Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2015

Crtica amistosa a Varoufakis y a sectores de las izquierdas sobre lo ocurrido en Grecia

Vicen Navarro
Pblico


Una percepcin bastante generalizada de lo que ha ocurrido en Grecia en algunos sectores de las izquierdas en Espaa es que el partido Syriza ha traicionado al pueblo griego, pues, tras recibir un mandato popular (expresado primero en las urnas -en enero del 2015-, y ms tarde en el referndum del 5 de julio de este mismo ao) de oponerse a la continuacin de las polticas de austeridad impuestas por el Consejo Europeo (dominado por el gobierno Merkel de Alemania), por la Comisin Europea, por el Banco Central Europeo, por el Fondo Monetario Internacional y por el Eurogrupo (tambin dominado por el gobierno alemn), Syriza termin aceptando el tercer rescate, lo que significaba la continuacin de tales polticas (presentadas, incluso, como ms duras que las que sustituyeron), traicionando con ello al pueblo griego. Han contribuido a esta percepcin las declaraciones del que fue el dirigente del equipo griego durante las negociaciones con la Troika y con el Eurogrupo, el entonces Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis Varoufakis, perteneciente hasta hace poco al partido Syriza, en las que ha indicado en repetidas ocasiones que el Primer Ministro Tsipras haba traicionado la voluntad popular.

A esta percepcin se le aade otra, esta ms comn entre los adversarios y enemigos del partido Syriza, pertenecientes a las sensibilidades conservadoras y liberales (incluyendo las socioliberales) que dominan el panorama poltico y meditico espaol (incluido el cataln), que acusan a Syriza de irresponsabilidad poltica al haberse atrevido a enfrentarse con la Troika y con el Eurogrupo, oponindose a las polticas de austeridad y prometiendo cambios que eran imposibles de realizar. Estas voces conservadoras, liberales y socioliberales concluyen que, como consecuencia de dicha irresponsabilidad (cuya mxima expresin fue la convocatoria del referndum), el establishment europeo (compuesto por las entidades citadas anteriormente) se enfad y en lugar de ser ms sensible al pacto y a la negociacin, empeor las condiciones del rescate. Y, en consecuencia, hoy Grecia est incluso peor.

Tales percepciones son extraordinariamente simplistas y no recogen la complejidad de la situacin. Veamos cada una de ellas, empezando por la supuesta traicin.

El contexto poltico en el que han ocurrido los hechos acaecidos (incluyendo la supuesta traicin de Syriza)

Grecia es una de las sociedades europeas en donde el Estado ha sido captado e instrumentalizado con ms intensidad por parte de una de la mayores estructuras de poder caciquiles y clientelares hoy existentes en Europa. Era y es, en cierta manera, una repblica bananera en el sur de Europa. En realidad, las familias que controlan el pas desde los aparatos del Estado a todos (s, repito, todos) los medios de comunicacin son las que lo han gobernado siempre. Constituyen la oligarqua que siempre ha controlado el Estado. No por casualidad, Grecia tiene en comn con Espaa y Portugal haber sido gobernada durante muchsimos aos por dictaduras militares conocidas por su brutalidad y represin (como lo fue Espaa). Y lo que tambin tienen en comn con Espaa es una larga y heroica historia de luchas y resistencias populares frente a tales estructuras caciquiles, estructuras que estn claramente entrelazadas con empresas multinacionales.

Para dichos movimientos populares que han luchado frente a estas estructuras (incluyendo los periodos dictatoriales), Europa significaba (como tambin lo significaba para los que luchbamos contra la dictadura fascista en Espaa) libertad, democracia y Estado del Bienestar. Y como en Espaa, el euro se vea como la clave que nos permitira considerarnos ya como europeos. Esta idealizacin de Europa estaba y contina estando ampliamente extendida en la cultura de los movimientos democrticos en aquellos pases (Grecia, Espaa y Portugal), as como entre la gran mayora de la poblacin. Las encuestas de apoyo al euro y a la Unin Europea eran, y continan siendo, elevadsimas en Grecia (y en Espaa). Y ello es un dato de una enorme importancia que, incluso hoy, y a pesar de las polticas de austeridad, enormemente impopulares (impuestas por las mismas instituciones que gobiernan el euro y mandan en Europa), la mayora de la poblacin griega desee permanecer en la Eurozona y mantener el euro como la moneda de Grecia. Tan recientemente como en el pasado mes de julio, las encuestas indicaban que el 74% de los griegos (y el 66% de los partidarios de Syriza) estn a favor de permanecer en el euro (una situacin casi idntica, por cierto, a lo que ocurre en Espaa, donde la mayora de la poblacin desea estar en la Unin Europea y tener el euro como su moneda).

Y ah est la raz del problema. La poblacin desea permanecer en la Eurozona, pero esta est en manos de partidos conservadores, liberales y socioliberales que, representando los intereses de las clases dominantes de estos pases, incluyendo la griega (y la espaola), estn llevando a cabo lo que siempre desearon, a saber, el debilitamiento del mercado de trabajo y la eliminacin del Estado del Bienestar. En realidad, el objetivo del sistema de gobierno del euro ha sido potenciar el mundo del capital (hegemonizado por el capital financiero) a costa del mundo del trabajo (para una elaboracin de este punto, ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crtica del pensamiento econmico dominante, Anagrama, 2015).

Se olvida en las crticas a Syriza que nunca recibi un mandato para salirse del euro

Frente a esta situacin de amplio apoyo al euro, era lgico y predecible (es sorprendente que tardara tanto) que apareciera una fuerza poltica que recogiera esta queja y oposicin a las polticas de austeridad, pero (y es un importante pero) sin cuestionar el euro. En realidad, la gran mayora de la poblacin y la gran mayora de votantes de Syriza, as como la gran mayora de sus dirigentes, no se plantearon nunca dejar el euro. Y el rechazo mayoritario en el referndum al llamado rescate no se present, ni tampoco fue, un rechazo al euro. En realidad, tanto la mayora de la poblacin como el gobierno Syriza crean que estas polticas de austeridad podran cambiarse dentro del sistema de gobierno europeo actual. Y, por sorprendente que parezca, el que fue el mayor defensor de este supuesto fue, precisamente, el Ministro de Finanzas del gobierno griego y jefe de su equipo negociador, el Sr. Yanis Varoufakis. Este economista, que fue el principal interlocutor de Syriza con la Troika y con el Eurogrupo, nunca se plante dejar el euro como alternativa. Todos los argumentos que utiliz en sus negociaciones con la Troika y con el Eurogrupo fueron para cambiar el sistema de gobierno del euro, pero no para salirse del euro. Y fue tambin uno de los principales proponentes de aumentar la presin a la Troika y al Eurogrupo convocando el referndum. Indic, en varias ocasiones, que l crea que aumentar la presin popular en contra del rescate favorecera las posibilidades negociadoras del equipo griego. Lleg a decir que las negociaciones seran, al da siguiente del referndum (en caso de que el no fuera masivo, como lo fue), ms fluidas y beneficiosas para el gobierno griego. Su intento era crear una nueva Europa, con un nuevo sistema de gobierno del euro y de las instituciones de la Eurozona que beneficiara no solo a Grecia, sino tambin a la Eurozona. Esta fe en el potencial de cambio de las estructuras de gobierno de la Eurozona y de la Troika en las condiciones actuales chocaba, sin embargo, con una realidad muy diferente. A decir verdad, lo ltimo que deseaban las autoridades europeas era ceder a esta presin popular expresada por vas democrticas, pues se creara un precedente que amenazara su propia existencia. En el contexto de este temor, lo que estaba ocurriendo en Espaa, con el crecimiento de fuerzas polticas antiausteridad, jugaba un papel clave en su endurecimiento frente a tal presin popular. Fue uno de los mayores errores del Sr. Yanis Varoufakis no darse cuenta de ello. Ceder a la presin popular era percibido correctamente por parte de las autoridades europeas como el principio del fin de su existencia.

Podra Syriza haberse salido del euro?

Frente a la resistencia de las instituciones de gobierno de la Eurozona a las demandas del pueblo griego, aprobadas por amplia mayora en el referndum de julio, se gener la respuesta, por parte de sectores de Syriza, de salirse del euro (aunque Varoufakis no apoy esta alternativa). La resistencia del gobierno Syriza a seguir esta alternativa ha dado pie a la percepcin de que tal gobierno estaba traicionando a su electorado, pues continuar en el euro significaba seguir a pies juntillas lo que exigan aquellas instituciones.

Esta propuesta salirse del euro- confunda el deseo (lgico, razonable y coherente) con la posibilidad de llevarlo a cabo. Como bien haba dicho Karl Marx los hombres (aclaracin ma: Marx reproduca el machismo de su poca, ignorando a las mujeres) hacen su historia. Pero no la hacen segn ellos quieren en condiciones que ellos mismos han escogido, sino en circunstancias que existen ya, dadas y heredadas del pasado. No tener en cuenta esta situacin es, como tambin bien dijo Friedrich Engels, tener una inocencia infantil que presenta su impaciencia como el argumento tericamente convincente. Un deseo puede ser totalmente lgico, razonable y coherente, pero su realizacin depende de las circunstancias en las que las fuerzas promotoras se encuentran, circunstancias heredadas y reproducidas en el momento en el que se genera el deseo.

Las condiciones necesarias e inexistentes para que el Estado griego pudiera salirse del euro

En la Grecia actual, tres eran las condiciones para que Grecia pudiera salirse del euro. Una era que la mayora de la poblacin deseara salirse del euro. Syriza es una fuerza poltica democrtica y no puede imponer una medida de tal envergadura sin el apoyo mayoritario de la poblacin a la cual sirve. Y como he indicado, Syriza no tena mandato para que Grecia saliera del euro. La opinin popular, configurada por las instituciones (controladas por las derechas) que transmiten los valores, la informacin y la persuasin, no puede ignorarse, pues es la que legitima (en teora) al poder poltico. Como bien deca Gramsci, la poblacin vota en muchas ocasiones en contra de sus intereses como consecuencia del control de su pensamiento por parte del mundo del capital a travs de su hegemona mantenida mediante el control de todos los instrumentos generadores de valores y de informacin.

La segunda condicin para salirse del euro es que el Estado griego tuviera la capacidad y que la economa griega tuviera la habilidad de responder rpidamente a las consecuencias de hacerlo. Y no est nada claro que el Estado o la economa estuvieran a la altura de las circunstancias. La salida del euro exigira una enorme devaluacin de la moneda griega, afectando muy negativamente a la economa griega, que importa en estos momentos la mayora de los bienes de consumo incluidos los agrcolas- que existen en su mercado. La dependencia de Grecia de sus importaciones es de las ms elevadas hoy en Europa, presentando un balance negativo en casi todas las reas del quehacer econmico, desde productos agrcolas a energa, productos para cultivos, electrodomsticos, textiles y un largo etctera. La economa griega est basada en el turismo, con un sector industrial muy reducido (que ha disminuido dramticamente en estos aos de crisis).

Y por si fuera poco, el Estado es un Estado resultado de unas polticas clientelares, sumamente corrupto, insuficiente, y controlado por las oligarquas que han dominado el pas. El Estado sera incapaz de responder al gran deterioro que ocurrira al separarse de la zona euro, abandonando el euro y reintroduciendo su moneda: la dracma. A diferencia de lo que ocurri en Argentina, cuando el Estado argentino decidi desligar el valor del peso argentino del valor del dlar, la moneda argentina ya exista. Se modific el valor del cambio en su relacin con el dlar. Pero la moneda y el sistema monetario ya existan. No as en Grecia, donde el sistema monetario tendra que establecerse de nuevo, en condiciones adems muy desfavorables, pues es ms que probable que las autoridades monetarias de la Eurozona fueran hostiles a la nueva moneda griega.

Quin ayudara a Grecia a salirse del euro?

La tercera condicin para salirse del euro es el sistema de alianzas y los apoyos que recibira Grecia en las reas econmicas y financieras. Un cambio de tal magnitud por parte de un pas tan pequeo once millones de personas- requiere de una serie de apoyos. As, un pas de su tamao puede separarse de su entorno, pero solo si tiene un benefactor. Cuba pudo independizarse del dominio del dlar y liberarse de la influencia estadounidense porque tuvo el apoyo de la Unin Sovitica. Pero, quin apoyara a Grecia hoy? De hecho, una de las realidades que aparecieron con toda claridad en las negociaciones del gobierno Syriza con las instituciones europeas fue la falta de apoyo a Grecia, resultado de la integracin total de los gobiernos socialdemcratas en el marco neoliberal que rige y gobierna la Eurozona. En realidad, tales negociaciones han tenido el gran valor de mostrar claramente que la Europa actual est bajo el dominio de las fuerzas neoliberales, dirigidas por el Estado alemn, y que incluyen a los partidos socialdemcratas gobernantes. La falta de apoyo de los gobiernos francs e italiano al gobierno griego ha sido una de las situaciones ms clarificadoras de lo que significa hoy la Eurozona, y la socialdemocracia dentro de ella.

Por otra parte, ni los pases emergentes, ni Rusia ni China (todos ellos en una situacin econmica difcil) han ofrecido ayuda. De dnde vendra el apoyo a Grecia, tanto dentro como fuera de Europa? Es probable que surjan nuevos gobiernos dentro de Europa que puedan establecer una alianza antiausteridad, pero tal alianza hoy no existe, excepto a nivel de partidos, aunque no a nivel de gobiernos.

Si no poda salirse del euro, qu poda hacer Syriza?

De todo lo malo que ha ocurrido en Grecia, lo peor ha sido haber dado pie a que se creara una percepcin generalizada entre amplios sectores democrticos y progresistas de que en la Eurozona no es posible hacer nada, pues es una dictadura del capital (hegemonizada por el capital financiero) frente a la cual no hay nada que hacer. Lo nico que puede hacerse es gestionar la austeridad de manera que el dao causado por esta sea mejor distribuido, sin concentrarse solo en las clases populares. La llamada a unas elecciones como resultado del referndum griego era la medida ms democrtica posible, pues Syriza no tena el mandato de romper con el euro. De ah que tena que conseguir el mandato de poder seguir gobernando con un programa distinto, en realidad opuesto al que sali elegido la primera vez. De ah que estas ltimas elecciones se centraran precisamente en este punto, es decir, en quin gestionara ms justamente las polticas de austeridad. Era predecible que la poblacin escogera a Syriza de nuevo, pues era obvio que tal partido sera ms sensible a las clases populares que las derechas de siempre. En realidad, gestionar la austeridad mientras se prepara el asalto a los responsables de los que la imponen es una tarea esencial. Juan Torres, Alberto Garzn y yo escribimos un libro, Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en Espaa, en el que precisamente indicamos que siempre hay alternativas a las polticas de austeridad y en las maneras como se llevan a cabo. En el libro citbamos que el gobierno Zapatero en su objetivo de reducir el dficit pblico poda haber conseguido ms dinero manteniendo el impuesto de patrimonio (2.100 millones de euros) que con la congelacin de las pensiones (1.200 millones). Que escogiera lo segundo en lugar de lo primero se debe a que los que gozan de patrimonio tienen ms poder poltico y meditico que los pensionistas. Un tanto semejante ocurri con el recorte de gasto pblico sanitario del Sr. Rajoy, de nada menos que de 6.000 millones de euros, dinero que podra haber conseguido casi en su totalidad revirtiendo la bajada del impuesto de sociedades a las empresas que facturan ms de 150 millones de euros al ao (que representan solo el 0,12% de todas las empresas en Espaa). Que la austeridad la gobierne un partido de izquierdas o uno de derechas afecta a la calidad de vida de las clases populares. Y de ah, repito, que el pueblo griego votara de nuevo a Syriza despus del referndum.

Pero sera un error de Syriza si se quedara en la gestin de la austeridad, manteniendo el compromiso de continuar a la larga el marco de austeridad, es decir, de continuar con los recortes. Y es ah donde se tiene que hacer una crtica solidaria al gobierno Syriza, pues podra haber hecho las cosas de una manera muy diferente, con resultados tambin distintos y ms positivos. Y es ah donde se tiene que enfatizar que s, tambin en Grecia, haba alternativas.

Qu alternativas podra haber considerado Syriza?

Pero antes de centrarnos en este tema hay que aclarar que los representantes griegos consiguieron victorias importantes durante las negociaciones con la Troika, victorias que apenas aparecieron en los medios de informacin espaoles, controlados, en su mayora, por las derechas. Retrasaron algunas de las medidas como las reformas laborales y las reformas de las pensiones- y redujeron el tamao del supervit primario (que es el supervit de las cuentas del Estado una vez se han pagado los intereses de la deuda pblica). Pero estas cesiones fueron menores frente al enorme sacrificio que las autoridades europeas (la Troika y las instituciones) continuaron exigiendo y que responda al deseo del gobierno alemn y sus aliados (incluido el gobierno espaol) de penalizar a Syriza. Su objetivo no era expulsar a Grecia del euro, sino expulsar al partido Syriza del gobierno griego (ver mi artculo Los establishments polticos y financieros europeos quieren terminar con Syriza, Pblico, 28.04.15). Es sorprendente que el jefe del equipo negociador no fuera consciente de este objetivo desde el principio. Su lectura de los estamentos del poder en el gobierno del euro era insuficiente y en muchas ocasiones errneo.

El mayor problema en las negociaciones de Syriza con las instituciones europeas era el enorme desequilibrio de fuerzas, en el que el grupo griego no tena ningn poder, y las instituciones europeas lo tenan todo. La desigualdad era enorme y el equipo griego no tena muchas posibilidades. Intentar conseguir mayor poder movilizando el apoyo popular fue necesario (y repito que hay que aplaudir la coherencia democrtica de Syriza de convocar elecciones inmediatamente despus del referndum, pues tras conocerse la negativa de la Troika a aceptar el resultado del referndum, Syriza no poda continuar gobernando sin que se le diera un nuevo mandato distinto al primero).

Ahora bien, Syriza tena que haber indicado que, mientras su compromiso con el euro era slido, no era, sin embargo, ilimitado. Tena que haber utilizado esta baza, no solo como medida negociadora, sino tambin como medida educadora hacia su propio electorado, intentando sealar que todo tena que estar en el tablero negociador. En realidad, toda la evidencia muestra que ni la canciller alemana, la Sra. Angela Merkel, ni el Presidente del Bundesbank, el Sr. Jens Weidmann, deseaban la salida de Grecia del euro. Syriza tena que haber subrayado que era su prioridad permanecer en el euro, pero que haba lmites en su compromiso. Por mucho que lo negaran, la salida de Grecia del euro habra tenido repercusiones negativas para el resto del Eurogrupo. Alemania tena 700.000 millones de euros en los pases PIGS (Portugal, Italia, Grecia y Espaa) y cualquier movimiento en uno de ellos afectara a todos los dems.

El segundo error fue no tomar decisiones que hubieran permitido a Grecia poder diluir su excesiva dependencia del euro, incluso permaneciendo en l. Grecia podra haber desarrollado, por ejemplo, una moneda paralela para uso domstico, y/o sistemas paralelos de pago, as como otras medidas autorizadas incluso dentro del euro y que, por cierto, le podran haber preparado el camino para abandonar del euro si esta hubiera sido la nica salida posible. En este sentido, la dicotoma euro S versus euro No, no era una dicotoma real en aquel momento, pues haba alternativas intermedias que hubieran tenido que considerarse, que adems hubieran empoderado a los negociadores griegos, diluyendo su dependencia del euro. Enfatizar tanto el deseo de permanencia en el euro debilit su poder negociador. En realidad, incluso considerando su deseo de permanecer en el euro, hubiera sido importante desarrollar una moneda paralela para usos domsticos, que hubiera diluido la dependencia de la economa griega del euro.

Otro error fue enfatizar las causas externas del subdesarrollo como el problema de la deuda pblica a costa de no enfatizar suficientemente las causas internas. Fue una gran conquista de Syriza que se reconociese que la deuda era impagable. Y era importante conseguir no solo una reestructuracin, sino tambin una reduccin de tal deuda. Pero debera haberse dado mayor hincapi al origen de la deuda.

Lo cual me lleva a otro error. Los orgenes de la deuda vienen del enorme gasto militar griego, resultado del excesivo poder del Ejrcito, y de la actividad especulativa del capital financiero. La dependencia del gobierno Syriza de su alianza con un partido nacionalista, prximo a las fuerzas armadas, limit su vocacin transformadora. El gobierno Syriza podra haber recortado mucho ms este gasto de lo que lo hizo. Y su enfrentamiento con la oligarqua griega podra haber sido mayor.

De ah que la solucin a la situacin griega pasa por unos cambios profundos (casi revolucionarios) del aparato del Estado griego (y de los medios de informacin), as como por medidas para el desarrollo de polticas redistributivas basadas en unas polticas fiscales progresivas, que reduzcan el fraude fiscal (uno de los mayores de la Unin Europea), con el establecimiento de un Estado del Bienestar que provea la seguridad sobre la cual se pueda construir una economa eficaz, eficiente, equitativa, solidaria y flexible. Estos cambios deben ir acompaados con el establecimiento de alianzas en Europa, que permitan una respuesta continental a las polticas de austeridad.

Es lo ocurrido en Grecia relevante para Espaa?

Las derechas y el Partido Socialista, los mayores defensores de las polticas de austeridad, han utilizado lo que presentan como el gran fracaso de Syriza como muestra de que no hay otra alternativa posible a las polticas de austeridad. Y en esta presentacin, sealan que el supuesto fracaso de Syriza refleja tambin el fracaso que supondra llevar a cabo las polticas antiausteridad de las izquierdas espaolas Podemos e IU. En esta interesada interpretacin se ignora u ocultan varios hechos diferenciales muy importantes. Uno es que Grecia y Espaa son dos pases muy diferentes, con economas y Estados muy distintos y que viven en contextos polticos tambin muy distintos, sin negar, con ello, que histricamente han tenido pasados semejantes.

El otro hecho es que el apoyo solidario que se debe dar a un partido gobernante que comparte objetivos a largo plazo comunes (la eliminacin de las grandes desigualdades basadas en un enorme desequilibrio de fuerzas entre las fuerzas de trabajo y las del capital), no es incompatible con hacer sugerencias o dar consejos con el deseo de ayudarle en su reflexin.

El tercer hecho es que no solo el contexto poltico y econmico espaol es diferente al griego, sino que sus partidos polticos y movimientos sociales son profundamente diferentes, lo que explica que las dinmicas de cambio pasen por caudales y avenidas distintos. Hoy estn teniendo lugar cambios a lo largo del territorio europeo que apuntan hacia autnticas posibilidades de cambio, que exigen la coordinacin de los partidos y movimientos sociales (incluyendo los sindicatos) en una tarea autnticamente transformadora. Es obvio que otra Europa es no solo posible, sino tambin necesaria.


Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrtico de Economa. Universidad de Barcelona.

Fuente original: http://www.caffereggio.net/2015/10/19/critica-amistosa-a-varoufakis-y-a-sectores-de-las-izquierdas-sobre-lo-ocurrido-en-grecia-de-vicenc-navarro-en-publico/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter