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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2015

Entrevista al acadmico italiano Diego Andreucci
No amenazar intereses transnacionales limit el proceso de cambio

Alejandro Zegada
El Pas eN


Tras la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climtico celebrada en Cochabamba, el debate sobre la relacin entre los recursos naturales y el desarrollo debe continuar y profundizarse. En esta conversacin con El Pas eN (EP), el acadmico italiano Diego Andreucci (DA) nos ayuda a entender los avances y limitaciones del proceso de cambio para superar el neoliberalismo, viendo ms all de los encendidos discursos oficialistas y opositores.

EP. El vicepresidente lvaro Garca Linera considera que el extractivismo es necesario para crear las condiciones materiales mnimas para que la poblacin se desarrolle y se pueda empezar la transicin hacia una economa diferente. Concuerda con esta afirmacin?


DA. Este gobierno lo tena muy claro desde el principio que superar el patrn primario-exportador iba a ser una condicin fundamental para que Bolivia rompiera con su historia de dependencia y alcanzara una sociedad ms prospera y justa, orientada hacia el vivir bien. Esto se lee en el prembulo del primer Plan Nacional de Desarrollo del MAS, del 2006-07. Sin duda, en la coyuntura en la que el MAS lleg al Gobierno, tena sentido plantearse la recuperacin de rentas de recursos naturales. El estado necesitaba refundarse y fortalecerse despus del desastre dejado por dos dcadas de neoliberalismo. Los precios altos de minerales e hidrocarburos ofrecan una oportunidad importante para hacerlo.

En este sentido comparto la opinin de que recuperar el control de los recursos naturales fuera prioritario. sta era la opinin de muchos sectores sociales, incluso de los que ms impulsaban la plurinacionalidad y la superacin del extractivismo, apoyaban la nacionalizacin precisamente por eso.

EP. Pero muchos de esos ahora estn en conflicto con el Gobierno por el extractivismo.


DA. La cuestin es ms bien de temporalidades. Est bien decir que al principio se tiene que recuperar rentas. Pero plantearse una sucesin de etapas se ha convertido en una excusa para postergar indefinidamente el tema del cambio de la matriz productiva.

El mismo Garca Linera, en su famosa propuesta del capitalismo andino-amaznico, dice que recuperar los excedentes del gas nacionalizado servira en el corto y mediano plazo para impulsar formas de auto-organizacin productivas comunitarias y la reconstitucin de un proletariado industrial, como sujetos de una trasformacin emancipadora, aunque gradual.

Pero ya vemos que diez aos despus ambos sectores estn peor que antes. El empleo sigue siendo mayormente informal y precario, el gran salto industrial se ha limitado a exportaciones primarias con algo de valor agregado, y las economas comunitarias son sistemticamente sacrificadas por la expansin de relaciones capitalistas y de las fronteras de extraccin de recursos y del agro-negocio.

EP. A dnde, cree usted, nos puede llevar esto?


DA. Una vez se profundice la dependencia de explotacin y exportacin primaria de recursos naturales, es difcil poder compatibilizar esto con visiones no extractivistas de la naturaleza, visiones distintas de la territorialidad por ejemplo, tal como las proponen los pueblos indgenas.

Por eso Garca Linera en su libro Geopoltica de la Amazona tiene que recurrir a acrobacias semnticas, tratando de argumentar que como la extraccin es una parte necesaria de cada modo de produccin, el extractivismo es tambin inevitable.

Pero la palabra extractivismo, como dice Eduardo Gudynas, se refiere a extraccin intensiva o de gran escala, orientada a la exportacin sin procesamiento industrial (o muy poco), generalmente para enriquecer a transnacionales.

Es decir, es una estrategia de acumulacin y una variante de lo que David Harvey, el gegrafo ingls (y amigo del vicepresidente), llamara acumulacin por desposesin. Por lo tanto no es inevitable ni natural.

EP. Cunto se ha avanzado con las polticas del Gobierno en materia de hidrocarburos?


DA. Hay que reconocer que a nivel mundial las condiciones que existen ahora en Bolivia en trminos de impuestos y regalas sobre hidrocarburos son relativamente buenas.

Las condiciones impuestas por el neoliberalismo siguen vigentes en muchos pases. Y ni siquiera se contestan, ni hay debate alrededor de esto. En Bolivia, gracias a las movilizaciones sociales de 2003-2005, se han dado pasos muy importantes.

Por supuesto, esto no quiere decir que se haya superado el neoliberalismo. La reforma del sector hidrocarburos, que empieza con la aprobacin de la Ley de Hidrocarburos en 2004-05 y sigue con el gobierno del MAS, representa una renegociacin entre el Estado y el sector que conviene a los dos.

Esto lo explica muy bien un estudio de Lorgio Orellana de la UMSS de Cochabamba. Por un lado las empresas renuncian a parte de su margen de ganancia pagando ms impuestos; pero por el otro se garantiza la estabilidad poltico-econmica y se expanden las exportaciones (hacia Argentina). Y esto, gracias tambin a los precios altos de hidrocarburos, compensa las prdidas de renta de las empresas.

Un experto estadounidense, Brent Kaup, defini la reforma del MAS como una nacionalizacin neoliberal. A pesar de un aumento de apropiacin de renta, no hubo nacionalizacin completa, con expropiacin, que es lo que se peda en la Agenda de Octubre. Simplemente se aument la participacin del Estado, a travs de compras de acciones y la reactivacin parcial de YPFB.

Hay que reconocer que la empresa estatal estaba destrozada por dos dcadas de polticas neoliberales irresponsables. Pero es claro que YPFB debera tener mucho ms apoyo estatal para que pueda tener un rol importante en la cadena productiva. Por eso las transnacionales como Repsol y Petrobras han consolidado su posicin dominante en el sector.

EP. Entonces en su criterio, cunto de progresista o cunto de continuacin neoliberal hay en esto?


DA. La cuestin de las continuidades neoliberales en Bolivia y otros pases en Amrica Latina es muy compleja. Hay mucho debate tambin a nivel acadmico. Gener mucha polmica un libro de Jeffrey Webber que defini al MAS como una forma de neoliberalismo reconstituido. La verdad es que, en mi opinin, es incorrecto definir el proyecto del MAS como neoliberal. El neoliberalismo es un proyecto poltico-econmico basado en la redistribucin de riqueza y poder haca arriba, a travs de polticas que incluyen la globalizacin de la produccin para reducir el poder de las clases trabajadoras, as como privatizaciones de bienes comunes y recortes en servicios pblicos.

Esto se sostiene en una ideologa que postula la liberacin de las capacidades productivas de la sociedad a travs del libre mercado.

Decir que las polticas del MAS han adoptado estos principios sera excesivo. Pero s es claro que no se ha hecho lo suficiente para contrarrestarlos, se ha hecho menos de lo que se esperara de un gobierno progresista.

EP. Algunos analistas dicen que el Estado hoy en da es un mero gestor de las exportaciones para garantizar un flujo de materias primas al exterior. Cmo ve usted esto?

DA. Por supuesto, si no se impulsa un cambio en la matriz productiva, al Estado no le queda ms que hacer que gestionar exportaciones y, en el mejor de los casos, redistribuir los ingresos. El Gobierno no tiene intencin de nacionalizar.

El caso de la minera es emblemtico, porque ah s Bolivia tendra la tecnologa y experticia para no depender de transnacionales. Pero se ha nacionalizado poco y mal, y los yacimientos ms rentables se han dejado para transnacionales, con condiciones muy favorables adems.

EP. En estos 10 aos las inversiones en exploracin han sido bajsimas. Las transnacionales han brillado por su ausencia en el tema, y ahora se est trabajando junto con ellas en una ley de incentivos a la exploracin. Ha tenido ocasin de revisar el proyecto de ley de incentivos?


DA. No conozco bien los detalles, pero no me sorprende que haya incentivos. El problema de la falta de exploraciones viene del periodo neoliberal. Es claro, las empresas prefieren trabajar campos rentables e invertir lo menos posible en exploracin. El por qu no se les ha obligado a invertir es otra cuestin.

Mi sensacin es que tiene que ver con la necesidad de compensar a las transnacionales por el cambio de trminos de contrato, garantizando condiciones favorables a pesar de los niveles ms altos de impuestos y regalas.

Por esto no me sorprende que se ponga peso de estas inversiones sobre la sociedad, con una redistribucin regresiva del IDH hacia incentivos para transnacionales. Otra solucin regresiva al problema de las reservas, por supuesto, es aumentar la produccin en el corto plazo viabilizando la explotacin de hidrocarburos en reas protegidas y territorios indgenas.

EP. Por lo visto hasta aqu, parece que los avances posneoliberales en Bolivia han tenido limitaciones grandes. A qu piensa que puede deberse esto?

DA. Es una pregunta muy difcil; toda mi tesis doctoral bsicamente trata de contestar esta pregunta. La cercana de intereses entre el Gobierno y las transnacionales petroleras es fcil de entender, siendo la economa del pas (y la reproduccin poltica del partido de gobierno) tan dependiente de esas empresas.

Pero cunto hay de lmites estructurales y cunto de falta de voluntad poltica en el hecho de que no se haya reducido esta dependencia, nunca es fcil de determinar, ya que las dos cosas interactan de forma compleja.

EP. Cules ve que son las principales estrategias polticas, econmicas e ideolgicas que han profundizado o consolidado este modelo de acumulacin basado en la exportacin de materias primas?


DA. La posicin del MAS nunca fue revolucionaria, a pesar de la retrica y de los muchos cambios histricos que acompaaron su llegada al gobierno. Si se analiza la trayectoria del MAS, se ve que ha actuado como mediador entre demandas radicales procedentes de los sectores populares movilizados en contra del neoliberalismo y los sectores dominantes.

Promovi reformas que parecan tener un fuerte carcter radical e innovador, como nacionalizaciones, redistribucin de tierras y derechos indgenas, adoptando demandas de sus bases sociales; pero al mismo tiempo desde los primeros aos de gobierno pact con sectores capitalistas nacionales y transnacionales al momento de implementar estas reformas, reduciendo su alcance.

Gramsci llamaba a estas dinmicas revolucin pasiva o restauracin progresista, donde los cambios sociales profundos s se generan, pero como resultado de una adaptacin del proyecto transformador a las relaciones de dominacin existentescon el resultado final de restablecer relaciones de clase y expandir la acumulacin capitalista.

En este sentido, deca antes que a veces los progresistas acaban salvando al capitalismo de sus propios excesos. Hoy el Banco Mundial y el FMI elogian a Bolivia como un caso ejemplar de gestin macroeconmica responsable, nadie se lo habra credo en 2006.

EP. Por qu habr optado el Gobierno por este camino tan contrario a su auto-definicin discursiva?


DA. Hay que reconocer que hay lmites reales a un cambio ms profundo. Enfrentarse al capital transnacional no es fcil para nadie, y Bolivia era un pas econmicamente frgil, socialmente dividido y geopolticamente marginal.

Visto desde Europa, donde la oposicin social al neoliberalismo es muy dbil, lo que se ha logrado en Bolivia en los ltimos diez aos sigue siendo muy importante.

Miren qu tan fcil ha sido derrotada la izquierda de Syriza en Grecia por la llamada Troika, por haber intentado resistirse a sus polticas de austeridad neoliberal. Y en el resto del continente ni esto, pasividad total o reacciones de derecha xenfoba.

Pero no estoy de acuerdo con lo que Garca Linera escribi en 2009 en su ensayo sobre el empate catastrfico, que una vez solucionada la crisis con la derecha se logr incluir a todos los sectores sociales en un proyecto poltico, econmico e ideolgico en el que todo el mundo est en mejor situacin.

Mucha gente ahora est mejor en Bolivia, no hay duda. Adems el momento econmico positivo permiti garantizar cierta legitimidad social y canalizar recursos a sectores sociales estratgicos, como los campesinos. Pero zanjar el conflicto con la derecha y no amenazar intereses de transnacionales tuvo un precio muy alto, limit muchsimo el alcance del proceso de cambio.

EP. Entonces el proceso no fue tan incluyente como dice el vicepresidente lvaro Garca Linera?


DA. No, ya que dej a unos sectores sociales totalmente excluidos. Me refiero sobre todo a los pueblos indgenas y a sus organizaciones.

Por ms que se disimule con retrica, la realidad es que el extractivismo soyero, minero y petrolero no se puede compatibilizar con el paradigma plurinacional, ni con el vivir bien, la soberana alimentaria o la auto-organizacin comunitaria. Esto se relaciona tambin al creciente autoritarismo del Gobierno.

Tpicamente los sectores que no se pueden convencer o cooptar, tienden a ser no slo marginalizados, sino reprimidos. Cuando una hegemona es incompleta, dice el politlogo Bob Jessop, alguien tiene que ser sacrificado.

Y en estos casos los criterios para elegir a quin sacrificar son muy claros: los que amenazan las bases econmicas del poder poltico oponindose a su estrategia de acumulacin (es decir, en el caso boliviano, el extractivismo); y los que desestabilizan sus bases ideolgicas (por ejemplo revelando su carcter anti-ambientalista y neo-colonial).

Pues me parece que los pueblos indgenas y sus organizaciones, sobre todo despus del TIPNIS, han sido vistos por el Gobierno tanto como un obstculo a la expansin del extractivismo como una amenaza a su posicionamiento discursivo.

EP. Para finalizar, quisiera resaltar algn otro punto que no hemos tocado en la entrevista?

DA. Quera concluir expresando solidaridad con las ONGs bolivianas que han sido injustamente atacadas por el Gobierno en los ltimos aos. He tenido el placer de trabajar con algunas de ellas, entrevistarme con sus miembros y leer sus materiales.

Puedo decir, como investigador, que producen un trabajo de excelente calidad cientfica. Para quien trabaje temas de ecologa poltica en Bolivia y Amrica Latina, el conocimiento producido por estas organizaciones es imprescindible.

Y es absurdo no valorar su aporte al debate crtico; se trata de personas inteligentes, preparadas, con posiciones progresistas, y comprometidas con el bien del pas. Desconcierta mucho que un gobierno izquierdista tenga miedo a esto.

Hay que reconocer que hay lmites reales a un cambio ms profundo. Enfrentarse al capital transnacional no es fcil para nadie, y Bolivia era un pas econmicamente frgil, socialmente dividido y geopolticamente marginal.

Fuente: http://www.elpaisonline.com/index.php/2013-01-15-14-16-26/centrales/item/190232-no-amenazar-intereses-transnacionales-limito-el-proceso-de-cambio



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