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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2015

El jefe infiltrado y la Sexta
Basura en prime time envuelta en un obsceno y viejo paternalismo empresarial

Armando B. Gins
Rebelin


Va por su tercera temporada y no ha merecido la censura contundente ni de sindicatos ni de partidos polticos de izquierda ni de otras organizaciones sociales o de consumidores que velan por la tica o moral de los contenidos que ofrecen las cadenas de televisin.

Nos referimos a El jefe infiltrado que se pasa semanalmente por laSexta, un programa al estilo reality show en el que un directivo de una empresa espa a su personal asalariado bajo un rol falso, fiscalizando en las lindes de la legalidad la labor cotidiana de los trabajadores en nmina. Entre otras firmas ms o menos conocidas se han prestado al avieso juego de laSexta logotipos de postn como Dormity, Fain Ascensores, Lizarrn, MRW y Yoigo.

El broche del espacio es la reunin entre el jefe y sus asalariados. En ese momento se descubre todo el pastel, los trabajadores lloran ante el temor de que sus conductas y opiniones puedan ser criticadas por el patrono y sean susceptibles de conllevar sanciones u otro tipo de reprimendas o consecuencias laborales.

Pero no, todo est estudiado para un final feliz y humano donde el jefe supremo de la firma luzca su caridad paternalista y premie a su personal con cheques u otras prebendas o regalas caprichosas para abonar la fidelidad, resignacin y silencio reivindicativo de sus trabajadores, que previamente han desnudado ante cmara sus dificultades vitales, econmicas, familiares y privadas y tambin sus sueos imposibles para salir adelante en el duro da a da con cierto decoro y dignidad.

A travs de El jefe infiltrado, la empresa embellece su marca pblica en un ejercicio puro de mercadotecnia calculada, con retornos intangibles en prestigio y presencia meditica, mientras que los trabajadores, con posterioridad a descubrirse el engao al que han sido sometidos de forma pasiva, aceptan vender su imagen y supeditacin a la firma a cambio de regalos paternalistas que posibilitan la emisin del programa por laSexta.

En el programa jams se habla de los beneficios de la empresa, del sueldo del jefe ni de los emolumentos salariales ni de las condiciones laborales autnticas de los trabajadores. Todo ello permanece convenientemente fuera de cmara para no daar la imagen empresarial y no servir de acicate a las justas reivindicaciones sindicales de los trabajadores.

El programa de marras es antisindical y obscenamente paternalista, creando agravios comparativos con otro personal en plantilla que no puede acceder a esos complementos discrecionales que paga el empresario a los protagonistas forzados del espacio televisivo.

Otros importante. En el arranque del programa se suele asistir a una breve presentacin del jefe en su hogar junto a su familia. En ella vemos chals exuberantes de alto standing, el refugio clido de la clase empresarial de xito de nuestro pas. Nunca se ofrecen las viviendas de sus asalariados y su modus vivendi o existencial. El contraste sera demasiado violento pudiendo provocar que la audiencia extrajera elementos de juicio sociales y polticos no deseables para el orden establecido.

Muchos son los aspectos nocivos, incluso rayando la ilegalidad, y mensajes ideolgicos que se transmiten subrepticiamente a bordo de El jefe infiltrado.

Mediante engao y alevosa premeditada se invade el espacio laboral propio de cada trabajador.

Se usa y abusa de la jerarqua empresarial para obtener informacin reservada y personal.

De modo discrecional y arbitrario, el empresario de turno premia conductas de algunos trabajadores en detrimento de la mayora a cambio de fidelidad y silencio reivindicativo, rompiendo la unidad de accin de la plantilla en su conjunto. De esta manera, se obvia o minusvalora la negociacin colectiva.

Dios-jefe es el rey de la empresa, un lugar donde la clase trabajadora se gana su sustento diario gracias a su bondad, sabidura, poder incontestable y superior magnificencia. El trabajador asume el papel de sbdito entregado a la causa del beneficio capitalista sin apenas rechistar.

La mejor gente trabajadora es aquella que sufre calladamente y reconoce al jefe sus atributos con naturalidad y fe casi religiosa.

El programa, adems, se solaza y relame ante los sollozos y temores de los asalariados cogidos in fraganti en su ingenua sinceridad, lo que da un toque emocional y humano que hace trizas con la dignidad crtica de la gente que lucha a conciencia por mtodos legtimos y democrticos de ndole sindical y poltica.

En suma, El jefe infiltrado es uno de los espacios de la parrilla televisiva en prime time ms obscenos que hoy se emiten en Espaa. Su perfil pornogrfico no se nota en primera instancia; hay que rastrear su inmoralidad innata en el mismo formato y en los entresijos que narra: historias de la gente comn trabajadora exentas de conflicto social.

Todo transcurre dentro de una normalidad espuria: el trabajador trabaja y asiente y el empresario hace las veces de padre, a veces severo pero siempre comprensivo, que sabe mejor que nadie lo que necesita de verdad el personal a su servicio.

Se imaginan un hipottico programa, El trabajador infiltrado por ejemplo, en el que un operario espiara las conductas financieras, privadas y empresariales de su jefe o directivo de cualquier empresa espaola? Podra ofrecerle inversiones en parasos fiscales, evasiones de capital que no dejaran rastro fcil o seguro que seguir a Hacienda o bien concursos amaados con la Administracin pblica a travs de pagos a funcionarios o partidos polticos.

Eso s que sera un reality show a lo grande y con morbo inaudito. Claro est, eso no interesa a los accionistas de laSexta y podra ser perseguido de oficio por las Fiscala del Estado. El jefe infiltrado es sinnimo de libertad de expresin; un supuesto El trabajador infiltrado incurrira en nefandos delitos contra el honor intocable y la fama intachable de los empresarios.

LaSexta goza de un capital simblico de tinte izquierdista que no se corresponde con la realidad. Jordi vole y El Gran Wyoming le otorgan una credibilidad falsa. El resto de su programacin es de desecho, sensacionalista y pro sistema capitalista. Ese nicho de izquierda en el que se ubica idealmente es una forma ms de captar clientela y audiencia a toda costa para hacer coincidir una oferta singular y una demanda hurfana de referentes en el mercado televisivo. Mera fachada para que su cuenta de resultados est saneada y puedan repartirse dividendos suculentos sus principales accionistas: Antena 3, Televisa, Mediapro, Globomedia, la familia Aragn, Karlos Arguiano, Buenafuente


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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