Portada :: Mundo :: "La amenaza de los Tratados de comercio"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2015

Tratados de libre comercio y ms

Jess Gonzlez Pazos
Alai


Eliminar barreras comerciales; vulnerar derechos humanos. Pudiera parecer que al enunciar la frase anterior se establece una intencionada relacin engaosa entre los apartados de la misma. Aparentemente, se podra decir que nada, o muy poco, tienen que ver las barreras comerciales, los mercados, con los derechos humanos, ya sean stos individuales o colectivos.

Sin embargo, la globalizacin neoliberal que se sigue extendiendo e imponiendo en el planeta une estrechamente estos elementos. Lo hemos visto y comprobado en nuestras propias sociedades con las crisis que vivimos. Vemos como, en aras de la salida de las mismas, se incentiva permanentemente el aumento constante de la produccin, de los ndices de consumo, la competitividad desaforada, o se persigue el establecimiento de cuantas ms empresas posibles en el entorno inmediato al precio que sea. Y todo ello, mientras se anulan derechos laborales, se recortan los sociales y polticos, o aquellos presupuestos que deberan reforzar las polticas que abordan las consecuencias ms trgicas de la sociedad machista que vivimos, o mientras a nuestra juventud, y no tan jvenes, se condena a un futuro incierto con empleos temporales y precarios que no garantizan las mnimas condiciones para una vida digna.

Luego, si la crisis y sus consecuencias directas ya nos permite ver que esa aparentemente artificiosa relacin no es tal, la cuestin que ahora queremos destacar reforzar esa idea de directa y estrecha relacin entre liberalizacin absoluta de los mercados y vulneracin de los derechos humanos de las grandes mayoras.

Hablamos de los Tratados de Libre Comercio (TLC). Algunos aprobados hace ms de dos dcadas, como es el caso del que afecta a Norte Amrica (TLCAN) y que incluye a Canad, Estados Unidos y Mxico. Otros de recientsima firma, como es el TransPacfico (TPP), que abarcar a 12 pases de la cuenca de este ocano. Y otros prximos como el TransAtlntico (TTIP) que ahora se negocia a puerta cerrada entre Estados Unidos y la Unin Europea. Hay un cuarto tratado ms (TISA), que tambin se negocia secretamente entre 50 pases. Como podemos suponer, todos ellos tienen a Estados Unidos como denominador comn aparente y todos ellos se caracterizan por el secretismo de los trminos de negociacin de los mismos y por lo inconsultos que son para los distintos pueblos y pases afectados.

Decimos, una vez ms, aparente porque el gobierno estadounidense figura como protagonista en todos y cada uno de los acuerdos. Sin embargo, reiteramos, es pura apariencia. En realidad, el denominador comn en todos los Tratados de Libre Comercio firmados o por firmar, son las grandes corporaciones transnacionales. Son ellas (sus consejos de administracin y juntas de direccin) las que imponen sus trminos y clausulas; son ellas las directamente interesadas y son ellas, las que por consiguiente, se estn erigiendo en autntico gobierno planetario.

Pudiera a algunos odos sonar estas afirmaciones como de tintes apocalpticos, pero as es como se explican las negociaciones secretas, las imposiciones que van ms all de las cuestiones estrictamente comerciales como la liberalizacin de los mercados, la desaparicin de los aranceles, etc. En realidad, las imposiciones alcanzan mbitos tan diferentes como la eliminacin de protecciones y seguridades que tienen que ver con derechos de la poblacin a la universalizacin de la atencin sanitaria o a la educacin, o derechos a una alimentacin sana y libre de transgnicos. Pero tambin con los ataques y presiones para reducir las legislaciones en materia de proteccin social, laboral o ambiental. En esta relacin se debe incluir igualmente la eliminacin de barreras de proteccin a la explotacin desenfrenada del planeta y a la contaminacin de ste, incidiendo en el agravamiento de problemas tan centrales hoy como es el cambio climtico.

Por ltimo, y quizs como uno de los puntos de imposicin ms graves, est la eliminacin de la soberana de los estados. stos podrn ser denunciados por las transnacionales si consideran atacados, por cualquier ley de rango estatal o inferior, sus opciones de obtencin de un mximo de beneficios y sus derechos como entidades privadas. Es decir, el inters pblico y social se ver sometido al privado de las grandes empresas. Y, por si fuera poco, contarn adems para ello con tribunales tambin privados que podrn asegurar el fallo a su favor en las consiguientes reclamaciones, lo que adems supondr un paso ms en la privatizacin de la justicia.

Nuevamente pensamos en quienes pueden acusarnos de alarmistas, y por eso citamos solo algunos ejemplos ilustrativos de hechos ya ocurridos, citados recientemente en un texto de Susan George, presidenta de honor de ATTAC-Francia y del Transnational Institute de Amsterdam. Como son el caso de Occidental Petroleum en Ecuador, que gan un contencioso de 1.800 millones de dlares ante un tribunal de arbitraje de tres jueces privados porque el pas suramericano se neg a permitir la perforacin para buscar petrleo en una zona natural protegida. Otros casos son amenazas directas a la salud pblica o al deber de los gobiernos de proteger el bienestar de la ciudadana. Como el de Philip Morris contra Australia y Uruguay por requerir cajetillas sin marcas y avisos ostensibles de los graves peligros del tabaco para la salud. O el caso de Veolia contra Egipto porque el Gobierno egipcio aument el salario mnimo.

En suma, y como se desprende de lo planteado anteriormente, los trminos de los Tratados de Libre Comercio van mucho ms all de meros acuerdos para favorecer el comercio y el desarrollo, y son una amplia relacin de imposiciones que las grandes corporaciones transnacionales estn definiendo, sin consulta alguna a la poblacin, para construir un nuevo orden mundial. En ste, la democracia y los derechos humanos, en el mejor de los casos, estaran total y absolutamente supeditados a los intereses de los mercados y a la bsqueda de ese mximo de beneficios. Se anularan, por consiguiente, las capacidades de las grandes mayoras para definir su presente y se hipotecara el futuro de las prximas generaciones a una vida digna donde los derechos humanos individuales y colectivos sean algo ms que una simple declaracin internacional. Se trata, en suma, de eliminar las posibilidades hacia un mundo donde la pobreza, la desigualdad y la injusticia social no sean entendidas como justificables o inevitables y pudieran ser definitivamente desterradas a favor de la mayora de la poblacin y no solo para una minora enriquecida. Es cuestin de voluntad poltica y social; es cuestin de trasparencia y consulta a la poblacin; es cuestin de democracia verdadera y participativa.


Jesus Gonzlez Pazos es miembro de Mugarik Gabe.

URL de este artculo: http://www.alainet.org/es/articulo/172982

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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