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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2015

La solucin poltica y la paz

Dairo Ruiz
Rebelin


Habra que precisar para iniciar esta reflexin que la solucin poltica y la paz en Colombia no podran converger con la guerra, la explotacin y dominacin que ejercen las clases dominantes, y que constituyen las causas internas de la rebelin y de la revolucin social.

El sentido histrico de la paz para las mayoras nacionales est integrado a las luchas emancipadoras concretas que libran [email protected] [email protected], pero con una conciencia de organizacin, que toma en sus manos su propia historia y liberacin.

La problemtica plantea que la paz en disputa debe conducir a una sociedad libre y humanista, es decir en la que desaparezcan el saqueo, la explotacin, la barbarie militar y paramilitar como expresiones vivas del sojuzgamiento social.

Lucha y libertad deben avanzar para mejorar de raz las condiciones de vida de las grandes mayoras, y para construir una nueva sociedad con la autodeterminacin de la nacin Colombiana preada hoy, - y pese al discurso oficial de la paz-, de hambre, miseria, muerte y sangre.

Si la paz, - con la ilusin de conjurar la crisis-, mantiene las fuentes cotidianas de recolonizacin o neoliberalismo, y que conducen a nuevas guerras, la situacin sera ms compleja, cruel y de entrampamiento, y no contribuiran a una paz verdadera.

La fuerza prctica de la transicin y/o de la solucin poltica, debe ser acordada por el pueblo, con su unidad y para un nuevo gobierno, no ser entonces, de naturaleza reaccionaria o para mantener desde la clase dominante la expoliacin de las grandes masas populares, o para financiar la crisis del imperio , y donde la oligarqua asegure por siempre el poder y la generacin de impresionantes ganancias.

As es, que [email protected] [email protected] preferimos una paz que no sea legitimada como un nuevo instrumento para profundizar y extender la recolonizacin, con los mismos intereses econmicos, polticos y geo-estratgicos del pentgono y sus renovados sueos imperiales, que no vern, ni menos reconocern el papel del sujeto revolucionario: el pueblo y la vigencia y contemporaneidad de las luchas populares y revolucionarias de Nuestra Amrica.

La solucin poltica debe ser para no continuar al servicio del progreso de los antiguos y nuevos colonizadores, hoy enfrentados a pueblos en resistencia y a la ofensiva para una paz verdadera, y como repudio al capitalismo, la violencia fratricida, y/o la eliminacin de pueblos enteros castigados a muerte por el orden burgus.

Esto se traduce en seguir construyendo con mayor celeridad el camino a la solucin poltica, y un escenario de unidad de accin desde la clase popular, cuyas mayoras viven en la absoluta pobreza ( hambre, enfermedades, miseria), adems de desnutricin, falta de vivienda, educacin; y que afectan a miles y miles de jvenes, como reserva de un ejrcito para la rebelin, o para formar bandas de sicarios, que viven de la prostitucin, el narcotrfico, robo, el para-militarismo; y /o que desempean trabajos siempre temporales, (emboladores, vigilantes, tragafuegos, lavacarros etctera), as como millones de refugiados internos, producto del fracaso del neoliberalismo, y expresiones de las formas ms violentas de ruptura del control social, como de crecimiento de las insurgencias populares y sociales, que se niegan al embrutecimiento, o a envilecerse , como a atarse al miedo, la ignorancia y la apata.

Identificar las rutas para la solucin poltica y la paz, implica entender histricamente que para el poder solo cambian las tcnicas, los matices y las coyunturas; pero se mantiene esencialmente la estrategia imperial: conquista, rapia y opresin nacional para enfrentar, dividir y vencer a los pueblos oprimidos, como para destruir los derechos del hombre y de los pueblos a travs de bombardeos, muertes, desapariciones, falsos positivos, torturas, sufrimientos, ejecuciones extrajudiciales, y en fin crmenes perpetrados por el Estado en defensa de las estructuras de dominacin y explotacin interna e imperialista, sujetas a la narco-economa local y de consorcios financieros, y de alcance transnacional.

Esta lgica recurrente, contrasta con la versin oficial del sistema que intenta vender al pas y a la comunidad internacional una paz, sin reconocer que el origen de la violencia en Colombia es poltico, echando mano de una doble maniobra: por un lado ocultar las verdaderas causas y responsables de la crtica situacin de Colombia, y, por otro, satanizar y tratar maniqueamente a las insurgencias, y al movimiento popular, incumplindoles, o presentndolos como causantes, para legitimar la continuidad de la confrontacin, y propiciar la entrega, liquidacin o reversin de los avanzado en las agendas populares a las que el Estado intenta colocar una camisa de fuerza, a lo que debera ser la ruta popular para la paz con una agenda nacional, sin seuelos de ilusos, ni calumnias con las que Uribe-Santos se reacomoden como fracciones dominantes, o para el remozamiento de las viejas alternativas, para negar la paz de las mayoras y enfrentar nuevamente fundamentalmente al pueblo.

El pueblo en las calles reitera nuevamente la urgencia histrica de la paz como su construccin colectiva, as como la importancia de las transformaciones de fondo para trascender al capitalismo salvaje, responsables con el imperio de la guerra contra los pueblos.

Hay que repudiar el terrorismo de Estado y a la barbarie militar y paramilitar, expulsar las bases militares gringas, e iniciar la construccin de la verdadera paz con las transformaciones econmicas, polticas y sociales reales, y por los caminos que en manos de pueblo Colombiano unido y movilizado, conducirn a la solucin poltica y a la paz con justicia social.

Las concesiones que las partes se arranquen, estn sujetas a la dialctica antagnica capitalismo-revolucin popular, y que desde los revolucionarios debe avanzar siempre junto y a favor del pueblo, y con este como el protagonista central.

Pero nadie deber soar en un paraso sin clases ni lucha de clases; ni con el reino de la paz justa y duradera, ni con la democracia real, menos con el desarrollo ni la independencia. Estas tareas ya no le corresponden a las burguesas del sur porque todas son subalternas del imperio. Ahora son tareas de la clase obrera y de los pueblos recolonizados.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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