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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2015

A 38 aos de la matanza de obreros del ingenio azucarero Aztra
Masacre de Aztra

Eduardo Tamayo G.
Semanario Punto de Vista


Aquella tarde del 18 de octubre de 1977 los trabajadores del Ingenio Azucarero Aztra merendaban tranquilamente, junto con sus mujeres y sus pequeos hijos, sin pensar siquiera lo que les iba a suceder minutos ms tarde. Esa maana se tomaron las instalaciones del Ingenio exigiendo el cumplimiento del contrato colectivo que estipulaba el pago del 20 % del alza del precio del azcar. La dictadura, congracindose con los Noboa, los Valdez, los Ponce Luque, subi el quintal del 220 a 300 sucres.

Entre tanto, el Gerente General de Aztra, Coronel (r) Jess Reyes Quintanilla, enterado de la huelga, mantuvo contactos con el Ministro de Trabajo, Coronel (r) Jorge Salvador y Chiriboga; con el de Gobierno Bolvar Jarrn Cahueas; con el Gerente de la Corporacin Financiera Nacional, Alberto Quevedo Toro y con el triunviro, General Guillermo Durn Arcentales. Con una agilidad sorprendente, el mismo da el Subsecretario de Trabajo, doctor Arturo Gross C., declar la huelga ilegal y pidi al Coronel Bolvar Jarrn Cahueas que disponga lo que el departamento de su digno cargo estime legal. Jarrn Cahueas inmediatamente envo una comunicacin al Comandante General de Polica, Alberto Villamarn Ortiz, en la que textualmente manifest: agradecer a usted, se digne disponer, se proceda al desalojo inmediato de los trabajadores de dicho ingenio que se encuentran apoderados de la fbrica impidiendo su normal desenvolvimiento.

A las 5 de la tarde lleg de Babahoyo a La Troncal el destacamento la Peas, compuesto por 100 policas fuertemente armados al mando del Mayor Eduardo Daz Galarza. En el interior del ingenio se encontraba el Mayor Lenin Cruz, conocido elemento represivo, al mando de una dotacin policial que desde semanas atrs se encontraba custodiando las instalaciones.

Las fuerzas represivas estaban dispuestas y en seguida se ejecut la masacre. Un tal Teniente Viteri, megfono en mano, les concedi dos minutos para que los trabajadores, mujeres y nios abandonen el lugar. El nico sitio de escapatoria constitua una pequea puerta, que bien podra compararse con una puerta de dormitorioPor ah deban salir 2000 personas y en dos minutos. Los trabajadores replicaron con vivas a la huelga y se aprestaron a resistir con sus machetes, pero los policas armados con lanzabombas, metralletas, fusiles, bombas de mano y garrotes, arremetieron brutalmente.

Con alevosa y premeditacin dispararon y golpearon a los hombres y nios obligndoles a lanzarse al profundo canal de riego, donde muchos, ya heridos, perecieron ahogados. Fruto de esta accin perecieron ms de cien personas.

A las ocho de la noche, el Mayor Daz comunic a sus superiores que la orden haba sido cumplida a cabalidad. El crimen haba sido consumado. La Ley de Seguridad Nacional aplicada.

La dictadura, para encubrir su crimen, fabric una versin que nadie crey- con la cual haca responsables de la masacre a los dirigentes laborales, e invent un supuesto plan terrorista internacional. Los cadveres desaparecieron y segn se dice fueron arrojados a los calderos del Ingenio, mientras a otros se los dej sepultados en el fondo del canal.

Los dirigentes fueron perseguidos y tomados presos; se allanaron sus domicilios. La poblacin de La Troncal, donde la lucha de los zafreros continuaba, fue militarizada. La dictadura desconoci a los legtimos representantes laborales e infiltr a varios agentes de seguridad con el objeto de montar una directiva corrompida que lleg incluso a condecorar a los responsables del asesinato.

Las reacciones de repudio en varias ciudades del pas e incluso a nivel internacional no se hicieron esperar. Los trabajadores de los ingenios San Carlos y Valdez declararon una huelga solidaria indefinida. En Cuenca se suspendieron los festejos de noviembre y en toda la ciudad se colocaron crespones negros en seal de luto. En distintos sectores del pas se efectuaron manifestaciones estudiantiles y de trabajadores, algunas de las cuales se prolongaron por varias semanas.

Aztra se dio en el marco en el cual la dictadura pona en marcha el plan de retorno a la democracia, exigiendo como requisito previo un clima de paz y de orden que en la prctica signific la vigencia de decretos anti-obreros, ilegalizacin de la Unin Nacional de Educadores, de la CEDOC y la FESE, encarcelamiento de dirigentes obreros y del magisterio, represin al clero progresista y asesinato a dirigentes campesinos como Mardoqueo Len y Rafael Perugachi. Fruto de esta poltica, los conflictos laborales bajaron de 285 en 1975 a 171 en 1977 y a 117 en 1978.

En medio de la campaa electoral, el binomio Rolds Hurtado prometi que no habra perdn ni olvido para los responsables de la masacre de Aztra. Cuando asumi el poder, en agosto de 1979, el ofrecimiento fue olvidado. La dictadura no fue fiscalizada, el crimen qued en la impunidad.

El Congreso, que se reinstal luego de 9 aos de receso, conform una comisin investigadora que emiti un informe favorable y que haca pensar que la justicia llegara. Pero la funcin jurisdiccional, controlada por al alianza Concentracin de Fuerzas Populares-Partido Conservador-Partido Liberal, no fue ms all de la destitucin de dos jueces de la provincia del Caar.

A nueve aos de la masacre, los responsables, cmplices y encubridores se pasean impunemente por las calles, pensando que el tiempo borrar de la memoria del pueblo su horrendo crimen.

Algunos jefes policiales fueron ascendidos, los militares que gobernaron en la poca ocupan altos puestos en el gobierno, los jueces que absolvieron a los culpables no han sido sancionados. Para los trabajadoresolvido, para las responsables Perdn, hasta cuando?

Fuente original: Semanario Punto de Vista N 241, 20-10-1986, Quito- Ecuador


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