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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2015

Cronopiando
Cuando el juego se hace adulto

Koldo Campos sagaseta
Rebelin


El juego es una de las actividades que, desde nios, ms nos ayuda a entender la necesidad de establecer y respetar normas. De hecho, todo juego colectivo, la mayora de los juegos lo son, perdera su esencia, su sentido, si no estuviera sujeto a reglas y si los jugadores no las respetramos.

As sean juegos de mesa o de calle, no importa que sean conocidos o los improvisemos, para dar inicio al juego el primer paso consiste en establecer y aceptar las reglas por las que debe regirse. Obviamente, esas reglas tienen que ser las mismas para todos. Nadie aceptara jugando al parchs que uno de los jugadores, dependiendo de lo que le convenga, cuente de ms o de menos, o que pretenda tirar dos veces el dado en atencin, por ejemplo, a que es el dueo del tablero.

El ftbol, uno de los deportes en los que ms pesa el factor colectivo, tambin est sujeto a reglas. Cuando nios, antes de dar inicio al partido en la calle o en la escuela, los dos jugadores ms cotizados se encargaban, tras escrupuloso sorteo, de ir eligiendo alternativamente a los componentes de los dos equipos hasta que en igualdad de condiciones comenzaba a rodar la pelota. Como nios exigamos que el juego dispusiera de normas, y hasta en nuestro modesto partido de ftbol, a pesar de no disponer de rbitro que decidiera qu era y no era falta, discusiones al margen, el juego transcurra sujeto al respeto que debamos a esas reglas establecidas y que buscaban la mayor equidad posible. Nadie habra consentido que una de las porteras fuera ms grande que la otra o que un equipo contara con ms jugadores que el rival. Si alguien hubiera pretendido entonces jugar al ftbol al margen de unas reglas de comn y obligado cumplimiento, no habra habido juego.

Curiosamente, lo que como nios nos resultaba inaceptable, lo que como nios nunca permitamos, como adultos, ms tarde, hemos ido olvidando o disculpando, y ya no slo en relacin al juego.

Se imaginan, por ejemplo, que el equipo palestino en un mundial de ftbol le marcara un gol inobjetable a Israel y el gol no subiera al marcador porque un hipottico Consejo de Seguridad del Arbitraje lo vetara? Imaginan que en cada partido, anexo al campo, tuviramos sentados a los 5 representantes del Consejo de Seguridad del Arbitraje con derecho a vetar cualquier arbitral resolucin segn su conveniencia? Ningn nio aceptara jugar un partido en esas condiciones.

De ms est recordar cuantos millones de adultos ciudadanos en absoluto cuestionan que el organismo que en las Naciones Unidas se ocupa de mantener la paz y la seguridad de los pases compuesto por cinco naciones permanentes: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia, pueda usar el veto en contra, incluso, del sentir general de la humanidad. No hay ms que repasar las ltimas votaciones de ese organismo con respecto al bloqueo a Cuba. En pattica demostracin de hasta qu punto derecho y justicia se han hecho adultas, Estados Unidos, Israel y las islas Marshall pesan ms que el resto de las naciones del planeta.

Alguien concebira que en un partido de ftbol una decisin arbitral quedara sin castigo? Es posible imaginar un partido en el que el rbitro le sacara la tarjeta roja a un jugador y ste, haciendo caso omiso de la decisin arbitral, siguiera jugando como si nada y hasta reiterando las faltas por las que fue expulsado? Ningn nio aceptara, dado el caso, que el partido pudiera continuar mientras no saliera del terreno de juego el sancionado. Tampoco hace falta recordar cuntos Estados han preferido mirar para otro lado ante el centenar de resoluciones y condenas que Israel acumula en su larga trayectoria al margen de la ley y el derecho.

Es admisible figurarse un partido de ftbol en el que un equipo, a diferencia de los dems, no est sujeto a ser penalizado por el rbitro? Es imaginable suponer que en un mundial, los jugadores de los Estados Unidos gozaran del privilegio de no ser sancionados con tarjetas amarillas o rojas no importa cuantas piernas y cabezas rompieran? Ningn nio tolerara semejante desacato. Sin embargo, eso que llaman comunidad internacional acepta que ningn militar estadounidense pueda ser presentado por crmenes de guerra ante una Corte Penal Internacional que s puede juzgar a serbios, africanos o jugadores de equipos del Tercer Mundo, pero no de los Estados Unidos.

Tampoco es comprensible para la lgica de un nio que el entrenador del equipo contrario sancione o elimine a su rival porque supone que sus jugadores se aprestan a dar patadas, o que disponen de un masivo arsenal de artimaas para causar estragos antideportivos en los jugadores contrarios. En primer lugar porque ese entrenador no tendra autoridad para hacerlo, y en segundo lugar porque mientras no se produjera la falta no cabra la sancin. Resultara inadmisible que en un mundial de ftbol, un rbitro castigara a un equipo con un penalti preventivo o le sealara faltas de rutina, como los bombardeos que Estados Unidos ejecuta en no pocos pases y cuyos presidentes califican de rutinarios.

La dialctica adulta s concibe tales dislates. Por ello es que sobre Iraq, Afganistn y otros pases ocupados, sometidos a guerras preventivas, se llevan a cabo bombardeos de rutina o se invaden pretextando armas inexistentes. Por ello es que resultan ms peligrosas las armas nucleares que Irn no tiene que los arsenales nucleares de los que Israel dispone.

Impensable sera que en un mundial de ftbol fuese el entrenador de un equipo el que, por propia decisin, se ocupara de realizar los exmenes antidoping a los jugadores de los equipos contrarios, extendiendo certificaciones segn su parecer, y hasta sancionando a conveniencia supuestos positivos.

Pero otra vez semejante desatino traspasa las fronteras del juego para hacerse mayor. As es que Estados Unidos, el pas que ms drogas consume y demanda, y en donde, al parecer, nunca ha existido un solo crtel del narcotrfico, se atribuye el derecho de homologar qu pases cumplen sus disposiciones al respecto y cules, Panam por ejemplo, pueden ser bombardeados e invadidos. El que en plena era de Ronald Reagan y Oliver North, Estados Unidos traficara con cocana y con armas, a espaldas de su propio Congreso, para asfixiar la revolucin popular sandinista, todava espera su imposible sancin.

Figurarse que en un mundial de ftbol ciertas selecciones que ganado su derecho a participar no puedan hacerlo por no haber la Federacin Internacional validado su propia acreditacin, tambin parecera inconcebible. En el peor de los casos, esa federacin ya habra sido destituida por inoperante, por inepta o por ambas razones. Se le habra acusado de atentar contra el espritu olmpico y habra sido disuelta de inmediato. Lo que en el juego parece evidente en la vida no lo es. Pases como Palestina o la Repblica rabe Saharaui tienen largas decenas de aos esperando el permiso para saltar al campo y las Naciones Unidas todava les sigue reclamando ms tiempo y ms paciencia.

Y ello para no hablar de la posibilidad de que ciertos equipos fueran bloqueados, confinados dentro de su rea, impedidos de salir de ella, de elegir sus propios capitanes, de poder hacer cambios; o de que se autorizara para algunos jugadores la sancin de la bolsa en la cabeza o la picana; o de que pudieran desaparecerse jugadores contrarios o disparar impunemente contra los aficionados que desde las gradas animen a equipos catalogados como ejes del mal.

El ftbol es, sin duda, un buen escenario para entender hasta qu punto la vida carece de normas, de reglas bsicas. Frente a aquella indignacin infantil que no habra tolerado el irrespeto, se impone la madura indiferencia de quienes aceptan que podamos jugar con normas pero vivir sin ellas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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