Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Palestina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2015

La prxima intifada
Lucha contra los bantustanes

Jumal Juma
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Manifestantes palestinos enfrentndose a soldados israeles en el curso de una protesta por la prohibicin de entrar en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa, cerca de un puesto de control en el asentamiento israel de Beit El, Cisjordania, el 8 de octubre de 2015. (AA)

Los ltimos das vividos en Palestina nos han recordado imgenes de la primera Intifada. Neumticos ardiendo en las calles, jvenes tapados con la kufiya palestina lanzando piedras y el ejrcito israel enfrentndose a ellos con gases lacrimgenos, granadas snicas y fuego real. Pueblos enteros palestinos estn bajo asedio. Los enfrentamientos se extienden como el fuego a travs de Jerusaln y las zonas palestinas a ambos lados de la Lnea Verde.

Las causas profundas de esta rebelin son las mismas de siempre: el rgimen israel de ocupacin, apartheid y colonialismo hace insoportables las vidas de los palestinos. Sin embargo, hay diferencias fundamentales entre ahora y entonces porque van a ser las acciones de la nueva milicia de colonos israeles las que determinen cundo, no si, estallar una Intifada a gran escala.

La diferencia ms visible entre la realidad sobre el terreno con la primera y segunda Intifada es el destacado papel que ahora estn jugando los colonos israeles en los ataques contra los palestinos. La poblacin colonial se ha convertido en una milicia bien armada, bien organizada e ideolgicamente impulsada. Merodean por los pueblos palestinos y atacan a sus habitantes en las calles e incluso en sus hogares. A partir de la

horrenda accin de quemar vivo al joven Muhammad Abu Khdeir en Jerusaln, hasta el reciente ataque incendiario en el hogar de los Dawabshah en Dima en el que murieron los padres y un beb, los colonos han ido perpetrando toda una serie de ataques terroristas contra los palestinos. Israel mantiene y apoya que esta fantica milicia lleve a cabo las partes ms sucias de la agresin y represin israel en Cisjordania.

Empujando a los palestinos hacia los bantustanes

La retrica inicial del primer ministro israel Netanyahu sobre una guerra total, incluida la reocupacin de las principales zonas residenciales palestinas en Cisjordania, que el Acuerdo de Oslo defina como reas A, fue muy del agrado de esta milicia de colonos y de sus partidos en el gobierno. Sin embargo, como se apresuraron a sealar las agencias de inteligencia y el ejrcito israel, un despliegue militar masivo por las reas A no le interesa ni a los colonos ni al resto del establishment poltico de Israel. Todos ellos tienen un objetivo comn: expulsar tantos palestinos como sea posible de Jerusaln y del resto de Cisjordania hacia los bantustanes cercados que han ido creando. Esto se consigue ms fcilmente concentrando la presin fuera de esos bantustanes.

De las cuatro brigadas militares adicionales enviadas a Cisjordania, ninguna se halla en las principales ciudades palestinas. A diferencia de la primera Intifada, cuando el ejrcito utiliz una violencia extremada patrullando constantemente por las ciudades palestinas para mantener su control o volver a invadir Cisjordania, o de lo que hicieron durante la segunda Intifada intentando destruir la infraestructura de la Autoridad Palestina, en esta ocasin las reas A no son el objetivo.

Siguiendo una lgica parecida a las masacres perpetradas con el pueblo palestino en Gaza, Israel ataca desde los permetros. Los guetos siguen bajo control palestino mientras Israel hace imposible la vida en el restante 60% de Cisjordania a travs de la construccin del muro del apartheid, la demolicin de casas, la amenaza de destruccin inmediata de 89 comunidades, la negativa a poder acceder al agua, los puestos de control, la confiscacin de la tierra y los ataques de los colonos.

Los jvenes pierden el miedo

Esas polticas impactan en la resistencia palestina. Los palestinos que estn bajo la inmediata amenaza de limpieza tnica estn a la vanguardia de las protestas. Los jvenes palestinos de Jerusaln continan con su misin de sacudir del yugo opresor israel a su economa, escuelas y hogares. Nada les intimida: ni los asesinatos a quemarropa ni la nueva ley que castiga el lanzamiento de piedras hasta con veinte aos de crcel.

En cualquier caso, la represin cada vez ms despiadada es la razn por la que los jvenes palestinos de Jerusaln son en la mayor parte de los casos quienes estn llevando a cabo los actuales ataques a cuchilladas. A partir del asesinato de Mohammed Abu Khdeir, se puso en marcha la Intifada de Jerusaln. En el resto de Cisjordania, peridicas oleadas de protestas van y vienen en una marea siempre creciente. En la ltima semana (*), siete jvenes han muerto asesinados y ha habido casi 800 palestinos heridos. Los palestinos que se encuentran dentro de la Lnea Verde, que se enfrentan al racismo virulento, al apartheid institucional y a las polticas de limpieza tnica, han organizado protestas en sus ciudades y pueblos.

Los palestinos que residen en las reas A en Cisjordania, con la excepcin de los campos de refugiados, se han mantenido hasta ahora apartados de la movilizacin. Para muchos de ellos, el completo vaco de liderazgo poltico pesa demasiado an para que alcancen a implicarse. Ni la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ni los partidos polticos palestinos son capaces de ofrecer direcciones estratgicas frente al rechazo israel de un Estado palestino. No pueden cumplir las demandas de autodeterminacin palestina, incluyendo el derecho al retorno y el fin del apartheid para los ciudadanos palestinos de Israel. Y han fracasado a la hora de crear estructuras para defender a su pueblo.

Revuelta contra Israel y la ANP

El actual estallido de protestas no se dirige nicamente contra Israel. Es tambin una manifestacin de la frustracin de la gente que se enfrenta a la peor parte de la agresin israel en Cisjordania. Sus protestas expresan tambin un deseo total de acabar con una representacin inepta e ineficaz.

La AP es consciente de esta ira. El reciente discurso de Mahmud Abbas en las Naciones Unidas advirtiendo de que las polticas israeles amenazan con socavar la estructura de la Autoridad Nacional Palestina e incluso con poner fin a su existencia no fue ms que una splica dirigida a Israel y a sus partidarios para que no socaven completamente la capacidad de la AP de ejercer el control en los bantustanes de las reas A. La actual oleada de protestas puede incluso servir para subrayar el aspecto de que la ANP es fundamental para el plan de limpieza tnica de Israel y la bantustanizacin de Cisjordania a corto plazo.

En ltima instancia, el actual reparto de poder entre la ocupacin israel y la AP como garante de la estabilidad en los bantustanes del rea A no puede durar. Para que la AP pueda mantener un mnimo de credibilidad frente a su pueblo tendr que hacer un remedo de movimiento nacional por la liberacin poniendo fin a la coordinacin en materia de seguridad y a los acuerdos econmicos con Israel y hacer un llamamiento al boicot total, la desinversin y las sanciones para aislar el rgimen de apartheid colonial israel y proteger a su pueblo. Si la ANP hace todo eso, Israel la aplastar. Si no consigue cumplir este mnimo programa, el pueblo palestino se levantar.

Todo el contexto poltico, social y econmico est preparando a la poblacin palestina para este levantamiento. Los partidarios de la solucin de los dos Estados han perdido la esperanza en un Estado palestino. La situacin contina deteriorndose velozmente, incluso en las reas A. El desempleo aumenta y la desesperacin se dispara. La gente busca un futuro digno, buscan libertad e independencia para su nacin y estn dispuestos a pagar el precio. Los jvenes son los protagonistas en esta rebelin. Con cada oleada de protestas estn construyendo nuevas estructuras de base de la resistencia.

Todava est por ver si Israel y la AP son capaces de controlar el actual incremento de la rebelin. Hace dos das, las agencias de seguridad palestinas e israeles estuvieron de acuerdo en calmar la situacin y Netanyahu y Abbas hicieron declaraciones pidiendo el fin de las confrontaciones. Pero hoy han estallado protestas ms fuertes que nunca por toda Cisjordania y en el interior de la Lnea Verde mientras los colonos estn de nuevo en las calles atacando a los palestinos.

La pregunta correcta no es si se producir una tercera Intifada sino si ser lo suficientemente fuerte para que dure. El factor decisivo es el proyecto colonial de asentamientos de Israel. Incluso en ausencia de un liderazgo palestino eficaz, si los colonos y su Estado continan atacando al pueblo palestino, ms temprano que tarde veremos la aparicin de una Intifada total erigida sobre la organizacin popular.


N. de la T.:

(*) Este artculo se public el viernes 9 de octubre de 2015. Las cifras de muertos y heridos han aumentado de forma trgica durante el fin de semana.


Jamal Juma naci en Jerusaln y estudi en la Universidad de Birzeit, donde se hizo polticamente activo. Desde la primera Intifada, ha centrado sus trabajos en el activismo popular. Es desde 2002 el coordinador de la Campaa Popular Palestina Anti-Muro del Apartheid, y desde 2012, coordinador de la Coalicin en Defensa de la Tierra, una red de movimientos de base palestinos.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/next-intifada-struggle-against-bantustans-1061996685



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter