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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2015

Los secretos del TPP

Sandra Russo
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En su discurso del mircoles pasado, Cristina Fernndez de Kirchner cit y avis que subira a su Facebook un artculo firmado por el Nobel Joseph Stiglitz y por el profesor del Instituto Roosevelt Adam S. Hersh sobre la farsa del TPP. Recomend leerlo para entender a qu se le llama eufemsticamente libre comercio. Hace 10 das, intempestivamente dados los entuertos, las protestas y las presiones no slo de centrales sindicales sino tambin de cmaras empresariales tanto de Mxico como de Estados Unidos y Canad, el TPP (Acuerdo Transpacfico de Cooperacin Econmica) fue firmado por 11 pases costeros del Pacfico: Australia, Nueva Zelanda, Brunei, Canad, Chile, Japn, Malasia, Mxico, Per, Singapur y Vietnam. De la regin, los tres pases firmantes integran la Alianza del Pacfico. Podra decirse que entre los objetivos geopolticos ms importantes por los que fue creada la Alianza del Pacfico, est la firma del TPP.

A ese bloque proponen tributar, de ganar las elecciones, tanto Mauricio Macri como Sergio Massa. No lo dicen explcitamente porque del TPP no se habla: no se oy a nadie que les preguntara al respecto, ya que no es una pregunta que la audiencia est esperando, dado que casi nadie sabe siquiera que existe ese tratado. Esto tampoco es magia: el secreto est planificado.

Si uno sigue atentamente los trminos de ese tratado, prcticamente no necesita saber mucho ms sobre la falacia de tantas promesas electorales: se trata de una reedicin, aunque mucho ms furiosa, del ALCA, al que en la Argentina se le dijo que no en 2005, en un gesto soberano coordinado por Nstor Kirchner, Hugo Chvez y Lula. A ese rechazo le debemos en la regin la primera dcada en la que el crecimiento econmico trajo ms equidad y no ms desigualdad.

Esa fue la inflexin que permiti que emergiera la Unasur, y que tambin desat desde entonces sucesivas intentonas golpistas en la modalidad blanda. Aqu s podra decirse: no es la poltica, estpido, es la economa. O mejor: son los negocios. O todava con ms precisin: son las corporaciones.

Stiglitz y Hersh afirman que lo que se presenta como el mayor acuerdo regional de inversin y comercio de la historia no es lo que aparenta ser. No es un tratado de libre comercio, como no lo era el ALCA. Es, como explican Stiglitz y Hersh, la administracin del comercio mundial por parte de las corporaciones transnacionales ms poderosas, dispuestas no solo a destruir empleo, derechos laborales y pequeas industrias, sino tambin las corporaciones ms pequeas, un fenmeno que expresa la fase loca del capitalismo que nos toca. El salvajismo de los trminos del TPP, as como el de los otros dos Tratados similares que Estados Unidos impulsa en Europa (el TTIP) y el resto del mundo (el TISA, que abarca a 52 pases), es tal, que en los tres casos se vienen desarrollando negociaciones en secreto, y se propone y compromete a los Estados firmantes a seguir manteniendo ese secreto durante cinco aos, es decir, ms de lo que dura un mandato presidencial en muchos de ellos. Por eso nadie sabe de qu se trata. Los medios de comunicacin hacen su parte en lo que se refiere a desinformacin.

En la primera semana de octubre, Wikileaks filtr, sin embargo, algunas de las condiciones que impone el TPP a sus miembros. No slo son leoninas, hipcritas y neocolonialistas, sino ilegales: lo que pretenden las corporaciones es erigirse en un poder supranacional que pase por encima de las respectivas constituciones y los andamiajes legales de cada pas. Es una clara renuncia a la soberana y, en consecuencia, con el nombre de libre comercio, a lo que se renuncia es a la libertad nacional respectiva de manejar la propia economa.

El texto de Stiglitz y Hersh desarrollaba lo que suceder, por ejemplo, en los pases miembros, con las patentes farmacuticas y con la investigacin cientfica. Precisamente, el Captulo del Tratado que filtr Wikileaks fue el de Derechos de Propiedad Intelectual. Considere lo que hara el acuerdo dice el texto de Stiglitz y Hersh en cuanto a ampliar los derechos de propiedad intelectual de las grandes compaas farmacuticas, tal como nos dimos cuenta al leer versiones del texto de negociacin que se filtraron al exterior. Lo que se puso a la firma, en efecto, es la aceptacin de exclusividad de patentes farmacuticas y la imposibilidad de que en cada pas contine, crezca o nazca la investigacin cientfica en ese rubro. Se prohbe la venta de medicamentos genricos, para dejarle la cancha libre, en stocks y precios, a los grandes laboratorios.

Tambin se filtr que tanto el TPP como el TISA contienen la clusula ISDS, que en Europa hizo, por su escandalosa naturaleza sometedora, que el Parlamento Europeo frenara el avance del TTIP. Ahora, corporaciones y buitres operan en muchos medios de comunicacin y fundaciones para imponer la idea de que el Parlamento Europeo est lleno de vagos que impiden el progreso de la UE. Lo de siempre. La ISDS es la clusula de arbitraje privado al que se apela cuando un Estado y una corporacin entren en conflicto por expectativas de ganancias defraudadas. La privatizacin de la justicia. La victoria total de las corporaciones, que podrn rerseles en la cara a los Parlamentos y a las jurisdicciones legales.

Stiglitz y Hersh dan el ejemplo de la antigua Phillip Morris, un antecedente de esta conducta corporativa depredadora: la tabacalera est en juicio mediante uno de esos arbitrajes contra Australia y Uruguay, ya que ambos gobiernos exigieron que las cajetillas de cigarrillos llevaran etiquetas de advertencia sobre los efectos del tabaco. Se montaron en ese juicio porque ya tuvieron xito hace unos aos con Canad: su gobierno se retract y dej de exigir la advertencia en los paquetes de cigarrillos.

Desde Mxico, el periodista Alejandro Villamar trabaj sobre otro punto del TPP que los grandes medios olvidaron informar, y que vaya si era una noticia. Hace un par de semanas, decenas de miles de integrantes de sindicatos canadienses, norteamericanos y mexicanos, y tambin cmaras empresarias de esos tres pases, rechazaron pblicamente el TPP. Son los vinculados con la industria automotriz.

El 21 de septiembre los ministros de Comercio de los tres pases recibieron una carta firmada por el Instituto Estadounidense del Hierro y el Acero (AISI), la Asociacin Canadiense de Productores Siderrgicos (CSPA) y la Cmara Nacional de la industria del Hierro y el Acero (Canacero), con un mensaje claro: Ha habido reportes de que est en consideracin un ms bajo contenido de valor regional para automviles y autopartes en el TPP. Nuestros miembros se oponen fuertemente a ello.

Por su lado, los grandes sindicatos (la Federacin Estadounidense del Trabajo, el Congreso de Organizaciones Industriales, el Congreso del Trabajo de Canad, y la Unin de Trabajadores de Mxico), se movilizaron en protestas simultneas y unificaron una propuesta. Uno de sus prrafos dice que, ante la inminente firma del TPP, proponen una solucin al dficit del trabajo decente (de acuerdo con la definicin de la OIT) de una manera sostenible, reconstruir nuestras economas mediante el fortalecimiento del mercado interno, aumentando el poder adquisitivo de los trabajadores, y superar las asimetras entre nuestros pases a travs de la distribucin equitativa del trabajo productivo. Al que le suene algn trmino de esta propuesta de trabajadores mexicanos, canadienses y norteamericanos, tiene razn. Lo que piden es otro modelo. Uno que conocemos ac en el sur.

Democracia o corporaciones no es un slogan pasado de moda, sino una aspiracin del 1 por ciento ms rico de la poblacin mundial, vehiculizado a travs de gobiernos eunucos que han perdido la nocin vigorosa de la poltica y tambin el respeto por sus electorados. Si negocian en secreto, de espaldas a sus pueblos, tratados que una vez firmados les quitarn cualquier posibilidad de soberana poltica, independencia econmica y justicia social, esa capitulacin cierra el crculo vicioso: la poltica no sirve para nada, y si son todos iguales, que gobiernen los tecncratas. Cuntas veces tendremos que ver la misma pelcula recoloreada y decorada con palabras que expresan lo contrario de los efectos que producen? Y por qu los grandes medios no explican todo esto? Ya sabemos la respuesta. Lo que llaman progreso no es sopa. Es olla popular.


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-284299-2015-10-21.html



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