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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2015

Honduras: Expresin de Libertad en la dictadura

Ricardo Ellner
Rebelin


Ha desaparecido! lo han anunciado desde la tarde de ayer. Las autoridades se llaman al silencio para no entorpecer las investigaciones, con el argumento de que los medios no entreguen pistas a los hechores. En ms acontecimientos, se destaca el cierre de una radiofusora; el asesinato de otro comunicador y el fustigamiento para periodistas que develan actos de corrupcin de los raptores del Estado.

En Honduras, no hay justicia por las y los 58 comunicadores asesinados en los ltimos cinco aos. En respuesta un 96% de impunidad, persecucin poltica a disidentes y profundizacin de la corrupcin en las instituciones del Estado; la tradicin de las y los polticos se mantiene firme en el detrimento social de las mayoras.

Hace ya seis aos a las cinco treinta de la maana, se anunci un Golpe de Estado cvico, poltico y militar. El pueblo se auto convoc a las calles para exigir el respeto a la democracia y evitar ms violentaciones a la Constitucin de la Repblica. Un nuevo episodio que define su proyecto econmico y social a travs del temor y el silencio se comenz a redactar en el pas, a las luces de las banderas del centenario bipartidismo poltico tradicional de Nacionalistas y Liberales, de esas banderas que ahora ya son una sola con una solitaria estrella arropada de las sbanas rojiblancas que acicalan la corrupcin y los mximos niveles de impunidad.

Los caminos de la resistencia popular resultan un texto extraordinario que vuelca los ojos del internacionalismo a la lucha de las mayoras, que al paralelo de esas pupilas, con sangre tien la expresin de libertad y encausan los lamentos que se convierten en los pilotes de la dictadura. Desaparece otro comunicador! nadie encuentra su cuerpo; los medios masivos prefieren llenar sus portales -ante la admiracin y asombro de todas y todos por el papel de los genocidas- con falacias y novelescas versiones de que la paz y la democracia imperan en plena convulsin social.

El Nacionalismo servil a la embajada de los Estados Unidos ha quedado sin vigilancia. La unidad nacional retorna de la llanura. Las redes sociales comunican un nuevo asesinato de otro comunicador social; febrero 2010 abre el teln a un escenario de baos consecutivos de sangre. Marzo deja 5 asesinatos ms en el campo de las comunicaciones: la expresin se cae a pedazos. En el resto del ao, seis personas ms vinculadas a los medios de comunicacin se suman a la lista de impunidad. Sumaban 12 homicidios en total en el primer ao de la entronizacin del nuevo rgimen.

La tempestad continu azotando al pas. La poblacin en las calles se mantena en exigencia permanente de su legtimo derecho a vivir en democracia y el retorno de los expatriados. El comandante en jefe anunci su retorno y con l, todo el apoyo decidido de la mayora de jefes de Estado de la Gran Amrica. La prensa hegemnica acalla sobre el poder popular y, quienes deciden denunciar, son acallados por el Estado. Sigui el rojo martirizando al negro que en conjuncin obedecen a la sed de la expresin de libertad.

El ao once ha llegado inclemente, y en el transcurso, muchos sueos que quedaron sin cumplir. El agua ha sido substituida por la linfa y el plasma para irrigar el territorio. Luz Marina ha sido asesinada con arma de fuego! y su caso sigue impune. Era la vctima 20 en las comunicaciones que araba el terreno del miedo, el autoritarismo, la censura y del fascismo. Libertarios y condenados han perdido por medio de la tirana su piedra anular de participacin ciudadana ante el control autoritario del poder poltico y militar.

Extra: Estudiante de periodismo es aniquilada! comenzaba su carrera en los medios. La polica indica que no pueden revelar la informacin de las investigaciones, pero arrojan el dato, de que pudo ser un tema en venganza a su pareja y no por el acto de corrupcin que devel en su medio. Los media hegemnicos, sin pensarlo dos veces, aplican el manual distorsionador y se lanzan por todas sus vas a entretener la demanda con su trolera oferta.

En las portadas de los medios los y las colegas que van cayendo son primero novias, transentes despistados o simples vctimas de la mala suerte de vivir en las ciudades ms peligrosas del planeta. Decir periodistas asesinados suena poco a democracia y no es conveniente.

As arrancaba el segundo ao en la segunda dcada del XXI. A la mitad del ao, suma el repudiado asesinato 24 en el rubro de las comunicaciones. Del camino amarillo a las calles capitalinas. Los amigos, por sus convicciones de lucha popular y denuncia permanente de la dictadura comenzaban a desaparecer y los hegemnicos se encargaban de reproducir las bolas de humo ofrecidas por el oficialismo con sus ftiles investigaciones.

A los 13 das del asesinato, los medios llenan sus portadas anunciando otro homicidio. La N ms grande pierde a su director de noticias, HRN voz suprema del periodismo nacional tambin sabia sangrar. Excusa perfecta para que el verde olivo comenzara a rechinar sus botas para volcarse a las calles y compartir los roles de seguridad ciudadana como nueva poltica de seguridad nacional. Las fronteras quedaron abandonadas y la polica -en la mirilla de una campaa meditica- para legitimar el proceso de remilitarizacin. En dos aos 29 comunicadores asesinados.

La voz del Estado, que de boina militar se eriga entonces, era la nica voz, eliminando cualquier disenso que pudiera cuestionar o contradecir el discurso oficial. El llamado a la autocensura es desde entonces una poltica transicional al temor y en consecuencia, a la resignacin.

En el ao 13, las elecciones generales tien el escenario. Las fuerzas populares animaban a las mayoras que sobrevivan a los castigos de la dictadura protegida por el imperio estadounidense, mientras la crnica entregaba en sus pginas un nuevo asesinato de un comunicador que quedara adormitado en la impunidad. La propuesta de la solitaria estrella blanca en la azul bandera Nacionalista- clamaba con fuerza la legitimacin social de enquistar al verde olivo como la posibilidad para terminar con la ola de violencia. Mientras, la prensa nacional anunciaba otro y otro asesinatos en contra de los periodistas que se denunciaban, alejados del discurso oficial.

La censura de prensa, la persecucin a intelectuales, el allanamiento a medios alternativos, el asesinato de colegas, parafraseando a Rodolfo Walsh, son algunos de los acontecimientos que obligan a transcribir cada expresin de libertad que ha sido acallada de la forma ms violenta en el territorio a complicidad de un gobierno que se ha negado a reconocer el dolor de todo un pueblo que clama justicia. Los medios de comunicacin han sido cruentamente violados en su Libertad de Expresin. Morir o las sentencias carcelarias, son la respuesta que el oficialismo entrega a la libre emisin del pensamiento.

Convertido entonces, el pas ms violento del mundo, con una clara guerra de parte de los gobernantes hacia las amplias mayoras, los redoblantes marciales se escuchaban como propuestas visibles para una vida mejor. Al pasar las jornadas y el achicamiento al 24N da de las elecciones presidenciales, del esperado reset democrtico las redes sociales estaballan preguntando por el cuerpo de otro comunicador; su destino un nuevo asesinato bajo las sbanas del olvido.

Un arma de fuego, segn vecinos, militar, le quitaba la vida al comunicador 35 en el lapso de tres aos. Los masivos ocultaban las investigaciones mientras la polica ya se tornaba oliva, al tiempo que aseguraba que era un ajuste de cuentas, mientras los pilotes de la dictadura aparecan en el cotidiano listo para naturalizarse vestida de democracia.

El escenario estaba servido. Un nuevo fraude electoral lleg a la realidad. El poder fctico se opona al cambio paradigmtico y el pueblo se quedaba, mediante el miedo y bala, robado de su voz. La oligarqua con la venia imperialista, decidi imponer un sucesor con anhelos militares, muy obediente, con el fin individualista de llenar sus arcas y cumplir con los recetarios impuestos por las multilaterales de crdito.

La injerencia militar con bajada de lnea desde Washington era plausible en los primeros das de la autodenominada administracin de la vida mejor. A cinco das de estrenar la presidencial, las planas de los diarios denunciaban nuevo asesinato a comunicador social!

Nuevamente la poblacin aseguraba que se trat de un hecho ejecutado de parte del verde olivo que se disfraza de polica. El proyecto de censura y cercenamiento de la libertad de expresin segua de manifiesto, mientras el pueblo segua sin reconocer al administrador de la dictadura. Dos meses ms tarde, otro periodista es asesinado por disentir abiertamente del dictador. Ya sumaban 39 asesinatos.

En ese contexto de aislamiento y parlisis para la Expresin de Libertad, el amordazamiento de la prensa y la estrategia de ocultamiento y desinformacin instrumentada por la dictadura sigue a pies juntillas los designios del militarismo y el terror en pleno Siglo XXI.

Como prueba de ello, llegaban en los primeros 100 das de usurpacin otro asesinato ms de un comunicador en el occidente del pas. Y as, cada mes era asesinado uno o dos comunicadores a nivel nacional, como programa de poltica pblica en expansin territorial. Al final del subsiguiente ao a las elecciones, es decir de 2014, las escalofriantes cifras marcaban 45 personas asesinadas con vnculos a los medios de comunicacin. Segn las investigaciones de las autoridades, el 91% de los casos, fueron ultimados con arma de fuego, dos con arma blanca, dos estrangulados y uno que se desconoce el tipo de arma que usaron para quitarle la vida.

A mitad de segundo decenio del XXI, hemos sido muchas y muchos los expulsados de los medios de comunicacin por no agachar la cabeza y mentirle al pueblo. Hemos reafirmado el compromiso bajo los principios de la verdad y con ello, la consecuencia en el intento de ser acallados. El relato del Estado ya no tiene como prioridad producir verosimilitud, sino terror y es por ello que en la mirilla hoy tiene al comunicador y director de la emisora de las noticias del pueblo hondureo, Radio y TV Globo que se atrevi en el valiente abril del 15 a llamar ladrones a quien lo son y a mostrar los cheques con los que se pagaron el fraude electoral y la imposicin.

En los ltimos seis aos, la realidad en Honduras es una narracin de muerte que registra a ms de 5 mil nios, nias y jvenes asesinados. Ms de 4 mil mujeres aniquiladas. Ms de 500 campesinos acribillados. Ms de 110 defensores de derechos humanos y abogados masacrados. Ms de 50 mil personas asesinadas desde el quebranto democrtico que arrojan un promedio de 85.5 asesinatos por cada cien mil habitantes. Un verdadero cementerio a los ojos de las naciones en pleno Siglo XXI.

Los escenarios en contra del pueblo deben ser develados, denunciados permanentemente y no ocultados como se obliga, ya sea por el terror o el silencio eterno que provoca el gobierno. A la fecha, a los tres cuartos del ao 15, son ya 58 comunicadoras y comunicadores que han sido asesinados, y como cmplice directo, el mutismo del proyecto dictatorial. La eficacia y eficiencia de la justicia reporta un 96% de impunidad.

La expresin de libertad, la sostenemos a pesar del oprobio que proponen, es un derecho fundamental imprescindible para el ejercicio y la proteccin de las dems libertades, as como indivisible de los dems derechos. Sin la libertad de expresin y sin posibilidad de acceso a la informacin no se puede participar en el debate nacional sobre la poltica econmica y social ni obtener la informacin imprescindible para proteger a las mayoras, en sntesis la expresin de libertad fallece.

Sin libertad de palabra es imposible pronunciarse abiertamente contra violaciones de derechos fundamentales como la tortura, las desapariciones o las ejecuciones extrajudiciales. Hoy por estas letras, podrn acallar con el sueo eterno, pero jams se silenciar la denuncia universal ante la tirana fascista y dictatorial que hace sucumbir a nuestros dignos pueblos.

Ricardo Ellner / @r_ellner

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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