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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2005

La huelga de hambre en Guantnamo
Permitid que mueran o que partan!

Mike Whitney
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Quiero ofrecerle un consejo a Donald Rumsfeld y a los mandamases del Pentgono que actualmente son responsables de los 200 o ms que hacen huelga de hambre en la Baha de Guantnamo, 20 de los cuales se hallan cerca de la muerte. Por amor de Dios, dejad que mueran.

Qu ms queris obtener de ellos?

Es probable que ya hayan entregado todo lo que necesitabais para vuestras tcnicas de privacin de los sentidos, recin desarrolladas, y vuestros mtodos sadistas de tortura. Os han servido de ratas de laboratorio para vuestras nuevas drogas, vuestros mtodos mejorados de tormento psicolgico, y vuestros abusos de desviacin sexual. Ahora, dejad que mueran. El experiment se acab. Mostrad que queda una pizca de humanidad en vuestro atrofiado corazn permitiendo que fallezcan con dignidad, esa dignidad de la que los habis privado en vida.

La huelga de hambre ha durado seis semanas. Esto significa que un nmero considerable de prisioneros pasan por las ltimas fases de deterioro fsico. Muchos probablemente ya vomitan sangre y estn demasiado dbiles para caminar o tenerse solos de pi. Las funciones de sus hgados y de sus riones han comenzado a fallar y su visin comienza a debilitarse, su corazn est bajo creciente presin para continuar trabajando mientras su cuerpo se devora lentamente.

Permitid que mueran.

Si el Pentgono permitiese que los medios visitaran Guantnamo, veran a las vctimas demacradas, esquelticas, de la guerra contra el terror de Bush, la prueba de que EE.UU. ahora supervisa campos de la muerte similares a los de los nazis. Pero los medios han mostrado poco inters en el sufrimiento de los prisioneros a pesar de que se reconoce generalmente que muchos fueron detenidos al azar en redadas de los seores de la guerra en Afganistn y vendidos a los estadounidenses.

Hasta ahora, slo un peridico en el pas, "The Minnesota Daily", se ha pronunciado sobre los prisioneros en su pgina editorial. El peridico declar:

Mientras la moralidad y la tica son ideas abstractas, la justicia es ms concreta. Por lo tanto, ya que hay leyes, Guantnamo y las acciones que nuestro gobierno ha emprendido contra los detenidos violan la Convencin de Ginebra, la Declaracin de Derechos y nuestra Constitucin. La justicia no es slo una idea condicional.

The Minnesota Daily es la voz solitaria en la selva meditica que defiende los derechos esenciales de estas vctimas en la guerra de Bush, pero con poco efecto. La justicia de Washington no tiene nada que ver con la clemencia o la rehabilitacin, sino slo con castigo.

No habr cmaras o periodistas en Guantnamo. La cara que ve EE.UU. es la cara bronceada y descansada del Presidente Farsante que presenta su comentario sosegador sobre otra parte del globo destruida por su imprudencia. Las fotos de los calabozos de Bush se quedan en el piso de la sala de montaje con las dems secuencias poco halagadoras de brutalidad estadounidense, Es seguro que eso no va a cambiar ahora mismo.

Los prisioneros siguen en la larga tradicin de huelguistas de hambre desde Gandhi a Bobby Sands.

Sus demandas son simples. Quieren la posibilidad de cuestionar las condiciones de su encarcelamiento ante un tribunal.

Es decir, el derecho humano ms bsico, ser informados del crimen por el que se les mantiene detenidos y tener la oportunidad de defenderse contra esas acusaciones. Es un derecho que les pertenece segn el derecho internacional, pero que les ha sido negado por Washington.

El Pentgono no ha hecho nada por encarar las demandas de los reclusos y se niega tenazmente a reunirse con sus dirigentes. En vez de hacerlo, ha tomado el camino despreciable de esposarlos y colocar grilletes en las piernas de los ms enfermos y de utilizar mtodos intravenosos o de goteo por la nariz para alimentarlos por la fuerza,

Permitid que mueran.

Estados Unidos se ha colocado lejos fuera del vigor del derecho, un estado delincuente que se niega a cumplir siquiera con los estndares mnimos de decencia requeridos bajo las Convenciones de Ginebra. La prisin en la Baha de Guantnamo es el logro mximo de este gobierno, un gulag de la tortura dedicado al trato cruel e inhumano de sus enemigos, un icono de la ilegalidad y del salvajismo.

La administracin ahora impone su poder incluso sobre la misma muerte, un medio final de humillar a sus vctimas y perpetuar sus sufrimientos. Los tubos de alimentacin de Rumsfeld son el ltimo y delgado hilo que ata a estos hombres a una vida de detencin, abuso y desesperanza. Permitid que mueran o que se vayan!

Mike Whitney can be reached at: [email protected]

http://www.counterpunch.org/whitney09202005.html7



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