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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2015

La farsa de las elecciones egipcias

Mohamad Elmasry
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Recuento de votos en un colegio electoral en Giza, Egipto, el segundo da de las elecciones parlamentarias (19 de octubre de 2015)

Las elecciones parlamentarias en curso en Egipto una farsa en todos los sentidos, con una participacin hasta ahora de slo el 2% del electorado- son una prueba ms de que Egipto est siendo testigo de la solidificacin de un sistema de gobierno quasi autoritario, no de un resurgimiento democrtico.

La mayor parte de los nuevos parlamentarios de Egipto forman parte de las elites pudientes que empatizan con el actual presidente militar de la nacin y se oponan vehementemente a los Hermanos Musulmanes que gobernaron Egipto durante una breve transicin democrtica a lo largo de 2012 y 2013. En resumen, ser un parlamento de mero trmite que se prestar a servir de instrumento en lugar de ser un rgano de control- del actual presidente egipcio, Abdel Fatah Al-Sisi.

Al-Sisi aprob recientemente una nueva ley electoral que anula eficazmente la influencia de los partidos polticos en Egipto. Segn dicha ley, casi el 80% de los escaos parlamentarios irn a parar a individuos. Este sistema individual, que ayud al exdictador egipcio Hosni Mubarak a consolidar su poder en las dcadas de 1980 y 1990, privilegia a las lites enriquecidas que tienen vnculos con el establishment egipcio del que forma parte Al-Sisi.

Los politlogos y activistas polticos egipcios son conscientes desde hace mucho tiempo de que el sistema de individualidades es una amenaza para las perspectivas democrticas de Egipto. Despus de que el levantamiento de 2011 derrocara a Mubarak, se aprob velozmente una nueva legislacin que favoreca a los partidos polticos en vez de a los individuos poderosos. Cuando se eligi el primer parlamento posterior a Mubarak a finales de 2011, casi el 70% de los escaos recay en candidatos que integraban las listas electorales con representantes de los partidos polticos egipcios.

Es poco probable que Al-Sisi se apoye exclusivamente en la nueva ley electoral para asegurarse un parlamento obediente. Preocupado por cmo las posibles fracturas en el establishment podran afectar a su gobierno, Al-Sisi ha indicado ya que quiere enmendar la constitucin para reducir el poder del parlamento. Como informaba Mada Masr el mes pasado, Al-Sisi advirti a los egipcios contra los poderes del parlamento. Dijo: La constitucin dio al parlamento amplios poderes, con buenas intenciones Pero el pas no puede gobernarse a base de buenas intenciones.

Exclusin de la poltica

Es importante destacar que las actuales elecciones estn teniendo lugar tras haber marginado al grupo poltico ms poderoso de Egipto, los Hermanos Musulmanes. La Hermandad gan cinco elecciones consecutivas libres en 2011 y 2012 antes de que un golpe de Estado militar, en julio de 2013, derrocara al primer presidente del pas elegido limpiamente, Mohamed Morsi, que proceda de la Hermandad. En los dos aos y medio transcurridos desde que Morsi fue destituido slo un ao despus de haber tomado posesin de su cargo, la Hermandad ha sido eliminada oficialmente de la poltica y de la vida pblica.

Su partido poltico ha sido prohibido y sus miembros y simpatizantes han sido sometidos a asesinatos en masa, arrestos y sentencias de muerte masivos, entre otras formas de represin. La legislacin prohbe incluso que miembros individuales de la Hermandad se postulen para un cargo como candidatos independientes.

El gobierno egipcio y su leal aparato meditico han afirmado repetidamente que hubo un abrumador apoyo popular al derrocamiento de Morsi y que la eliminacin de la Hermandad se produjo a solicitud de la nacin. Adems, el gobierno sostiene que, en cualquier caso, la Hermandad cuenta con tan pocos apoyos en Egipto que su eliminacin de la vida poltica no supone consecuencia grave alguna para las perspectivas democrticas de Egipto. Los datos empricos sugieren que esas afirmaciones estn equivocadas.

Las mltiples encuestas llevadas a cabo por organizaciones electorales occidentales tras el golpe de Estado sugieren que la Hermandad y Morsi siguen siendo relativamente populares y que muchos egipcios estn en contra de la intervencin militar de 2013. Por ejemplo, segn la encuesta realizada por Zogby Research Services, ms de la mitad de los egipcios dijeron que no apoyaron la destitucin de Morsi por el ejrcito y el 44% manifest que tena una opinin favorable sobre el mismo Morsi.

Esa misma encuesta mostr que, a pesar de que su popularidad haba menguado, la Hermandad mantena un virtual empate con el movimiento Tamarrud como grupo poltico ms popular en Egipto. Otra encuesta, realizada por Pew, mostraba que el 42% de los egipcios tenan un punto de vista favorable sobre Morsi un ao despus de haber sido destituido de su cargo y enviado a prisin.

Otros grupos polticos poderosos, incluido el partido liberal islamista Wasat y el Movimiento del 6 de Abril, han sido tambin descalificados de la poltica. En democracia, uno no puede proclamar que se trata de una eleccin democrtica tras haber eliminado la competicin.

Una seal positiva?

Los egipcios que son testigos del actual perodo electoral estn sacando provecho de sus conocimientos de las anteriores elecciones tras el golpe de Estado. En 2014, hubo un referndum sobre la constitucin posgolpe, redactada por un pequeo grupo de elites elegidas a dedo por un presidente interino quien, a su vez, haba sido elegido a dedo por el ejrcito egipcio.

Durante esas elecciones, el gobierno asedi el pas con una propaganda en la que se sugera que votar s era un deber patritico. Al mismo tiempo, el gobierno impidi que nadie hiciera campaa por el voto del no, unas cuantas almas valientes que lo intentaron fueron arrestadas. Posteriormente, ese mismo ao, se celebraron unas elecciones presidenciales que fueron una farsa. Tras eliminar a todos los competidores serios y ayudar a impulsar una histrica campaa de propaganda patrocinada por el Estado, Al-Sisi se llev el 97% de los votos.

Si algo hay de bueno en todo esto, es que muchos egipcios parecen haber aprendido importantes lecciones, por ejemplo, es probable que la mayora sepan y comprendan que las actuales elecciones ni son serias ni son democrticas. A esto puede deberse que tan pocos egipcios estn yendo a votar. Dejando a un lado la propaganda del gobierno egipcio, las primeras informaciones sugieren que la abstencin est siendo muy alta. En unas medidas desesperadas de ltima hora diseadas para aumentar la participacin, el gobierno egipcio ofreci el lunes medio da de vacaciones a los funcionarios del gobierno y proporcion transporte gratuito hasta los colegios electorales.

Ya sea miserablemente baja o no la participacin, Egipto tendr pronto un parlamento. Es posible que ms bien antes que despus, un nmero mayor de egipcios se d cuenta de que los Hermanos Musulmanes a pesar de sus fallos obvios- no eran tan terribles como los gobernantes militares de Egipto les han contado. Al menos la Hermandad, durante su breve perodo de influencia, ayud a establecer un marco democrtico a travs del cual podran haberles echado del poder. No puede decirse lo mismo del actual rgimen egipcio.


El Dr. Mohamad Elmasry es Profesor Asociado en el Departamento de Comunicaciones de la Universidad del Norte de Alabama.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/egypt-s-farcical-elections-1856937239



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