leyes de guerra de la Crisis de octubre de 1970 que aplic el ex primer ministro Pierre E. Trudeau, el padre de Justin, como el federalismo centralizador de los Liberales. En las ltimas elecciones federales los quebequenses se inclinaron hacia el menos centralizador NPD, pero aun as es claro que ante la falta de voluntad de cambios de Mulcair, los Liberales de Justin Trudeau tienen ahora posibilidades de retomar algunos distritos ms en esa provincia.

Ms an, en algunos distritos que el NPD haba ganado en Quebec, un ligero aumento del voto del PLC puede abrirle la puerta a triunfos del PCC.

Por todo esto es difcil prever el resultado de la eleccin del 19 de octubre, aunque en trminos generales es probable que Harper no lograr los 170 diputados que se necesitan para formar un gobierno mayoritario. Pero los sondeos actuales indican que es posible que Harper termine liderando la primera minora en el Parlamento de Ottawa.

El TPP en la lnea de llegada

Si esto es as, el PLC y el NPD se encontrarn frente al dilema poltico de dejar que Harper forme un gobierno minoritario, y por lo tanto de tener que apoyarlo o de hacerlo caer en un plazo relativamente breve, por ejemplo cuando Harper trate de hacer aprobar y ratificar el Acuerdo Estratgico Trans-Pacfico de Asociacin Econmica (TPP en su sigla en ingls), que segn fuentes oficiales acaba de ser concluido.

En plena campaa electoral Harper afirm que el TPP ser el nuevo patrn oro de los acuerdos globales de comercio, y que nuestro lugar en la mesa (del TPP) significa que cuando hagamos negocios con el resto del mundo en los aos venideros, (esos acuerdos) sern hechos en nuestros propios trminos.

Mulcair, que en principio rechaza el TPP, declar que si el NPD gana las elecciones no se sentir ligado a ese pacto, agregando que Harper no tiene el mandato para firmar durante la campaa electoral un acuerdo logrado a puertas cerradas.

Trudeau, por su parte, denunci el secreto que se mantiene en torno a lo negociado y dijo que quiere ver los detalles del acuerdo antes de juzgarlo, y escuchar lo que tienen que decir los trabajadores y los industriales, prometiendo que un gobierno Liberal no ratificar ese acuerdo antes de que haya sido ampliamente debatido en el Parlamento.

Es posible que el anuncio de que se ha firmado el TPP crear las presiones polticas y sociales necesarias para que el NPD y el PLC avancen en la discusin de una de dos opciones: 1) formar una coalicin con un programa de gobierno, compartiendo puestos en un gabinete dirigido por Justin Trudeau si ste tiene ms diputados que Mulcair, o a la inversa-, o en segunda opcin- anunciar al final de los comicios o poco antes la intencin oficial de comunicar al Jefe de Estado, el Gobernador general que representa a la Corona britnica, que el PLC (o el NPD si gana ms diputados que el PLC) formar un gobierno minoritario que contar con el apoyo de la tercera minora en el Parlamento.

La primera opcin nunca se dio, pero la segunda s. Fue el apoyo de los socialdemcratas a los gobiernos minoritarios de los Liberales dirigidos por Lester B. Pearson (1963 a 1968) que permiti la adopcin de importantes programas sociales (acceso universal y gratuito en materia de salud y el sistema de pensin universal de Canad) de la era del Estado del bienestar.

El problema, sin embargo, es que la fuerza ms dbil en este tipo de arreglo (potencialmente el NPD) se beneficiar muy poco polticamente porque deber cargar con el apoyo a polticas que probablemente sern opuestas o discordantes con su programa, mientras que los logros pasarn muy fcilmente a la cuenta del partido del primer ministro (Liberal), como sucedi en el pasado.

Empero, frente al deseo de cambio, de poner fin a las polticas neoliberales que han destruido los programas e instituciones del Estado del bienestar, de que los gobiernos activistas vuelven a estar de moda (3), difcilmente el PLC y el NPD podrn ignorar, so pena de perder la credibilidad poltica, la posibilidad de gobernar conjuntamente, sea de manera formal o a la pieza.

En realidad los canadienses, al menos dos tercios segn un sondeo (4), comparten la insatisfaccin con el establishment (elites) neoliberal, quieren poner fin a las polticas de austeridad porque temen sus consecuencias sociales.

Esto tambin se manifiesta en las primarias en EEUU -con el amplio apoyo al socialista Bernie Sanders en el Partido Demcrata, y con la persistencia del apoyo al demagogo populista Donald Trump en el Partido Republicano-, as como en el reciente triunfo de Jeremy Corbyn en la eleccin para elegir al nuevo lder del Partido Laborista en Inglaterra.

Pero no debemos olvidar que esta creciente insatisfaccin, que puede llegar a ser (pero que an no es) una definida lucha de clase, est enmarcada en el sistema poltico vigente, el cual est subordinado a instituciones neoliberales fuera del alcance de los parlamentos o congresos, de la soberana popular que puede ejercer la soberana nacional.

Esto implica que en ese teatro institucional que son las elecciones en los pases donde reina el neoliberalismo, se puede elegir a un candidato que es anti-elite en su discurso, intuyendo o sabiendo de que el chaleco de fuerza que le impone el sistema le impedir actuar en tanto que tal en sus polticas concretas.

El sistema neoliberal est atascado, es incapaz de mutar y ya es posible avizorar que la constante frustracin de los crecientes deseos de cambio de los ciudadanos terminar elevando la presin de la caldera social, con las previsibles consecuencias, como se vio en las precedentes eras del liberalismo a ultranza, como por ejemplo en los aos 30 del siglo pasado.

Notas

1,- Sondeo de Nanos, el 2 de octubre: http://www.nanosresearch.com/library/polls/20151002%20Ballot%20TrackingE.pdf ; recopilacin de sondeos y clculo sobre posibilidades de obtener diputados: http://www.cbc.ca/news2/interactives/poll-tracker/2015/index.html#seats

2.- Canad: Una eleccin nacional crucial, pero http://www.alainet.org/es/articulo/172166

3.- En el 2011, recuerda Jean Chrtien, el gobierno de Harper envi nuestros cazas-bombarderos a combatir en Libia y estamos implicados militarmente en Irak y en Siria. Despus de la campaa de Libia, de la cual ahora sabemos sus consecuencias desastrosas, el gobierno de Harper hizo sobrevolar el Parlamento por nuestros cazas-bombarderos; un ritual caracterstico de naciones conquistadoras y guerreras. Fuente; http://www.ledevoir.com/politique/canada/449908/il-etait-une-fois-le-canada-facteur-de-paix-et-de-stabilite-internationale

4.- Activist government is back in vogue, Thomas Walkom, Toronto Star 18-09-2015

5.- Prrafos de la citada carta de Jean Chrtien, primer ministro de Canad de 1993 al 2003: Pero qu ha devenido el Canad, nacin avanzada y progresista, factor de paz y estabilidad en el mundo? Es una pregunta que me hacen regularmente en el curso de mis viajes a los cuatro puntos cardinales del plantea y que me provoca una gran tristeza. En efecto, estoy triste de ver que en menos de una dcada el gobierno de Harper ha empaado cerca de 60 aos de reputacin de constructores de paz y de portadores de progreso. Durante todos esos aos, los jefes de gobierno que se sucedieron en el gobierno del pas, fueran Liberales o Progresistas-Conservadores, buscaron comprender e influenciar a sus pares en la escena internacional, incluyendo a aquellos con los cuales estaban en desacuerdo () Los y las canadienses debern pronto escoger su prximo gobierno, y deseo con todas mis energas que escojan un gobierno que se inscribe histricamente en la gran tradicin de los constructores de paz a quienes Lester B. Pearson abri la va (en 1957, por haber propuesto en la ONU la formacin de una fuerza de paz para poner fin al conflicto del Canal de Suez), y que sus sucesores siguieron hasta la llegada de la administracin de Harper.

6.- Leap Manifesto (en ingls, francs y espaol: https://leapmanifesto.org/en/leap-news/

7.- Sondeo de Abacus Data, del 14 de septiembre 2015-09-18 http://abacusdata.ca/desire-for-change-intensifies-2015election-canada/#sthash.CmXLhIYN.dpuf


Alberto Rabilotta es periodista argentino-canadiense.

URL de este artculo: http://www.alainet.org/es/articulo/172840


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