Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2005

El Katrirak

Juan Gelman
Pgina 12


La insurgencia iraqu est en las ltimas, afirm rotundo el vicepresidente norteamericano Dick Cheney a mediados de mayo pasado. El 26 de junio fue desmentido por un Donald Rumsfeld igualmente rotundo: Los movimientos insurgentes generaliz el jefe del Pentgono tienden a durar cinco, seis, ocho, diez, doce aos. Las fuerzas de la coalicin, las tropas extranjeras, no van a terminar con esta insurgencia. Crearemos las condiciones para que el pueblo y las fuerzas de seguridad iraques puedan vencer a la insurgencia (USA Today, 15/9/05). Lo que no se sabe, es cmo. W. Bush apuesta a que las elecciones que tendrn lugar en Irak el prximo diciembre para adoptar una nueva Constitucin sern el blsamo poltico que apagar los fuegos. Lo mejor que puede ocurrirle a la Casa Blanca es que no se apruebe: en caso contrario, el reparto del pas en tres zonas la chita, la kurda y la sunnita no har ms que incrementar la actividad de la resistencia.

El mandatario estadounidense no parece entender lo evidente: las instituciones impuestas por una potencia ocupante son la potencia ocupante para los ocupados. Las cifras oficiales de bajas norteamericanas son de 1437 desde la captura de Saddam Hussein el 13/12/03, de 1038 desde el traspaso el 29/6/04 del gobierno militar a una superestructura civil designada a dedo por EE.UU., de 472 desde los comicios del 31/1/05 para elegir un gobierno provisional (Michael Ewens, www.antiwar.com, 20/9/05). Es decir, ni gobiernos provisionales ni comicios han debilitado a la resistencia, ms bien al revs. El domingo 18, las bajas del ejrcito de EE.UU. llegaban a 1900 desde la invasin de marzo del 2003 y esa cifra aument durante la semana. Se estima que han muerto de 20.000 a 100.000 civiles iraques (www.veteransforcommonsense.org, 20/9/05). Claro que, como dijo un annimo francs, una guerra no provoca 100.000 muertes, sino 100.000 veces una muerte.

Los principales medios norteamericanos y no slo tienden a subrayar los estragos ciertamente terribles que provoca el terrorismo de los hombres de Abu Musab al Zarqawi, el virrey de Osama bin Laden en Irak, y a diluir las bajas que causan los muy diferentes grupos de la resistencia iraqu. Por qu ser? Los ominosos atentados suicidas que caracterizan a Al Qaida matan civiles, chitas en especial, tambin turcomanos, y rara vez van dirigidos contra las fuerzas ocupantes. El teniente coronel Steven Boylan, portavoz del ejrcito de EE.UU., acaba de dejarlo en claro: el 48 por ciento de los efectivos estadounidenses cados desde que empez la guerra fueron muertos en tiroteos y combates contra los insurgentes, un 19 por ciento falleci en accidentes y cerca del 32 por ciento sobre todo por las bombas caseras plantadas en los bordes de los caminos (AP, 20/9/05). Un anlisis del perodo que se extiende del 1 al 20 de septiembre muestra que del total de 25 bajas registradas 22 estadounidenses y tres britnicas, 21 fueron causadas por fuego de mortero o bombas caseras de la insurgencia, tres por accidentes y una por razones no determinadas (www.icasualties.org, 20/9/05).

El terrorismo de Al Qaida, criatura de la CIA, sirve para desprestigiar a la resistencia y desvirta su naturaleza al presentarla como asesina de civiles. Los ataques terroristas alimentan las divisiones sectarias y no slo en Irak, en todo el Medio Oriente. Contribuyen a frenar el desarrollo de una insurgencia capaz de agrupar a chitas, kurdos, sunnitas y cristianos contra la ocupacin ilegal del pas, y en el plano internacional crean fracturas en los movimientos por la paz y contra la guerra. Con razn se pregunta el analista Michel Chossudovsky si Al Qaida en Irak es parte de la insurgencia o un instrumento del Pentgono para debilitar a la verdadera resistencia (www.globalresearch.ca, 18/9/05).No es la nica pregunta que un observador podra formularse. Los mandos norteamericanos estiman en 20.000 el nmero de insurgentes y ocurre que la Oficina contable del gobierno federal inform que las tropas de EE.UU. utilizaron ya 1800 millones de balas de bajo calibre desde que empez la guerra, segn registr el bisemanario Manufacturing & Technology News del 1/9/05 (www.manufacturingnews.com). Es decir, han disparado 90.000 por cada insurgente y si mataron a 2000, como se afirma, cada uno les cost 900.000 municiones. No ser que ms bien fueron detenidas por los cuerpos de las decenas de miles de civiles iraques que pasaron a integrar la categora de daos colaterales?

De la Casa Blanca trascienden rumores acerca de una posible reduccin de las tropas de EE.UU. en Irak y Afganistn, tal vez creados con vistas a las elecciones parlamentarias del 2006 y seguramente porque Katrina ha puesto en la cabeza de muchos estadounidenses una pregunta: para qu gastar tanto dinero en la guerra contra un pas lejano en vez de invertirlo en beneficio propio? Una reciente encuesta de New York Times/CBS revela que ms del 80 por ciento de los interrogados estn muy o bastante preocupados porque los 5000 millones de dlares que se destinan cada mes a la guerra en Irak drenan recursos que se podran emplear en Estados Unidos (The New York Times, 17/9/05). El apoyo a la guerra ha descendido a su nivel ms bajo, el 44 por ciento, y un 52 por ciento de los encuestados demand el retiro inmediato de las tropas contra el 42 por ciento que respondi que deben permanecer en Irak hasta cumplir su misin, opinin que se redujo un 12 por ciento en comparacin con el ao pasado. El 90 por ciento se manifest contra el recorte de programas nacionales, como el de educacin o el de salud, para seguir invirtiendo en la guerra. Katrina se ha convertido en Katrirak.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter