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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2015

Ajuste por defecto

Temir Porras Poncelen
notiminuto.com


Uno de los principales enigmas de la poltica venezolana, es por qu el Estado parece haber renunciado en estos ltimos meses a su papel de conductor del proceso econmico venezolano. Esto es sin duda una gran paradoja para un Estado que no ha renunciado a ser el ms importante actor de la economa venezolana, pero que efectivamente ha tendido a convertirse en exclusivamente eso, un actor, que por ms importante que sea no logra dirigir el proceso en el cual se encuentra inmerso.

Sin nimos de ofender a nadie, las instancias encargadas de la direccin econmica y financiera de la Nacin, tienden hoy a comportarse como unos gigantescos departamentos de Administracin y Tesorera. Es decir, que no cumplen su papel de rectores de las polticas econmicas y financieras del Estado, aunque concentran todas las decisiones que involucren manejo de recursos en el mbito pblico. Si existe una jefatura econmica en el gabinete, sta lo es menos para elaboracin y ejecucin de una estrategia, que para decidir si se destinan tantos recursos a la importacin de pollo o a la liquidacin de importaciones de medicamentos. Luego, que esa importacin de pollo o de medicamentos cumpla una funcin econmica determinada, se venda al precio deseado y a travs de los canales de distribucin adecuados, deja de ser un asunto de poltica econmica para convertirse en un problema de los organismos de fiscalizacin y seguridad.

Incluso asumiendo que esta forma de proceder est motivada por un imperativo de justicia y de proteccin del derechos de los venezolanos al acceso a los alimentos o los medicamentos, la realidad nos ha enseado que esta estrategia slo funciona, y de manera imperfecta, a la escala de las redes de distribucin del Estado (Mercal, PDVAL, etc), pero no para regir el comercio de bienes y servicios a nivel de la sociedad entera. El objetivo poltico es justo, es necesario y acorde a los preceptos humanistas del chavismo bolivariano. Pero un objetivo no es sino la parte final, la punta visible del Iceberg, de una poltica pblica. Fijar el objetivo deseado no exime de pensar cmo alcanzarlo efectivamente, y no nicamente a travs de medios coercitivos. He ah la diferencia de naturaleza entre un estrategia de poltica econmica y una simple y llana administracin de recursos.

Cules son las premisas y las polticas rectoras para asegurar un objetivo de crecimiento econmico, en qu sectores y con qu actores? Qu estrategia econmica tener frente a la inflacin, y cmo llevarla a niveles que consideremos adecuados? Cmo crear condiciones para incrementar la produccin nacional de bienes y servicios? Cmo alentar el espritu emprendedor del pueblo venezolano, especialmente en las formas de organizacin productiva solidarias? Estas no parecen ser las cuestiones que ocupan el tiempo de los equipos encargados de la poltica econmica, porque la estrategia econmica consiste en afirmar: de los recursos que tenga el Estado (de la renta petrolera), se utilizar lo que sea necesario para comprar alimentos, medicamentos, hacer viviendas, escuelas, entregar canaimitas, etc. Cmo generamos los recursos para garantizar esos derechos? Cmo producimos en Venezuela esos alimentos, medicamentos, materiales de construccin o computadoras? Eso parece ser harina de otro costal

A lo largo del ltimo ao, la hiptesis que ms a menudo se ha formulado para explicar que no se haya tomado ninguna decisin significativa en materia econmica, consiste en afirmar que el gobierno ha querido evitar el costo poltico de un ajuste macroeconmico. Dicho de otra manera, en un ao electoral, el gobierno bolivariano habra decidido no incrementar los precios de la gasolina o ajustar el tipo de cambio, entre otros, para no tener que asumir el costo poltico negativo que estas medidas podran implicar. Pero el hecho ms desconcertante es que, francamente, cuando miramos el ao en retrospectiva, el ajuste macroeconmico se ha venido produciendo por inercia, independientemente de la indecisin del gobierno, y en cierta medida ante el vaco que ha dejado la ausencia de estrategia econmica gubernamental. Con la excepcin de los precios de la gasolina y los servicios pblicos que provee directamente el Estado, todo lo dems se ha ajustado por la va ms brutal, que es la de la fuerza especulativa del mercado. Los productos de la canasta bsica tienen oficialmente un precio justo, pero igual se revenden ilegalmente a precio de mercado sin ningn tipo de control ni transparencia. Y los precios de los bienes y servicios que no integran la canasta bsica, es decir la inmensa mayora, son objeto de una ajuste especulativo permanente, que es funcin de las expectativas irracionales de inflacin que se terminan imponiendo cuales matrices de opinin, ante la ausencia de indicadores oficiales, o el silencio de voceros autorizados acerca de las perspectivas y las expectativas de mediano y corto plazo. Si nadie hace nada, si nadie dice nada, el mercado al final del da hace desastres.

Por supuesto que me refiero estrictamente a la poltica econmica. Porque el despliegue logstico del Estado para luchar contra las distorsiones del mercado por vas no econmicas, como el cierre de la frontera o los controles administrativos, puede llegar a ser tanto ms impresionante que contrasta precisamente con la absoluta inercia en el frente de la poltica econmica.

Lo mismo ha sucedido con el mercado cambiario y la cotizacin del Bolvar frente al Dlar. Al no existir ningn mercado ni indicador oficial confiable ni accesible para las operaciones cambiarias, se termina imponiendo la locura especulativa de una cuenta de twitter y un puado de casas de cambio en Ccuta. Y lamentablemente, aunque sus cotizaciones no tengan ningn basamento econmico serio, se imponen por defecto como indicadores de referencia que tienen un impacto en la fijacin de precios y en la inflacin. Argumentar que la inmensa mayora de las importaciones, que son las de productos bsicos como alimentos y medicamentos, se transan a tasa de 6,30 Bolvares por Dlar es no entender nada a la naturaleza del problema, y en cualquier caso no contribuye a resolverlo. Porque de lo contrario no experimentaramos los elevados niveles de inflacin que todos percibimos en nuestra actividad econmica diaria. De hecho, que el Estado recurra a la expansin monetaria, es decir a la emisin de dinero para financiar sus polticas, es un reconocimiento tcito de que la tasa a la cual cambia sus dlares en el Banco Central est totalmente desfasada con respecto a la realidad. Como tambin es un reconocimiento tcito de los altos ndices de inflacin, que terminan afectando al Estado de la misma manera que a cada uno de nosotros, con la notable diferencia que los ciudadanos no pueden imprimir sus propios billetes, y al no poderlo hacer recurren, cuando pueden, al ajuste especulativo de precios.

Por interesante que resulte conocer cules fueron los motivos del equipo de direccin econmica para renunciar a conducir una estrategia econmica mientras que el mercado realizaba un brutal ajuste especulativo, debo confesar que no he logrado dar, y no por falta de interlocutores, con una respuesta convincente y satisfactoria. Adems, siempre cabe suponer que esto no sea el resultado de una decisin deliberada, sino la imprevisible resultante de una gran suma de pequeas indefiniciones. Entre otras razones, porque es un muy mal clculo suponer que el ajuste tendr menos consecuencias polticas para el gobierno, por el simple hecho de que se haya producido por inercia, y no por decisiones polticas explcitas.

En cualquier caso, lo que resulta ms claro de percibir es la enseanza de que la ausencia de poltica, la inaccin y el silencio, especialmente en materia econmica, es siempre la peor opcin. Como ya lo dije alguna vez en el pasado, no tener poltica econmica es lo nico peor que tener una poltica econmica errada.

Y a diferencia de lo que piensen algunos, yo considero que nunca es demasiado tarde para tomar buenas decisiones en esta materia. En los ltimos dos aos, no son pocas las propuestas e ideas que han circulado sobre la estrategia econmica a seguir. A pesar de que cada quien tenga sus preferencias o sensibilidades, tiendo a pensar que, cualquiera que sea la estrategia que termine privilegiando el gobierno bolivariano, recibir por lo menos el reconocimiento de que ha asumido con liderazgo y de manera activa la bsqueda de soluciones a uno de los problemas ms importantes que afecta a la sociedad venezolana. Si hay algo que sabe reconocer y recompensar el pueblo chavista, es que su liderazgo no esquive los problemas, sino que le plantee estrategias y objetivos claros, y acte firmemente en consecuencia.

 

Temir Porras

@temirporras

Fuente: http://www.notiminuto.com/noticia/ajuste-por-defecto/



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