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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2015

El ltimo Borbn

Juan Gabriel Rodrguez Laguna
Rebelin

Una vez ms la rebelin de la clase burguesa se ha puesto en marcha y no se puede detener de forma trgica


La situacin que atraviesa Espaa actualmente no es muy halagea si hablamos de estabilidad poltica. El rey se muestra en los diferentes medios de comunicacin con el semblante serio, rostro de preocupacin y medias sonrisas como si conociera su futuro: ser el ltimo Borbn en reinar. Su padre, obligado a abdicar por presin meditica, le ha dejado una herencia salpicada de grandes problemas polticos.

Segn nos muestran las evidencias de la historia, como heredero legitimador de la democracia tiene que seguir dando autenticidad al bipartidismo corrupto en momentos de escasa popularidad, pero tan necesario para que pueda continuar siendo quien es. Tiene que mostrar, como monarca joven y renovador, atencin a las fuertes reivindicaciones de las clases populares, que necesitan soluciones en un marco poltico estancado en el triunfo de la democracia de los aos 80. Tiene que integrar en este reticente marco poltico, como lo hara en su momento su bisabuelo y su padre, nuevas fuerzas polticas en ascenso y fuerzas independentistas que pedirn, antes o despus, otras formas de estructura de gobierno para el conjunto del pas que no se basar nicamente en un relevo generacional o voluntad de olvidar, como se hara para dejar atrs la herencia franquista.

El nuevo monarca entiende, sin duda alguna, que hay que renovar la vida poltica en todos sus rdenes y dotarla de vitalidad social de la cual carece en la actualidad, como consecuencia de mirar hacia otro lado y ubicar el foco de los problemas en la vitalidad econmica del pas, con la constante preocupacin sobre la causa europea de los espaoles, amantes de la neutralidad, que tanto ha enriquecido y enriquece a la burguesa oligarca de este pas.

El monarca conoce la solucin a la insuficiencia del sistema pero no puede hacer nada porque se juega su plaza. En el contexto poltico donde nos hallamos actualmente el precio por solucionar los problemas del pas sera excesivamente alto para la unidad nacional, mantener las garantas constitucionales y l al frente de todo ello. Por ahora no hay marcha atrs en los planteamientos hipotticos de un futuro separatista en el pas, porque una vez ms la rebelin de la clase burguesa se ha puesto en marcha y no se puede detener de forma trgica. Es la burguesa regional la que pide respuestas, como en otras ocasiones a lo largo de la historia de Espaa, y no la burguesa de transicin monrquica. Hay que entender que no hablamos de separatismo, sino de lucha de clases burguesas por su supervivencia poltica, econmica y social en un marco que va ms all del estadio nacin.

Por tanto, no son tiempos de fulanismos sino de propuestas verdaderas que creen alianzas y dilogo, donde los poderes de un estado tienen que cumplir las funciones para los que fueron creados y no para mantener impuestos e involucionistas sistemas polticos como la monarqua y su corte de transicin, que se perpeta a costa de guardarse los puestos constitucionalmente y dejar en manos de la oligarqua, mercado y Europa el futuro del pueblo.

Con este panorama poltico y la contienda burguesa, los dos grandes partidos polticos luchan desesperadamente por salvar el turno e impedir a toda costa, que adquieran poder electoral los nuevos partidos polticos de ideales que estn fuera del marco pactado por la Transicin, sin tener en cuenta que ellos fueron tiles por aprender de la propia sociedad del momento. No sin fuertes acusaciones e intenciones de achantar, vemos en la actualidad que la democracia y la poltica gozan de buena salud al no llegar a posturas de fuerza radical y revolucionaria. Por este motivo emergen micros gobiernos de carcter civil encarnados en varias alcaldas espaolas, que muestran un posible ejemplo de direccin hacia el cambio o nuevas formas de entender e interpretar las necesidades sociales de nuestros das.

Con los ltimos resultados de las elecciones autonmicas en Catalua y las futuras elecciones generales, entre ans y emotivas fechas, se vislumbra un clima de incertidumbre sobre el futuro de Espaa que deja entrever el continuismo poltico degradador e inmovilista de la oligarqua espaola o un plebiscito hacia un cambio profundo en su estructura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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