Portada :: Chile :: Miguel, un nombre en las estrellas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2015

Nuestro octubre se llama Miguel

Movimiento de Izquierda Revolucionaria
Rebelin


La guerra revolucionaria de clases en Chile, fuera de las caractersticas especificas que le infiera la naturaleza histrica del pas, no se concibe sino como parte de la insurreccin latinoamericana () El carcter prologando que dura la guerra de guerrillas revolucionaria no se define por el tiempo que dura la guerra, sino, dialcticamente, por la correlacin de fuerzas entre revolucionarios y sus enemigos

Miguel Enrquez, Tesis Poltico-Militares, 1965

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Para los mirista y los revolucionarios consecuentes que pisan nuestras tierras hoy, conjuntamente a todos los revolucionarios de Amrica Latina y el mundo, Miguel Enrquez representa uno de los ejemplos de valor, consecuencia; habilidad e inteligencia ms grandes en la historia reciente de nuestros pueblos en lucha.

Miguel vivi de la nica forma que lo puede hacer un verdadero revolucionario: con pasin e intensidad. Fue un hijo de su tiempo y de su pueblo, lejos de estar limitado a los fronteras estrechas de este pequeo Chile se identific con todos los trabajadores explotados y oprimidos del mundo, especialmente con aquellos subyugados por la mano canalla del imperialismo. Pero, sobre todo, Miguel fue un hijo de la Amrica que se insurreccionaba insolente contra los poderes burguesas, frente a ese mismo imperialismo que an domina el mundo mediante el uso de la brutalidad y la barbarie indiscriminada.

Miguel Enrquez no fue ni ambiguo ni moderado. Fue radical y claro en sus planteamientos y en extremo consecuente en la accin, al punto de alejarse por completo de todas las posiciones polticas mayoritarias y cmodas de la izquierda tradicional de su poca: el reformismo. No le import, ni le molest asumir la ardua y compleja tarea de organizar, desde lo pequeo a lo grande, una fuerza revolucionaria propia que se plantear la tarea de conformar un partido revolucionario que asumiera y llevar adelante la guerra revolucionaria de clases en Chile y Amrica Latina.

Desde las tesis presentadas por l mismo en el congreso fundacional del MIR en 1965, la nocin de la lucha de clases como guerra revolucionaria trazada por Miguel cruzara el espritu de todos los revolucionarios que se unan a un pequeo destacamento llamado MIR. Miguel tambin defini con madurez y perspectiva histrica que la guerra revolucionaria necesariamente era una estrategia continental, principalmente latinoamericana. No tan solo en el sentido del desarrollo necesario del internacionalismo revolucionario (en el plano de la solidaridad), sino que adems (y sobre todo) leyendo correctamente las condiciones objetivas que la presencia del imperialismo producan en Latinoamrica y que nos llevan indeclinablemente al enfrentamiento directo. Y es que bajo aquella consideracin, la bestialidad imperialista, ha actuado sin miramientos al momento de desplegar toda su poltica de explotacin y super-explotacin de manera estrecha con el desarrollo de un poder militar dispuesto a operar donde sea que sus intereses egostas y miserables lo requieran, tal como lo han demostrado en innumerables ocasiones en nuestros territorios y contras nuestros pueblos. Miguel tena y sigue teniendo plena razn en este aspecto fundamental. El triunfo revolucionario en Nuestra Amrica pasar necesariamente por la unidad internacional de los revolucionarios y de los pueblos trabajadores en lucha. La Junta Coordinadora Revolucionaria, JCR, solo puede ser comprendida bajo aquella concepcin de la lucha revolucionaria de clases.

Fue tal la claridad y la certeza de Miguel que con apenas 23 aos ya planteaba (en las tesis fundacionales del MIR) que la base del triunfo revolucionario pasaba por () la creacin () del poder revolucionario () que se opone al poder de la clase dominante () el cual se funda sobre la existencia del Ejrcito Revolucionario. Cuestin tambin indudablemente valida hasta el da de hoy, Acaso no es precisamente aquella la estrategia revolucionaria impulsada exitosamente por el Partido de los Trabajadores del Kurdistan contra el Estado Islmico y el sub-imperialismo de Turqua?

Como vemos, sin vacilacin alguna, Miguel sostuvo con contundencia la necesidad de desarrollar un poder revolucionario propiamente de la clase trabajadora en toda su extensin, junto a la ineludible tarea de conformar, al mismo tiempo, un ejrcito revolucionario como base y sostn de aquel poder. Nada ms alejado de las tergiversaciones posteriores que algunos miristas y revolucionarios han sostenido como base de su estrategia desprovista completamente de una concepcin de poder y alejada de todo desarrollo real de una fuerza militar y revolucionaria del pueblo.

Acaso se puede pensar la revolucin dejando de lado el problema del poder y el armamento generalizado del pueblo? Es acaso posible plantearse la revolucin en ausencia de estos conceptos fundamentales? Nosotros, junto a Miguel, pensamos que aquello es francamente imposible.

La base del problema de la estrategia revolucionaria, si se considera realmente como tal, esta fundada sobre un marco claramente delimitado: es el arte de destruir las fuerzas enemigas; el poder burgus, al mismo tiempo que se construyen las fuerzas propias; el poder revolucionario, cuestin que solo es posible de alcanzar en la medida y en el lugar que la lucha obrera, popular y campesina se extiende bajo los parmetros de la movilizacin revolucionaria de masas, articulacin dialctica de todas las formas de luchas contra el enemigo de clase.

En definitiva, de lo que se trata es de desatar la guerra revolucionaria, y en el terreno del enfrentamiento mismo disputar el poder efectivo, mediante el uso y la consolidacin del poder antagnico de la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad en todas sus dimensiones y extensin. Como el propio Miguel lo deca: la lucha de clases es siempre un guerra encubierta, ciertamente algunas veces se presenta de manera velada, como dira Marx, pero en otras ocasiones toma la clara forma de un enfrentamiento armado directo entre las fuerzas sociales en pugna.

Dicha concepcin estratgica impuls a Miguel y al MIR a construir un partido revolucionario con verdadera vocacin de poder, cuestin que evidentemente contempl siempre y en cada momento el desarrollo de una fuerza militar propia (ejrcito revolucionario en palabras del propio Miguel) que catalizara el poder organizado de los trabajadores y el pueblo de manera real y efectiva. En el fondo, sin ir muy lejos, dicha visin fue la que impuls al MIR a fortalecer y multiplicar los organismos del poder popular en los tiempos de la UP. En el seno mismo de estos organismos, para Miguel y el MIR, estaba precisamente ubicado el germen de dicho poder, tanto en su plano organizativo y democrtico como tambin en la posibilidad objetiva y material de que cada organismo de poder autnomo se convirtiera en una verdadera base armada de la fuerza revolucionaria. Ilusa (o -intencionalmente- mentirosa) es la visin poltica que piensa que el objetivo del MIR y Miguel era puramente democrtico y organizativo, respecto a la funcionalidad histrica de estos organismos de base de los trabajadores y el pueblo. Por el contrario, el poder popular era un medio (no un fin) sobre el cual pasaba necesariamente la conformacin de un poder revolucionario real, capaz de destruir el poder enemigo mediante el uso de la violencia revolucionaria y la entrada en escena de un ejrcito revolucionario del pueblo que asumiera en carne propia las batallas ms directas.

Frente a la dictadura contrainsurgente de Pinochet, la poltica del MIR diseada por Miguel, bas precisamente su tctica en aquella misma orientacin estratgica: el fortalecimiento del movimiento de masas, mediante la accin poltica y armada, en la perspectiva de desarrollar la organizacin y la movilizacin popular necesaria (fuerza social revolucionaria) sobre la cual se erigiera la construccin del poder propio, en condiciones de contraofensiva burguesa: Debemos comprender y saber explicar a la clase obrera y al resto de las capas del pueblo que, si bien nuestro objetivo es la conquista del poder por los trabajadores y la construccin del socialismo, nica verdadera forma democrtica de gobierno y nica forma de resolver la crisis estructural de Chile, este objetivo, la conquista del poder, no est a la orden del da, sino que la tarea de hoy es construir un ancho movimiento de masas y el ejercito revolucionario del pueblo e iniciar la larga guerra revolucionaria, escribira Miguel precisamente describiendo los objetivos inmediatos y mediatos que el MIR deba desarrollar, en el largo camino a transitar para retomar la iniciativa revolucionaria. Esta lnea marcara todo el actuar del MIR durante toda la Resistencia Popular, hasta que un sector renovado y claudicante intento romper con dicha concepcin extendiendo su mano al reformismo y dividiendo al MIR unilateralmente.

A la luz de la historia podemos ver y afirmar claramente que tanto el pensamiento y la accin de Miguel se encontraban absolutamente alejados de toda concepcin reformista e ilusa de la lucha de clases. Es ms, podemos dar cuenta que desde sus tesis del ao 1965, las que dan vida y sentido histrico al MIR, hasta las ideas centrales que guan su ltimos escritos (antes de perecer en combate), el problema del poder revolucionario de clase trabajadora como expresin superior y organizada de la fuerza social revolucionaria; la lucha de clases bajo la forma de guerra revolucionaria y la necesidad de construir un ejrcito revolucionario (y un partido revolucionario que lo dirigiera) como instrumento necesario para la conquista y defensa del poder propio, fueron su preocupacin central, razn de su vida y de su accin. Por tanto, estos tres elementos (poder revolucionario, guerra revolucionaria y ejrcito revolucionario) son las categoras nodales que conforman el pensamiento y la accin revolucionaria de Miguel y el mirismo. Renegar de cualquier de estos elementos (los que por supuesto estn dialcticamente imbricados) es posicionarse en una vereda completamente diferente a la del MIR y de Miguel. Es por ello que el MIR solo puede ser un partido revolucionario de combate, una organizacin para el desarrollo de la guerra revolucionaria de clases.

Por cierto, cabe preguntarse en la actualidad: Acaso algo de las ideas de Miguel y de la prctica histrica del MIR esta verdaderamente presente en esas organizaciones que, usurpando el nombre del MIR y su legado, marchan de la mano con los partidos polticos del enemigo mendigando una msera Asamblea Constituyente al bloque dominante? o Cuanto, francamente, recogen desde el pensamiento y la prctica de Miguel aquellas organizaciones de matriz mirista o rojinegras que se quedaron con la vaga interpretacin de un poder popular divorciado de la lucha armada y de la guerra revolucionaria de clases?

En ambos casos la respuesta es negativa. El legado de Miguel y del MIR nada tiene que ver con aquellas ideas reformistas y posmodernas de quienes agitan banderas con el nombre o los colores del mirisimo con el nico afn de ganar adeptos a sus posiciones miserables y conciliadoras, completamente ajenas al problema del poder y la luchar revolucionaria, como Miguel lo concibi y lo practic siempre.

Nuestro impulso organizativo, en un contexto distinto pero que guardar similares caractersticas en sus aspectos esenciales, asume el legado consecuente de Miguel y del MIR. Puesto que poseemos la frrea conviccin de que actuar en funcin del desarrollo del poder revolucionario y la conformacin de los instrumentos organizativos necesarios para su consolidacin, siguen siendo la cuestiones indispensable que los revolucionarios consecuentes debemos enfrentar y resolver con audacia e inteligencia.

Y es que la situacin histrica as lo amerita: el imperialismo sigue all aniquilando e invadiendo pueblos enteros guiados por la sed de ganancia. El capitalismo mata de hambre diariamente ms seres humanos que todas las guerras de la historia juntas. Nuestra Amrica sigue siendo saqueada por la burguesa internacional de forma cada vez ms aguda. Nuestra tierra sigue siendo dominada y explotada por la misma clase dominante que tom el poder junto a Pinochet.

Al capitalismo no se le reforma; se le incendia. Se le destruye mediante la guerra revolucionaria. La fuerza social revolucionaria, estado de organizacin y conciencia superior que adquiere la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad en la accin, solo posee sentido en la medida que va desarrollando el poder propio que requiere la clase revolucionaria para erigir su fuerza, en tanto sustento del futuro ejrcito revolucionario de trabajadores, pobladores y campesinos pobres que aplastar en combate al enemigo. Aquella fue la visin que guo todo el actuar de Miguel desde 1965 hasta 1974 y es en la que nosotros nos reconocemos hasta el da de hoy.

Miguel mostr que no hay puntos intermedios en la lucha a muerte contra el capitalismo y el imperialismo genocida. Lucha que, por supuesto, no es ms que una guerra a muerte contra lo los explotadores y su rgimen de hambre, miseria y enajenacin que destruye a la humanidad entera y a la naturaleza.

CON EL EJEMPLO Y EL PENSAMIENTO DE MIGUEL, LA LUCHA POR EL PODER CONTINA!

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http://mir-chile.org




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