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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2015

Rabat frente al Sahara Occidental: pataletas y cortinas de humo

Ahmed Ettanji
Rebelin


La actitud de Rabat de resaltar la tensin en sus relaciones con Suecia no es ms que una cortina de humo dado que el gobierno sueco an no ha procedido con la activacin de la decisin del Parlamento de reconocer a la RASD. Se trata de una polmica artificial para desviar la atencin del papel que est desempeando Christopher Ross, el enviado del Secretario General de la MINURSO, para avanzar en la solucin.

A nivel regional , Rabat se ha ahogado en su propio silencio. La batalla se ha estado librando en crculo desde el golpe contra Ould Tayaa (antiguo militar mauritano y presidente del pas entre 1984 y 2005), para continuar imponiendo el control de la inteligencia marroqu sobre rgimen en Mauritania. Despus de aos de caos y anarqua, Mauritania decidi durante el gobierno de Ould Abdel Aziz (presidente de Mauritania desde 2009), la imposicin de la soberana real y la igualdad en sus relaciones con los Estados.

La decisin no fue aceptada por Rabat, que sigue considerando a Mauritania su patio trasero: un corredor estratgico para llegar al norte de Mal y facilitar la aplicacin de sus planes de espionaje y conspiracin contra nuestro pueblo en la regin, as como desestabilizar Argelia y facilitar la produccin y embarque de hachs a frica y Oriente Medio, entre otros. Ould Abdel Aziz considera que la insistencia en prorrogar el mandato en la Embajada marroqu en Nouakchott tiene como fin interferir en la soberana y la seguridad de su pas. Frente a la situacin de estancamiento en su relacin con Marruecos, Mauritania decidi cambiar su posicin, algo que qued demostrado durante la visita de su delegacin parlamentaria a los territorios liberados, donde se reuni con los dirigentes militares y tambin en su participacin en los esfuerzos serios y eficaces que realiza Christopher Ross para resolver el conflicto.

En Argelia, el despido de Mohamed Mdyan "Tawfik", del Departamento de Informacin y Seguridad (DRS) demostr que hay un sistema que respeta las instituciones y existe la capacidad de renovar las polticas conforme con estrategias pragmticas, enviando un mensaje claro: que en Argelia hay un hombre (el presidente Bouteflika) que devolvi al pas su prestigio y estatus. Es por eso que, antes de perpetuar su memoria despus de muerto, la lite poltica todava busca aprovechar la experiencia de Bouteflika en vida.

En Mal, Rabat buscaba la implicacin del MNLA (Movimiento Nacional para la Liberacin de Azawad) en un golpe de Estado contra la autoridad de Uagadug y el dictador rgimen de Compaor. Aquel fue el ltimo de los escenarios que le impidi la reexportacin de drogas y dar vidas a las redes criminales y terroristas.

A nivel continental , los esfuerzos polticos y diplomticos que se acercaron a la parte saharaui en los ltimos facilitaron un consenso sobre la cuestin de nuestro pueblo. El desarrollo de ideas y propuestas empujaron a la organizacin continental Unin Africana a nombrar un representante especial y enviar una delegacin con el fin de presionar a la Comunidad Internacional para trazar el calendario para organizar el referndum. Esa posicin acab por invalidar los esfuerzos de Marruecos y sus relaciones y negocios con algunos de sus aliados en el continente.

El apoyo al rgimen marroqu, que era ya hurfano en las cumbres continentales, son hoy casi inexistentes tras adoptar la Unin Africana una posicin unificada de apoyo a la causa saharaui.

Respecto al resto de los pases rabes, Marruecos ya haba planteado, antes y durante la ocupacin de nuestro territorio la cuestin del Sahara Occidental. La mayora de los gobiernos rabes consideran el conflicto una mera cuestin de separatismo, ignorando por completo la historia, la geografa y la estructura social as como de las resoluciones de la ONU. Siempre han sido partidarios de Marruecos, al que han facilitado dinero y suministros en su guerra contra nuestros pas.

Despus de cuatro dcadas de la invasin y ocupacin, todos estos pases se encuentran atrapados en conflictos sectarios. Debido a la falta de transparencia de sus monarqua, la mayora de los Estados del Golfo estn amenazados por la divisin. El candidato a la Presidencia en Estados Unidos Donald Trump puso a Arabia Saud como un ejemplo de "vaca lechera a la que se sacrificar cuando deje de dar leche, o se pedir a otros que lo hagan, llamando al rgimen saud a pagar tres cuartas partes de su fortuna por la proteccin proporcionada por las fuerzas estadounidenses a la Casa de Al Saud.

No tenemos tiempo para hablar de Qatar y los Emiratos rabes Unidos, que se encontraban al lado del Reino de Saud para defender el destino de los tronos ante los riesgos de las mareas Chaiaa, Zaidi o Alaui en la Pennsula Arbica, despus de aos financiando a los movimientos extremistas en Afganistn, Pakistn, India y la monarqua en Marruecos.

En el plano internacional, el rgimen alauita carga contra Ross as como contra partidos y medios de comunicacin a los que acusa de una visin sesgada en favor del Polisario. Hubo polticos de Rabat que pensaron que podran reducir los esfuerzos de la ONU a la mnima expresin, a la vez que sembraban la desesperacin entre las filas saharauis para hacerles perder la confianza en la vanguardia de la lucha.

Las potencias internacionales tambin han decepcionado a Marruecos. Entre ellas Francia, que "oblig" a Marruecos a renovar la confianza en el veterano diplomtico Ross y frustr las aspiraciones del rgimen alau. Ross volvi a la regin en rueda de visitas en octubre de 2013, desafiando a Marruecos al mantener reuniones con militantes del Frente Polisario en El Aain (la capital del Shara Occidental ocupado) y otras ciudades como Smara y Dajla.

Ross refut toda la propaganda promovida por el rgimen marroqu y los mercenarios de Hicham Aalaui, primo de rey y opositor a ste, y dijo que no iba a llevar las propuestas contra la voluntad del pueblo saharaui y su derecho a la libre determinacin, el derecho que constituy la base de la resolucin judicial del conflicto que dura ya demasiado, segn el enviado de la ONU.

Ross cree que Francia y Espaa son un obstculo para la solucin del conflicto, por razones histricas y econmicas: la primera tiene el poder de bloquear cualquier esfuerzo. Por su parte, Ross es consciente de los errores de su predecesor y compatriota James Baker, pero reconoci que l es un antecedente poltico, ya que su plan fue el resultado de siete aos de esfuerzo y debe ser la base para encontrar una solucin recomendada por el Consejo de Seguridad, por lo que cree que debera haber negociaciones con los dos pases.

La ltima visita de Ross a la regin fue diferente en sus formas: lleg a los campamentos sin pasar por antes Rabat, Argel o Nuakchot. All se encontr en su gira con el grupo de Amigos del Sahara Occidental.

En su visita a Rabat el 16 de septiembre, la respuesta de Marruecos a Ross se dej en manos del cuarto en el Ministerio de Asuntos Exteriores marroqu. Aprovechando la ocasin, el enviado personal de Ban Ki-moon dej una bomba de relojera, lo cual qued demostrado con el resurgimiento de la crisis con Suecia y la respuesta histrica de Marruecos en la Asamblea General de la ONU, atacando a las Naciones Unidas y amenazando con rechazar lo que calific de aventura y de amenaza para la estabilidad en la regin.

En Rabat saben que en una confrontacin con Ross y las Naciones Unidas, el chantaje y la presin de Marruecos no va a funcionar.

Los factores de confrontacin entre Marruecos y la ONU para presionar o quitar la confianza al enviado personal del Secretario General haban sido dejados de lado (contra la voluntad de Naciones Unidas y la Comunidad internacional) cuando estall la guerra en Yemen. Pero la confrontacin volvi a aparecer y destaca por razones econmicas, como la declaracin de la empresa San Leon Energy sobre supuestas cantidades de gas natural en el pozo de El Aain y otras de seguridad. Mientras Rabat acusa al Polisario de colaborar con el terrorismo, informes de EEUU revelados por Wikileaks aseguran dicen que el Polisario es una de las mayores bazas para combatir el terrorismo en la regin.

En Suecia, Italia, Dinamarca, Noruega, Brasil y Chile las instituciones legislativas estudian la cuestin del reconocimiento del Estado saharaui. En el Reino Unido no solo el reconocimiento del Sahara preocupa al rgimen marroqu sino tambin lo que puede ser planteado por un Gobierno potencial liderado por Jeremy Corbyn. Por ello se produjo el anuncio, a principios de octubre, de la decisin de despedir a Chrifa Jamala de la Embajada de Marruecos en Londres y reemplazarlo por Yasser Zannaki.


Ahmed Ettanji es periodista y activista de los DDHH en El Aain, Sahara Occidental ocupado

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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