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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2015

Ayotzinapa y la revuelta de la memoria

Ral Romero
Rebelin


A mis compas de 43ms.

Cuando pensbamos que vivamos en un rgimen de terror, descubrimos la barbarie. Pensbamos que lo habamos visto todo en San Fernando, en Villas de Salvarcar, en Allende y en Tlatlaya pero nos faltaba Ayotzinapa.

La noche del 26 de septiembre de 2014 quedar marcada para siempre en nuestra memoria, esa que, como escribiera un usuario en tuiter, es capaz de asociar nmeros con crmenes y tragedias: 72, 49, 47, 43, 5.

El crimen de Estado perpetrado contra los estudiantes de la Normal Rural Ral Isidro Burgos sintetiza la putrefaccin del sistema poltico y del sistema jurdico mexicano. Ayotzinapa es prueba de la complicidad entre polticos, empresarios y criminales que en su afn de acrecentar sus riquezas, utilizan las instituciones del Estado para asesinar, desaparecer y reprimir a quien se interponga en su camino.

Pero Ayotzinapa tambin nos ha dejado otra leccin, otra que hace arder nuestros corazones y abrazarnos en la esperanza; me refiero a la digna lucha que desde hace un ao emprendieron los paps y las mams de los estudiantes desaparecidos y asesinados. Ellos y ellas, junto a otros estudiantes de la Normal Rural nos han invitado a sacudirnos el miedo y hacer humanidad, a renacer juntos y juntas y emprender la construccin de un Mxico con justicia, con verdad, con memoria, con dignidad. Nos han enseado a no olvidar.

Y en el ejercicio de recordar, nuestra terca e insurrecta memoria nos dice que la verdad histrica es siempre la mentira histrica; que la historia oficial es siempre historia mutilada, traicionada.

As, con la memoria hecha revuelta, Ayotzinapa nos hace recordar que la cuenta es larga y los nombres muchos. Ah estn los estudiantes asesinados el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971, los campesinos asesinados en Aguas Blancas en 1995, los indgenas asesinados en Acteal en 1997, los migrantes asesinados en San Fernando, las nias y nios de la guardera ABC, el maestro zapatista Galeano, Trinidad de la Cruz y Pedro Leyva de Santa Mara Ostula, Digna Ochoa y Pavel Gonzlez en la Ciudad de Mxico, Nepomuceno Moreno asesinado por buscar a su hijo desaparecido, Alejandra Garca Andrade asesinada en Ciudad Jurez por ser mujer, las y los periodistas y defensores de derechos humanos asesinados por no guardar silencio y seguir alzando la voz por los ms desprotegidos, las mujeres asesinadas en todo Mxico y en todo momento; los miles y miles de asesinados y desaparecidos en todo el pas

Si, la lista es grande, como grande es tambin nuestra memoria que no perdona.

Estamos prximos a cumplir 365 das sin 43 de nuestros compaeros, 12 meses sin verdad ni justicia para los asesinados; un ao en el que 43 familias han hecho de todo para recuperar a sus seres queridos y a cambio han encontrado un ao de mentiras por parte del gobierno pero tambin la solidaridad de muchos pueblos en Mxico y el mundo.

Qu sigue?

Seguir buscando, seguir luchando.

La digna lucha que emprendieron las y los familiares y compaeros de los estudiantes desaparecidos y asesinados de Ayotzinapa nos marc el paso y ha dotado de un nuevo sentido a nuestras luchas. Parar la barbarie es hoy objetivo comn de un pueblo que se niega a vivir entre el ftido olor a muerte y el dolor que causa tener seres queridos desaparecidos.

Recuperar a los 43 jvenes de Ayotzinapa, conseguir verdad y justicia para ellos y para los otros jvenes asesinados es un primer paso para detener la barbarie e iniciar la reconstruccin de nuestro pas.

Pero el reto es ms grande: si la justica no vendr del Estado, toca echarlo abajo, derrumbarlo y construir algo nuevo.

Y qu es ese algo nuevo? En colectivo y entre colectivos toca descubrirlo, describirlo y construirlo. Toda crisis es tambin un reto, una oportunidad. Estamos llamados a imaginar y crear. Echemos ojo a la memoria colectiva de este y otros pueblos, quiz all encontremos algunas pistas.

Un da no muy lejano, nuestrxs muertxs se levantarn de sus tumbas, lxs desaparecidxs saldrn de todos lados; vendrn a reclamar justicia y el lugar que les pertenece. Cada uno de ellos y ellas habitar en nuestra memoria. Darn nuevamente fuerza y dignidad a nuestros pasos y a nuestros gritos. Ese da los poderosos, los seores de la guerra y el dinero temblarn y llorarn sus riquezas. Nuestra justicia no ser piadosa, ser justa.


[1] Publicado originalmente en Subversiones

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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